sábado, 20 de marzo de 2010

Interferencia

Interferencia1
de John Jackson Miller

¡Atención, mandalorianos! ¡Permaneced sintonizados en esta frecuencia para escuchar un aviso de vital importancia!

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¡Atención, mandalorianos! ¡Al habla vuestro amigo de la República, el Capitán Buenvalor2!
Estoy ocupado inspeccionando mi nueva nave de guerra, la Serroco, pero mis colegas del Almirantazgo me han pedido que haga una llamada especial a las fuerzas que luchan por Mandalore. Estoy hablando en una frecuencia que los transceptores de vuestros cascos puede recibir. ¡Es un truco que hemos aprendido de los guerreros colegas vuestros que ya han visto la luz y han cruzado las líneas para defender a la República!
Habéis tenido una pequeña racha de suerte... aunque no muy sorprendente, después de todos los golpes a traición que habéis dado. ¡Pero permitidme que os diga que los días tranquilos se han terminado!
De hecho, os lo voy a decir. Aseguraos de que vosotros y todos vuestros amigos que hablen básico estén escuchando mi próxima emisión... ¡vuestras vidas pueden depender de ello!

***
¡Su'cuy, soldados! La conquista de la zona polar sur del planeta casi ha terminado. Prestad atención a vuestros jefes de incursión para próximas instrucciones.
Algunos de vosotros habéis informado que cada vez se escucha más cháchara por la banda Z del casco Neo. Simplemente ignoradla.

***
¡Atención, mandalorianos! El capitán Buenvalor al habla de nuevo, tal y como prometí.
Habéis sobrevivido lo bastante como para escucharme... ¡bien! No todos vosotros habéis sido tan afortunados, o eso tengo entendido. Vuestras fuerzas lucharon duro, de verdad... pero la Resistencia de Taris aguantó para luchar otro día. Y lucharán. Porque aunque puede que no hayan pertenecido a la república durante mucho tiempo, tienen lo que hay que tener, que es lo que cuenta.
Ellos lo tienen. Nosotros lo tenemos. ¿Y qué hay de vosotros?
Es cierto: Hemos estado tomándoos el pulso en estas primeras semanas desde que irrumpisteis en territorio de la República... al igual que vosotros habíais estado tomando el nuestro con vuestras pequeñas provocaciones antes de eso. La diferencia es que nosotros somos capaces de reaccionar ante ello.
Se trata de números, amigos míos. Nosotros somos más numerosos que vosotros... y no tenemos que construir astilleros y arsenales sobre la marcha. Ya los tenemos. ¿Cuánto tiempo creéis que cuesta remodelar una fábrica de deslizadores para producir naves de ataque blindadas? ¿Y cuántas fábricas de deslizadores imagináis que hay en toda la República Galáctica, hmm?
No tendréis que pensar en ello demasiado tiempo. Bien pronto veréis muy de cerca lo que podemos hacer.
Aquí Buenvalor, cortando la conexión. Ponga el slogan, teniente.
La República. Aquí hoy, aquí mañana.

***
¡Ke'sush, soldados! Aquí Sornell de nuevo, con la señal del puesto de Taris.
Sí, tenéis que seguir sintonizados a la banda Z. La artillería pesada sigue llegando. Si queréis estar en el lugar equivocado cuando caigan las bombas, allá vosotros.
Tan solo permaneced centrados.

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¡Atención, mandalorianos! Buenvalor de nuevo. Mientras esperáis a que llegue el fin —¡y amigos, os aseguro que está cerca!— creo que deberíamos tener una charla sobre vosotros. Ya sabéis, los Mando'ade... los “hijos e hijas de Mandalore”. Eso suena bien, pero lamento tener que desilusionaros: Sois adoptados.
Nos han comunicado que muchos de vosotros fuisteis una vez personas sedentarias, pacíficos habitantes de mundos invadidos por Mandalore y su matón, Cassus Fett. ¡Y muchos de vosotros fuisteis atraídos, mediante amenazas o engaños, para ponerse armadura y unirse a su loca causa! ¿Pero realmente sabéis cuál es esa causa? ¿Sabéis por qué estáis luchando? Es por ego. Todo se resume a un ego magullado... no merece la pena jugarse la piel (o las escamas, o lo que sea) por ello.
Dejad que el bueno de Buenvalor os informe: Hace una generación, en la Gran Guerra Sith, los clanes mandalorianos fueron obligados a servir a un único Jedi rebelde, después de que este venciera a su líder en combate. Y hasta hoy, nadie con hombreras metálicas ha sido capaz de superarlo. Por eso ahora, el actual Mandalore —el nombre que vuestro actual cabecilla se da a sí mismo, ¿no es desfachatez?— está arrojando vuestras vidas por la borda en una guerra galáctica. Sólo para reparar... ¿qué? ¡Su ego magullado, amigos! ¡Con vuestros cuellos!
Lo sé: no es la clase de cosas de las que os hablan en vuestras clases sobre armaduras. Quizá haya una razón para ello. Pensadlo: Entonces sólo hizo falta un Jedi para humillaros... ¡y ahora tenemos muchos más de ellos en el mismo sitio de donde salió ese! Cierto, la Orden Jedi permanece oficialmente neutral. Pero tal vez hayáis oído hablar de El Revanchista... ¡un Jedi que está conspirando para cambiar eso incluso mientras hablo! ¿Ese sonido que escucháis son sables de luz encendiéndose?
Las cosas os pintan bien hoy, saqueando tiendas de ropa y puestos de fruta en mundos del borde como Taris y Suurja. Pero las tornas están cambiando. ¿De qué lado vais a estar? Todo lo que tenéis que hacer es tirar el casco y marcharos. O aún mejor... ¡volver al servicio de la República que os ha dado tanto!
Sólo la tristeza de la tumba espera a Mandalore. No os unáis a él. ¡Uníos a nosotros!
La República. Nada de tristeza. Sólo gloria.

***
Aquí Sornell. Necesitamos saber quién ha sido el utreekov que ha aparcado el caza Davaab en lo alto de... ¿cuál es este edificio? La Torre Bancaria Altopuerto. Necesitamos el espacio para la nueva estación de recepción.
Que suba aquí y saque su nave antes de que la tiremos por el borde de la azotea.

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¡Atención, mandalorianos! Al habla el comandante Cierto3, primer oficial del capitán Buenvalor.
El capitán presenta sus excusas, pero no va a poder transmitir hoy. Ha habido tantos mandalorianos que han cruzado las líneas y se han unido a la República después de su último mensaje, que está demasiado ocupado.
Envía sus saludos.
La República. Envía sus saludos.

***
Puesto de señales. Bien, vale, acabamos de mandarlo. No me importan las tonterías Jetiise que haya en antena, ¡no podéis ir por ahí apagando vuestros transceptores!
Desde luego que dimos un aviso... ¿cuánto fue, Gorrga, diez segundos? Diez segundos después de arrojar el caza por el borde del edificio. Había tiempo de sobra, si hubierais estado escuchando. Los tipos de la Ciudad Baja necesitáis estar atentos.
Oh, y... eh... “los recordaremos, de modo que son eternos”.

***
¡Atención, mandalorianos! Os habla vuestro capitán... ya sabéis quien. Me encuentro sentado justo ante un delicioso plato de Bilovi Tempari, aquí, en el salón bellamente amueblado y climatizado de mi nave. Y de pronto —no, querida, no más vino, gracias— me he puesto a pensar en vosotros.
Vosotros, valientes y audaces criaturas... resistiendo en los campos de batalla en nombre del Viejo Cara-de-óxido. Decidme, ¿cómo os trata la vida?
No me respondáis a eso; ¡creo que lo sé! Esos amigos vuestros de los que os he hablado han descrito las duras condiciones en las que os veis forzados a sobrevivir. “Estilo de vida nómada”, dicen. No hay estilo en esa forma de vida, hermanos y hermanas; arrastrarse de un agujero en el barro en algún lugar del Borde Exterior a otro, pasando apenas una semana en cada sitio. Decid la verdad. ¿Con qué frecuencia limpiáis esa armadura? Quiero decir... por dentro, que es lo que cuenta. ¡No es de extrañar que os guste que vuestros campamentos se muevan!
Siento incidir en esto, pero, en serio, vuestros antiguos compañeros de armas no pueden dejar de hablar de lo mejor que se está aquí. De hecho, algunos de nuestros recién llegados van a pasarse por aquí más tarde. Vendrán a tomar un trago después del espectáculo de cubierta. Pensando en ello, tengo que averiguar si van a venir con sus citas... tendremos que poner más sillas junto a la piscina.
La República. Camas de verdad. Agua corriente.

***
Su'cuy, Cassus Fett, y todo el honor a los difuntos de tu familia. Aquí Sornell, en el puesto de escucha.
Sí, todos lo hemos estado escuchando.
No, no sé qué es “Bivoli Tempari”. Lo estamos preguntando por ahí.

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¡Atención, mandalorianos! Dejadme que os hable de cómo me ha ido el día... ha sido excitante. Ah, por supuesto, soy el capitán Buenvalor... pero hoy, ¡soy un okyaabi!
Hoy, he permanecido con el orgulloso pueblo de Okyaab 6 mientras este rompía las cadenas de sus esclavistas mandalorianos y se alzaba para unirse a la República. Un pequeño sistema fronterizo, claro... pero una muestra de la mezquindad de Mandalore, porque ninguna pacífica comunidad granjera, ningún grupo de artesanos es demasiado pequeño para estar a salvo de uno de sus cobardes ataques. Pero menos de una semana después del ilegítimo gobierno de ese Mandalore fetichista de los disfraces y sus secuaces, los okyaabi han recuperado su mundo.
Son libres, mis amigos mandalorianos; libres para volver a tomar parte en el comercio de la República y disfrutar de la prosperidad que tantos de nosotros ya conocemos. Libres de ir a donde deseen y vivir donde decidan, sin ser llevados siempre hacia delante en una inútil búsqueda de venganza de otra persona. Libres para ser la clase de gente que vosotros podéis ser. Siempre y cuando, claro está, elijáis evitar el destino de las fuerzas mandalorianas que trataron de esclavizar Okyaab. Pondría a uno de sus supervivientes al micrófono para que hablase con vosotros... pero, maldita sea, no hemos sido capaces de encontrar ninguno...
La República. ¡Libertad ahora, libertad por siempre!

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Aquí Sornell, llamando al equipo en la zona de Aterrizaje SoroSuub, o como lo llamen. Mirad a ver si podéis bajar esa gran videopantalla sin destrozar por completo los componentes electrónicos. Me gustaría tener en este viaje algún elemento de equipo que no tenga que construir yo mismo, para variar.
Y, no, nunca he oído hablar de un planeta llamado Okyaab. ¿Tiene eso algo que ver con conseguirme las piezas que he pedido? Porque sé que ninguno de vosotros quiere malgastar mi tiempo.
Y para vosotros, nuevos reclutas: “Cui ogir'olar” es la expresión Mando'a para “es irrelevante”. O, como dicen en mi clan, “Sangrarás mucho si lo preguntas de nuevo”. Así que no digáis que no lo sabíais.

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¡Atención, mandalorianos! Os habla Buenvalor. Me dicen que vosotros los mandalorianos sois tipos supersticiosos. (Como si no pudiera adivinarse por las cosas raras que lleváis con vosotros. ¡Y en qué cantidades! ¿Es que nunca habéis oído hablar de apartamentos? ¿Casas? ¿Unidades de almacenaje?)
En cualquier caso, puede que esto os interese. Hemos sabido por nuestros muchos informadores en vuestras filas que un grupo de vuestras fuerzas en Taris se está preparando para ir a Zongorlu a continuación. Lo que puede que no sepáis es que lo que Mandalore aniquiló tan cruel y criminalmente en Serroco no sólo eran campamentos militares. Allí había campamentos vacacionales para jóvenes de Zongorlu: ¡nueve campos, que representaban a todas las tribus principales del planeta!
Desde entonces, hemos visto poca gente de Zongorlu asomarse por la República demasiado. Se han convertido en tipos hogareños... y, bueno, son algo más que un poquito susceptibles. Incluso su senador acaba de pedir un permiso para ausentarse... y un cañón de asalto pesado.
No creo que ir a Zongorlu sea buena idea si fuera vosotros.
La República. Simplemente avisándoos.

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Aquí Sornell. A todo el mundo que está formando en el campamento ahí arriba; la estación de señales no es el lugar al que presentar vuestras dudas sobre biología alienígena. Si tanto os interesa saber qué aspecto tiene un zongorlu, podéis esperar a que lleguemos allí.
No me importa que acabéis de uniros a nosotros. Al próximo tipo que me moleste le daré una paliza hasta matarlo.

***
El capitán Buenvalor regresará en breve. Mientras tanto, este es el informe meteorológico de la República para Zongorlu:
Vientos huracanados cruzando la mayor parte del planeta, con tormentas magnéticas en toda la ionosfera. Calor abrasador en la superficie, con flujos piroclásticos intermitentes desde algunas de las mayores formaciones volcánicas. El contenido sulfuroso de la atmósfera permanece elevado, con lluvias ácidas en las regiones polares.
Esencialmente, para Zongorlu, un día mesurado.

***
Necesitaremos otro par de días en la estación de señales móvil, Cassus. Hemos sido capaces de “tomar prestado” la mayor parte del equipo de los talleres de aquí en Taris, pero estamos bastante seguros de que en Zongorlu necesitaremos alguna especie de blindaje pesado para el transmisor. Ahora estamos preparando algo. Avisaré cuando estemos listos.
No, aún seguimos recibiendo las transmisiones... y sí, son un problema. No para los verdaderos Mando'ade; “kaysh mirsh'kyramud” es todo lo que escucharás de ellos. No les podría importar menos. Pero no estoy seguro acerca de esos tipos que se han puesto un casco de Neo-Cruzado hace cinco minutos para unirse a la diversión.
Siempre están preguntando por qué no interferimos las transmisiones de la república, como hicimos cuando estábamos aterrizando. Yo les digo que una cosa es un asedio —en ese momento, un ataque a un sistema de comunicaciones enemigo es como un ataque a un ejército enemigo—, pero que una ocupación es algo distinto. Interferir no sirve de nada ahora. Estamos acabando con cualquiera de aquí con el que la República querría hablar... y en cuanto a nosotros, ningún guerrero que se precie le prestaría la menor atención. Eso es lo que deberían hacer, pero...
...bueno, deja que te diga una cosa. Mi sobrino es un jefe de avanzada que dirige a un grupo de esos novatos como equipo de demolición, despejando la zona baja de la ciudad. Ayer se suponía que debían estar vigilando los detonadores cuando otra de esas estúpidas transmisiones llegó, y algún di'kut descerebrado se preocupó y echó toda una manzana de edificios sobre todos ellos, incluido mi sobrino.
Gracias; pero no. En realidad, nunca lo habíamos tenido en demasiada estima.

***
¡Atención, mandalorianos! El capitán Buenvalor al habla... disculpadme si me falta el aliento. Acabo de dar otro paseo por las cubiertas de la Serroco, y estoy agotado. No había hecho tanto ejercicio desde el entrenamiento de la Academia.
No he hablado mucho sobre mi hermosa nave, ¿verdad? Qué descuido... soy un anfitrión terrible. Bueno, alguno de vosotros puede que haya visto alguna de nuestras naves más grandes, defendiéndose valientemente y retrasando a vuestras fuerzas en lugares con nombres como Vanquo, Tarnith y —sí— Serroco. Bueno, todas ellas caben perfectamente en la bahía de aterrizaje de esta hermosura. ¡Con sitio de sobra!
Sólo que no nos sobra tanto sitio, porque lo necesitamos. Sí, cada pizca de espacio (que no esté dedicado a los muchos entretenimientos que os he mencionado en ocasiones anteriores) está destinado actualmente a albergar tropas para aterrizajes; sus municiones; y nuestro más que saludable complemento de misiles guiados de precisión. ¡Esos diseñadores navales de la República no escatiman en gastos! Y sí vosotros los Mandies creéis conocer vuestra armadura, ¡deberíais echar un vistazo a nuestro blindaje! ¡Vaya, apuesto a que para conseguir este milagro hizo falta que desaparecieran unos cuantos asteroides del Núcleo Profundo!
¡Y esta flota! Sé que esto es audio, pero dejadme que os describa la imagen. Ahora mismo, estoy mirando por mi ventana a un cielo tan cubierto de naves, que podrías ir caminando desde aquí hasta el siguiente sistema. ¡Cruceros Cabeza-de-martillo! ¡Transportes clase Conductor! ¡Cargueros droide militares! Nunca había visto tantos en un solo lugar. Es como una reunión de antiguos alumnos de la Academia... sólo que no hay fiesta. No, aquí todo el mundo tiene una misión muy importante. Una misión muy importante, y muy secreta.
¡Tantas naves! ¡Tantas tropas! No estoy seguro de si Zongorlu tendrá suficiente espacio para todos nosotros.
¡Ups! Se me acaba de escapar algo, ¿verdad?
La República. Imaginaros siquiera lo que podemos hacer.

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Aquí Sornell. Todo el mundo a su tarea, deprisa, y cargad esta basura. Este planeta no va a invadirse solito.

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¡Atención, todas las naves civiles de la República en el sistema Zongorlu! Al habla el capitán Buenvalor de la Serroco, recomendando que abandonen la zona.
No es que no podamos garantizar su seguridad contra los mandalorianos... después de todo, estamos aquí para defender todo el sistema. Pero con tantas naves de guerra aquí, ahora, el tráfico en la zona está un poco congestionado.
Vuelvan la semana que viene; una vez que hayamos retirado todos los cadáveres con armadura, Zongorlu volverá a estar abierto a los negocios.

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Sornell, a bordo de la nave de tropas Shaadlar Nehuytc. Informad a Cassus Fett de que estamos en camino.
Aún no hemos tenido ni una noticia de lo que nos espera en Zongorlu. No hemos sido capaces de confirmar gran cosa... ni siquiera podemos encontrar a nadie que haya visto nunca una nave como esa “Serroco”, ni siquiera ninguno de los tipos de la República que se han pasado a nuestro bando. Pero sea lo que sea lo que haya allá, estamos preparados para ello.


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¡Atención, mandalorianos! Al habla el capitán Buenvalor, y... perdón por el bostezo. Sí, me quedado despierto hasta tarde. Siempre es difícil dormir la noche antes de la batalla, ¿verdad? En el lugar donde estamos, en guardia, orbitando sobre las cuidadelas más grandes de Zongorlu, ahora es de noche. Pero para nuestros visitantes que pronto llegarán, la noche no terminará nunca. Y por eso quería hablaros: no como un capitán enemigo a la infantería enemiga, sino como un ser racional a otro.
Aún estáis a tiempo de cambiar de opinión de cambiar vuestro camino. De tomar el control de vuestras naves de transporte... y de vuestras vidas, y al hacerlo, de salvarlas.
Cualquiera que sea la importancia estratégica que os hayan dicho que Zongorlu tenga en algún esquema global de Mandalore... considerar el coste. Os he dicho lo que os espera aquí. Es todo lo que puedo hacer.
No habrá breve eslogan esta noche. Aquí el capitán Buenvalor, cortando la conexión.

***
Hemos llegado... Zongorlu, justo ahí delante. Llamaré cuando la estación de señales esté en su sitio. Buena caza.
¡Oya!

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Al habla Koblus Sornell en Zongorlu. Ponedme con Cassus.
Bueno, decidle que se ponga en contacto conmigo cuanto antes..
Esto es... extraño.


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Cassus, el puesto de señales está operativo. Tu explorador aún está en el campo, pero puedo hacerte una descripción de la vista desde aquí.
En primer lugar, el planeta. Esos informes que recibíamos estaban llenos de humo. El planeta es bastante decente; buen tiempo, ningún problema en absoluto para aterrizar. Y las fuerzas de choque fueron un despilfarro. Los zongorlu son una especie de
plantas. Son racionales, de acuerdo, pero son grandes y torpes y se mueven apenas un metro al día. Quedaron como sorprendidos cuando aterrizamos. No creo que tuvieran campamentos de jóvenes en Serroco... ¡a menos que los tuvieran en algún sitio en el jardín!
Y la flota resultó ser aún menos numerosa. Había un para de naves abandonadas flotando alrededor de la órbita... Mandalore el Indomable podría haberlas visto cuando pasó por aquí hace una generación, a juzgar por su aspecto.
Pero lo más
dini'la, lo más absurdo, lo más loco de todo es justo el lugar donde estoy. Te estoy hablando desde una estación transmisora, de acuerdo... pero no es la que hemos traído nosotros. A juzgar por los registros, por lo que puedo decir... ¡este era el lugar desde el que nos hablaba ese tipo, el Capitán Buencielo, o como quiera que se llamase!
Aquí tienen un transmisor direccional, que suponemos que lo estaban usando para apuntar a lugares del Borde Exterior. Todo ese tiempo que ese supuesto “Capitán” estaba hablando sobre su gran nave, ¡estaba sentado en una pequeña sala en la que no podrías meter un basilisk, royendo pez dreeka seco y dándole a la lengua!
No, no está aquí... parece como si hubiera dejado todo corriendo cuando salimos del hiperespacio. Los rastreadores han encontrado marcas en el punto donde despegó una pequeña nave.
Como he dicho, extraño. Pero una buena lección para los nuevos. Este es el modo en el que un mandaloriano interfiere una transmisión: ¡eliminamos la fuente!
Sornell fuera.


***
Sornell llamando al campamento: Cassus nos dice que necesitamos mantener la estación durante una semana o así. Parece que esta operación va a durar mucho más.¡Haili cetare! Echad un trago, disfrutad del clima.

***
Sornell llamando al campamento. Mirad, Cassus nos llamará cuando nos toque movernos de nuevo. Él tiene otras cosas de las que ocuparse.
Y si necesitáis entreteneros, no prendáis fuego a los Zongorlu. No ha llovido en toda la semana. Podría incendiarse todo el campamento.


***
Guerreros, no sirve de nada en absoluto permanecer en la banda Z. No hay tráfico de bombardeo del que preocuparse, y ese fraude de la República tampoco estará aquí.
Cada día puede ser una batalla... creo que alguien dijo eso una vez. Encontrad algo que hacer, o yo encontraré algo que hacer
con vosotros.

***
Informe de estado desde Zongorlu. Todo está tranquilo por aquí.
Muy tranquilo.
No puedo creer que realmente estemos echando de menos esa estúpida cosa.


***
¡Atención, mandalorianos! ¡Permaneced sintonizados en esta frecuencia para escuchar un aviso de vital importancia!

***
¡Haar'chak! ¡Haar'chak! ¡Haar'chak!
Lo retiro.

***
¡Atención, mandalorianos! ¡Al habla el Capitán Buenvalor!
Sí, como habéis visto, han solicitado de forma inesperada que nuestras fuerzas fueran retiradas de Zongorlu; ¡y yo mismo he sido convocado a Coruscant para una importante sesión con el almirantazgo y representantes del Senado! Y como parte de nuestro constante compromiso con el medio ambiente, mis fuerzas se han asegurado de dejar Zongorlu con un aspecto aún más pacífico que el que tenía cuando llegamos. Espero que vosotros hagáis lo mismo.
Ahora, me estoy comunicando con vosotros desde una posición más profunda en el espacio de la República con un mensaje que esperamos que encontréis de interés. Es, de hecho, la verdadera razón de que fuera retirado... como representante de la República ante los mandalorianos en estas últimas semanas, estoy seguro de que reconoceréis mi oferta como una oferta oficial.
Y esto es una oferta. Dicen que los mandalorianos tratan los asuntos a la manera mandaloriana. Bueno, se puede decir lo mismo de la República. ¿Y qué es la República en el fondo, si no lo es ante todo, sino un vehículo para el enriquecimiento de todos los pueblos? No hay ninguna razón en absoluto por la que las fuerzas de Mandalore no puedan tener un asiento en la mesa como todos los demás.
De modo que esta es la oferta: La República recibirá con brazos abiertos un cese de las hostilidades con los Mando'ade. A cambio, el Senado estaría dispuesto a comprometer una parte de todos los impuestos de los planetas y rutas hiperespaciales de la República actualmente bajo ocupación mandaloriana para que sea destinada a los ocupantes. Es correcto: el botín de la guerra, para detener la guerra.
Es un precio justo, y uno que debería satisfacer de sobra vuestros requerimientos. Con vuestras victorias de estas semanas, vuestro honor ha sido restaurado. La galaxia lo sabe. Los Jedi no han hecho nada para deteneros; lo saben. Y tendréis vuestro premio; parte de la riqueza de esas estrellas, sin tener que seguir imponiendo vuestra voluntad sobre ellas. Sois libres de explorar vuestras opciones en otras partes, tomando direcciones fuera de la República... y dispondréis de mejores fondos para ser capaces de hacerlo.
Esta es una oferta que sólo se hará una vez, únicamente en este canal y dirigida al representante de los mandalorianos en Zongorlu para que la entregue a sus superiores. No se repetirá en el futuro y su existencia será negada; si es rechazada, no formará parte de ningún texto oficial. Volveremos a como estaba todo antes, con la República lista para expulsaros... y con las palabras del capitán Buenvalor preparando el camino. Yo, hablándoos.. cada día, en cada frecuencia que podamos encontrar para alcanzaros, hasta que alguno de nosotros capitulase.
La elección es vuestra. Considerarlo bien. Esperamos vuestra respuesta.
La República. Tratos justos para todos y cada uno.

***
Sí, Cassus, ya he respondido. He usado el transmisor que había aquí en Zongorlu.
Sé que debería haber esperado. ¿Quién es Koblus Sornell, después de todo? Sólo un guerrero. Un experto en señales, pero un guerrero. Un guerrero mandaloriano...
...y como guerrero mandaloriano, su “elección” realmente no era elección en absoluto. He hablado por todos nosotros. Su “trato” era ridículo.
Piensa en ello: Podían haber tenido una gloriosa batalla, una verdadera medida de nuestra valía.
Eso es un trato. En lugar de eso, están tratando de elegir... ¿un soborno? ¿Comprar la paz como un campesino en la tienda? Todo a costa de las pocas agallas que pudieran haber tenido.
¡Y pensaban que podríamos estar de acuerdo! ¿Qué les ha dado esa idea?
Igual que todo este asunto del “Capitán Buenvalor”. Fingir ser el vencedor de grandes batallas... eso es bastante insultante por sí mismo. ¿Pero toda esa cháchara acerca de lo que pueden hacer, de lo grandes que son sus fuerzas? ¿Mentiras acerca de gente abandonando nuestro bando? ¿Realmente pensaban que algún verdadero mandaloriano les escucharía?
¿Realmente nos temen tan poco?
Lo averiguarán. Sea cual sea la clase de enemigos al que esté acostumbrada la República, averiguarán que nosotros somos algo distinto.
No les entiendo. Y no creo que ellos nos entiendan.

1 Nota del autor: Esta historia tiene lugar a primeros del año 3963 ABY, pocas semanas después del ataque sorpresa de los mandalorianos a la República. Tiene lugar entre los volúmenes 4 y 5 de la serie Star Wars: Caballeros de la Antigua República de Dark Horse.
2 Captain Goodvalor en el original. Aunque la convención marca que los apellidos que tienen algún significado no se traducen (Skywalker, Darklighter, Sunrider, Farlander, etc...), al ser en este caso un nombre falso, un alias, me ha parecido más oportuno sí traducirlo. (N. del T.)
3 Commander True en el original. Véase la nota anterior (N. del T.)

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