Mostrando entradas con la etiqueta David J. Williams. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta David J. Williams. Mostrar todas las entradas

sábado, 29 de abril de 2017

Escuadrón Bastardo: Jakku

Escuadrón Bastardo: Jakku
David J. Williams y Mark S. Williams

-Todas las naves disponibles, concentrad el fuego en los motores del Devastador. Repito, concentraos en los motores...
Las palabras del almirante Ackbar aún resonaban en los oídos de Gina Moonsong mientras pulsaba su comunicador.
-Muy bien, Escuadrón Bastardo, ya le habéis oído.
Moonsong estiró la formación de su escuadrón mientras los alas-B se lanzaban a toda velocidad al ataque del Super Destructor Estelar Devastador, flanqueados a ambos lados por su escolta de alas-X. Se descubrió prestando una atención especial al ala-X pilotado por Braylen Stramm. Dado lo mucho que Kuat había fatigado a sus pilotos, él había permanecido con su escuadrón; necesitaban a todas las personas disponibles. Oficialmente, su relación era estrictamente profesional. Sin embargo, en realidad era más complicada que nunca.
La voz de Fanty la sacó de su ensoñación:
-Faltan quince segundos.
-Nada de cazas TIE, sólo naves capitales –resonó por la frecuencia del escuadrón la voz de contralto de la teniente Sandara Li; ella y su pareja de ala Johan Volk efectuaron un rizo para cubrir la aproximación de Moonsong. Gina sonrió sombríamente cuando la popa del Devastador llenó la ventana de su cabina. Para su sorpresa, apenas les estaban devolviendo el fuego: la inmensa nave estaba siendo azotada desde demasiadas direcciones como para preocuparse por un pequeño escuadrón. Y parecía haber algún tipo de problema con su sistema de impulso... la nave estaba modificando su curso en un ángulo impredecible. Pero ese no era el problema de Moonsong.
Su problema era encontrar un modo de agravar el de los imperiales.
-A la espera de disparar los cañones iónicos. Transmitiendo objetivos en tres... dos... uno. ¡Fuego a discreción! ¡Repito, fuego a discreción!
Los alas-B del Escuadrón Bastardo desencadenaron una cegadora andanada de disparos, obteniendo múltiples impactos en los sistemas de impulso. Moonsong se retiró, permitiendo que sus pilotos efectuaran sus disparos y se apartaran. No fue hasta que Stramm y su pareja de ala Fanty despejaron la zona cuando Moonsong comenzó su propia aproximación de ataque. Había un placer innegable en realizar el golpe de gracia, y como comandante del escuadrón Gina se deleitaba con ello. Moonsong redujo su velocidad, apuntó a los motores y soltó todo lo que tenía su ala-B. Fue recompensada por capullos de fuego anaranjado y escombros de metal fundido mientras el Super Destructor Estelar se escoraba e inclinaba. Las lecturas de Gina se estaban volviendo locas; había una gran interferencia por PEM, y lo poco que podía descifrar no tenía sentido: ¿alguien había disparado un rayo tractor sobre la enorme nave? ¿Qué estaba pasando? Viró para alejarse, pero no había hacia dónde virar; de repente, el Devastador estaba perdiendo tracción y caía hacia el planeta Jakku bajo él. Dejando a Gina justo entre los dos.
Escuchó la voz de Ackbar resonando en una transmisión general por todos los canales:
-¡Soldados y pilotos de la Nueva República! ¡El acorazado Devastador ha sido derribado... se desploma hacia Jakku! ¡Cuidado con los escombros y poneos a cubierto!
...y entonces la voz del almirante fue cortada por una súbita explosión que parecía estar justo junto a la cabeza de Moonsong. No estaba segura de si había recibido un impacto directo de un láser, o si un fragmento de escombros había golpeado su ala-B... pero fuera lo que fuese que le había golpeado, la había dejado sin escudos, y había inutilizado su impulsor de maniobra. Estaba vagando a la deriva en medio del campo de escombros del Super Destructor Estelar a punto de estrellarse. Consiguió activar la potencia auxiliar, pero las lecturas le decían que ya había pasado el punto de poder remontar. Ya estaba atrapada por la gravedad de Jakku; todo lo que podía hacer era tratar de redirigir su ala-B para colocar la nave detrás del moribundo Devastador en un intento desesperado de usar la nave gigante como un escudo térmico para la reentrada. Todos sus sensores estaban ahora en rojo; las alarmas aullaban justo junto a su cabeza, y olía a humo acre. Pero entre esas alarmas escuchó una voz:
-¡Gina! Gina, ¿puedes oírme?
Podía, pero cuando la comunicación se cortó, quedó claro que Stramm no podía oírle a ella. Quería decirle que lo sentía, que deberían haberse apartado de esa guerra y haberse marchado a algún mundo donde nunca nadie hubiera llevado armas... pero ya era demasiado tarde. Las fuerzas gravitatorias la estaban empujando a la inconsciencia; la perspectiva que se mostraba ante ella parecía casi apetecible, como una especie de consuelo definitivo. Pero luchó por mantenerse consciente... y entonces dejó de enfrentarse a la gravedad; en lugar de ello, se dirigió hacia abajo, más allá del Devastador. Ya habían dejado bien atrás el calor de la reentrada; todo de lo que debía preocuparse ahora era sobrevivir al impacto... por no mencionar estrellarse en un lugar donde no quedara inmediatamente aplastada por millones de toneladas de metal destrozado. Hizo algunos cálculos improvisados, usó la poca energía que le quedaba a su nave para acelerar mucho más allá de sus límites de seguridad, y la nave se agitó como una hoja en los vientos atmosféricos. Un inmenso techo de metal acechaba desplomándose sobre ella. El desierto se extendía por debajo. Con sus últimos alientos de consciencia, activó la secuencia de aterrizaje automático...

***

Era un sonido constante; como un redoble de tambor, o alguien golpeando el interior de su cráneo. Al abrir los ojos, Moonsong descubrió que era un pájaro de aspecto extraño golpeando el cristal de su cabina. Se desabrochó las correas y activó el explosivo de emergencia que abría la carlinga. El pájaro levantó el vuelo justo a tiempo y se alejó volando con un graznido enojado. Moonsong se puso en pie, se liberó de los restos de la nave, y salió a una extensión de arena. No sabía muchas cosas acerca de Jakku, ni había tenido previsto averiguarlas. El lugar parecía un erial. Era un lugar diabólico para una última batalla. Especialmente cuando la mitad del cielo estaba en llamas. A millas de distancia, el gigantesco pecio del Devastador yacía como un volcán, escupiendo al aire acero cargado de plasma y humo, mientras que la arena de su alrededor había quedado ennegrecida por el impacto. Volviendo la mirada a su ala-B estrellado, Moonsong se dio cuenta de que era un milagro que siguiera con vida, pero dudaba seriamente de que fuera a seguir siendo así por mucho más tiempo. Se quitó el casco y los guantes térmicos antes de desconectar los controles de los sistemas del traje. Se sentía demasiado llamativa con su traje de vuelo rojo. Pronto descubrió que el kit de supervivencia del ala-B había quedado destrozado, y si no tenía en cuenta las bengalas de señalización que llevaba –cosa que no hacía- entonces carecía totalmente de armas.
Por supuesto, las cosas siempre podían empeorar: el aullido distintivo de los motores de un caza TIE la hicieron ponerse en pie y salir corriendo. Ascendió la ladera de una duna y se refugió bajo un grupo de rocas mientras los cazas TIE pasaban a toda velocidad, disparando salvajemente y convirtiendo rápidamente lo que quedaba de su ala-B en un montón fundido de chatarra ardiente. Se acabó el honor entre pilotos; parecía que ni la Nueva República ni el Imperio iban a hacer prisioneros esta vez. Observó cómo ardía su querida nave y tomó aliento profundamente. Sin comunicaciones, ni agua, ni suministros de supervivencia, ni baliza de posición. Pero dirigirse en dirección opuesta a la gigantesca pira funeraria del Super Destructor Estelar derribado parecía un buen comienzo. Dobló sus guantes de vuelo de la suerte, los guardó en su traje, y comenzó a caminar. Al menos seguía caminando...

***

Moonsong tenía una sed ardiente. Calculaba que había caminado a duras penas unos diez kilómetros o así desde el lugar del accidente, pero seguía sin tener puntos de referencia para saber dónde estaba. La oscuridad estaba cayendo con rapidez y estaba más que ligeramente preocupada por tener que dormir a la intemperie. Se asomó al otro lado de la cima de una dura arenosa especialmente alta y echó un vistazo al valle que se abría debajo... para encontrarse mirando a los restos destrozados de un campamento de soldados de asalto imperiales.
Moonsong corrió hacia la escena de la carnicería, y cuidadosamente esquivó los restos de los soldados muertos. Fuera cual fuese la causa de esto, había realizado un trabajo rápido y terrible con ese escuadrón. Pero Moonsong pretendía convertir la mala suerte de los soldados en buena fortuna para ella, y se puso manos a la obra para rebuscar entre los restos de su equipo. Encontró una cantimplora con agua... no le importaba que hubiera pertenecido a un muerto, él ya no la necesitaría. Mientras bebía, desabrochó un bláster E-11 y un cinturón de accesorios, luego se puso el cinturón de accesorios y extendió el soporte del arma para mayor estabilidad. Pulsó el interruptor de selección de disparo con un punto de satisfacción. Tal vez las cosas estuvieran mejorando.
Y entonces escuchó algo a su espalda.
Moonsong se volvió para encontrarse frente a frente con un muchacho adolescente con un mono de vuelo desgarrado.
-¡No dispares! –dijo. Y luego, el código de reconocimiento-: ¡Trueno!
Parecía sumamente aterrorizado. Moonsong bajó lentamente el arma, pero mantuvo el dedo en el gatillo.
-Relámpago. ¿Quién eres, chico?
Él se cuadró con brusquedad.
-Temmin... Temmin Wexley, Escuadrón Fantasma.
No parecía lo bastante mayor como para afeitarse, mucho menos para pilotar un ala-X. Moonsong se permitió esbozar una sonrisa.
-Bien, Temmin Wexley: Soy la teniente Gina Moonsong, del Escuadrón Bastardo. ¿Tu comunicador aún funciona?
-Eh... no.
-¿Tienes un bláster?
-Claro. –Temmin extrajo su DH-17 y comprobó la carga-. Aunque sólo tengo un paquete de energía de repuesto.
-¿Y provisiones?
-La mayor parte de mi kit quedó destrozado. Pero tengo esto...
Temmin escarbó en las profundidades de un bolsillo de su mono de vuelo y extrajo un par de suplementos nutricionales. Cada barra podía mantener a un humano durante tres días. La pega era el sabor horrible. Aunque en ese momento Moonsong no estaba como para quejarse.
-Bueno, al menos no moriremos de hambre. Tenemos que contactar con las fuerzas de tierra si queremos salir de esta roca.
-Sí, señor... Quiero decir... Sí, señora...
-Llámame Gina. Es más fácil.

***

Moonsong realizó la primera guardia mientras el muchacho dormía. Aunque en realidad era sólo un modo de asegurarse de que él descansara un poco, porque tan pronto como se despertó Moonsong acabó su vigilancia y los puso en marcha de nuevo. Supuso que podrían avanzar bastante antes de que el sol se alzara de nuevo. El chico parecía taciturno y permanecía en silencio. Moonsong pensó que un poco de charla podría ayudar a pasar el rato y disminuir el factor pánico. Lástima que la charla intrascendente se le diera fatal.
-Entonces, hmmm... ¿Qué pasó con el resto de tu escuadrón, muchacho?
-Aún están ahí arriba luchando. Pero... algunos de ellos están muertos. Eran mis amigos.
-Yo también he perdido buenos amigos –dijo ella. Le tomó la mano con amabilidad. Entonces fue cuando captó un destello de su rostro a la luz de las estrellas-. Pero ellos no son los únicos que tienes en mente...
No era una pregunta, sólo la constatación de un hecho. Pero de todas formas él dudó...
-No... Quiero decir, sí. O sea, espero que mi madre se encuentre bien. Ella también es piloto.
Gina hizo una pausa.
-No me digas que eres el hijo de Norra Wexley.
-Ella estuvo en la Batalla de Endor –dijo Temmin con algo cercano a la admiración.
-Yo también, de hecho.
-Ya, ¿pero usted pilotó un ala-Y por el interior de la Estrella de la Muerte y salió por el otro lado?
-Debo decir que no.
-Bueno, pues ella sí.
-Eso significa que es una superviviente –dijo Gina con una confianza que no sentía-. Lo que significa que la volverás a ver. Tengo amigos que también quiero volver a ver...
La voz de Moonsong tembló al pensar en Stramm. Decidió en ese preciso instante y lugar que si alguna vez volvía a ver su rostro se lo diría todo y vería que le deparaban las cartas.
-¿Ha oído eso? –preguntó Temmin.
-¿El qu...?
Pero antes de que cualquiera de ellos pudiera reaccionar, media docena de figuras surgió de detrás de una roca con armas en ristre. Uno de ellos exclamó el santo y seña.
-¡Trueno!
Moonsong dejó escapar un suspiro de alivio... eran amistosos.
-¡Relámpago!
Las armas bajaron y los soldados de la Nueva República se acercaron a su alrededor. Uno de ellos advirtió el rango de Moonsong y se cuadró de forma protocolaria.
-Teniente, soy el sargento Agarne, Tercer Grupo de Reconocimiento.
-Sois todo un regalo para la vista.
-No tenemos mucho tiempo. El mando del grupo está por allí. Él lo explicará todo.
-Recibido. Indícanos el camino.
El grupo avanzó a paso ligero sobre unas cuantas dunas hasta llegar a una zona rocosa donde una escuadra de soldados se encontraba excavando.
-Pilotos derribados desean ver al comandante de grupo –dijo el sargento.
-Gracias, Sarge –dijo una voz desde el fondo de la trinchera-. Hazme un favor y vuelve a comprobar de nuevo nuestras líneas de fuego.
Agarne asintió bruscamente con la cabeza y se dirigió a supervisar a los demás soldados. El comandante de grupo trepó fuera de la trinchera y observó a los dos recién llegados. Sus ojos azules brillaban desde el rostro marcado por cicatrices.
-Soy el comandante Ranz –dijo.
Moonsong se cuadró.
-Teniente Gina Moonsong, comandante del Escuadrón Bastardo. Este es el piloto Temmin Wexley. Si no le importa que usemos uno de sus comunicadores, dejaremos de ser una molestia para ustedes y les dejaremos hacer su trabajo, comandante.
Pero Ranz negó con la cabeza.
-Lo siento, teniente, pero tenemos órdenes de mantener silencio de radio hasta que hagamos contacto con nuestro objetivo... e incluso si pudiera dejaros un comunicador hay tanta interferencia PEM que necesitaríais todo un enlace de satélite de control para atravesar todo el ruido.
Moonsong se encogió de hombros, ocultando su decepción. Así es la guerra, nada sale según lo planeado.
-¿Cuál es su objetivo?
Ranz señaló los matorrales ante ellos.
-Dentro de unos 30 minutos, un convoy de suministros imperial va a atravesar por ese paso. Si son capaces de llevar refuerzos a la Estación Golga, podrán montar un contraataque que podría prolongar esta batalla al margen de lo que ocurra allá arriba.
-Un convoy de suministros. –Wexley echó un vistazo a las tropas rebeldes. Algunos de ellos estaban heridos. Todos ellos parecían cansados-. Eso da la impresión de estar bien protegido.
-Lo estará. Espero que al menos una compañía reforzada de soldados de asalto viaje con él.
-¿Dónde están el resto de sus hombres?
-Los estáis viendo. Ayer teníamos una compañía entera.
-No creerá realmente que van a ser capaces de derrotar a un convoy de suministros imperial fuertemente armado con una docena de hombres, ¿verdad? Eso es un suicidio.
Ranz soltó una risa triste.
-¿No decían eso mismo acerca de derribar la Estrella de la Muerte? Mirad, tenemos nuestras órdenes. Sois libres de tomar algunos suministros si queréis seguir vuestro camino, pero estamos cerca de cien kilómetros detrás de las líneas enemigas sin otra cosa que miles de furiosos soldados de asalto entre nosotros y la Base Alfa. Lo dejo a su elección, teniente.
Realmente no había demasiada elección.
-Cuente con nosotros –dijo ella. Miró a Wexley-. Espero que sepas cómo usar ese bláster, muchacho.
Entonces se volvió hacia Ranz.
-Me gustaría sugerir un plan –dijo.

***

Los seis transportes de tropas imperiales avanzaban sobre la arena a 20 kilómetros por hora. Estaban abiertos, con un único soldado asomando por la escotilla superior al mando del arma principal del vehículo. Ranz esperó hasta el ultimísimo segundo y dio la señal.
-¡Ahora!
Los exploradores detonaron un conjunto improvisado de paquetes de energía enterrado en la arena mientras el segundo transporte pasaba sobre él. El TTI se elevó en el aire sobre una columna de arena y fuego, y luego volcó y se partió en dos, escupiendo suministros y soldados en todas direcciones. El TTI tras él viró a la desesperada, deslizándose hasta detenerse al chocar contra los escombros. El transporte en cabeza se detuvo e hizo girar su torreta dorsal, escupiendo fuego de cobertura en todas direcciones mientras los soldados de asalto salían de su interior, dispuestos a enfrentarse a sus enemigos. Los transportes restantes adoptaron una formación triangular y se detuvieron. A una señal, el comandante Ranz y sus soldados de la Nueva República saltaron de sus madrigueras y abrieron fuego sobre los TTI’s de retaguardia. Media docena de cohetes convirtieron los transportes de retaguardia en ataúdes llameantes para los soldados de asalto que aún no habían desembarcado... pero los imperiales restantes no tardaron en formar una línea de escaramuza y devolver el fuego. Incluso lograron desplegar un equipo de armas pesadas que se afanó en ensamblar un cañón bláster montado sobre un trípode. Los soldados supervivientes de la parte delantera de la columna corrieron a reforzar la retaguardia y enfrentarse a sus atacantes... tal y como Ranz había previsto.
-¡Ahora! –exclamó.
Moonsong, Wexley, el sargento Agarne y tres de los soldados de la escuadra surgieron de sus escondites en la parte delantera de la columna y lanzaron las pocas granadas antipersonales que les quedaban antes de avanzar disparando hacia los escasos soldados en el exterior del TTI de cabeza. Moonsong sintió el aire caliente de los disparos que casi le alcanzaban e hizo lo posible por olvidad lo desnuda y expuesta que se encontraba ante los disparos de los enemigos mientras llegaba la primera al TTI y sacaba a un soldado de asalto muerto de la cabina humeante. Sonrió al ver el equipo de comunicaciones intacto en el salpicadero del vehículo. Pero esa sonrisa desapareció rápidamente al darse cuenta de que la antena de comunicaciones de largo alcance estaba dañada.
-¡Temmin! ¡Vamos a tener que alinear la antena manualmente!
-¡Estoy en ello!
Wexley trepó a la parte superior del vehículo y extrajo su multiherramienta para desatornillar rápidamente el soporte que mantenía el disco en su lugar. Una explosión detonó cerca y Wexley cayó del TTI como si hubiera sido alcanzado por la metralla; de todas formas, Moonsong de algún modo logro concentrarse, tecleando el canal codificado al Centro de Cazas que trasladaba su voz directamente a la nave de mando del almirante Ackbar, el Hogar Uno. El Tercer Grupo de Reconocimiento no tenía tal acceso, pero Moonsong sí... y había logrado persuadir a Ranz de que incluso si sus órdenes estipulaban que no podían romper el silencio de radio hasta que se hubiera contactado con el enemigo, bueno... eso quería decir que una vez que hubiera tenido lugar el contacto, cualquier señal estaba permitida. Tal vez se tratara de un tecnicismo, pero era uno que podría salvarles la vida a todos ellos. El sargento Agarne meneó la cabeza mientras los disparos de bláster ametrallaban su posición.
-¡Dese prisa, teniente! ¡Están sobre nosotros y no podremos retenerles mucho más tiempo!
Moonsong salió de la cabina disparando salvajemente mientras se abría camino hacia el herido Wexley.
-¡Muy bien, soldado, arriba y a por ellos! –exclamó a Wexley-. ¡No te he dado permiso para descansar!
Quedó aliviada al ver que no había sido alcanzado; la explosión simplemente le había aturdido. Él gimió cuando Moonsong le puso en pie y le ayudó a llegar cojeando hasta la duna más cercana en busca de cobertura. Los soldados de asalto habían logrado terminar de montar su cañón-trípode, y empezaron a rociar fuego contra las posiciones de la Nueva República tras ellos mientras el grueso de los imperiales comenzaba a realizar una maniobra de flanqueo. Entonces fue cuando Moonsong escuchó una inmensa explosión, seguida de una enorme columna de humo que se alzaba desde donde antes se encontraba la posición del comandante. Unos pocos soldados de la Nueva República que quedaban, que habían ayudado en el asalto al TTI de cabeza, retrocedieron y corrieron alrededor de la posición de Moonsong. El sargento Agarne se tumbó a su lado y encajó un paquete de energía nuevo en su rifle bláster.
-Muy bien, muchachos: poned vuestros blásters en disparo único y afinad la puntería. El único modo de salir de esta es que conservemos munición.
-¿Realmente cree que vamos a salir de esta? –murmuró alguien.
Entonces fue cuando el inconfundible sonido de los motores de los cazas sobre sus cabezas atrajo la atención de Moonsong. Surgiendo del sol aparecieron las familiares siluetas de los cazas TIE que se acercaban hacia ellos a toda velocidad. En su primera pasada, su letal fuego láser peinó la zona, matando a la mayoría de los soldados del regimiento de Ranz que quedaban, así como a unos pocos soldados de asalto que estaban demasiado cerca de lo que quedaba de su posición.
-¡Se acabó! –gritó uno de los rebeldes-. Ya nos tienen... ¡tenemos que rendirnos!
-Tengo serias dudas de que estos tipos hagan prisioneros –dijo Moonsong. Se puso en pie y se llevó el rifle al hombro; si debía ser así, supuso que moriría luchando-. Muy bien, ¿queréis probar esto? Venid a...
Pero antes de poder terminar la frase, el caza TIE explotó súbitamente, seguido del siguiente en la formación, y luego el siguiente... hasta que finalmente los únicos cazas que se veían en el cielo eran alas-B que descendían y atacaban los TTI’s. Los disparos láser de los cazas levantaban grandes columnas de humo y arena; los soldados de asalto rompieron la formación y se dispersaron en todas direcciones. La segunda pasada de los alas-B acabó con la mayoría de ellos. El resto salió corriendo al desierto. Moonsong saludó al cielo mientras el Escuadrón Bastardo pasaba a toda velocidad, agitando sus alas y realizando piruetas para saludar a los supervivientes en tierra. No se sorprendió de ver las marcas de Stramm decorando el caza que iba en cabeza. Se acercó hacia donde Wexley estaba arrodillado.
-¿Qué está pasando? –dijo, levantando la mirada hacia ella.
-Nos vamos a casa –dijo ella-. Tu madre estará orgullosa.
Se arrodilló a su lado, apoyando la mano en su hombro mientras los cazas que componían el Escuadrón Bastardo aterrizaban a su alrededor. Stramm descendió y se acercó a ellos.
-Veo que tienes un nuevo amigo –dijo.
-Este es Temmin –dijo Moonsong-. Temmin, este es Braylen.
-Encantado de conocerte –dijo Stramm. Tomó la mano de Gina-. Me has dado un buen susto –dijo-. No vuelvas a hacerlo, ¿vale?
-Eh, pensaba que no ibas a volver a darme más órdenes.
Se miraron el uno al otro por un instante, y entonces ambos estallaron en risas.
-No se me ocurriría ni en sueños –dijo. Justo antes de que la situación se volviera embarazosa, ella lo atrajo hacia sí y lo besó. Se sentía algo más que ligeramente aturdida; parecía imposible que las arenas de Jakku no hubieran acabado con ella. En cuanto a lo que vinera después... bueno, tendría que descubrirlo por su cuenta.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Escuadrón Bastardo: Kuat


Escuadrón Bastardo: Kuat
David J. Williams y Mark S. Williams

El ordenador de combate de la teniente Gina Moonsong comenzó a mostrar luces verdes destellando mientras veía cómo las defensas de los Astilleros de Propulsores Kuat entraban en alerta. Los astilleros consistían en un inmenso anillo de acero que rodeaba el planeta Kuat como una gigantesca serpiente de metal. Los diques secos, almacenes, talleres de maquinaria e inmensos hábitats orbitales hacían que la estación fuera la principal instalación de producción de algunas de las armas más temidas del Imperio, entre ellas el Destructor Estelar clase Imperial, el AT-AT, y nuevas monstruosidades tecnológicas que se rumoreaba que estaban en fase de prototipo. La Nueva República había decidido que ya era hora de ocuparse del principal suministrador de armas del Imperio, y se había enfrascado en un asalto que rivalizaba con el ataque en Endor. Cientos de baterías láser se iluminaron cuando las defensas del astillero abrieron fuego sobre la flota de la Nueva República que se aproximaba.
Moonsong tiró de la palanca de su ala-B y comprobó la formación del escuadrón. A su cola, los cruceros Mon Cala y el resto de naves capitales estaban preparados con sus grandes baterías de torpedos, mientras que los ala-X en vanguardia colocaban sus alerones-S en posición de ataque. A izquierda y derecha, docenas de otros escuadrones de cazas también estaban ocupando sus posiciones. Ante ellos, una flota de Destructores Estelares y su complemento de cazas TIE salía de la órbita superior del planeta detrás del anillo y aceleraba para enfrentarse a ellos. Llevaban tres asaltos y los imperiales seguían usando las mismas tácticas. El problema es que eran efectivas. El elevado número de fuerzas que habían destinado a los astilleros representaba una gran inversión. Los imperiales querían mantener esa instalación prácticamente a cualquier precio y había destinado más recursos de espacio profundo que los que la Nueva República había previsto. Apenas llevaban unos días de campaña y ya estaba caro para todos que esa batalla no iba a ser ni breve ni sencilla.
-Mira quién sale a jugar.
-Los veo, Fanty. Teniente Li, vamos a por los DE’s del Cuadrante Cuatro. Cerrad formación y esperad la señal.
-Recibido, Líder Bastardo.
La teniente Sandara Li lideraba la nueva sección de alas-X de escolta que había sido añadida al Escuadrón Bastardo. Hasta ahora, la relación de Moonsong con Li había sido menos que cordial. Moonsong suponía que Li habría preferido volar con Stramm... pero Stramm se había quedado en el portanaves Amalthea ayudando al comodoro a coordinar la acción general de la flota.
Unas explosiones a su derecha captaron la atención de Moonsong cuando la primera oleada de la Nueva República chocó con las fuerzas Imperiales. Docenas de escuadrones de cazas de la Nueva República e imperiales danzaban en los vientos solares, iluminando la oscuridad mientras las naves capitales se lanzaban entre sí una oleada tras otra de torpedos de protones. La tensa voz de Yori Dahn crepitó en los auriculares de Moonsong:
-¡Tengo uno a la cola! No puedo librarme de él.
Moonsong efectuó un barril con su ala-B y se lanzó a toda velocidad en un rumbo de interceptación. Justo cuando el caza TIE se alineaba para efectuar un disparo letal, los láseres de Moonsong le partieron en dos.
-Gracias, jefa –dijo Dahn.
-No me lo agradezcas tan rápido –replicó Moonsong... justo cuando las llamas recorrían un Destructor Estelar cercano; al instante siguiente, estallaba, lanzando escombros en todas direcciones. Un fragmento de metal descarriado golpeó de lleno a un ala-B al mismo tiempo que su ala-X de escolta quedaba desintegrado por el fuego enemigo. Mientras Moonsong trataba de comunicar una corrección de curso para su gente, en el sistema de comunicaciones de todos los pilotos se escuchó un mensaje del comodoro:
-Mando central a todos los escuadrones de cazas: esto es una orden de retirada. Repito, todos los escuadrones deben regresar.
-¿Qué demonios está pasando? –exclamó Li por el comunicador.
-Ya ha escuchado la orden, teniente. Estoy segura de que el mando tiene una buena razón para esto. Ahora volvamos al establo.
Moonsong dio media vuelta a su nave mientras se preguntaba cuál podría ser esa razón.

***

Braylen Stramm se encontraba de pie junto al capitán Tane, al lado del holoproyector. Moonsong no pudo evitar pensar que Stramm tenía un aspecto extraño con su uniforme color caqui y azul pólvora en lugar de con su traje de vuelo. Extraño, pero atractivo de todos modos. Aún más extraño era que Moonsong fuera la nueva líder de escuadrón en funciones. Cuando el mando transfirió temporalmente a Stramm a Planificación de Operaciones de Combate, supuso que recurrirían a alguno de los comandantes de los otros escuadrones para ocupar su lugar.
Así pues, en ese instante Moonsong, Fanty, Li y el compañero de ala de Li –Johan Volk- estaban sentados con los demás líderes de escuadrón del grupo de cazas del crucero Amalthea. Stramm dio un paso adelante y dejó que su voz de barítono llenara la sala.
-Muy bien, gente, hemos estado analizando al enemigo, y ha quedado claro que necesitamos cambiar nuestras tácticas. Simplemente, no tenemos la potencia de fuego para superar la flota de defensa del objetivo con un único golpe. Por tanto, hemos decidido centrarnos en un bombardeo estratégico de elementos clave de la infraestructura del astillero. Depósitos de combustible, monorraíles de suministros y conjuntos de sensores serán en adelante nuestros objetivos principales. Esto significa que nuestro calendario cambiará, pero todas nuestras simulaciones validan la nueva estrategia.
Li levantó la mano, y Stramm le dio permiso para hablar con una inclinación de cabeza; Li se puso en pie con toda su estatura y se apartó de los ojos su largo cabello negro. Moonsong no pudo evitar darse cuenta de que todos los ojos de la sala estaban clavados en la imponente figura de Li. Demonios, la mujer parecía una de esas duras heroínas de los holodramas de Coruscant.
-Comandante, ¿significa eso que ahora los elementos de ala-X estarán equipados con torpedos de protones para que podamos participar en el bombardeo?
-Negativo. Hasta ahora, la adición de elementos de ala-X al grupo de bombarderos ala-B ha tenido éxito en calidad de escolta, pero nuestros alas-B aún dependerán de sus pilotos de ala-X para quitarles los cazas TIE de encima.
Volk, el compañero de ala de Li, fue el siguiente en levantarse. Era un hombre alto y calvo con una tremenda barba y una sonrisa aún mayor. Se rumoreaba que él y su mujer Vira eran legendarios luchadores de guerrilla en el planeta perdido del que procedían.
-Disculpe, señor, pero, ¿quién va a mantener a esos Destructores Estelares alejados de nosotros?
El capitán Tane señaló la imagen holográfica de los astilleros, y se detuvo en un grupo de Destructores Estelares.
-Elementos de la flota se enfrentarán al enemigo aquí, aquí, y aquí... obligándoles a emplear el grueso de sus destructores y naves de apoyo para enfrentarse a nosotros, permitiendo entonces que ustedes pilotos realicen sus ataques. Recibiremos algunos daños... eso es seguro; pero si ustedes, pilotos, son capaces de inutilizar sus depósitos de suministros y sus centros de mando, entonces merecerá la pena. –Luego, como si sintiera la tensión general en el aire, añadió-: Miren, sabemos que les hemos pedido mucho; y, francamente, les vamos a pedir más aún. Esta lucha es crítica; si perdemos, se verá amenazada la estabilidad de la Nueva República.
Tane dio un paso atrás y permitió que Stramm completara la exposición.
-Los líderes de escuadrón recibirán sus nuevos paquetes de misión y serán responsables de hacer que esos datos estén disponibles para sus pilotos. Si no hay más preguntas... Muy bien, entonces. Buena suerte ahí fuera, y buena caza. ¡Pueden retirarse!

***

Moonsong trató de concentrarse más allá del caos que la rodeaba mientras el escuadrón avanzaba a toda velocidad hacia el monorraíl de suministros. En teoría, si destruían suficientes de los elementos que permitían a los astilleros mover suministros y munición, ciertas áreas se quedarían mucho más vulnerables. Un chillido estridente llenó su auricular cuando el indicador de la nave de Bastardo Nueve desapareció del monitor en el casco de Moonsong.
-Le han dado a...
-¡Lo sé, Fanty!
El ala-B de Yori Dahn se alzó a su lado. Su voz llegó rota por el canal.
-Teniente, ¿está viendo lo mismo que yo?
Sobre el anillo, frente al monorraíl, se alzaba un grupo de AT-ATs y AT-ACTs, uno o dos AT-TE más antiguos, de la época de las Guerras Clon... junto con varios AT-ATs sin terminar que parecían gigantescos transportes de tropas esqueléticos, únicamente con las cabezas y sus poderosos cañones en funcionamiento. Los caminantes imperiales escupían plasma abrasador hacia ellos. La voz de Li sonó con fuerza.
-¡Alas-X, vamos a atacar a esos caminantes!
-Manteneos en formación –dijo Moonsong-. Os necesitamos para ocuparos de esos cazas TIE.
-¡Esto sólo nos tomará un minuto, y no hay modo de que lleguéis al objetivo si no nos deshacemos de ellos! Guardad vuestras bombas para el objetivo. ¡Vamos!
-Estoy contigo, jefa –dijo Volk sin asomo de duda.
-Mantened la formación –exclamó Moonsong. Pero era demasiado tarde; los alas-X ya estaban separándose y lanzándose hacia los gigantes. Por un instante Moonsong pensó realmente que podrían lograrlo... hasta que varios elevadores de carga se alzaron, transportando más AT-ATs parcialmente completos y torretas láser acorazadas de Destructor Estelar. Moonsong vio que dos alas-X recibían impactos de disparos. Uno de ellos estalló en una radiante bola de fuego, mientras que el otro giró fuera de control e impactó contra una pared del astillero. Aún más alarmante era el hecho de que los láseres de los alas-X no eran lo bastante potente para atravesar de un único disparo el blindaje pesado de los caminantes. Moonsong sabía que si no concentraban su fuego en los emplazamientos de armas improvisados, las oportunidades de que cualquiera de su grupo saliera de allí con vida era exactamente cero... y la única forma de derribar a esos caminantes era con los torpedos que estaban destinados para el monorraíl.
Y eso significaba que el monorraíl tendría que esperar.
-Escuadrón Bastardo, seguidme, y concentrad el fuego de los cañones iónicos sobre esos emplazamientos. –El grupo de cazas tejió un asombroso patrón mientras cambiaban sus trayectorias, aumentaban su velocidad y se dirigían hacia el enemigo-. ¡Usad vuestros torpedos sobre esos caminantes!
-¿Pero qué pasa con el objetivo principal? –preguntó Dahn.
-¡Este es ahora el objetivo principal, así que desplegaos!
Los alas-B se alzaron frente a los caminantes y desencadenaron una lluvia de fuego letal sobre los mastodontes que tenían debajo. El ala-B de Moonsong pasó zumbando sobre el anillo principal del astillero mientras los AT-ATs se erguían ante él. Aunque las armas de las bestias acorazadas podían atravesar la mayoría de cazas, no eran igual de efectivas para fijar su objetivo sobre ellas a altas velocidades. Moonsong alineó su disparo y soltó un par de torpedos que aniquilaron el compartimento de tripulación de ese AT-AT y causaron que el caminante se derrumbara sobre un modelo explorador a medio construir. Desafortunadamente, el piloto bajo ella recibió el impacto de un TIE atacante, y chocó contra el tanque andante en su caída... haciendo que su propia nave trazara espirales fuera de control y chocara contra las patas de otro caminante. La explosión empujó al gigantesco vehículo fuera del anillo, desplomándose hacia el planeta bajo ellos. Por todas partes los gigantes acorazados estaban siendo convertidos en montones de piezas sueltas. Fragmentos de caminantes destrozados flotaban hacia el espacio. El propio anillo tenía grietas en varios lugares por el impacto de los torpedos que los alas-B disparaban al pasar. Moonsong maldijo en voz baja... qué desperdicio. Qué diversión.
-Muy bien, gente, salgamos de aquí. El objetivo no va a irse a ninguna parte.

***

Li descendió de su baqueteado ala-X y se encontró cara a cara con una furiosa Moonsong. Los mecánicos y el personal del hangar les dieron bien de espacio mientras que los demás pilotos permanecían a una distancia prudencial... pero lo bastante cerca para poder escuchar los fuegos artificiales.
-¿Qué centellas creía que estabas haciendo ahí fuera?
-Estaba haciendo mi trabajo –respondió secamente Li.
-Su trabajo era protegernos de los cazas TIE, no enfrentarse a objetivos de bombardeo. He perdido a un buen piloto. La única razón por la que usted no está muerta también es porque eché por tierra la misión principal para salvarle el gordo trasero. Ha sido imprudente...
-Oh, mira quién fue a hablar, Gina. ¿Crees que no he escuchado lo que se cuenta de ti?
-¿Lo que se cuenta de mí?
-Las palabras vuelan. ¿Crees que no sé que la única razón por la que te han nombrado líder de escuadrón en funciones es porque tu novio te ha puesto al mando?
-Se ha pasado de la raya, teniente.
Li se puso en posición de firmes e hizo chocar con fuerza sus talones. Moonsong dio un paso atrás, se frotó los ojos, y dejó escapar un largo suspiro.
-¿Sabe cuál es su problema, teniente?
-No, señora, no lo sé. Tal vez la líder de escuadrón en funciones pueda iluminarme.
Moonsong dibujó una sonrisa falsa y bajó el tono de voz.
-En primer lugar, obtuve este mando a pesar de las recomendaciones de Stramm. A decir verdad él no estaba seguro de que yo estuviera a la altura, pero le necesitaban en planificación de operaciones, y había que poner a alguien en su lugar. Y ese alguien fui yo. Pero el verdadero problema que hay aquí es el hecho de que usted es exactamente igual que yo hace tan solo unos meses. Mire, me hizo falta mucho tiempo darme cuenta de que la única forma de la que cualquiera de nosotros podrá salir con vida de esta guerra es si trabajamos juntos. Usted es una piloto realmente buena, Li, tal vez incluso tan buena como yo, y con un poco de disciplina podrá ser una de los mejores. Y no lo digo sólo por decir. Vio esos emplazamientos; sólo le faltó la experiencia para saber que su armamento no les haría ni un rasguño. Así que sí, puede que usted sea realmente buena, y sí, puede que yo me sienta un poco amenazada por usted, pero le diré una cosa: si alguien puede encontrar un modo de eliminar a esos cerdos imperiales del cielo, somos usted y yo. ¿Qué me dice?
Moonsong se quitó el guante de vuelo y le tendió la mano. Li bajó la vista para mirarla, asombrada. Y entonces tendió la mano a su vez y las estrecharon.

***

El caos y la intensidad de la campaña hizo que los días parecieran semanas, y la flota de la Nueva República y sus pilotos se vieron exprimidos al máximo. Moonsong luchaba contra la fatiga cuando su ordenador de objetivo mostró con un aviso sonoro las coordenadas del nexo de mando. Moonsong tenía que pasárselas a Stramm; él y su pequeño grupo de planificadores de menor nivel habían descubierto el nexo al estudiar las imágenes de combate aportadas por una docena de escuadrones de cazas. En ese preciso momento, la flota estaba enfrascada en una espectacular batalla contra la fuerza de defensa principal del Imperio y los habían atraído a un festival de proyectiles a corta distancia sobre el polo norte del planeta. La maniobra debería haber permitido que un trio de escuadrones de ala-B atacara el nexo de mando pasando prácticamente inadvertidos. Por desgracia, los imperiales consiguieron liberar un grupo improvisado de TIEs que superaba en número a los alas-B en una proporción de tres contra uno.
-Que vuestras naves mantengan sus posiciones y nos cubran.
Moonsong se mostró reacia a ello.
-Es demasiado peligroso, no puedo...
-Eh, como si nunca antes hubiéramos tenido gente disparándonos desde dos frentes. Al menos de este modo podemos seguir vuestros disparos y confundir sus sensores. Si tiene un plan mejor, me encantaría escucharlo.
-¿Quiere un plan mejor? –preguntó Moonsong-. Muy bien. Que todos los alas-B reduzcan potencia y mantengan posiciones. Configurad los cañones láser en disparo rápido y apuntad con los cañones de iones más allá del objetivo. Os esperaremos antes de comenzar nuestra pasada de bombardeo, teniente Li.
-Puede merecer la pena intentarlo...
Mientras los alas-B soltaban su devastadora andanada contra los TIEs, Li hizo pasar sus alas-X entre el fuego amigo hasta el corazón de la formación enemiga. Moonsong no pudo evitar sonreír al ver cómo se despejaba un camino en su ordenador de objetivos. Su sonrisa se hizo mayor al observar un modo incluso mejor de acabar con el nexo de mando.
-Muy bien, chicos y chicas; seguidme en la siguiente trayectoria. Vamos.
Los alas-B formaron detrás de Moonsong y se lanzaron hacia el anillo, donde todos vieron el gran hangar abierto, con los escudos de energía aún bajados. Los alas-B entraron al hangar; mientras volaban por debajo de la sección del nexo de mando, apuntaron sus bombas y torpedos guiados por láser a las profundidades de su corazón. La nave de Moonsong se deslizó sobre la cubierta de vuelo, disparando a las naves enemigas que no habían sido lo bastante rápidas para despegar. Mientras el escuadrón salía del hangar al otro lado del anillo, Moonsong escuchó los gritos triunfales de Fanty y Dahn cuando el nexo estalló tras ellos. Sonrió y activó el comunicador.
-¡Hora de irnos, gente! ¡Así es como se hace!

***

Moonsong comprobó su reloj; tenía menos de una hora antes de que el escuadrón despegara en otra misión de ataque. Ya había perdido la cuenta de cuántas horas de vuelo en misión llevaba. Para el Escuadrón Bastardo, parecía que cada vez que daban una patada a una piedra salían más imperiales de debajo de ella. Su gente, como todos los demás, estaban cansados y agotados. Al atravesar el hangar, pasó junto al ala-X gravemente dañado de Volk. Volk había logrado pilotar la nave de vuelta, y ahora estaba en la enfermería, aunque su pájaro nunca volvería a volar. Pero fue la nave que estaba justo a su lado la que supuso una auténtica sorpresa.
-Braylen... quiero decir, comandante Stramm; ¿qué está...?
Siguió a Stramm con la mirada mientras este descendía de la cabina del ala-X y miraba a Gina con una extraña sonrisa.
-Estamos escasos de pilotos de ala-X y necesitamos todos los cazas disponibles para el ataque –dijo, sin más.
-No sabía que supieras pilotar un ala-X.
La sonrisa de Stramm se ensanchó, y entonces dio la impresión de ser menos extraña.
-Puede que no sea tan buen piloto como tú, pero aún no se ha construido ningún caza que no sea capaz de pilotar. Además, las cosas se están volviendo un poco aburridas arriba en el puente.
Te he echado de menos, quiso decir Gina. Pero cuando abrió la boca, todo lo que se escuchó decir fue:
-Bueno... Tu escuadrón está listo.
-Querrás decir tu escuadrón –respondió él sin perder un instante-. Sigues siendo la jefa. Técnicamente, aún estoy con planificación de operaciones. Dado que Volk está en la enfermería, ocuparé el puesto de compañero de ala de la teniente Li.
-¿En serio? –dijo ella.
-Afirmativo.
Hubo una larga pausa.
-Entonces a ver si me aclaro –dijo ella-. Rompiste conmigo porque no querías tener que ordenarme que fuera a la batalla, o ponerme en riesgo. ¿Y ahora me estás pidiendo que yo te haga lo mismo a ti?
-¿Tenemos que tener esta conversación ahora?
-Sí.
-Muy bien. –Stramm dudó un instante-. En realidad es muy sencillo. Confío en tu buen juicio más que en el mío propio.
-Esta es nuestra última misión juntos –dijo ella.
-¿Estás segura de eso?
-No estoy segura de nada –dijo-. Ya no.
Dio media vuelta y comenzó a alejarse.
-Eh, Gina –exclamó él-. Buena suerte ahí fuera.
-La suerte es el menor de mis problemas –replicó ella.

***

-Bandidos acercándose, teniente.
La voz de Stramm era tensa, y por una buena razón. Daba la impresión de que Moonsong y él habían pasado todo el último día en combate constante. Sus lanzatorpedos estaban vacíos, el impulsor de maniobra de su ala-B se forzaba al máximo cada vez que aceleraba. Los alas-X y sus pilotos estaban igual de maltrechos y cansados. Pero de algún modo el escuadrón estaba aguantando unido.
-Los tenemos –respondió Moonsong-. Colocad vuestros alerones-S en posición de ataque y no disparéis hasta que se acerquen.
El sentido común le decía que debería dar la vuelta a su pájaro, rearmarse, tal vez incluso echarse veinte pequeñas siestas en la cubierta de vuelo... pero ese no era momento de usar el sentido común. Era el momento de seguir dándolo todo hasta el final.
Las dos maltrechas flotas que se enfrentaban se olvidaron de vistosas maniobras y se lanzaron directamente una contra otra. Ambos comandantes sabían que se habían terminado todos los trucos y las astutas estratagemas. Ambos bandos habían perdido demasiadas naves y pilotos, y todo lo que quedaba por decidir era cuántos de los astilleros seguirían intactos después del enfrentamiento final. Una nube de cazas TIE, bombarderos TIE, interceptores TIE y lanzaderas fuertemente armadas surgió de los Astilleros de Propulsores en un último y desesperado intento de llegar hasta la flotilla de cruceros de la Nueva República. La formación se encontró con otra similar que contenía todos los cazas que la flota de la Nueva República podía lanzar en su contra.
Los alas-X de Li y Stramm salieron de la parte delantera de la formación y entablaron una danza letal con un caza TIE tras otro. Gina tuvo que admitir que eran un equipo muy eficiente.
-Quédate cerca, Fanty; vamos a ganarnos el jornal.
-Recibido, jefa.
Moonsong condujo a sus pilotos a través de una andanada de fuego laser hacia un carguero ligero imperial dañado. Transmitió al resto de sus pilotos un patrón de ataque; y, como una máquina bien engrasada, se abrieron camino más allá de los cazas TIE y descargaron sus devastadores disparos contra el hangar abierto del carguero. El carguero explotó, lanzando escombros y llamas en todas direcciones.
-¡Buen trabajo, gente! Reagrupémonos, y busquemos un nuevo objetivo.
Mientras decía esas palabras, Moonsong ya estaba examinando sus pantallas: vio que la flota de la Nueva República estaba siendo golpeada con bastante dureza. Su transporte, el Amalthea, se alejaba renqueante dejando detrás un rastro de plasma de impulsión. Eso no tenía buena pinta en absoluto. Si se quedaban allí, fuera del alcance de su transporte, los imperiales les atraparían, o se quedarían sin combustible... o ambas cosas.
Pero entonces la situación cambió abruptamente. Al unísono, las fuerzas imperiales se retiraron y se dispersaron en todas direcciones. Aquellas naves demasiado dañadas para huir transmitieron el código que indicaba la señal de rendición.
-Dios mío... Se están rindiendo.
-¡Lo logramos!
Gina se recostó en su asiento de aceleración y cerró los ojos. Una sensación de puro alivio recorrió su cuerpo mientras los hurras y los vítores de sus pilotos resonaban por el comunicador. Finalmente, la voz del comodoro llegó por el canal general de la flota:
-A todas las fuerzas de la Nueva República: acabo de aceptar la rendición de los Astilleros de Propulsores Kuat de manos del moff Maksim. Repito: hemos aceptado su rendición.
Gina echó un vistazo por la ventanilla de la cabina al dañado pero aún espectacular anillo. Por su superficie, ardían fuegos, rodeados por los escombros de cientos de cazas y naves estelares. Recortados contra la luz de los incendios y las explosiones, esos escombros parecían un gigantesco campo de asteroides. Era tan hermoso que resultaba fácil olvidarse de que no era otra cosa que la tumba de luchadores de ambos bandos. Moonsong respiró profundamente.
-Muy bien... Volvamos a casa.
Dio media vuelta, y su escuadrón imitó el movimiento en formación detrás de ella.