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domingo, 31 de enero de 2021

¿A alguien le apetece una partida de sabacc?

¿A alguien le apetece una partida de sabacc?

Bill Slavicsek y Eric S. Trautmann

 


El juego del sabacc se ha jugado desde hace miles de años, remontándose a los remotos días de la Antigua República. Pueden encontrarse mesas de sabacc en los casinos más lujosos, o en peligrosos establecimientos de mala muerte, y en cualquier otro lugar.

El sabacc se juega con una baraja de 76 cartas-chip. Mediante el uso de microcircuitos en las cartas-chip, los valores de las cartas cambian aleatoriamente, activados por impulsos electromagnéticos enviados por el crupier.

Hay cuatro palos en la baraja: Espadas, Báculos, Frascos, y Monedas. Cada palo consiste en once cartas numeradas (marcadas del uno al  once) y cuatro cartas de rango: el Comandante, la Dama, el Maestro y el As (numeradas del 12 al 15).

También hay dieciséis cartas de figura (dos de cada una de las ocho diferentes cartas), con nombres, símbolos y valores especiales. Son el Idiota (0), la Reina del Aire y la Oscuridad (-2), la Resistencia (-8), el Equilibrio (-11), la Muerte (-13), la Moderación (-14), el Maligno (-15) y la Estrella (-17).

Cuando se reparte una mano, el crupier pulsa un botón en la mesa que envía una serie de pulsos electrónicos aleatorios, que varían los valores de las cartas. Los valores de las cartas pueden cambiar en cualquier momento, y se dice que esta aleatoriedad salvaje es lo que hace que el sabacc sea tan popular.

Durante varias rondas de apuestas y faroles, los jugadores observan y aguardan a que sus cartas cambien. Pueden bloquear cualquiera de sus cartas-chip, o incluso todas, colocándolas en el campo de interferencia de la mesa (ubicado en el centro de la superficie de juego); la carta se queda “congelada” en ese valor.

El sabacc se juega en manos y partidas (una partida puede tener muchas manos). El objeto del sabacc es tener la mayor suma del valor de las cartas que sea menor o igual a veintitrés. Si un jugador tiene un total que sea mayor que veintitrés, menor que veintitrés negativo, o igual a cero, se dice que se ha bombardeado. A cada jugador se le reparten dos cartas-chip para empezar, y siempre debe tener al menos dos cartas-chip en su mano.

El sabacc tiene dos botes distintos. El primer bote, llamado el bote de la mano, se lo lleva aquel que gane una mano en concreto. El segundo es el bote de sabacc, que sólo puede ganarse de una de dos formas.

En las manos de sabacc, un jugador gana si todos los demás se plantan o si bloquea la mayor suma de cartas que sea menor a veintitrés. Si dos o más jugadores empatan, participan en una muerte súbita: a cada jugador se le reparte de la baraja una carta-chip que debe sumarse a su mano bloqueada. La mejor mano después de este reparto gana el bote de la mano. Si sigue habiendo un empate, el bote se reparte.

Hay dos modos de ganar el bote de sabacc. El primero, cuando un jugador tiene un total de exactamente 23, se le llama sabacc puro. El segundo es el arreglo de idiota, que consiste en que el jugador tiene una carta de figura del Idiota (0), una carta por valor de dos y una carta por valor de tres... ¡un veintitrés literal! En la mayoría de mesas, un arreglo de idiota supera a un sabacc puro. La partida termina cuando se ha ganado el bote de sabacc.

Algunos jugadores han encontrado un modo de hacer trampa en el sabacc usando una carta-chip trucada llamada skifter. Un skifter permite al jugador cambiar su valor golpeando la esquina de la carta. El jugador aguarda hasta que consigue el valor exacto que desea. Por supuesto, dejarse atrapar usando un skifter es un buen modo de acabar en el lado equivocado de un bláster...

Fuente Delta

Fuente Delta

Eric S. Trautmann

 


A lo largo de la duración de la campaña del gran almirante Thrawn, las brechas de seguridad asolaron la Nueva República. Si bien cualquier clase de traición es desagradable, que esta traición procediera del interior del Palacio Imperial de Coruscant era incluso más significativo. Teniendo en cuenta todo lo que dependía de la estabilidad –o, más bien, de la apariencia de estabilidad- de la Nueva República, la desconfianza entre miembros del Consejo Provisional podría haber tenido desastrosos efectos secundarios.

Consideremos el ejemplo del consejero Borsk Fey’lya de la delegación botana. Su ambición y su loco plan para hacerse con el poder casi desgarraron a la Nueva República, creando una gran brecha entre el ejército y el gobierno civil.

La princesa Leia Organa decidió rastrear la Fuente Delta durante el asedio de Coruscant. Tenía una inusual ayuda: su ayudante, Winter, y el cortacódigos proscrito Ghent.

El único enlace a Fuente Delta era un transmisor de pulsos multifase de bajo nivel que seguridad de la Nueva República no podía ubicar ni descodificar. Al menos, hasta que Ghent pirateó la secuencia encriptada al transmisor. Dándose cuenta de que el código de Fuente Delta era un elemento de información altamente sensible, Leia, Winter y Ghent mantuvieron silencio acerca de su descubrimiento y decidieron revelar Fuente Delta ellos mismos.

Desafortunadamente, saber qué estaba mandando Fuente Delta no les dijo quién era Fuente Delta. Usando las habilidades informáticas de Ghent, y usando la inusual capacidad de memoria absoluta de Winter, Organa Solo y sus compañeros comenzaron a filtrar desinformación por todo el palacio imperial en un intento de hacer salir al espía a la superficie.

En las transmisiones de Fuente Delta aparecía una extraña selección de elementos, y de acuerdo con la memoria de Winter y los ordenadores de Ghent, o bien había un esquivo sistema de grabación en el Palacio o había todo un nido de conspiradores. La corazonada de Leia era que se trataba de un único “topo” o sistema de grabación; sencillamente, la seguridad de palacio era demasiado efectiva como para no detectar un anillo de espías tan grande.

Otro destello de comprensión dio a Leia la respuesta. Mientras estaba sentada en el Gran Pasillo del Palacio Imperial, Leia se dio cuenta de que los árboles ch’hala que conformaban la principal pieza decorativa del pasillo eran la fuente de la filtración.

Advirtió un droide MN-2E podando hojas de los árboles ch’hala. El droide estaba “cacareando” y pitando para sí mismo. Entonces, se dio cuenta de que el árbol estaba parpadeando en sincronía con el droide. Leia dedujo finalmente lo que estaba ocurriendo. Los árboles ch’hala son notables debido a su constitución química. La presión de cualquier clase, incluyendo ondas sonoras, provoca “oleadas” y “estallidos” de color. Aunque son estéticamente agradables de contemplar, también son dispositivos de espionaje naturales. Las ráfagas rojas subían y bajaban formando espirales por el tronco, llevando con ellas “ecos” de las ondas sonoras.

Tras inspeccionar los árboles ch’hala del Palacio Imperial, los técnicos de la Nueva República encontraron una unidad como ninguna otra que hubieran encontrado nunca antes; en uno de los árboles se había implantado una serie de tubos. Esos tubos muestreaban los cambios químicos de la corteza y los volvían a convertir en datos de presión, y finalmente de nuevo en sonido: los árboles eran micrófonos naturales.

Otro módulo informático organizaba y preparaba los datos para su encriptado y difusión. Fuente Delta era un sistema de micrófonos orgánicos gigantes que llevaba instalado desde que el emperador había tomado el control del Palacio Imperial.

viernes, 29 de enero de 2021

Los seguidores del Equilibrio Cósmico

Los seguidores del Equilibrio Cósmico

Kathy Tyers, Eric S. Trautmann y Bill Smith


Origen, doctrinas

En Bakura se practican muchas creencias, pero el Equilibrio Cósmico aparenta ser indígena (un error de interpretación; llegó desde Hemei IV, pero en Bakura alcanza más seguidores que en ningún otro sistema).

El Equilibrio Cósmico es un sistema de dualismo extremo. Su doctrina principal afirma que cada acción de cada ser inteligente (o poder político) está equilibrada por otra acción por parte de otro ser (o poder) en algún lugar de la galaxia. Dif Istuvi, que dirigió la fe en Bakura durante el Periodo Corporativo, escribió su texto sagrado, Fulcrum. Entre los principales preceptos de Istuvi: “El peso del universo podría equilibrarse sobre un átomo colocado correctamente.”

Los seguidores creen en un más allá en el que todas las desigualdades serán corregidas. Pretenden humillarse todo lo que puedan en el presente, de cara a cosechar grandes recompensas para sí mismos y su comunidad en eones futuros y en la “Vida Futura”.

 

Zanazi, Hogares Sencillos, Ascetas

Los seguidores del Equilibrio llaman zanaz a cada uno de sus sacerdotes-profetas; probablemente sea un término acuñado a partir de letras usadas en al alfabeto básico común. El término se refiere a la primera y última letra del alfabeto, rodeando la letra central.

Los zanazi enseñan públicamente y supervisan los Hogares Sencillos comunales, asistidos por las Madres y los Padres del Hogar. Son servidos por ascetas, individuos enrolados por padres que esperan enriquecer así a los hermanos de los ascetas. Los Hogares Sencillos dependen de las contribuciones de Seguidores  aculturados (incluyendo esos hermanos).

Además del Fulcrum, los ascetas siguen un código que especifica sus sacrificios y penitencias diarios. Los ascetas de distintos sexos viven separados. Su esperanza de vida es aproximadamente la mitad de la media de los humanos bakuranos (curiosamente, los zanazi disfrutan de una vida ligeramente más larga que la de otros bakuranos). Un asceta puede poseer un cuenco de limosnas (que debe llevar siempre en público, salvo cuando realiza ayuno) y un datapad, pero depende del Hogar para todas las demás necesidades. Incluso las ásperas túnicas marrones son una posesión comunitaria.

Los zanazi a menudo ordenan a grupos de ascetas (elegidos al azar) que se priven a sí mismos de algunas necesidades. Esos actos se realizan en servicio del Hogar Sencillo (a menudo para recaudar fondos), el planeta, o alguna entidad externa. Los ayunos públicos, dormir en la calle, y otras, son penitencias comunes pero poco divulgadas.

 


Seguidores No-Ascetas

La insignia principal de los seguidores Leales pero no ascetas es un anillo esmaltado mitad negro y mitad blanco, llevado habitualmente en una cadena al cuello. Los Creyentes no ascetas esperan servir a los ascetas en la Vida Futura.

Los seguidores del Equilibrio Cósmico se oponían a los Jedi incluso antes de que el Emperador Palpatine los persiguiera. Afirmando que los poderes aumentados de un Jedi mermaban a algún desafortunado en alguna otra parte de la galaxia, creían que la persecución de Palpatine a los Caballeros Jedi era oportuna y bien merecida.

Políticamente, los seguidores del Equilibrio no ayudan a ninguna de las partes. Siempre tratan de mantener un perfil bajo. Los Leales, aunque  pocos, pueden haber sido responsables de la perenne agitación política de Bakura.

viernes, 29 de enero de 2016

Relatos de droides

Relatos de droides
Drew Campbell y Eric S. Trautmann

La batalla entre naves espaciales se propagó violentamente como si tuviera vida propia. Ambos bandos ya habían perdido muchas naves y tanto los comandantes de la Alianza como los imperiales sabían que los Rebeldes no tenían un suministro inacabable de cazas. Por su parte, el Destructor Estelar Imperial Vehemencia ciertamente parecía tener (como dijo uno de los tripulantes rebeldes) todos los cañones del universo a su servicio.
Un ala-Y solitario renqueaba por la periferia de la batalla; su piloto era un veterano de muchos enfrentamientos similares.
-Líder de vuelo Wilkins, comienzo mi pasada –entonó con calma-. Será mejor que te agarres ahí detrás, colega –dijo, pulsando su comunicador para transmitir un breve mensaje a su astromecánico.
BXET-R2 (o “Box”, como le gustaba llamarle a su dueño) comprobó las correas y enganches que le mantenían en su lugar detrás de la cabina del ala-Y. La unidad R2 emitió un pitido lastimero y Wilkins soltó una risita al leer la traducción en su sistema informático: “Trata de no estrellarte esta vez”.
El ala-Y atravesó velozmente la carnicería mientras Wilkins colocaba cuidadosamente la retícula de puntería de sus lanzamisiles directamente en el Vehemencia. El caza aceleró, cruzando rápidamente los kilómetros que lo separaban del Destructor Estelar, mientras el ordenador de objetivo trataba de centrarse en el puente del Vehemencia.
Justo cuando el ordenador de objetivo señalaba que se había centrado el objetivo, Wilkins pulsó los controles de disparo mientras su artillero trasero abría fuego con los cañones iónicos del ala-Y contra los escudos del Destructor Estelar. Una brillante explosión de luz y fuego iluminó la zona, cegando al piloto.
Demasiado tarde, Box aulló una advertencia al piloto cegado cuando un bombardero TIE –dañado por las explosiones- avanzaba a la deriva en la trayectoria del ala-Y, golpeando sus escudos delanteros y lanzando ambos cazas dando vueltas salvajemente, fuera de control.
Box ejecutó diagnósticos en la nave e informó de que los dos cañones bláster del morro del ala-Y habían sido completamente arrancados. La cabina aún tenía atmósfera respirable, pero el daño estructural en el morro era considerable.
Box se conectó a los sensores internos de la nave y descubrió que el amo Wilkins seguía respirando y que efectivamente tenía pulso. Sin embargo, no contestaba al comunicador. El droide echó un vistazo a la cabina y vio que Wilkins y su artillero iónico estaban derrumbados sobre sus asientos.
Tomando el control de los sistemas impulsores, Box corrigió los salvajes giros del ala-Y, deteniendo suavemente la nave. Comprobando los sensores navegacionales, el droide advirtió que el bombardero TIE también había retomado el control y renqueaba hacia el ala-Y dañado, colocándose para el inevitable disparo letal.
El droide comenzó a modular cuidadosamente la gravedad en la cabina, en un intento de sacudir al piloto para despertarle. Al mismo tiempo, Box conectó uno de sus muchos apéndices al puerto de control auxiliar e hizo que el ala-Y saliera disparada hacia delante y arriba en un arco que les dejó completamente fuera del vector actual del bombardero.
El bombardero –él también gravemente dañado- pasó disparado sin conseguir fijar su disparo y se recolocaba torpemente para otro intento. BXET-R2 se conectó al sistema de control de disparo del ala-Y y armó el lanzatorpedos de protones. Lanzando la nave en un picado lo más pronunciado posible, invirtió la nave y lanzó un disparo a ciegas, lanzando el proyectil blanco azulado hacia el caza imperial.
El piloto imperial trató frenéticamente de evitar el misil, perdiendo una vez más el control de su vehículo dañado. Un instante después, Box activó el hipermotor del ala-Y, y el rechoncho caza saltó al hiperespacio, lejos de la batalla...

***

Shac Rybetiano

Ramsey Lanclo murmuraba para sí, una interminable retahíla de exóticas maldiciones Soccoranas y exclamaciones de pánico. Lanclo operaba con cautela los controles de su carguero, conectando cuidadosamente la esclusa del Artimaña al tubo de embarque que había extendido una cercana fragata aduanera imperial. Durante más de seis meses estándar, Ramsey no había transportado contrabando, pero se estaba quedando sin dinero, y actualmente su bahía de carga albergaba suficiente brillestim para convertirlo en un hombre increíblemente rico... o verle sentenciado a Kessel para los próximos 1.000 años estándar.
-Sabía que debería haberme limitado a prefabricados y generadores de energía –exclamó, amenazando con el puño a la nave imperial que llenaba la vista de su parabrisas-. ¿Cómo vamos a salir de esta?
-¿Cuál es el problema?
El droide de Ramsey, XDL-67, entró en la cabina. XDL apenas parecía el droide cocinero que había sido antaño. Su brazo mezclador había sido remplazado por una mano funcional, y su programación había sido mejorada para incluir mantenimiento general y reparación de naves estelares.
-El problema –explicó Ramsey, mirando con furia al droide-, es que en menos de tres minutos esta nave estará repleta de imperiales. Y no hay forma de que podamos impedir que encuentren nuestra carga “especial”.
Se apoyó en el mamparo y trató de parecer despreocupado. XDL echó un vistazo al monitor que mostraba los datos de la holocámara externa.
-Capitán, ¿no es esa la fragata de la agente Hewet?
XDL señaló la insignia y las marcas que ahora eran claramente visibles en el casco de la nave de aduanas.
-Eso creo. ¿Y qué?
En lugar de responder, XDL se volvió y miró a popa, emitiendo un gemido de barítono por su rejilla vocodificadora. Ramsey hizo una mueca al escuchar el ruido, sabedor de lo que significaba. El sonido de arañazos sobre las placas de cubierta de acero respondió la llamada de XDL. En cuestión de segundos, la mascota del capitán –un curioso marsupial llamado “keon”- entró trotando en la sala. La diminuta criatura rodeó la pierna de Ramsey y trepó por su cuerpo, encaramándose finalmente en el hombro del capitán del carguero.
-¿Eh, qué tiene de brillante la idea de traer al roedor? –preguntó Ramsey, mirando a su colega mecánico con el ceño fruncido. Antes de que pudiera responder, el droide quedó silenciado por el distintivo siseo del ciclo de admisión de la esclusa.
Dos soldados de asalto –barriendo la sala con sus rifles bláster con amenazadora precisión- entraron al unísono, tomando posiciones de vigilancia a ambos lados de la esclusa. Un instante después, les siguió una humana con el uniforme de agente de aduanas imperial. Ramsey trató de no hacer una mueca ante la sonrisa cáustica de la mujer; por su amarga experiencia, Lanclo sabía que la sonrisa de Hewet significaba problemas. Con la primera señal de los recién llegados, el keon se ocultó tras la cabeza de Ramsey. Los soldados de asalto tomaron posiciones a ambos lados de la esclusa mientras ella avanzaba. Ramsey sonrió a la agente y comenzó a hablar.
-Agente Hewet –dijo Lanclo, mostrando su sonrisa más encantadora-. Qué agradable volver a verla. ¿Qué tal le ha ido?
-Ahórrate la cortina de humo, piloto. –Se quitó los guantes y puso los brazos en jarras-. Mis fuentes me dicen que has estado viendo al rybet
Ramsey sabía que se refería a Moruth Doole, un individuo bastante desagradable que gobernaba el mundo de contrabando de Kessel con puño de hierro.
-¿Quién, yo? –Ramsey lanzó una carcajada forzada-. Vamos. Sabe que hace mucho tiempo que me volví legal.
De alguna parte de la sala, una débil y aguda vocecilla graznó, repitiendo como un eco la frase del contrabandista:
-¡Vamos-Sabe-tiempo-legal!
La agente Hewet echó un vistazo por la sala.
-¿Qué ha sido eso, Lanclo?
A modo de respuesta, el keon asomó su cabeza de detrás de Ramsey e imitó a la imperial.
-¿Qué-Lanclo?
Ella levantó la mirada, sorprendida. Una mueca maligna cruzó su rostro.
-Capitán –dijo, con una sonrisa de depredador asomando en sus labios-. ¿Tienes permiso para esa… criatura?
Ramsey inclinó la cabeza.
-Me temo que no –respondió. XDL dio un pequeño paso adelante. Ramsey se estremeció, súbitamente sorprendido, ya que había olvidado que el droide estaba allí. Oh, esta vez me las vas a pagar por esto, droide, pensó para sí mismo. Esta vez voy a desmontarte y construir un compactador de basura con tu carcasa.
-Señora –dijo el droide, arrastrando las palabras e inclinando la cabeza en una buena imitación del servilismo humano-. Si recuerdo correctamente, ¿no tiene usted una hija en Yityl?
La agente Hewet miró al droide, sorprendida por que un ser mecánico se dirigiera a ella. Los soldados de asalto levantaron sus blásters a una posición más cómoda. Una posición que apuntaba en la dirección general de XDL.
-Sí –dijo ella, con voz tan gélida como hielo de Hoth-. Tengo una hija. ¿Y a ti qué te importa?
(“Hija-importa”, repitió el keon.)
-Bueno, señora agente –continuó él-, nos costará algún tiempo llegar a un puerto imperial para adquirir un permiso y una licencia para este amiguito. –Ramsey alzó lentamente la cabeza, dándose cuenta de a dónde pretendía llegar el droide-. Tal vez quisiera quitárnoslo de las manos.
Hewet cruzó los brazos.
-¿Y por qué podría querer hacer eso, droide?
-Con el debido respeto, agente Hewet, podría llevar una adorable mascota a su hija, y nos ahorraría la molestia de tener que ir a puerto únicamente para adquirir un permiso.
XDL se agachó ligeramente, lo que quería decir que había terminado de hablar, mientras la agente Hewet estudiaba el keon. Meneaba la cola de un lado a otro, mirando con sus enormes ojos a la agente de aduanas. Ella suspiró y le sonrió, y él levantó las orejas en respuesta. La agente se acercó a Ramsey.
-Capitán –dijo-. ¿Qué le parece? A mi pequeña Kora podría gustarle una nueva mascota...
Ramsey no podía creer lo que oía.
-Bueno, desde luego, agente Hewet –se escuchó decir-. Sólo hace un par de semanas que la tengo. Ni siquiera había pensado aún que nombre ponerle. Estoy seguro de que podemos llegar a algún tipo de acuerdo...

Ramsey se sentó en la silla de capitán del Artimaña mientras la fragata de aduanas se marchaba.
-¿Quería verme, señor? –dijo XDL, entrando en la cabina.
-Sí –gruñó Lanclo-. Acabas de costarme 1.500 créditos con esa maniobra. Ese keon no era barato, ¿sabes?
-Cierto, amo Lanclo –dijo el droide mientras avanzaba hacia los contenedores de carga en la parte frontal de la nave-. Pero considere la alternativa: usted podría estar extrayendo eso en las minas mientras yo preparo shac rybetiano para Moruth Doole. Me parece que el precio que pagó por el keon es un trato justo para evitar una cadena perpetua en Kessel.
Ramsey se recostó en su asiento y reflexionó un instante.
-Muy bien, tienes razón –dijo entre risas-. La próxima vez que amenace con borrarte la memoria, recuérdame las exquisiteces rybetianas y los placeres de la minería de especia.
XDL se volvió para salir de la cabina y regresar a sus tareas, y por un brevísimo instante, Lanclo estuvo convencido de que el droide realmente había logrado parecer insufriblemente auto-complacido antes de desaparecer en las entrañas del Artimaña.

jueves, 15 de octubre de 2015

Informe al Consejo Provisional de la Alianza de Planetas Libres

Informe al Consejo Provisional de la Alianza de Planetas Libres
Eric S. Trautmann

-Historiador Na’al, es la obligación de este consejo notificarle de que esta reunión está siendo grabada –dijo Mon Mothma mirando de frente al joven.
-Lo entiendo –asintió gravemente el joven-. Soy consciente de la naturaleza sensible de la información acerca de la que se va a hablar hoy, y quisiera aprovechar esta oportunidad para remitir al consejo a mi juramento de seguridad firmado en la página 2.348,283 de la tableta de datos. –Voren Na’al se tomó un instante para poner en orden sus pensamientos mientras los miembros del consejo confirmaban sus palabras. Vamos, pensó el joven historiador. Este es tu gran momento. Trata de no balbucear incoherentemente.
-Damas y caballeros –comenzó, mostrando sólo ligeramente nerviosismo en su voz-, las últimas semanas han visto una actividad militar sin precedentes, y por petición suya he preparado un informe detallado señalando los hechos tal y como los conocemos.
”Como seguramente ya sabrán, habitualmente obtengo mi información de entrevistas y observación personal, pero en este caso no siempre ha sido posible hacerlo. Inteligencia de la Alianza ha sido de lo más cooperadora proporcionando acceso sin precedentes a la información que necesitaba para completar el informe. Además, la ayuda del personal del general Rieekan ha sido inestimable al formular un análisis de los datos tácticos y estratégicos, que debo admitir que no son mi especialidad.
Na’al hizo una pausa, sopesando sus palabras con cuidado.
-En pocas palabras, podría decirse que los eventos de Bakura, conocidos ahora como el Incidente de Bakura, podrían tener efectos a largo plazo que afecten negativamente a la seguridad de la Alianza y nuestros planes de crear una nueva República.
Un torbellino de murmullos estalló entre los miembros del comité, hasta que Mon Mothma hizo un gesto pidiendo silencio.
-Sr. Na’al –dijo-, esa es una afirmación vaga y provocativa. Por favor, explíquese.
-Dicho sencillamente –dijo Na’al sin perder la compostura-, si se corriera la noticia de lo que son capaces de hacer exactamente los Ssi-ruuk, y de lo que casi hicieron al comandante Skywalker, el pánico que se extendería podría causar, y probablemente causaría, daños irreparables en cualquier alianza que tratemos de efectuar. Es probable que cualquiera con el que podamos contactar y haya sabido de los Ssi-ruuk esté convencido de que estamos luchando una guerra en dos frentes. Obviamente, parecerá que estamos en una situación muy precaria, y como le suele gustar indicar al general Calrissian, “no es buena forma de apoyar una mala mano”.
Tras detenerse para respirar profundamente, Na’al continuó.
-Mi recomendación es que Inteligencia de la Alianza entierre todo el asunto lo más profundamente posible. La contención es nuestra única alternativa y, como tal, nuestro aparato de inteligencia debería darle la máxima prioridad.
-Tonterías –exclamó el bothano Borsk Fey’lya-. Los Ssi-ruuk son una amenaza, pero ciertamente no del nivel que usted sugiere. Nuestros datos indican que los Ssi-ruuk permanecerán en su propio rincón de la galaxia. Si no lo hacen, tendrán que luchar contra nosotros y contra el Imperio.
-Permítame disentir –replicó Na’al, como si sermoneara a un alumno particularmente agudo que hubiera cometido un error crucial y obvio-. Si el Emperador, que en absoluto sentía reparos a la hora de demostrar su poder, mantuvo los Ssi-ruuk en secreto, probablemente nosotros también debamos. Dudo que la ciudadanía imperial hubiera aceptado demasiado bien una alianza con una fuerza tan potencialmente destructiva. Estoy seguro de que los aliados de la Alianza se sentirán inquietos si descubren que los Ssi-ruuk están ahí fuera.
¿Acabo de levantarle la voz a un delegado del consejo? Tal vez finalmente le esté pillando el tranquillo a esto, pensó Na’al para sí mismo, suprimiendo una sonrisa.
-Además –continuó Na’al, suavizando ligeramente su tono-, si se corriera la voz acerca de la tecnología de “tecnificación” Ssi-ruuvi, cada gobernador imperial con deseos de obtener el poder probablemente intentaría hacerse con ella. Estoy seguro de que la flota Ssi-ruuvi haría adelgazar un poco las filas imperiales, pero su relativamente pequeña flota nunca podría soportar todo el poderío de la Armada Imperial. –El joven historiador hizo una pausa antes de concluir-. En última instancia, la tecnología de tecnificación caería en manos del Imperio. Por tanto, es vital para nuestra supervivencia que mantengamos el Incidente de Bakura bajo el velo del más absoluto secreto. Ahora, si pasan a la página 928.391,2 de la tableta de datos, podemos comenzar a profundizar en la sesión informativa...

***

-Para comprender los eventos de Bakura, es necesario que se familiaricen con los principales individuos involucrados –explicó Voren Na’al a los miembros del consejo, que seguían estudiando sus tabletas de datos, inmersos en las notas que el joven historiador había preparado-. No debería ser ninguna sorpresa que los llamados “Héroes de Yavin” aparezcan de nuevo en el centro de la actividad.
-Ya estamos bastante familiarizados con esas personas, historiador Na’al –dijo Mon Mothma en voz baja.
-Sin duda, señora –convino Na’al-, aunque puede que alguno de los demás participantes les sea desconocido. En concreto, la difunta capitana Manchisco y su tripulación jugaron papeles cruciales en los eventos de Bakura. Dado que se unieron a la Alianza justo antes de la Batalla de Endor, puede que no estén familiarizados con ellos.
”Además –continuó Na’al-, he entrevistado a los “Héroes de Yavin” y, más que volver a contar sus, en efecto, más que sabidas hazañas, he proporcionado sólo la información más reciente disponible. Además, sus visiones acerca de los Ssi-ruuk, los bakuranos y los imperiales en lo concerniente al Incidente de Bakura son muy esclarecedoras.
-Excelente –dijo Mon Mothma con una sonrisa-. Por favor, continúe, historiador Na’al.

***

Voren Na’al se aclaró la garganta, reclamando atención.
-Como pueden ver, esta escaramuza “menor” tiene ramificaciones de largo alcance. Creo que hay suficientes argumentos para mantener este incidente en secreto. Los Ssi-ruuk siguen ahí fuera, y debemos encontrar un modo de combatirlos.
Mon Mothma asintió con seriedad.
-Historiador Na’al, ¿puede ofrecer usted algún plan de contingencia?
-Así es, señora. –Na’al hizo una pausa, antes de continuar, dubitativo-. No soy un militar, señora. Creo que debo indicar mi inexperiencia en tales asuntos antes de continuar.
-Tomamos nota –respondió Mothma, asintiendo lentamente con la cabeza.
-En primer lugar –comenzó Na’al-, podemos tratarlos como una amenaza directa, y tratar de destruir sus naves en cuanto las veamos. Esa es la solución más obvia, aunque personalmente no creo que sea el curso de acción más adecuado.
-Yo tampoco. –Mothma sonrió-. Enfrentamientos militares contra culturas recién descubiertas no es exactamente lo que tenía en mente cuando creamos la Alianza.
-Exactamente. Si los tratamos como hostiles, puede que preservemos nuestras propias vidas, pero habremos adoptado políticas muy similares a las del Imperio.
”Lo que me lleva a mi segunda opción: negociaciones.
-¿Negociar con los Ssi-ruuk? Historiador Na’al, si todo esto –el delegado bothano Fey’lya señaló la pila de hojas de plastifino y tarjetas de datos sobre la mesa- es cierto, ¡no podemos darnos el lujo de acercarnos sin más a la primera nave que encontremos y comenzar conversaciones de paz!
-Eso es cierto –replicó Na’al-. Sin embargo, no digo que debamos negociar desde una posición de debilidad. Ahora sabemos dónde está su sistema natal. Una fuerza de trabajo, como la que enviamos a Bakura, podría debilitar las defensas del sistema y establecer una presencia militar antes de comenzar las negociaciones.
”De hecho, sugiero enviar al comandante Skywalker para negociar con los Ssi-ruuk. Dado que los Ssi-ruuk son “ciegos a la Fuerza”, el comandante tendrá una ventaja innegable sobre ellos. Eso, unido al temor que les causan sus habilidades, le convierte en una poderosa herramienta de negociación. En Bakura, casi captura él solo su crucero de batalla principal. Sin duda le temerán y le respetarán.
-Probablemente le odien, también –dijo Mon Mothma en voz baja-. ¿Se da cuenta de que está sugiriendo que enviemos a uno de nuestros mejores soldados y el último de los Caballeros Jedi a una situación donde se verá irremediablemente superado en número por un pueblo que le despreciará rotundamente?
-Sí, señora, me doy cuenta –replicó Na’al-. Sin embargo, el comandante Skywalker y sus socios han demostrado ser bastante solventes al enfrentarse a probabilidades imposibles. ¿Quién mejor que los “Héroes de Yavin” para acabar con la amenaza de los Ssi-ruuk?
-¿Y cómo propone usted que lo hagan –bufó Fey’lya- cuando ni siquiera sabemos por qué esos malditos lagartos están entrando de pronto en nuestro espacio?
-Sabemos exactamente por qué están viniendo aquí –espetó Na’al-. Necesitan una fuente de energía. Parece que si les encontramos una fuente de energía alternativa, podemos aplacar a la facción militante del gobierno Ssi-ruuvi y establecer una paz. Sin duda, en los tiempos venideros persistirán algunos conflictos culturales, será una paz inestable, pero podemos paliar la excusa principal del conflicto.
Después de una breve pausa, Mon Mothma indicó el final de la reunión.
-Su informe ha sido de lo más ilustrativo, historiador Na’al –dijo con serenidad-. Tomaremos en consideración sus planes. Se da por concluida esta reunión del Consejo Provisional de la Alianza de Planetas Libres.

Epílogo: El Imperio

Extracto del diario de la tableta de datos del capitán Dren Jamer, Armada Imperial

Los últimos días han sido confusos: el interrogatorio por las tropas rebeldes tras la traición de Thanas, y el posterior interrogatorio por los agentes de la COMPNOR cuando volvimos. Estos días han sido increíblemente ajetreados.
Es difícil aceptar que el Emperador esté muerto. Su ideal de un Nuevo Orden mantenía junta nuestra fragmentada galaxia. Realmente es un día aciago cuando la Alianza Rebelde pasa de ser una heterogénea mezcla de matones a convertirse en un “órgano de gobierno”, sin importar lo débiles y poco capacitados que sean los miembros de la Alianza. Y la amenaza de los Ssi-ruuk todavía existe.
Extrañamente, los agentes de la COMPNOR no aceptaron mi opinión de que los Ssi-ruuk suponen para el Imperio una amenaza tan grande como la Alianza. Aunque los indicios muestran que los Ssi-ruuk poseen una flota pequeña, es aterrador imaginar naves rebeldes equipadas con droides de batalla y equipo de tecnificación. Los que parecen estar al mando sólo contemplan a los Ssi-ruuk como poco más que una amenaza menor y distante. No se han desarrollado ninguna clase de planes para entrar al espacio Ssi-ruuvi y neutralizar el peligro.
Encuentro particularmente inquietante que la estructura de mando de la Armada se encuentra actualmente desorganizada. Al faltar Palpatine como una fuerza unificadora, los líderes imperiales están siguiendo sus agendas personales en apuestas por el poder con las miras muy cortas. Órdenes contradictorias de distintas fuentes de mando están reduciendo la efectividad de la flota que se está reagrupando en Annaj. Los rumores de luchas internas y ansias de poder en los sistemas del Núcleo y otras zonas me dejan intranquilo. Si comenzamos a golpearnos a nosotros mismos, en lugar de atacar a nuestro auténtico enemigo –la Alianza-, estamos condenados.
La desconfianza ha florecido entre los agentes de la COMPNOR... aún más de lo habitual para la COMPNOR, si eso es imaginable. Aquellos de nosotros que huimos de Bakura hemos sido tratados como poco más que traidores debido a la rendición de Thanas. Un operativo de la COMPNOR sugirió que aquellos de nosotros que no desertamos somos simpatizantes rebeldes en una misión de sabotaje. Afortunadamente, un exabrupto particularmente indignado por mi parte pareció convencerles de que no albergo ninguna simpatía hacia los rebeldes, pero al menos otros tres han sido ejecutados por traición. No sé si eran realmente rebeldes o no.
Un sentimiento de intranquilidad está impregnando la flota. Muchos tripulantes murmuran en voz baja acerca de la muerte del Imperio. Por supuesto, también están los rumores habituales: que el Emperador, de hecho, sigue vivo; o que un señor de la guerra imperial está en el Borde reagrupando las fuerzas de Palpatine. Hay otras historias, aún más descabelladas. Es difícil saber cuál es la verdad, o a dónde ir. Después de mi interrogatorio, se me ha dado el mando del Alcaudón, un crucero de ataque Loronar.
Después de revisar los informes de Endor, pretendo localizar a Gilad Pellaeon, que ahora es capitán a bordo del Destructor Estelar Quimera. Estaba en mi clase en la Academia Imperial, y no puedo imaginar un soldado más leal que Gilad. Tal vez juntos podamos ayudar a reunir a algunos de los demás lealistas que estén interesados en preservar los ideales de Palpatine, y a eliminar a aquellos que fragmentarían el Imperio para satisfacer su propia sed de poder.
Creo que puedo convencer a otros oficiales –particularmente a aquellos con los que serví en Bakura- de que los Ssi-ruuk deben ser destruidos. Si es necesario, entraré al espacio Ssi-ruuvi para destruir tantas de sus naves como me sea posible, aunque no es una tarea que me entusiasme.
Estos son tiempos inciertos... tiempos que jamás pude imaginar. Antes, veía el Imperio como algo eterno, pero los rebeldes han cambiado eso. Sólo los fuertes sobrevivirán a los eventos que se avecinan...