Mostrando entradas con la etiqueta Ryder Windham. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ryder Windham. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de marzo de 2014

Vader a la deriva

Vader a la deriva
Ryder Windham

-¿Ha escuchado lo de Darth Vader, señor?
El soldado de asalto veterano volvió su cabeza cubierta en un casco blanco para ver a su joven compañero que se acercaba a él cruzando la plataforma de despegue de lanzaderas del espaciopuerto.
-¿Qué pasa, TK-813? –dijo el soldado veterano con voz cavernosa.
El soldado más joven se detuvo.
-Darth Vader, señor. Está aquí.
El veterano observó la gran lanzadera con forma de caja que acababa de tomar tierra y que ahora reposaba sobre sus impulsores junto a una grúa cercana.
-¿Lord Vader está en la guarnición?
-No. –TK-813 señaló el cielo-. En el Tarkin.
Los dos soldados de asalto estaban entre aquellos estacionados en el espaciopuerto del planeta Hockaleg, en el sistema Patriim, donde el Tarkin, una estación de batalla imperial, estaba siendo construido en la órbita de Hockaleg. Bautizado en honor del difunto Gran Moff Tarkin, la estación de batalla consistía en un inmenso cañón iónico capaz de hacer pedazos un planeta, rodeado por motores de hipervelocidad y generadores de escudo defensivo. Con la forma de un disco cóncavo, el cañón iónico se parecía a la batería de ataque principal de la Estrella de la Muerte, pero sin ninguno de los defectos que la Estrella de la Muerte tenía... o eso afirmaban sus diseñadores. Aunque el Tarkin era considerablemente más pequeño que la Estrella de la Muerte, aún era tan grande como para ser visible en el cielo azul de Hockaleg como un satélite rectangular.
El Imperio había reclutado a cierto número de humanos para operaciones de tierra en el espaciopuerto de Hockaleg –una abigarrada extensión de estructuras en su mayoría desvencijadas-, y el veterano miró a su alrededor para asegurarse de que ninguno de los lugareños estaba escuchando. Satisfecho, el veterano echó la cabeza hacia atrás para mirar al cielo.
-¿Quién te ha dicho que Lord Vader estaba en el Tarkin? –dijo.
TK-813 lo pensó por un instante.
-Mugres escuchó a alguien mencionarlo en el cuartel.
-¿Mugres? –El veterano volvió la mirada a TK-813-. ¿Quién es Mugres?
-Ya sabe, señor. Es TK-592. No, quiero decir, es... eh, TK-529.
El veterano suspiró con impaciencia a través del respirador de su casco.
-¿Cuándo te lo dijo?
-No hace mucho, señor. Justo después de que usted diera permiso para despegar al último vuelo hacia el Tarkin.
El veterano miró la lanzadera posada en tierra y volvió a mirar a TK-813.
-En nuestra próxima rotación –dijo-, tú, “Mugres” y yo vamos a volver al cuartel para que podamos tener una charla sobre la importancia de mantener el protocolo militar y de distribuir la información en su justa medida. Sospecho que varios de los trabajadores de Hockaleg no le tienen ningún afecto al Imperio. Por lo que sabemos, algunos podrían ser espías rebeldes.
-Sí, señor.
Pero el veterano no le estaba escuchando. Estaba concentrado en el destello brillante y amarillento que parecía crecer en la parte superior del casco de TK-813. El veterano dobló bruscamente el cuello para volver a mirar al cielo. El punto de luz rectangular que había visto antes se había transformado en una creciente bola de fuego.
TK-813 siguió la mirada del veterano.
-Oh, no –dijo-. ¿Eso es el Tarkin?
-Era.
-Señor, ¿qué deberíamos...?
Pero el soldado de más edad ya estaba corriendo a la lanzadera, tomando su rifle bláster con él.

***

Darth Vader estaba sentado en la cabina de su caza TIE lisiado. La ventana de transpariacero del caza estaba hecha añicos y su ala de estribor era un amasijo informe. Si no fuera por su traje presurizado blindado y por el casco reforzado del caza, el Señor Oscuro de los Sith podría no haber sobrevivido a la colisión con los grandes bloques de hielo que se materializaron en su camino menos de un minuto antes de que el Tarkin explotara. Dado que la explosión había liberado miles de millones de fragmentos de escombro, así como radiación electromagnética que impedía cualquier transmisión de nave a nave –incluyendo señales de emergencia-, todo lo que Vader podía hacer por el momento era estar sentado en su caza, escuchar el áspero sonido de su trabajosa respiración mecanizada, y reflexionar en cómo había perdido una vez más una oportunidad de capturar a su hijo, Luke Skywalker.
Sólo habían pasado unas pocas semanas desde su duelo con Luke en Ciudad Nube. Había viajado a Hockaleg en su nave insignia personal, el Super Destructor Estelar Ejecutor, para inspeccionar el Tarkin. Nunca había tenido en gran estima las llamadas super-armas, y había sentido una diversión malsana al saber que la nueva estación de combate recibía el nombre del oficial bajo cuyo mando se perdió la Estrella de la Muerte. Sin embargo, su interés por el Tarkin cambió en el momento en que sintió la presencia de Luke a bordo.
Previamente, Vader había fracasado en sus intentos de capturar a Luke en los astilleros de Fondor. Y en el planeta Aridus. Y en Monasterio. Y en Mimban y en Verdanth, y, más recientemente, en Ciudad Nube. Con esas experiencias a sus espaldas, Vader no tenía intención de dejar que Luke se le escabullera en el Tarkin.
Sospechando que el joven rebelde trataría de sabotear el reactor de energía principal de la estación de combate, Vader dio instrucciones a un oficial imperial, el coronel Nord, de que retirara todo el personal de seguridad de las zonas del reactor y de que incrementara la vigilancia en todas las posibles rutas de escape. Y entonces Vader permaneció en el exterior de una sala del generador y esperó a que Luke caminara de lleno en su trampa.
Vader no había previsto que el coronel Nord trataría de matarle.
El intento de asesinato había distraído a Vader el tiempo suficiente para que Luke pudiera escapar en un transporte imperial. Vader no tuvo tiempo de tratar con el oficial traidor antes de tomar su caza TIE para perseguir a Luke. Ni tampoco pudo impedir que Luke pasara al cada vez más irritante Halcón Milenario, que había aparecido de la nada. Y cuando alguien soltó las reservas de agua del Halcón, Vader fue incapaz de esquivar el muro de hielo que se formó rápidamente en la estela del Halcón.
Desde su caza dañado, Vader observó cómo el Tarkin rotaba para dirigir su cañón iónico hacia el Halcón, y se dio cuenta de que el disparo inminente también destrozaría su caza. No tenía la menor duda de que era el coronel Nord quien estaba apuntando el arma, ni de que sus opciones de escapar a la explosión eran menos que nulas.
Pero entonces el Tarkin explotó sobre Hockaleg, lanzando amplios tentáculos de combustible ardiente en todas direcciones. Dos Destructores Estelares cercanos fueron consumidos al instante junto a docenas de naves más pequeñas. La onda de choque de la explosión golpeó el caza de Vader, empujándola lejos del hielo y lanzándola dando tumbos por el espacio. Los escombros del Tarkin pasaron a toda velocidad junto al caza y golpearon el ala de babor. Vader luchó con sus controles de vuelo, luchando por evitar que el caza se desviara demasiado de la órbita de Hockaleg. Pasó varios segundos girando sin control antes de conseguir activar un único impulsor y hacer que el caza se quedara prácticamente quieto antes de que el impulsor se agotase.
Los ojos de Vader trataron de enfocar más allá de las lentes de su negra máscara de metal mientras miraba a través de la ventana dañada de su cabina. Había escombros por todas partes. Varios kilómetros más allá de los ardientes restos del Tarkin, el Ejecutor estaba aparentemente intacto, pero Vader sintió poco consuelo por ello, ya que, debido a la interferencia electromagnética, ni siquiera podía indicar al Ejecutor que saliera en persecución del Halcón Milenario. Pensó que, incluso si conseguía hacer llegar una señal, el Halcón probablemente ya habría abandonado el sistema Patriim.
Y entonces vio un borrón con forma de platillo blanco saliendo a toda velocidad de la órbita de Hockaleg, y se dio cuenta de que estaba viendo el Halcón. Estaba a punto de usar la Fuerza para llamar a Luke, pero entonces el carguero se desvaneció en el hiperespacio. Y una vez más, Vader se sintió robado.
Tenía que lograr que Luke fuera su aliado. Luke tenía que ceder al lado oscuro de la Fuerza y unirse a él. A menos que ocurriera eso, Vader nunca sería capaz de derrocar a su propio maestro, el Emperador Palpatine.
Vader vio un gran pedazo de metal retorcido que avanzaba hacia su caza, y se extendió en la Fuerza para enviar el escombro en una trayectoria diferente. Se preguntó cómo reaccionaría el Emperador cuando conociera la destrucción del Tarkin. Con la gran extensión de los poderes del Emperador, era posible que ya fuera consciente de lo que había ocurrido en la órbita de Hockaleg. Aunque Palpatine sin duda expresaría su disgusto por la pérdida del Tarkin, últimamente había estado más preocupado por la construcción de la segunda Estrella de la Muerte en el sistema de Endor. Vader suponía que era muy probable que el Emperador le enviara a Endor para asegurarse de que la nueva Estrella de la Muerte no seguía el destino del Tarkin. Pensando en esa perspectiva, Vader se irritó. Era un soldado, no un supervisor de construcción, y estaba más que harto de trabajar con oficiales maquinadores y burócratas incompetentes.
Comprobó de nuevo su sistema de comunicaciones y no escuchó nada salvo estática en todas las frecuencias. La tripulación del Ejecutor era consciente de que se encontraba en su caza cuando el Tarkin estalló, y suponía que ya habrían enviado equipos de búsqueda para recogerle. También sospechaba que le aguardaba una larga espera. Incapaces de usar los sensores de sus naves para localizar el caza, los equipos tendrían que usar sus propios ojos para encontrarle entre los escombros dispersos. Aunque no confiaba por entero en ningún miembro de su tripulación, sí que confiaba en que le encontrarían más pronto que tarde. Después de todo, conocían el precio del fracaso. El miedo mantenía a todos en su lugar.
Pero entonces pensó en el difunto coronel Nord, quien sin duda también le había temido. Nord no había sido el primer oficial imperial que intentaba matar a Vader y, como la mayoría de los demás aspirantes a asesinos, no había tenido el coraje para enfrentarse directamente al Señor Sith. El problema con esos cobardes, decidió Vader, es que no tienen suficiente miedo.
Mientras Vader buscaba cualquier signo de los esperados equipos de búsqueda, se preguntó qué o quién trataría de matarle la próxima vez. Pensaba en ello con algo parecido al fervor, ya que con los años había desarrollado un ansia creciente por borrar de la galaxia cualquier cosa que le amenazara o pusiera a prueba su paciencia. Daba la bienvenida a lo inesperado porque sabía que no podría matarle. Confiaba en que seguiría sobreviviendo porque siempre lo hacía. Creía sinceramente que su supervivencia era la voluntad de la Fuerza.
Divisó una nave espacial moviéndose hacia su posición. Se sorprendió al ver que no era una nave del Ejecutor, sino una lanzadera con forma de caja de Hockaleg. Probó las luces de posición de su caza, y luego las hizo parpadear para llamar la atención del piloto. Conforme la lanzadera se acercó más, Vader miró por su ventana principal, y se sorprendió aún más al ver que la nave estaba pilotada por un soldado de asalto imperial.
Vader encendió las luces interiores de su caza para que el soldado pudiera verle claramente. Alzó una mano enfundada en un guante negro, señaló a la lanzadera, y luego señaló sobre su cabeza a la escotilla de acceso del caza. El soldado respondió asintiendo con la cabeza. Vader observó cómo el soldado maniobraba la lanzadera con manos expertas para colocar su lado de estribor lo más cerca posible de la parte superior de la cabina del caza.
Vader apartó la escotilla de acceso sobre su casco negro, se levantó de su asiento, y se propulsó por el espacio hacia la lanzadera que aguardaba. El soldado ya había abierto la esclusa de estribor. Vader guió su cuerpo a bordo de la lanzadera, y la compuerta exterior de la esclusa se cerró tras él. La cámara pronto se presurizó y entonces la compuerta interior se abrió. Vader avanzó hacia el puente de la lanzadera, donde encontró al soldado acorazado en posición de firmes. Vader miró al soldado de arriba abajo, y su voz profunda resonó en el puente:
-¿Por qué no hay un piloto imperial al mando de esta nave? –dijo.
Sin vacilación, el soldado respondió:
-Estaba destinado en la plataforma de despegue de lanzaderas de Hockaleg cuando vi que el Tarkin explotaba, señor. Dejé mi puesto en busca de supervivientes.
Vader reconoció la característica voz y la forma entrecortada de hablar del soldado.
-Serviste en las Guerras Clon.
No era una pregunta.
Pero el soldado respondió:
-Sí, señor.
-Y eres un piloto con experiencia.
-Sí, señor.
-Entonces, -dijo Vader-, ¿por qué vistes armadura de tropas de asalto?
-Fui degradado, señor.
-¿Por qué?
-Desobedecí una orden y ataqué a un oficial superior hace veinte años, señor –respondió el soldado, sin una pizca de remordimiento en su voz.
Vader estaba impresionado por el fuerte autocontrol del soldado. De hecho, no sentía miedo alguno en el soldado. Y aunque Vader vivía y respiraba para inspirar miedo –especialmente en sus subordinados-, no sentía ningún deseo de castigar a ese soldado en concreto, que exudaba tanto confianza como lealtad. En cambio, Vader se limitó a preguntar:
-¿Cuál era tu unidad operacional durante las Guerras Clon?
-Escuadrón Sombra, señor.
El aparato respirador de Vader hizo un pequeño sonido chirriante.
-Si estuviste en el Escuadrón Sombra, fuiste entrenado por...
-El general Skywalker, señor. ¿Desea regresar a su Destructor Estelar?
-Aún no –dijo Vader. Señaló a los controles de la lanzadera-. Deje una baliza luminosa de emergencia junto a mi caza y luego lléveme a la guarnición de Hockaleg.
-Discúlpeme, señor –dijo el soldado mientras desplegaba una baliza-, pero cuando el equipo de búsqueda encuentre su caza vacío, pensarán que se encuentra usted a la deriva.
-Que así sea –dijo Vader mientras se sentaba en el asiento del copiloto.

***

-Tengo curiosidad por los detalles de cómo fuiste degradado –dijo Vader conforme la lanzadera descendía por la atmósfera de Hockaleg.
-Todo está en los archivos, señor –dijo el soldado, dirigiendo la lanzadera hacia el espaciopuerto.
-Preferiría escucharlo con tus propias palabras.
-¿Permiso para hablar con franqueza, señor?
-Concedido.
El soldado aclaró su garganta.
-¿Es usted consciente de que soy un clon, señor?
-Sí.
-Bueno, pues hace veinte años, después de que el Escuadrón Sombra fuera disuelto, tuve un nuevo oficial al mando... un no-clon. Cuando él me ordenó que matara a mi artillero, que había sido herido en combate, aunque no mortalmente, me negué. Y cuando mi oficial al mando trató de dispararme por negarme, le rompí la mandíbula. Pasé un año de reclusión en solitario.
Vader pensó en lo que le había dicho.
-¿Qué ocurrió con el clon herido? –dijo después.
-Se recuperó, aunque murió varios meses después durante un bombardeo.
-¿Lamentas tus acciones?
-No, señor. Todo el mundo muere. Me alegro de haber ayudado a un amigo a vivir más tiempo.
-Si estuvieras sirviendo bajo mi mando –dijo Vader cuando el espaciopuerto apareció ante ellos-, ¿alguna vez desobedecerías una orden?
-Sí, señor, pero sólo si eso ayudaba a que usted viviera más tiempo.
Vader quedó aturdido por las palabras del clon envejecido y por la implicación de que podría desobedecer una de sus órdenes... o de que podría considerar al Señor Sith como un amigo. Antes de poder pedir una explicación al clon, el con probó el comunicador y recibió un fuerte estallido de estática.
-No puedo establecer contacto con el control del espaciopuerto, señor –dijo, apagando el comunicador-. No tenemos permiso para aterrizar.
-¿Crees que algún soldado disparará a la lanzadera? –dijo Vader.
-No lo sé, señor.
La lanzadera aterrizó junto a la grúa de lanzamiento. La rampa de abordaje de la lanzadera se extendió y el clon salió al exterior, llevando su rifle bláster. Mientras descendía la rampa de abordaje por delante de Vader, se golpeó el lateral de su casco blanco.
-CT-4981 a TK-813 –dijo-, ¿me recibes? ¿TK-813? –Volvió la mirada a Vader y dijo-: Sólo estática, señor. -Al final de la rampa, miró a su alrededor-. ¿Dónde está todo el mundo? –añadió.
Vader escuchó gritos en la distancia, y luego el sonido de disparos de bláster. Se volvió hacia el clon, y pudo ver por la inclinación del casco del clon que él también había escuchado los disparos. Miraron hacia un callejón entre dos edificios cercanos y vieron salir a un soldado de asalto, disparando su rifle bláster tras él mientras corría. Tropezó y cayó al suelo, dándose de bruces contra el suelo.
-¡TK-813!
El clon corrió hacia el soldado caído y le dio media vuelta. Manaba sangre por debajo de la placa pectoral de TK-813. El clon transportó al soldado de asalto más joven tras un pequeño cobertizo mientras Vader caminaba hacia ellos con paso firme y los ojos fijos en el callejón.
-¿Qué ha pasado? –dijo el clon al soldado herido.
-Tenía usted razón acerca de los trabajadores, señor –jadeó el soldado-. No les gusta... el Imperio. Después de que vieron como... estallaba el Tarkin, atacaron la base, y luego...
El cuerpo del soldado quedó fláccido.
-Ha muerto –dijo el clon.
-Quédate conmigo –dijo Vader. Caminó velozmente hacia la lanzadera, y el clon le siguió de cerca. Estaban a mitad de camino a la nave cuando cinco hombres armados, con monos de trabajo manchados de grasa, aparecieron corriendo desde detrás de la grúa y comenzaron a dispararles. Sin detener su marcha, Vader alzó su mano derecha y desvió con facilidad los rayos de energía. Supuso que los cinco hombres le reconocieron y conocían sus habilidades, porque se encogieron, boquiabiertos, mientras bajaban sus blásters.
Con la mirada fija en los hombres, Vader se dirigió al clon.
-Sube a la lanzadera y prepárala para...
Vader fue interrumpido por otra ráfaga de fuego bláster, seguida de un repiqueteo de armadura tras él. Volvió la mirada y vio al clon caído en el suelo, agarrándose el costado izquierdo. Otro grupo de trabajadores había surgido de la plataforma de lanzamiento y ahora también se enfrentaban a Vader. Todos ellos parecían aterrorizados.
Ignorando a los trabajadores, el Señor Oscuro se arrodilló junto al clon. El clon seguía respirando, pero Vader pudo darse cuenta de que no duraría mucho.
-No podía apartarme y... dejar que le dieran, señor –dijo el clon.
Vader le quitó el casco al clon. Aunque el clon seguía pareciéndose a Jango Fett, su rostro estaba más marcado por la edad y su cabello era prácticamente blanco.
-Contrail –dijo Vader-, cuando estábamos con el Escuadrón Sombra, en la batalla de la Nebulosa de Kaliida, tu código de llamada era Sombra Once. Volaste bien.
El clon no pareció sorprendido de que Vader conociera su nombre y detalles acerca del Escuadrón Sombra. Se limitó a sonreír.
-Tuve un buen maestro, señor –dijo, y entonces sus ojos se cerraron y murió.
Vader se levantó y dirigió su mirada a los hombres que habían disparado al clon.
-Lord Vader, perdónenos, por favor –dijo uno de los hombres-. No sabíamos que estuviera en Hockaleg.
-Estaba a la deriva –dijo Vader mientras extraía su sable de luz y activaba su brillante hoja carmesí-. Permitidme que os dé las gracias a todos por haberme traído de vuelta.

martes, 19 de mayo de 2009

Ascensión y caída de Darth Vader (y XXVIII)

Epílogo

Inicialmente, hubo oscuridad para Anakin Skywalker, un reino sombrío ilimitado, como un universo sin estrellas. Pero luego, desde algún lugar en el límite de su consciencia, percibió una luz distante, temblorosa, y luego escuchó una voz. Anakin.
La voz era familiar.
Aunque Anakin ya no tenía cuerpo ni boca con la que hablar, de algún modo respondió. ¿Obi-Wan? Maestro, lo siento. Lo siento tanto, tanto...
Anakin, escucha atentamente
, interrumpió Obi-Wan, y Anakin fue consciente de que la distante luz brillaba cada vez más fuerte, o más cerca, o quizá ambas cosas. Estás en el mundo eterno de la Fuerza, pero si quieres volver a visitar alguna vez el espacio corporal, entonces aún me queda una cosa que enseñarte. Un modo de ser uno con la Fuerza. Si eliges este camino a la inmortalidad, entonces debes escuchar ahora, antes de que tu consciencia se desvanezca.
Anakin sabía que estaba más allá de toda redención.
Pero, Maestro... dijo. ¿Por qué yo?
Porque terminaste con el horror, Anakin, dijo Obi-Wan. Porque cumpliste la profecía.
La luz era ahora muy brillante.
El primer pensamiento de Anakin fue que podría ser capaz de volver a ver a sus hijos.
Gracias, Maestro, dijo.


Tomando la lanzadera imperial, Luke Skywalker había escapado de la Estrella de la Muerte con los restos de su padre sólo un momento antes de que la estación de combate estallara. Tras aterrizar en la Luna Santuario, Luke preparó un funeral privado en un claro del bosque.
La noche había caído cuando Luke colocó la armadura con el cuerpo de Anakin Skywalker sobre una pila de leña.
-Quemo su armadura y con ella el nombre de Darth Vader –dijo, encendiendo la pira-. Que el nombre de Anakin Skywalker sea una luz que guíe a los Jedi en las generaciones futuras.
Luke no era consciente de los espíritus que le observaban desde las sombras del frondoso bosque. Pero más tarde, cuando se reunió con sus aliados para celebrar su victoria en el pueblo sobre los árboles que era la morada de los ewoks, Luke vio tres temblorosas apariciones materializarse en la oscuridad. Eran Obi-Wan Kenobi, Yoda... y su padre, Anakin Skywalker.
El Jedi había regresado.

Ascensión y caída de Darth Vader (XXVII)

Capítulo 22

Vader condujo a Luke a la torre en lo alto de la Estrella de la Muerte, donde el Emperador -sin levantarse de su trono- usó la Fuerza para liberar a Luke de sus esposas. Después de que Palpatine ordenase a sus Guardias Reales de armadura roja que abandonasen la sala del trono, Vader le presentó el nuevo sable de luz de Luke para que lo inspeccionase. El Emperador estaba seguro de que Luke se uniría a él igual que había hecho su padre.
Sin dejarse impresionar por el Emperador, Luke rehusó convertirse al lado oscuro. Sin embargo, su confianza sufrió un severo varapalo cuando el Emperador confesó que había sido él quien permitió que la Alianza Rebelde descubriera la ubicación de la Estrella de la Muerte y de su generador de escudo, y que el Imperio estaba completamente preparado para enfrentarse al inminente ataque de la flota rebelde.
Cuando Luke miró por las grandes ventanas del salón del trono para ver la llegada de las naves rebeldes, Vader sintió la creciente ansiedad de su hijo. La batalla espacial continuaba, y resultaba obvio que las naves rebeldes estaban muy superadas en número por los cazas imperiales. Mientras el Emperador seguía sentado en su trono, tentó a Luke, animándole a recuperar su sable de luz y rendirse a su rabia. De nuevo, Luke se negó.
Pero entonces el Emperador reveló que el superláser de la Estrella de la Muerte estaba operativo y ordenó a los astilleros que disparasen a discreción. Un intenso rayo salió disparado de la Estrella de la Muerte hacia un crucero rebelde, que explotó con un destello cegador.
El Emperador continuó tentando a Luke para que recuperase su sable de luz.
-Atácame con todo tu odio -dijo el Emperador-, y tu viaje hacia el lado oscuro de la Fuerza se habrá completado.
Usando la Fuerza, Luke atrajo para sí su arma, activó su hoja, y lanzó una rápida estocada a la cabeza del Emperador. Pero Vader se movió más rápido, activando su propio sable de luz y bloqueando diestramente el ataque de Luke. La visión de Vader y Luke cruzando sus sables excitó y divirtió al Emperador, y rió entre dientes con perverso regocijo. Vader recordó que Palpatine había reído del mismo modo hacía dos décadas, cuando ordenó a Anakin Skywalker que matase al conde Dooku.
Yo salí victorioso entonces, pensó Vader mientras usaba su sable de luz para alejar a Luke del Emperador. ¡Y ahora la Fuerza está conmigo!
Conforme su duelo continuaba por todo el salón del trono, el Señor Oscuro sintió que Luke estaba usando su propia rabia para alimentar su ataque.
-Bien -dijo el Emperador desde su trono-. ¡Usa tus sentimientos de agresividad, muchacho! Deja que el odio fluya de tu interior.
Mi Maestro quiere que Luke gane, advirtió Vader con cierto resentimiento. No le daré esa satisfacción. No seré...
Inesperadamente, Luke desactivó su sable de luz.
-No pelearé contra ti, padre.
-Eres imprudente al bajar tus defensas -dijo Vader, mientras alzaba rápidamente su sable de luz. Con increíble velocidad, Luke reactivó su arma para bloquear el ataque de Vader. Vader golpeó una y otra vez, pero Luke bloqueó cada golpe. Pronto, Vader comenzó a respirar con dificultad a través de su respirador. No puedo dejar que Luke me venza, pensó Vader. ¡No dejaré que el Emperador le tenga!
Una precisa patada de Luke envió a Vader contra el borde de una plataforma elevada. Chocando contra el suelo metálico, Vader rugió al notar que un cable cibernético estallaba en su pierna derecha. Luke trató de distanciarse de Vader saltando a una pasarela que cruzaba el techo del salón del trono.
-Tus sentimientos te traicionan, padre -dijo Luke-. Siento el bien en ti... tu lucha interna.
Vader se levantó del suelo con obvias molestias.
-No hay lucha interna -dijo.
-No pudiste matarme antes -dijo Luke mientras cruzaba la pasarela-, y no creo que vayas a hacerlo ahora.
Vader pasó a concentrarse en los soportes de metal que aseguraban la pasarela al techo.
-Si te niegas a luchar, sabrás cuál es tu destino -dijo.
El Señor Oscuro lanzó su sable de luz, aún encendido, hacia arriba. Luke se agachó, esquivando la hoja roja, pero fue incapaz de evitar que cortase los soportes de la pasarela, y esta se separó del techo y envió a Luke dando tumbos contra el suelo. Vader observó a Luke perderse de vista bajo la plataforma elevada del Emperador.
El sable de luz de Vader se había desactivado y había caído en el suelo a varios metros de distancia. Extendió la mano mientras el sable de luz salía volando del suelo para volver a su agarre. Activó la hoja del arma y descendió unos escalones hacia el área bajo la plataforma, donde las vigas metálicas ofrecían numerosos lugares para esconderse. En el exterior de la Estrella de la Muerte y en la Luna Santuario, la batalla del Imperio con los rebeldes estaba en su apogeo, pero a Vader no podía importarle menos. Para él, su duelo con Luke era la única batalla que importaba.
Examinó las sombras bajo la plataforma en busca del menor movimiento.
-No puedes esconderte para siempre, Luke -dijo el padre.
El hijo respondió desde la oscuridad.
-No luchare contigo.
-Entrégate al lado oscuro -instó Vader-. Es la única forma en que puedes salvar a tus amigos. -Vader se dio cuenta de pronto de que Luke estaba pensando ahora en sus amigos, su preocupación por ellos casi era palpable-. Sí -dijo Vader-, tus pensamientos te traicionan. Tus sentimientos hacia ellos son muy fuertes. Especialmente hacia...
Luke fue incapaz de impedir que Vader accediera a su mente.
-¡Tu hermana! -exclamó Vader-. Así... que tienes una hermana melliza. Tus sentimientos la han traicionado a ella también. Obi-Wan fue muy inteligente al ocultármela. Ahora su fracaso es total.- Avanzó al fondo de los espacios bajo la plataforma-. Si tú no pasas al lado oscuro, quizá ella sí lo haga -dijo.
-¡No! -gritó Luke, encendiendo su sable de luz mientra salía como una exhalación de su escondite para atacar a Vader. Saltaron chispas mientras intercambiaban golpes en ese espacio oscuro y estrecho, y Vader se vio obligado a retroceder desde debajo de la plataforma hasta que llegaron al borde de un pequeño puente junto un profundo pozo de ascensor abierto.
Un golpe lateral impactó en el sistema de soporte de vida de Vader, y mientras caía contra la barandilla del puente fue incapaz de impedir que la hoja de Luke le cortase la muñeca derecha. Del destrozado muñón de Vader volaron metal y piezas electrónicas, y su sable de luz rebotó en el borde del puente, cayendo en el pozo aparentemente sin fondo. Malherido y completamente exhausto, Vader alzó la vista para ver el sable de Luke en posición para dar una estocada mortal.
El Emperador se había levantado de su trono y permanecía en la escalinata detrás de Luke.
-¡Bien! -dijo el Emperador-. Tu odio te ha hecho poderoso. ¡Ahora, completa totalmente tu destino y ocupa el puesto de tu padre a mi lado!
De modo que así acaba todo, pensó Vader.
Pero entonces Luke desactivó su sable de luz.
-¡Jamás! -dijo, arrojando el arma a un lado-. No entraré en el lado oscuro -declaró-. Has fallado, Excelencia. Yo soy un Jedi, como mi padre antes que yo.
El Emperador hizo una mueca de desdén.
-Así sea entonces... Jedi -dijo, con inconmensurable disgusto-. Si no quieres convertirte, serás destruido.
Aún tumbado contra la barandilla del puente del pozo del ascensor, Vader observó al Emperador extender sus engarfiados dedos y desencadenar cegadores ráfagas de relámpagos de energía desde la punta de sus dedos. Los relámpagos golpearon a Luke, que trató de rechazar las crepitantes bandas de energía, pero se vio tan superado que su cuerpo cayó retorciéndose al suelo.
No, pensó Vader. No. No así.
Mientras el Emperador continuaba atacando a Luke con su cortina de relámpagos Sith, Vader se puso en pie con dificultado. Una pierna estaba rota, y la otra no funcionaba bien. Moviéndose a duras penas, desplazó su gran figura hasta colocarse junto a su Maestro. En el suelo, Luke se retorcía de agonía, debatiéndose en los umbrales de a muerte.
-Padre, por favor -gimió-. Ayúdame.
Vader vio cómo Luke se encorvaba en posición fetal cuando el Emperador lanzó una ráfaga aún más poderosa de relámpagos a su víctima. Vader no tenía dudas de que Luke estaba a punto de morir. Su hijo gritaba.
No sólo mi hijo...
El Emperador desencadenó otra ráfaga de relámpagos.
...ni el hijo de Padme...
Luke gritó más fuerte.
...sino mi hijo... que me quiere.
Las ropas de Luke comenzaron a humear mientras su cuerpo se convulsionaba involuntariamente. De pronto, Vader se dio cuenta de que ya no estaba preocupado por su propio futuro personal. A pesar de todas las cosas terribles e inenarrables que había hecho en su vida, sabía que no podía quedarse sin hacer nada y dejar que el Emperador matase a Luke. Y en ese momento de lucidez, dejó de ser Darth Vader.
Era Anakin Skywalker.
Con las pocas fuerzas que le quedaban, agarró al Emperador por la espalda, lo alzó en vilo, y lo llevó al pozo abierto del ascensor. El despreciable Emperador continuaba lanzando relámpagos, pero se alejaron de Luke y se reflejaron para chocar contra él mismo y su aprendiz insurgente. Los relámpagos penetraron el soporte vital de Vader y electrificaron los restos orgánicos de Anakin, pero él siguió avanzando hasa que pudo arrojar al Emperador al pozo del ascensor.
Palpatine gritó mientras su cuerpo caía pesadamente por el pozo. Aún atrapado en la armadura de Darth Vader, Anakin cayó al borde del ascensor, pero escuchó la explosión de energía oscura que consumió al Emperador al caer.
Al escuchar su propia respiración con un sonido áspero, Anakin supo que los aparatos respiratorios del casco de Vader se habían roto. Sintió que algo tiraba de sus hombros, y se dio cuenta de que Luke se había agachado a su lado y estaba apartándole del borde del abismo.
A pesar de sus propias heridas, Luke consiguió llevar a su padre al hangar que contenía la lanzadera de Vader. El caminó resultó aún más difícil porque los rebeldes habían desactivado el proyector del escudo de energía de la Luna Santuario, y la Estrella de la Muerte estaba ahora bajo fuerte ataque. Tratando de mantener firmes sus propias piernas mientras la estación de combate se estremecía por las explosiones, Luke arrastró a su padre hasta la rampa de aterrizaje de la lanzadera antes de caer rendido por el esfuerzo.
No lo va a conseguir, pensó Anakin. Conmigo no.
-Luke -he balbuceó-, ayúdame a quitarme la máscara.
Luke se arrodilló junto a él.
-Pero morirás.
-Nada puede impedir eso ya -dijo Anakin-. Sólo por una vez... déjame mirarte... con mis propios ojos.
Lentamente, con cuidado, Luke levantó el anguloso casco de Vader, y luego retiró la placa facial del enganche de duracero negro que la sujetaba en su cuello. Al exponer los rasgos llenos de cicatrices de Anakin, se sorprendió al notar lágrimas acudiendo a sus ojos.
Se acabó, pensó. La pesadilla acabó.
Sonrió débilmente.
-Ahora... -dijo-, vete, hijo mío. Déjame.
-No -insistió Luke-. Tú vendrás conmigo. No te abandonaré. Tengo que salvarte.
Anakin volvió a sonreír.
-Ya lo has hecho, Luke. Tenías razón. -Tomando sus últimos alientos, continuó-. Tenías razón acerca de mí. Dile a tu hermana... que tenías razón.
Cerrando los ojos mientras se desplomaba contra la rampa de la lanzadera, Anakin Skywalker tenía todas las razones para pensar que finalmente estaba a punto de abrazar la oscuridad perpetua.
Y, no por primera vez, se equivocaba.

Ascensión y caída de Darth Vader (XXVI)

Capítulo 21
El Proyecto Endor era una nueva Estrella de la Muerte, que estaba suspendida en una órbita sincrónica alrededor de la selvática Luna Santuario del gigante gaseoso Endor. Cuando la construcción hubiera terminado, la nueva Estrella de la Muerte sería incluso más grande que la original. Su arma principal, el superláser destructor de planetas, había sido rediseñado para que pudiera recargarse en cuestión de minutos y ajustarse con precisión para apuntar a objetivos en movimiento como naves capitales. Los técnicos imperiales la consideraban la invención más letal de todos los tiempos.
Cuando la lanzadera de Vader le llevaba desde el Ejecutor a la incompleta estructura de la nueva estación de combate, observó el gigante superláser con desdén. Incluso si triunfa ahí donde la primera Estrella de la Muerte fracasó, pensó, es un juguete infantil comparado con el poder de la Fuerza.
Tras aterrizar, Vader informó al moff Jerjerrod, el oficial al mando de la Estrella de la Muerte, que el Emperador estaba descontento por que la estación aún no estuviera operativa. Tras saber que el Emperador en persona pronto llegaría al sistema Endor, Jerjerrod ordenó a sus hombres que redoblasen sus esfuerzos.


Para cuando el Emperador llegó en su lanzadera a una gran recepción imperial en la bahía de atraque de la Estrella de la Muerte, Vader había recibido un informe de Tatooine indicando que Jabba el Hutt había muerto. Evidentemente, Luke y sus aliados habían liberado con éxito a Han solo de las garras del hutt. Vader informó al Emperador de que la Estrella de la Muerte estaría completa en el tiempo previsto.
-Buen trabajo, Lord Vader -dijo el Emperador-. Y ahora, presiento que tú desearás continuar la búsqueda del joven Skywalker.
-Sí, mi señor.
-Paciencia, amigo mío -dijo ásperamente el Emperador-. Con el tiempo, será él quien te busque a ti. Y cuando lo haga, deberás traerlo a mi presencia. Se ha hecho muy fuerte. Sólo los dos unidos podremos atraerlo hacia el lado oscuro de la Fuerza.
-Como deseéis -dijo Vader. No había olvidado como Anakin Skywalker obedeció la orden de Palpatine de matar al conde Dooku, y no tenía razones para dudar que el Emperador ya había planeado una prueba para que Luke determinase si Vader seguía siendo su aprendiz.
-Todo está desarrollando como yo había previsto -dijo el Emperador con una sonrisa sarcástica.
Conforme Vader escoltaba a su Maestro por la Estrella de la Muerte, deseó poder ver el futuro con tanta claridad. Palpatine había atraído a Anakin Skywalker al lado oscuro, lo recompuso como un monstruo cibernético, y permaneció como el más poderoso de los dos señores del Sith. Aunque Luke Skywalker había vencido a Vader en la primera Estrella de la Muerte, lo había esquivado en Hoth, y había escapado de él en Bespin, Vader no creía que su hijo pudiera resistir al poder del Emperador. Luke tiene que unirse a mí. No puedo perder de nuevo.


La construcción de la nueva Estrella de la Muerte continuaba. Vader acababa de saber que las naves rebeldes se habían reunido en el sistema Sullust cuando fue convocado a la sala del trono del Emperador. Ubicada en la parte superior de una torre fuertemente blindada en el polo norte de la estación, la sala del trono tenía grandes ventanas circulares que permitían al Emperador una amplia vista de la luna boscosa y del hemisferio superior de la estación de combate. El trono en sí era un asiento de alto respaldo en lo alto de una ancha plataforma elevada. La parte trasera del asiento estaba de cara a Vader cuando este ascendió los escalones que conducían al trono.
-¿Cuáles son vuestras órdenes, mi señor?
El Emperador hizo girar su trono para mirar a Vader.
-Manda la flota al otro extremo de Endor -dijo-. Y que permanezca allí hasta que yo la reclame.
-¿Qué hay de la concentración de la flota rebelde cerca de Sullust?
-Eso no importa -dijo el Emperador, quitándole importancia-. ¡La rebelión será aplastada y el joven Skywalker será uno de los nuestros! Tu trabajo aquí ha terminado. Ve a la nave comandante y espera mis órdenes.
Poco después de que Vader regresase al puente del Ejecutor, estaba mirando por un ventanal cuando vio una lanzadera de clase Lambda aproximándose a Endor. La lanzadera había transmitido un viejo código de autorización imperial, pero Vader permitió que na nave continuase hacia la luna boscosa. Luke está en esa nave, sintió con absoluta certeza.
Aunque el Emperador había instruido a Vader para permanecer en el Ejecutor, Vader se sintió obligado a informar de ese último acontecimiento en persona. Tras regresar a la sala del trono del Emperador en la Estrella de la Muerte, Vader advirtió que el Emperador realmente parecía sorprendido de escuchar que Luke había llegado a Endor.
-¿Estás seguro? -preguntó el Emperador.
-Lo he presentido, mi señor.
-Es extraño que yo no -dijo el Emperador con recelo-. Me pregunto si tienes claros esos presentimientos, Lord Vader.
-Son claros, mi señor.
-Entonces debes ir a la Luna Santuario y esperarle allí.
-¿El vendrá a mí? -preguntó Vader, escéptico.
-Lo he previsto. Su compasión por ti será su total perdición. Él irá hacia ti, y tú lo traerás a mi presencia.
-Como deseéis -dijo Vader. Conforme salía de la sala del trono, pensó: Si el Emperador no ha podido detectar la llegada de Luke, quizá se haya debilitado con los años. Si pudiera llevarme a Luke lejos de aquí y persuadirle para que se alíe conmigo...
Por un momento, Vader se permitió imaginarse un futuro con su hijo. Imaginó a Luke como su aprendiz... Se lo enseñaré todo... y como su socio... ¡me hará fuerte! No habría secretos ni rivalidades entre ellos. Con su lazo de sangre y su poder compartido, serían los más grandes de los Señores del Sith
Seríamos invencibles. Lo llevaré conmigo al Castillo de Bast y...
Vader recordó la visión que había tenido cuando partió a Endor desde Coruscant, la visión de su encuentro con Luke en su fortaleza de Vjun. En esa visión, Luke se había unido a él, y el Emperador había llegado con fuego y muerte. Vader se dio cuenta de que no importaba si la visión había sido una pesadilla, una premonición, una advertencia psíquica o un delirio, porque era una revelación de un evento que nunca podría suceder.
No hay lugar donde Luke y yo podamos ir. No hay lugar donde podamos ocultarnos.
Impotente para desobedecer a su Maestro, Vader se dirigió a su lanzadera.
La estructura imperial más grande de la Luna Santuario era el generador del escudo de energía, una torre piramidal de cuatro caras que soportaba una gran antena parabólica que proyectaba un campo deflector alrededor de la Estrella de la Muerte en órbita. Cerca de ese generador se alzaba una plataforma de aterrizaje elevada, que estaba iluminada con brillantes focos. Una gran zona del bosque natural había sido talada para dejar espacio tanto al generador como a la plataforma, algo que no había sentado muy bien a la población indígena de ewoks.
Un Transporte Blindado Todo-Terreno de cuatro patas caminaba a lo largo del borde del bosque y avanzó hacia la plataforma de aterrizaje cuando la lanzadera de Vader tomó tierra. Después de que Vader desembarcase, fue a una pasarela para recibir al AT-AT. La escotilla del AT-AT se abrió revelando a un comandante imperial, tres soldados de asalto, y a Luke Skywalker, cuyas muñecas estaban sujetas con esposas:
Luke se había rendido a los soldados. Estaba vestido con un uniforme negro que se se ajustaba a su cuerpo, y Vader se preguntó si eso sugería de algún modo que Luke ya se había rendido también al lado oscuro. No, pensó. Aún no.
Los soldados presentaron el sable de luz de Luke a Vader, quien miró la mano derecha enguantada de Luke. Un nuevo sable de luz, pensó, y una nueva mano. Justo como en mi visión del Castillo de Bast.
El Señor Oscuro tomó el sable de luz que le ofrecían.
-El Emperador te ha estado esperando -dijo.
-Lo sé, padre.
Vader se dio cuenta de que realmente disfrutaba escuchando a Luke llamándole padre.
-Al fin has aceptado la verdad -dijo Vader.
-He aceptado que una vez fuiste Anakin Skywalker, mi padre.
Muchacho estúpido. Enfrentándose a Luke, Vader miró fijamente a su hijo a través de las oscuras lentes.
-Ese nombre ya no significa nada para mí.
Luke trató de convencer a Vader de que todavía había bien en él. Suplicó a su padre que fuera con él, lejos de esa luna boscosa y del Emperador.
-No conoces el poder del lado oscuro -dijo Vader-. Tengo que obedecer a mi señor.
-Yo no cederé -juró Luke-, y tendrás que matarme.
He hecho cosas peores, pensó Vader.
-Si ese es tu destino... -dijo.
-Rebusca en tus sentimientos, padre -interrumpió Luke-. No puedes hacerlo. Noto la lucha en tu interior. Libérate de tu odio.
Ojalá pudiera, pensó Vader. Ojalá pudiera.
-Para mí es demasiado tarde, hijo -dijo. Indicando a dos soldados de asalto que condujeran a Luke a la lanzadera que esperaba, añadió-: El Emperador te mostrará la verdadera naturaleza de la Fuerza. Ahora él es tu Maestro.
Luke puso un gesto de triste resignación.
-Entonces mi padre está muerto -dijo.
Debo obedecer a mi Maestro, pensó Vader mientras escoltaban a Luke a la lanzadera. Incluso si eso significa la muerte de mi hijo.
E incluso si eso significa mi muerte.

lunes, 18 de mayo de 2009

Ascensión y caída de Darth Vader (XXV)

Interludio

Darth Vader había querido retomar su persecución de Luke Skywalker, pero el Emperador tenía otros planes en mente para su aprendiz. Darth Vader fue destinado a supervisar la finalización de una nueva superarma, que estaba siendo construida desde hacía algún tiempo en el sistema Endor.
El Emperador debe saber que traté de reclutar a mi hijo para que se uniera a mí en su contra, pensó Vader. Sabe que Luke podría destruirle... y que yo no puedo hacerlo solo.
De modo que el Emperador hizo todo lo que pudo para mantener a Vader ocupado, indicándole que trabajase con el príncipe Xizor, quien controlaba la flota mercante más grande de la galaxia, la cual era necesaria para el Imperio para enviar los cargamentos necesarios a Endor. Xizor era un falleen, y también la cabeza de la organización criminal conocida como Sol Negro. Debido a que Xizor había perdido a la mayor parte de su familia a manos de las acciones genocidas de Vader en el mundo natal de los falleen, había deseado vengarse durante largo tiempo, y planeó desacreditar a Vader y ganar el favor del Emperador. Pero cuando Vader supo que Xizor había descubierto su relación con Luke Skywalker y trataba de matar a Luke, acabó con su acuerdo laboral con el falleen de forma permanente vaporizando a Xisor y su celestial personal -una inmensa nave repulsora- sobre la atmósfera superior de Coruscant. La construcción del Proyecto Endor continuó. Un año después del último encuentro de Vader con Luke Skywalker, el Ejecutor llevó al Señor Oscuro a la superarma aún incompleta.
Contra las objeciones de Vader, el Emperador -siguiendo un plan que había sido concebido por Xizor- había permitido que un ordenador que contenía los planos del Proyecto Endor fuera transportado en un único carguero sin escolta a través del sistema Both. Con la ayuda de los espías bothanos, los rebeldes capturaron el ordenador y descubrieron que la mayor de las nueve lunas de Endor estaba generando un poderoso escudo de energía para proteger la nueva estación de combate “secreta” del Emperador.
El Emperador estaba seguro de que los rebeldes morderían el anzuelo y llevarían su flota a Endor, pero Vader estaba más interesado en qué futuro esperaba detrás de esa probable escaramuza. Aunque había propuesto al Emperador que Luke Skywalker podía ser convertido al lado oscuro, uniéndose a los Señores del Sith, era bien consciente de la larga tradición de la orden Sith de limitar su número a dos: un Maestro, un aprendiz. Uno de nosotros tendrá que morir, musitó Vader.

domingo, 17 de mayo de 2009

Ascensión y caída de Darth Vader (XXIV)

Capítulo 20

-La Fuerza está contigo, joven Skywalker –dijo Darth Vader cuando su presa fue directa a su trampa-. Pero todavía no eres un Jedi.
Luke Skywaker tenía su bláster en la mano cuando entró en la tenebrosa cámara de congelación, pero lo enfundó antes de subir un tramo de escalones para enfrentarse a Vader. Allí, en la plataforma elevada que rodeaba el pozo, Vader estaba inmóvil, esperando que Skywalker hiciera su siguiente movimiento. Cuando Luke alcanzó su sable de luz y activó su hoja azul, Vader notó que realmente era la misma arma que Obi-Wan había arrebatado a Anakin Skywalker en Mustafar. Pero no era el momento de compartir esa información con Luke. Aún no.
Vader activó su propio sable de luz. Luke atacó primero, y Vader bloqueó el golpe con facilidad. El duelo había comenzado.
Luke luchó valientemente, y casi instintivamente, en ocasiones impresionando a Vader con movimientos inesperados. Incluso consiguió salir saltando de la cámara de congelación de carbono, evitando que Vader le dejase completamente inmóvil. Pero Vader le acosó conduciéndole a la sala de control del reactor de Ciudad Nube, usó la Fuerza para arrancar maquinaria pesada de las paredes y lanzarla contra Luke, y por último le condujo a una pasarela que se extendía sobre el pozo del reactor.
Mientras los vientos de Bespin rugían en el pozo, Luke blandió su sable de luz para dar un golpe de soslayo sobre la placa del hombro derecho de Vader. Vader gimió mientras Luke se alejaba más por la pasarela. Manteniendo el equilibrio sobre una estrecha viga, Luke estaba aferrado a un sensor atmosférico con su mano izquierda cuando Vader golpeó fuerte con su sable de luz.
Luke gritó cuando la hoja roja de Vader atravesaba su muñeca derecha, y observó con horror cómo su mano y su sable de luz caían al fondo del profundo pozo del reactor.
-No hay escapatoria –dijo Vader cuando su herido oponente se alejó todo lo que pudo, agarrándose a un conjunto de sensores al final de la pasarela-. No me obligues a destruirte –añadió, incrementando el volumen de su voz para poder hacerse escuchar sobre los fuertes vientos-. Todavía no te has dado cuenta de tu importancia. Sólo has empezado a descubrir tu poder. Únete a mí, y yo completaré tu entrenamiento. Combinando nuestras fuerzas, podemos acabar con esta beligerancia y poner orden en la galaxia.
-¡Jamás me uniré a ti! –gritó Luke como respuesta.
-Si conocieras el poder del lado oscuro –dijo Vader, y decidió que había llegado el momento de revelarlo todo-. Obi-Wan no te dijo lo que le pasó a tu padre.
-¡Me dijo lo suficiente! –dijo Luke entre dientes mientras se aferraba al conjunto de sensores-. Dijo que tú lo mataste.
-No –dijo Vader-. Yo soy tu padre.
Darth Vader no sabía como iba a reaccionar Luke. No podía imaginar que el joven quedaría más impresionado de lo que Vader había estado cuando el Emperador le informó de que Luke era el hijo de Anakin.
-No –gimoteó Luke-. No. ¡Eso no es verdad! ¡Es imposible!
Vader recordó cómo el Emperador le había empujado a aceptar la realidad.
-Examina tus sentimientos –dijo-. Sabes que es verdad.
-¡No! –gritó Luke-. ¡NO!
El viento aulló, y la negra capa de Vader ondeó salvajemente a su espalda.
-Luke, tú puedes destruir al Emperador. Él se ha percatado de eso. Es tu destino. -Se acercó a Luke, invitándole a salir de la pasarela y a ir a su lado-. Únete a mí, y juntos dominaremos la galaxia como padre e hijo.
Aferrándose todavía al conjunto de sensores, Luke echó un vistazo al fondo del pozo.
-Ven conmigo -insistió Vader-. Es el único camino.
Inesperadamente, Luke abrió sus brazos, soltando los sensores y dejándose caer a plomo en el profundo pozo. Vader se inclinó sobre el extremo de la pasarela para ver la silueta de su hijo caer rápidamente dando tumbos en un tubo de ventilación de la pared del muro que se encontraba abierto.
El Señor del Sith estaba seguro de que Luke seguía con vida. Si hubiera muerto, lo habría sentido.
Después de que Vader abandonase el pozo del reactor, los oficiales imperiales le informaron de que el engañoso Lando Calrissian había comunicado a todos los residentes y visitantes que evacuasen Ciudad Nube, y que Calrissian, la princesa Leia y el wookiee ya habían escapado en el Halcón Milenario. Vader sabía que no llegarían lejos, porque los técnicos imperiales ya habían tenido la precaución de desactivar el hipermotor del Halcón Milenario.
Vader envió inmediatamente dos escuadras de soldados de asalto para encontrar a Luke. Seguro de que Luke y la tripulación del Halcón pronto volverían a ser capturados y se los entregarían, se dirigió a su lanzadera y voló de regreso al Ejecutor. Cuando llegó, Vader mantuvo su confianza cuando le notificaron que el Halcón Milenario había regresado a toda velocidad a Ciudad Nube para rescatar a Luke.
Dejad que sus aliados le salven, pensó Luke. Y entonces yo les capturaré a todos.
Mientras el Halcón Milenario trataba de esquivar el bloqueo imperial alrededor de Bespin, Vader usó la Fuerza para llamar telepáticamente a su hijo desde el Ejecutor.
-Luke.
Padre, respondió Luke.
-Hijo -dijo Vader, y sintió un escalofrío al darse cuenta de que Luke había aceptado la verdad.
Cuando el carguero rebelde pasó junto al destructor estelar de Vader, éste sintió la proximidad de Luke y usó la Fuerza para llamarle de nuevo.
-Hijo. Ven conmigo. -Cuando Luke no contestó, Vader añadió-: Luke. Es tu destino.
Pero entonces el Halcón Milenario se desvaneció en el hiperespacio. Y, esta vez, el carguero corelliano no estaba llevando un dispositivo de rastreo imperial.
Una vez más, a Vader le habían arrebatado lo que era suyo.

sábado, 16 de mayo de 2009

Ascensión y caída de Darth Vader (XXIII)

Capítulo 19

Boba Fett ya había llegado a Ciudad Nube, un lujoso complejo y refinería de gas en órbita alrededor del planeta gigante gaseoso de Bespin, y el Halcón Milenario, con su velocidad luz inhabilitada, seguía aún en camino cuando la lanzadera de Vader tomó tierra en una plataforma de aterrizaje de Ciudad Nube. Precedido por dos escuadras de soldados de asalto imperiales, Vader salió de la lanzadera para ser recibido por el barón administrador de Ciudad Nube, Lando Calrissian, y su ayudante Lobot, un cyborg con un puerto computerizado acoplado alrededor de su cabeza calva.
Calrissian fue cortés y solícito mientras escoltaba a los imperiales por sus instalaciones, y escuchó con atención cuando Vader trazó su plan para atrapar a un grupo de rebeldes. Cuando escuchó el nombre del carguero que se acercaba, la expresión de Calrissian permaneció completamente neutral, lo que no sorprendió a Vader. Aunque una comprobación previa había confirmado que Calrissian era un antiguo propietario del Halcón Milenario, también era un tahúr excelente.
Mientras el Ejecutor permanecía estacionado bien fuera del alcance de cualquier escáner de Bespin, los imperiales tomaron posiciones en Ciudad Nube y esperaron a que llegase la nave de Han Solo. No tuvieron que esperar mucho.


-El Halcón Milenario ha aterrizado en la plataforma 327, Lord Vader -dijo el teniente Sheckil, un oficial imperial de uniforme gris. Sheckil estaba escuchando un informe de progresos que estaba llegando, y estaba de pie ante Vader y Fett en una suite de conferencias de Ciudad Nube-. La princesa Leia está con Han Solo y su copiloto -continuó Sheckil-. También hay un droide. El barón administrador Calrissian los lleva ahora a Ciudad Nube. -Sheckil sonrió y añadió-: Fue una suerte que el hipermotor del Halcón Milenario estuviera dañado, o no habríamos llegado al sistema Bespin antes que los rebeldes.
-Nuestro viaje a Bespin nada tuvo que ver con la suerte, teniente Sheckil -dijo Vader-. Recuerde a sus hombres que permanezcan ocultos. La captura de los rebeldes se hará bajo mis órdenes.
-Sí, señor. Yo... -Sheckil se detuvo de golpe al escuchar su comunicador-. ¿Qué? ¡Los muy imbéciles! -Tratando de no parecer nervioso, devolvió su atención a Vader-. Es el droide, señor -dijo-. Él... se separó del grupo, y tropezó con el Escuadrón Gamma. Ellos le dispararon. Afortunadamente, la princesa y los demás no oyeron los disparos.
-Entonces tú eres el único afortunado -dijo Vader, furioso-. No vuelvas a fallarme. Traed el droide aquí. Su memoria podría contener información valiosa.
Después de que Sheckil abandonase la sala, Vader se giró para observar la silueta de Ciudad Nube por una ventana.
-Parece que tu iniciativa está dando sus frutos, cazarrecompensas -dijo-. Usando al capitán Solo como cebo para Skywalker, podrás cobrar dos recompensas de una sola vez.
-Skywalker vendría más rápido si se corriera la voz de que sus aliados están en peligro -dijo Boba Fett, observando la espalda del Señor Oscuro.
-No será necesario -dijo Vader, sintiendo un temblor en la Fuerza desde muy lejos, a través del espacio-. Él ya lo sabe.
Sheckil regresó con un par de soldados de asalto que traían un contenedor abierto que contenía las partes del droide capturado. Las piernas se habían soltado del tronco, y un puñado de cables multicolores sobresalían del enganche del cuello del droide.
-¿Lord Vader -dijo Sheckil-. Me-me temo que el daño es bastante grave.-Ofreciendo a Vader la cabeza del droide para que la inspeccionase, Sheckil continuó-. Como podéis comprobar, es un droide de protocolo. Probablemente pertenezca a la princesa.
Vader tomó la cabeza y la examinó detenidamente.
-Por la forma en que se han destrozado sus componentes -siguió parloteando Sheckil-, es como si el droide hubiese sido construido hace mucho tiempo.
A pesar del desgaste y las abolladuras de la cabeza del droide, Vader reconoció unos pocos detalles que indicaban la manufactura de Anakin Skywalker. Observó los ciegos fotorreceptores de la cabeza decapitada.
C-3PO.
La última vez que Vader había visto al droide dorado era en Mustafar. Te vi a través de la ventana de la nave de Padme cuando aterrizó, recordó Vader. Sosteniendo esa reliquia de su antigua vida, Vader sintió que oleadas de ira y pérdida barrían su oscura alma. Su memoria volvió al día en que Anakin encontró el esqueleto del droide en la chatarrería de Watto, en el que Anakin si preguntó si el droide reparado podría ayudarle a él y a su madre a abandonar Tatooine.
Vader se preguntó si C-3PO recordaría algo acerca de Anakin Skywalker. Lo dudaba. Si el droide hubiera tenido cualquier conocimiento de Anakin en sus bancos de memoria, entonces lo habría compartido con Luke Skywalker. Pero Luke seguía ignorando la identidad de su padre, Vader estaba seguro de ello.
Considerando todo eso, pensó Vader mientras miraba en los ojos del droide, debería haberte dejado en ese patio de chatarra. Tuvo la súbita urgencia de aplastar la cabeza del droide, pero entonces se dio cuenta de que Sheckil y Boba Fett le miraban con curiosidad.
-¿Intentarán nuestros técnicos recuperar sus unidades de memoria, Lord Vader?
Relajando su presa sobre la cabeza del droide, Vader la colocó con el resto de las piezas en el contenedor abierto.
-El droide está inservible -dijo-. Que lo destruyan. -Dejó de pensar en el droide y se volvió hacia la puerta-. Vamos, cazarrecompensas -dijo-. Quiero discutir nuestro próximo encuentro con los rebeldes.


Después de que el temblor de la Fuerza convenciese a Darth Vader que Luke Skywalker estaba de camino a Bespin, el Señor Oscuro preparó su trampa. Se las arregló para que Calrissian escoltase a la princesa Leia, Han Solo, y el copiloto wookiee de Solo a un salón de banquetes en el que él y Boba Fett estarían esperando. Un instante después de que se la puerta del salón de banquetes se abriera deslizándose y revelase a Darth Vader ante los horrorizados rebeldes, Solo alcanzó su pistola bláster y disparó al Señor del Sith. Con su mano enguantada, Vader rechazó las lanzas de energía, y luego usó la Fuerza para atrapar la pistola de Solo, arrancándola del agarre del piloto y haciéndola volar sobre la mesa de banquetes central para aterrizar entre los dedos extendidos de Vader.
-No tenía elección -les dijo Calrissian-. Llegaron antes que vosotros. Lo siento.
Han Solo miró fijamente a Calrissian.
-Yo también lo siento-dijo.


-¡Lord Vader! -dijo ligeramente alterado el teniente Sheckil después de que el Señor del Sith saliese de la sala de banquetes y ordenase a un escuadrón de soldados de asalto que escoltase a los prisioneros a las celdas de arresto-. Durante el registro de las habitaciones de la princesa Leia hemos descubierto algo... inesperado.
Caminando rápidamente con Sheckil a la zaga, Vader recorrió los pasillos de Ciudad Nube hasta que alcanzó la suite espaciosa y brillantemente iluminada que Leia había ocupado antes de salir hacia el salón de banquetes. Dos soldados de asalto estaban en la sala junto a dos ugnaughts: humanoides de escasa estatura y aspecto porcino que trabajaban en las refinerías de gas de la ciudad. Sobre una mesa descansaba un cajón de almacén que contenía las desmembradas partes de C-3PO.
Volvemos a encontrarnos.
Vader miró fijamente las piezas, que no parecían diferentes de cuando las había visto la última vez.
-Le di una orden, teniente- dijo.
-Sí, Lord Vader -dijo Sheckil. Señalando a los achaparrados trabajadores, continuó-. Pero según los ugnaughts, el wookiee irrumpió en el almacén y se puso como loco cuando encontró las piezas. Las trajo directamente aquí, a la princesa. Si la rebelión está interesada en preservar esta unidad, podría haber más en este droide de lo que se ve a simple vista.
Buscando en el cajón de almacenaje, Vader recogió la cabeza del droide. A pesar de sus deseos de dejar enterrados todos los recuerdos de Anakin Skywalker, uno más salió a la superficie... algo que Shmi Skywalker había dicho a su hijo después de que le permitiera quedarse las piezas de droide que había llevado en secreto a su pequeña morada. A menos que estés dispuesto a ocuparte de algo, no mereces tenerlo, había dicho ella.
Bajo su casco, Vader hizo una mueca de disgusto al recordarlo.
Sheckil observaba a Vader.
-¿Ordeno a los técnicos que busquen su memoria? -dijo. Cuando Vader no respondió, Sheckil añadió-: ¿O preferís que antes lo olfateen los ugnaughts?
Vader parecía seguir contemplando la cabeza del droide, manteniéndolo cerca de su casco para poder ver su oscuro y distorsionado reflejo en la erosionada superficie dorada del rostro sin vida de C-3PO.
-¿Señor? -dijo Sheckil expectante.
Darth Vader colocó lentamente la cabeza del droide con el resto de piezas.
-Las piezas del droide tienen el olor del copiloto del capitán Solo -dijo-. Envíe esta caja a la celda del wookiee.
-Yo... disculpadme, señor -dijo Sheckil, obviamente confundido-. No lo entiendo. Vos... ¿queréis que el prisionero se quede el droide?
-Le estoy dando al wookiee lo que se merece -dijo misteriosamente Vader.
-Oh -dijo Sheckil-. Sí... por supuesto, Lord Vader.
-El capitán Solo tiene una cita en la sala de interrogatorios -dijo Vader mientras salía con paso firme de la suite-. Asegúrese de que esté allí.


Vader no hizo una sola pregunta a Han Solo en la sala de interrogatorios que los imperiales habían preparado en Ciudad Nube, pero igualmente torturó al contrabandista. Después, hizo que un equipo de ugnaughts preparase una cámara de congelación de carbono para Solo, para determinar si Luke Skywalker podría sobrevivir al proceso de congelación. La prueba también fue presenciada por Boba Fett, Lando Calrissian, Lobot, la princesa Leia, y el corpulento copiloto de Solo, quien ya había conseguido re-ensamblar parcialmente a C-3PO, y llevaba las piezas del droide en una red de carga que estaba cruzada sobre su peluda espalda. Con cierta diversión, Vader notó que C-3PO seguía sin saber cuando debía dejar de hablar.
Solo fue introducido en el pozo central de la cámara de congelación, y luego subió una gran columna de vapor cuando le transformaron inmediatamente en un sólido bloque de carbonita. Después de que retirasen el bloque del pozo y Lando comprobase que Solo había sobrevivido, Vader se volvió a Boba Fett.
-Es todo tuyo, cazarrecompensas. -Luego miró a los ugnaughts-. Volved a ajustar la cámara para Skywalker -ordenó.
La sincronización no podía haber sido mejor, porque Skywalker acababa de aterrizar su caza ala-X en Ciudad Nube.

viernes, 15 de mayo de 2009

Ascensión y caída de Darth Vader (XXII)

Capítulo 18

Llevando el casco y la armadura que había heredado de su padre, Boba Fett se encontraba de pie ante Darth Vader en una sala de recepción del espaciopuerto de Ord Mantell, un planeta del Borde Medio que antiguamente había sido un depósito de provisiones de la Antigua República. La sala tenía un ancho ventanal que dominaba la plataforma de aterrizaje donde la lanzadera clase Lambda de Vader estaba cargando suministros. La propia armadura y los mecanismos internos de Vader habían sido completamente reparados, no dejando ni rastro de su duelo en Mimban.
-De modo que busca rebeldes, Lord Vader –dijo Fett con voz amortiguada por el vocalizador de su casco-. Mi contratador, Jabba el Hutt, también lo hace. Quizá complaciéndole a él, pueda complacerle también a usted.
-¿Y conseguir dos recompensas en lugar de una, cazarrecompensas? –dijo Vader, sin dejar que se le escapase nada-. Me interesa un rebelde en particular... Luke Skywalker.
Boba Fett asintió ligeramente, inclinando su casco hacia delante.
-Un compañero del hombre que estoy buscando... Han Solo. El uno podría conducirnos al otro, Lord Vader.
Para entonces, Vader ya estaba familiarizado con el nombre del capitán del Halcón Milenario, la nave que había disparado contra su caza TIE en la batalla de la Estrella de la Muerte. No estaba interesado en por qué Jabba el Hutt quería a Han Solo, pero tras su máscara negra, sintió una sonrisa retorcerse en sus labios mientras pensaba en la idea de usar a Solo como cebo para Skywalker.
-Eres un buen negociante, Fett –dijo mientras se dirigía hacia un turboascensor que descendía a la plataforma de aterrizaje-. Quizá nos volvamos a encontrar cuando su negocio dé frutos.
Dejando a Fett en Ord Mantell, Vader regresó al Ejecutor. Aunque estaría complacido si el plan del cazarrecompensas funcionaba, estaba deseoso de conseguir información que condujera a la ubicación de la nueva base de la Alianza Rebelde. Encontrar a Luke Skywalker se había convertido en algo más que un objetivo para Darth Vader. Se había convertido en su propósito.
Ya se habían dispersado miles de droides sonda imperiales, repletos de sensores, por mundos remotos a través de la galaxia, y miles más se desplegarían en las semanas siguientes. Antes o después, uno de esos droides sonda encontraría algo útil.


Habían pasado tres años estándar desde la destrucción de la Estrella de la Muerte cuando Vader, de pie en el puente del Ejecutor, descubrió que un droide sonda había transmitido imágenes de un gran generador de energía en un planeta helado del distante sistema de Hoth.
-Eso es -dijo Vader-. Los rebeldes están ahí. -Rechazó escuchar a su pomposo primer oficial, el almirante Ozzel, quien sugirió que el droide sonda se habría topado con cualquier otra cosa que no fuera la base rebelde-. Ese es el sistema -insistió-. Fijen el rumbo hacia el sistema Hoth.
Por desgracia, los rebeldes ya habían comenzado una evacuación de emergencia de su base, mientras la armada de Darth Vader se apresuró a llegar a destino por el el hiperespacio. Aún peor, el almirante Ozzel permitió que el Ejecutor saliera del hiperespacio demasiado cerca del sistema Hoth, activando sensores que alertaron a los rebeldes de la llegada de la armada, y les permitió alzar un escudo de energía planetario para rechazar cualquier bombardeo aéreo. Tras aliviar a Ozzel de su vida y ascender al más capaz capitán Piett al rango de almirante, Vader dio la orden de enviar tropas imperiales a la superficie del mundo helado.
Esta ahí abajo, pensaba Vader con absoluta certeza. Skywalker está ahí abajo.
En su defensa, hay que decir que los rebeldes no se rindieron sin defenderse. Sus deslizadores de nieve dispararon sus láseres como moscas contra los gigantescos Transportes Blindados Todo-Terreno* que avanzaban pesadamente sobre el hielo y la nieve, y su cañón iónico planetario consiguió inutilizar las naves estelares imperiales que orbitaban el planeta el tiempo suficiente para permitir que la mayor parte de su flota escapase al espacio. Pero, al final, fueron incapaces de evitar que los AT-AT's destruyeran sus generadores de energía, y con oleada tras oleada de una potencia de fuego superior por parte de los imperiales, se aseguraron de que los rebeldes no pudieran ganar esa batalla.
No fue una gran victoria para Vader, quien aterrizó en Hoth mientras la batalla aún estaba teniendo lugar. El último de los rebeldes aún estaba huyendo de su base conquistada cuando entró en un hangar cavernoso con paredes de hielo con una escuadra de soldados de nieve, justo a tiempo para ver al Halcón Milenario despegando a gran velocidad. Vader no sabía si Luke Skywalker había subido a bordo del carguero de Han Solo, pero rápidamente sintió que Skywalker seguía con vida.
Y no había olvidado el plan de Boba Fett.
Vader se volvió hacia un soldado de nieve.
-Alerte al almirante Piett y a todos los destructores estelares de que el Halcón Milenario está tratando de abandonar Hoth -dijo-. Nuestro objetivo primario es capturar ese carguero. ¡Los pasajeros deben resultar ilesos!


Vader regresó al Ejecutor y estaba sentado en su cámara de meditación cuando el almirante Piett penetró en su sanctasanctórum. Conforme el brazo robótico hacía descender su casco sobre su cabeza llena de cicatrices, Vader pudo sentir la incomodidad de Piett al contemplar las heridas del Señor del Sith. Cuando el casco estuvo en su lugar, el asiento de Vader giró e el interior de la cámara hasta encontrarse de cara a Piett.
-Nuestras naves han avistado al Halcón Milenario, milord -informó este-. Pero... ha entrado a un campo de asteroides, y no podemos arriesgarnos...
-Esos asteroides no me importan, almirante -interrumpió Vader-. Quiero esa nave, sin excusas.
Piett sabía que no convenía discutir con Vader.
-Sí, milord -dijo.
El hemisferio superior de la cámara de meditación descendió sobre Vader. Deseando obtener alguna iluminación acerca de los eventos venideros, respiró lentamente mientras vaciaba su mente de cualquier pensamiento, abriéndose al lado oscuro de la Fuerza...
Skywalker.
Escuchó el nombre en su mente, como si la propia Fuerza se lo hubiera susurrado. ¿Pero es la Fuerza, se preguntó Vader, o soy yo que estoy demasiado preocupado por encontrar...?
De pronto, Vader sintió una perturbación en la Fuerza. Y no sólo una sutil fluctuación. Algo importante estaba a punto de ocurrir, algo increíblemente significativo. Algo que lo cambiaría todo.


Los asteroides estaban golpeando a la flota imperial mientras Vader continuaba su búsqueda del Halcón Milenario. Vader estaba en el puente del Ejecutor cuando un almirante Piett muy nervioso informó de que el Emperador había ordenado a Vader que contactara con él.
Dirigiéndose a sus aposentos personales, Vader se detuvo en un panel circular negro en el suelo junto a su cámara de meditación. El panel era un escáner de HoloRed que le permitía transmitir comunicaciones por toda la galaxia. Mientras se postraba sobre su rodilla izquierda e inclinaba su cabeza dentro del casco, el anillo exterior del panel se iluminó con una pálida luz azul. Vader alzó lentamente su mirada hacia el aire vacío ante él, y el vacío se llenó instantáneamente con un inmenso holograma parpadeante de la cabeza encapuchada del Emperador Palpatine.
-¿Qué deseáis, mi señor?
A años luz de distancia, en Coruscant, el Emperador respondió.
-Hay una gran perturbación en la Fuerza.
-Lo he notado -dijo Vader.
-Tenemos un nuevo enemigo. El joven rebelde que destruyó la Estrella de la Muerte. No me cabe duda de que este muchacho es el vástago de Anakin Skywalker.
¡¿Vástago?! El tejido que quedaba en la garganta de Vader se quedó seco.
-¿Cómo es posible? -consiguió decir a pesar de su asombro.
Sin ofrecer ninguna explicación para apoyar la convicción que mostraba, el Emperador le respondió.
-Explora tus sentimientos, Lord Vader. Sabrás que es cierto. Podría destruirnos.
Tras haber luchado con Luke Skywalker en Mimban, Vader era más consciente que el Emperador de los poderes del joven. Pero también sabía otra cosa: Al contrario que Vader, Luke no sabía nada de su conexión familiar. Si él hubiera sabido la verdad en Mimban, pensó Vader, yo lo habría sentido. Luchando aún con la declaración del Emperador, se esforzó por encontrar palabras que pudieran hacer que su Maestro perdiera su interés en Skywalker.
-Es sólo un niño -dijo Vader-. Obi-Wan ya no puede ayudarle.
El Emperador pensaba de otro modo.
-La Fuerza es intensa en él -dijo-. El hijo de Skywalker no debe convertirse en un Jedi.
El Emperador no había dicho explícitamente que quisiera a Luke Skywalker muerto, de modo que Vader -que necesitaba a Skywalker vivo para cumplir sus objetivos- probó una táctica distinta.
-Si se le pudiera atraer -sugirió Vader-, se convertiría en un poderoso aliado.
-Sí -murmuró el Emperador, como si él no hubiera pensado en esa posibilidad. Vader sólo podía imaginar qué estaba pensando el Emperador. Los Sith habían mantenido durante mucho tiempo su regla del dos: un Maestro, un aprendiz. Incluso Vader sabía que la galaxia no era lo bastante grande para tres Señores del Sith, y pese a ello los ojos del Emperador parecieron brillar bajo su capucha cuando volvió a hablar, con un tono más enfático-. Sí. Sería una gran ventaja. ¿Puede hacerse?
-Se unirá a nosotros, o morirá, señor -dijo Vader. Inclinó la cabeza, y el holograma del Emperador se desvaneció.
Ahora que el Emperador estaba interesado en el destino de Luke Skywalker, Vader supo que tenía que hacer todo cuanto estuviera en su mano para encontrar a Luke antes de que lo hiciera el Emperador. Si sus propios soldados, ni siquiera el infame Boba Fett, podían localizar a los líderes rebeldes, entonces tendría que tomar medidas más activas.
Vader envió una señal, convocando a cazarrecompensas de toda la galaxia a reunirse con él en el Ejecutor. No pasó mucho tiempo antes de que seis cazarrecompensas, incluido Boba Fett, se alinearan en el puente del Ejecutor. Escasos segundos después de que Vader se dirigiera al grupo que se había reunido, destacándole que quería que encontrasen el Halcón Milenario sin matar a ninguno de sus ocupantes, el esquivo carguero corelliano salió del campo de asteroides. El destructor estelar Vengador le dio caza, pero instantes después el Halcón Milenario desapareció de los escáneres de seguimiento del Vengador. Parecía que los rebeldes habían escapado una vez más de los imperiales.
Pero no lograron escapar de Boba Fett. Varias horas después de que el Vengador perdiera de vista al Halcón, Darth Vader recibió una transmisión de Fett, quien había usado sigilosas medidas para encontrar la nave rebelde renqueando por el espacio con un hipermotor dañado, con rumbo al sistema Bespin.
El Señor Oscuro se giró hacia el almirante Piett en el puente del Ejecutor.
-Trace un curso hacia Bespin -dijo.

* All Terrain Armored Transports, AT-AT's (N. del T.)

jueves, 14 de mayo de 2009

Ascensión y caída de Darth Vader (XXI)

Capítulo 17

Luke Skywalker.
De acuerdo con los registros municipales obtenidos en el asentamiento de Anchorhead de Tatooine, ese era el nombre del registro de un saltacielos T-16 propiedad de un piloto humano que había vivido en el hogar de los Lars y tenía aproximadamente 19 años estándar.
Luke Skywalker.
De acuerdo con un espía independiente Kubaz de Mos Eisley, ese era el nombre que figuraba en el registro de ventas de una tienda de deslizadores del espaciopuerto asociado al deslizador terrestre que había sido comprado a un joven que luego se marchó en el Halcón Milenario, el carguero corelliano que también había transportado a Obi-Wan Kenobi a la Estrella de la Muerte.
Luke Skywalker.
De acuerdo con un rebelde capturado al que Darth Vader interrogó en el planeta Centares, ese era el nombre del piloto de ala-X que había destruido la Estrella de la Muerte.
Luke Skywalker.
Incluso mientras inspeccionaba su nave insignia casi terminada, el super destructor estelar Ejecutor, Vader no podía sacarse a Luke Skywalker de la cabeza. Rumiaba en silencio su nombre, y cavilaba sobre el hecho de que el muchacho hubiera nacido tres años después de la muerte de Shmi Skywalker. Según lo que él sabía, Anakin Skywalker había sido el único pariente de sangre que aún vivía.
¿Podría haber habido otros Skywalkers en Tatooine? Vader aceptó la posibilidad. Después de todo, no era un nombre extraño por completo en la galaxia.
Pero Anakin y Padme Amidala estaban esperando un niño diecinueve años atrás.
Diecinueve años estándar.
No es posible, pensó Vader. Yo maté a Padme. El bebé murió con ella.
No por primera vez, se preguntó si el Emperador le había contado toda la verdad acerca de la muerte de Padme. Pero recuerdo haberla asfixiado... verla caer sin sentido en Mustafar. Estaba tan furioso con ella. Y pese a todo...
Luke Skywalker existe.

Vader se negó a creer que el apellido del famoso rebelde fuese solamente una extraña coincidencia. Si hubiera tenido cualquier otro apellido, Vader no habría dudado en informar al Emperador de lo que había averiguado. Pero por motivos puramente egoístas, Vader se guardó el nombre del rebelde para sí mismo. Para él, Luke Skywalker era algo más que un misterio que resolver.
Es... una oportunidad. Tan poderoso con la Fuerza como parece ser, es una oportunidad... una oportunidad para conseguir un poder aún mayor.
¿Pero quién es él? ¿Quienes fueron sus padres? ¿Podría tratarse del hijo de Obi-Wan? Pero entonces, ¿por qué se apellidaba Skywalker y fue criado por la familia Lars? ¿O simplemente fue entrenado por Obi-Wan?
Debido a que Obi-Wan Kenobi, Shmi Skywalker, Owen y Beru Lars, y Padme Amidala estaban muertos, sólo había una forma de que Vader pudiera descubrir la verdad. Se lo tendría que preguntar al propio Luke Skywalker. Todo lo que tenía que hacer era encontrarlo.
Tras contratar un actor para que se hiciera pasar por Obi-Wan Kenobi, Vader preparó una nueva trampa específica para Luke en el mundo desierto de Aridus. Desgraciadamente, Luke vio a través del engaño y desapareció. Vader se frustró aún más con las acciones de su oficial superior, el completamente incompetente almirante Griff, quien permitió que la Alianza Rebelde eludiera el bloqueo imperial a Yavin 4 y evacuase hacia una nueva base secreta.
Vader no se quedó inactivo mientras buscaba y esperaba cualquier información que pudiera conducirle a Luke Skywalker y sus aliados. Llevó el sable de Obi-Wan Kenobi al Castillo de Bast, donde también estudió un antiguo holocrón Sith que había adquirido. Supervisó varios proyectos secretos, incluyendo el desarrollo del Pacifog que alteraba las mentes en Kadril, la construcción de los Soldados Oscuros robóticos imperiales, y la preparación de una nueva superarma en el sistema Endor. Asignó una agente de Inteligencia Imperial sensible a la Fuerza, llamada Shira Brie, para infiltrarse en la Alianza Rebelde, pero su misión para desacreditar a Luke Skywalker fue un fracaso y quedó horriblemente herida. Debido a que Vader aún consideraba valiosa a Brie, ordenó a los médicos imperiales que reemplazaran sus miembros destrozados por prótesis cibernéticas, y la ofreció a Palpatine para servirle en secreto como agente operativo de élite.
Luke Skywalker tampoco estaba inactivo. Conforme se extendían las noticias de sus acciones, muchos imperiales se familiarizaron con el nombre del joven piloto que era una figura principal en la Alianza Rebelde.


Dos años después de la destrucción de la Estrella de la Muerte, un gobernador imperial notificó a Vader que personas que se correspondían con las descripciones de Luke Skywalker y la princesa Leia Organa habían sido capturadas en Circapo V, un planeta pantanoso conocido localmente como Mimban. Vader había oído hablar acerca de la leyenda de Mimban sobre el Cristal de Kaiburr, una gema luminosa de color carmesí que multiplicaba por mil el poder de la Fuerza, y esperaba poder recuperar esa reliquia junto con los rebeldes cautivos.
Para cuando Vader llegó a Mimban, Skywalker y la princesa habían escapado y huido a la selva. Tras un primer encuentro en una cueva, finalmente los alcanzó en el Templo de Pomojema, un zigurat piramidal cubierto de enredaderas construido con grandes bloques de roca volcánica para una antigua deidad mimbana, que contenía el Cristal de Kaiburr. Usando la Fuerza, Vader dejó caer una roca del techo sobre Luke Skywalker, atrapándole contra el suelo del templo, mientras Leia Organa observaba indefensa.
-Tienes mucho que expiar por mí -dijo Vader a Skywalker, quien, como la princesa, iba vestido con el negro uniforme de trabajo que llevaban los mineros locales. Activando su sable de luz, Vader comenzó a balancear su hoja roja adelante y atrás, rebanando juguetonamente fragmentos de piedra de las paredes circundantes-. Probablemente no tendré paciencia para permitir que dures tanto como mereces -continuó-. Puedes considerarte afortunado.
Vader volvió su atención a la princesa.
-Espero no tener tantas dificultades para contenerme en lo que a usted se refiere, Leia Organa -dijo-. En diversos sentidos, usted es mucho más responsable de mis contratiempos que este muchacho simplón.
¿Muchacho simplón? Vader se sorprendió por las palabras que habían salido de su propia boca. Incluso aunque sabía que había mucho más en Skywalker que lo que se veía a simple vista, y que sólo tenía intenciones de capturar a los rebeldes, de pronto se había apoderado de él el deseo de matarlos. Se dio cuenta de que estaba perdiendo su autocontrol.
La princesa recogió el sable de luz de Luke y activó su hoja azul. Conforme ella se acercaba a Vader, él dejó caer de golpe su brazo, dejando el rayo de su propia arma colgando sin más a su lado.
-¡Leia, no! -gritó Luke-. Es una estratagema... te está desafiando. Mátame, y luego mátate tú... ya no hay nada que hacer.
Vader miró desdeñosamente a la princesa.
-Vamos -le dijo-, si quiere, deje que él pelee por usted. Pero no le permitiré que lo mate. -Pensando en cómo Luke había escapado con anterioridad de sus garras, añadió-: Me han robado con excesiva frecuencia.
La princesa luchó con valentía, pero no era rival para Vader. Usó sus últimas fuerzas para lanzar el sable de luz a Skywalker, justo cuando salía de debajo de los escombros.
-Ben Kenobi me acompaña, Vader -dijo Skywalker, enfrentándose al Señor del Sith-, y la Fuerza también me acompaña.
El duelo fue furioso, y condujo a Vader y Skywalker hasta una cámara donde había una oscura apertura circular en el suelo, la boca de un profundo pozo. Conforme avanzaba la batalla, Vader se encontró respirando con dificultad a través de su respirador. Pero entonces, gracias a su proximidad con el Cristal de Kaiburr, que aumentaba la Fuerza, sintió un repentino flujo de poder del lado oscuro, que le permitió proyectar relámpagos de las puntas de sus dedos por primera vez en su vida. Arrojó los relámpagos de energía de la Fuerza contra Skywalker, pero su joven oponente desvió el golpe.
-¡No es... posible! -murmuró Vader, sintiendo que su energía se drenaba-. Tanto poder... en un mocoso. ¡No es posible!
Cuando Skywalker se lanzó contra la gran figura negra, Vader alzó su sable de luz para defenderse. Pero no fue lo bastante rápido. La hoja de Skywalker cortó la prótesis del brazo derecho del Señor del Sith, que cayó al suelo, sujetando todavía el sable de hoja roja.
Aturdido, Vader se agachó y usó su mano izquierda para separar su arma de los dedos enguantados de su brazo amputado. Estaba cargando el peso para hacer otro ataque cuando de pronto tuvo una visión clara del sable que sujetaba Skywalker. El diseño de la empuñadura del arma le resultaba... familiar.
Vader sintió que le pesaba de pronto la cabeza, y cuando trató de avanzar, tropezó con su miembro amputado. El brazo robótico cayó tras él mientras se precipitaba en el pozo cercano.
Aulló mientras descendía a la oscuridad, y le pareció que esa caída no terminaría nunca. Durante la caída, pensó en el sable de luz de Skywalker. Vader habría jurado que era la misma arma que Obi-Wan había arrebatado a Anakin Skywalker en Mustafar. No dejó de aullar con rabia hasta que chocó brutalmente contra una pila de duras rocas.


Había pasado cerca de una hora cuando Vader recuperó el sentido en el fondo del pozo bajo las entrañas del Templo de Pomojema. Sintió el sabor de la sangre en el interior de su casco y se maldijo en silencio.
Se dio cuenta de lo que había ocurrido en el tempo. El Cristal de Kaiburr había aumentado sus poderes de la Fuerza, pero no en su beneficio. Había amplificado su odio y su rabia, causando que abandonase su deseo de capturar a Skywalker y averiguar más acerca de su identidad. Ahora podía sentir que el Cristal de Kaiburr ya no estaba en el templo, que había abandonado Mimban.
Junto con Skywalker y la princesa.
Vader recogió su brazo y su sable de luz, y consiguió salir de la caverna, donde llamó a una lanzadera imperial para que lo llevase al centro médico más cercano. Incluso mientras su brazo derecho estaba siento reemplazado, no consideró esa batalla de Mimban como una pérdida, porque ahora sabía que Skywalker era más que una oportunidad para conseguir más poder. Era la solución a su mayor obstáculo.
Es la persona que puede ayudarme a vencer al Emperador.
Vader nunca había hablado de Luke Skywalker con el Emperador, pero no descartaba la posibilidad de que su Maestro hubiera descubierto el nombre del piloto rebelde que había destruido la Estrella de la Muerte. Sólo era cuestión de tiempo antes de que el Emperador abordase el tema.
Incluso aunque Vader aún no había descubierto ninguna información significativa sobre el pasado de Skywalker, sentía que había una fuerte conexión entre ellos, y no sólo porque ambos hubieran sido entrenados por Obi-Wan. Pero Vader no quería simplemente más información. Quería a Skywalker, lo quería de inmediato, y lo quería vivo.
Era por tanto inevitable que el Señor Oscuro se encontrase con Boba Fett.

Ascensión y caída de Darth Vader (XX)

Interludio

Para cuando los oficiales tácticos oficiales determinaron que las lecturas técnicas robadas revelaban un punto vulnerable en su estación de combate, docenas de cazas rebeldes ya habían comenzado su asalto a la Estrella de la Muerte. Tarkin y la mayoría de sus hombres habían considerado a las naves enemigas como poco más que una molestia temporal, pero Darth Vader había sentido que su confianza disminuía de nuevo conforme la batalla avanzaba. Vader nunca había considerado a la Estrella de la Muerte como otra cosa que un juguete letal y sobredimensionado, pero debido a que la costosa superarma era necesaria para los planes del Emperador, su deber le había obligado a protegerla.
Y había fallado
Ahora, mientras el super destructor estelar Ejecutor llegaba al sistema Endor, rememoró lo que había ocurrido en Yavin cuatro años atrás.
Con el sable de luz de Obi-Wan Kenobi sujeto a su cinturón como un trofeo, había pilotado su prototipo de caza TIE con alas dobladas para defender la Estrella de la Muerte. Ninguno de los pilotos rebeldes le había supuesto un desafío hasta que se topó con un único caza ala-X en la trinchera ecuatorial de la Estrella de la Muerte. A pesar de la furia de la batalla espacial, Vader pudo sentir con facilidad que la Fuerza era poderosa en ese piloto de ala-X. Vader había estado a punto de disparar a su esquivo objetivo, cuando un disparo inesperado desde arriba dañó su propia nave y lo envió dando vueltas al espacio. Sólo tuvo un milisegundo para ver que había sido atacado por el mismo carguero que había conducido a la Estrella de la Muerte a Yavin.
Y entonces la Estrella de la Muerte estalló. La conmoción resultante envió su caza TIE dando tumbos, alejándose rápidamente de Yavin. No le costó mucho tiempo recuperar el control de su nave, pero debido a que el carguero había dañado su hipermotor y sus sistemas de comunicaciones, le costó bastante alcanzar un puesto imperial. Vader usó ese tiempo para pensar en los droides que la princesa Leia había enviado a Tatooine, y en el carguero que había transportado a Obi-Wan a la Estrella de la Muerte.
¿Cuánto tiempo había estado Obi-Wan en Tatooine?, se había preguntado Vader. ¿Y por qué?
¿Había estado en contacto con Owen y Beru Lars?
¿Sabía la princesa Leia que él estaba vivo, y que los droides le encontrarían allí?
Y el piloto rebelde que era tan poderoso en la Fuerza... ¿de dónde había salido?
El Emperador no quedó complacido al enterarse de la pérdida de la Estrella de la Muerte, pero no castigó a Vader. Después de todo, Vader no tenía nada que ver con el defectuoso diseño de la estación de combate. Mientras los técnicos de propaganda de Palpatine lanzaban una campaña para desacreditar a la Alianza Rebelde por impedir que una estación de combate imperial del tamaño de una luna llegase siquiera a existir, Vader dirigió su propia investigación para identificar al piloto rebelde que destruyó la Estrella de la Muerte, e ideó un plan para atraer a los rebeldes a los Astilleros Espaciales de Fondor.
Vader fracasó al intentar capturar al espía rebelde que picó el anzuelo en Fondor, pero a través de la Fuerza, Vader sintió que el espía era el piloto que le había esquivado en la Estrella de la Muerte, y que, además, ese individuo había sido discípulo de Obi-Wan Kenobi.
Con el tiempo, descubrió el nombre del piloto.