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miércoles, 27 de enero de 2016

Relatos de los Operativos Rebeldes de Cracken

Relatos de los Operativos Rebeldes de Cracken

K'lial Khzrry
K’lial y Diskio Khzrry
Chuck Truett

Documento de Texto: Informe de la Agente Kara Via

K’lial y Diskio se acercaron a los guardias de TGM mientras estos escoltaban a Basal Moor a través del vestíbulo del edificio principal de la empresa.
-Esto es increíble –dijo K’lial, con esa mareante voz suya-, realmente increíble.
-Sí –respondió Diskio-, increíble.
K’lial se abrió camino entre los guardias y rodeó a Basal con dos de sus brazos.
-Mi cónyuge y yo te hemos espiado desde lejos y nos gustaría solicitar el honor de tu consentimiento para un análisis genético completo para tu potencial inclusión en nuestra unidad familiar.

Diskio Khzrry
(Nota de la Agente: Aunque no observé la acción, supongo que fue durante este parlamente cuando K’lial extrajo del bolsillo del jefe de los guardias de seguridad las llaves codificadas para los grilletes de Basal.)

Uno de los guardias apuntó con su rifle a K’lial, mientras otro apartaba al xi’dec de un empujón.
-¿Qué estás haciendo? –preguntó el guardia.
-Me estoy declarando –respondió K’lial-, y si no le importa, ciertamente preferiría continuar mi declaración en privado.
-¿Qué quiere decir con “declararse”? –preguntó el guardia.
-Conoce el concepto de “matrimonio”, ¿verdad? –preguntó K’lial a su vez.
.Sí, pero...
-Bueno, mi cónyuge y yo –interrumpió K’lial, señalando a Diskio, quien hizo una especie de reverencia con su disco corporal- estamos recorriendo la galaxia en busca de seres con alto potencial genético para añadirlos a nuestra trágicamente deficiente unidad familiar.
-¿Cónyuge? ¡Esa cosa ni siquiera es de la misma especie!
-Desde luego que sí –dijo altivamente K’lial, mientras Diskio consiguió ofrecer un aspecto ofendido-, ambos somos orgullosos miembros de la especie xi’dec y protestamos enérgicamente ante cualquier implicación de lo contrario, muchas gracias. –K’lial avanzó hacia el jefe de los guardias de seguridad antes de continuar su discurso.

(Nota de la Agente: Nuevamente, no fui testigo de esto, pero es probable que K’lial usase este momento para liberar a Basal de sus grilletes.)

-Ahora –dijo K’lial, rodeando a Basal con tres de sus brazos-, mi cónyuge en potencia y yo quisiéramos retirarnos a un lugar privado para continuar nuestras negociaciones. –K’lial se volvió hacia Diskio y le hizo un gesto con la cabeza-. Cónyuge, ¿vamos?
Diskio asintió inclinando de nuevo su disco corporal y habló:
-Desde luego, mi gentil cónyuge.
Entonces Diskio introdujo tres de sus brazos dentro de su concha quitinosa.
-Esperen un instante –dijo el jefe de los guardias-. No van a llevarse a nuestro prisionero a ninguna parte.
-Sí, lo haré –replicó K’lial.
-Sí –dijo Diskio, extrayendo la unidad de control remoto de donde la tenía oculta-. El abogado matrimonialista debería llegar en cualquier momento.
-Estoy harto de escuchar estas tonterías –exclamó el jefe de los guardias-. ¡Quedan todos arrestados!
Fue entonces cuando el deslizador terrestre atravesó las ventanas de la entrada del vestíbulo. Diskio extrajo dos blásters de debajo de su concha y comenzó a disparar.
El deslizador se detuvo entre los rebeldes y los guardias de seguridad, y los xi’decs se apresuraron a ayudar al humano a subir a la cabina.
Mientras el vehículo abandonaba el vestíbulo, K’lial asomó la cabeza por la escotilla superior.
-Ha aceptado nuestra propuesta. ¡Estamos prometidos!


“Pimienta” Flarestream: La Última Batalla en Refnar
Ted Stark

Era una historia familiar. Se suponía que los cazas debían retener a las naves imperiales lo suficiente para que los cargueros y los transportes de tropas lograran saltar. Nadie esperaba que ganaran; sólo esperaban sobrevivir.
Pero ese era el primer mando de “Pimienta” Flarestream.
En lugar de establecer una línea de piquete y obligar a los imperiales a dispersarse por ella para llegar a los cargueros y transportes, la comandante de vuelo Flarestream ordenó un cambio en el procedimiento. Desde que el TIE/ln se había convertido en el caza estelar estándar de las fuerzas imperiales, las pérdidas durante las retiradas de la Alianza habían crecido dramáticamente. Podían esperar perder del 60 al 70 por ciento de sus cazas estelares, y al menos el 30 por ciento de sus transportes. A Pepper no le gustaban esas cifras.
Así que, en lugar de establecer un piquete, ordenó a sus pilotos que se colocaran en una formación “superpuesta”. Para los TIEs que se acercaran, presentaría el mismo aspecto (siempre que se conformaran con los visuales y no se preocuparan demasiado de los sensores), pero tendría una diferencia: un ala estaría considerablemente por delante de la otra, permitiendo a la segunda fila saltar sobre los TIEs cuando llegaran aullando.
Ese era el plan.
La primera oleada de cazas TIE llegó rápido y con fuerza, esperando romper la línea del piquete y hacer que los rebeldes huyeran buscando cobertura. Pero la formación superior aún estaba fuera del alcance de sus armas, así que cuando la primera línea se rompió y comenzó la acción evasiva, la segunda atacó. Un grupo de naves obsoletas y desfasadas hizo pedazos las mejores naves que el Imperio podía ofrecer cuando sus pilotos, al darse cuenta demasiado tarde de la trampa, trataron de virar y retirarse. Eran como dianas de feria para los cañones rebeldes. Parecía como si todo hubiera acabado.
Y así era, pero no del modo que la comandante de vuelo Flarestream pensaba.
Dando media vuelta para prepararse para una segunda pasada, Pimienta vio algo que nunca antes había presenciado. Habitualmente, cuando el Imperio atacaba las bases de la Alianza, enviaba una nave de línea con uno o dos escuadrones de TIEs. Los TIEs atacaban los transportes y los cazas estelares, y el crucero de línea permanecía en retaguardia. Pimienta había pensado que ese sería el único modo en que actuarían.
Estaba equivocada. Al parecer, su maniobra había pillado tan desprevenido al comandante de la nave de línea, que desobedeció las órdenes establecidas. Arrojó su crucero a la refriega y, mientras Pimienta observaba, avanzó y abrió fuego sobre los transportes. Un transporte desapareció en una explosión de llamas y escombros. Una y otra vez disparó; una y otra vez las naves de la Alianza explotaban y soldados de la Alianza morían.
Al final, la maniobra de Pimienta salvó casi todos los cazas estelares y más del 70 por ciento de las naves de transporte. Pero nunca pudo quitarse esa imagen de la mente; comprobó que el Imperio poseía más músculo del que necesitaba para ocuparse de la “débil”·Alianza. Todo lo que podía esperar hacer era luchar en una batalla perdida. Con eso, decidió que era el momento de colgar su mono de vuelo.


Una Conversación con el Spek-Man
Ted Stark

Rebelde: Eh, colega, he oído que eres bueno con los droides.
El Spek-Man: Puedes apostar tu blik-clak a que sí. ¿Qué te rebanas?
Rebelde: ¿Eh? Ah... bueno, tengo una unidad R2 con una interfaz de brazo dañada.
El Spek-Man: (avanza para examinar al droide) ¡Blip-ziOOP! ¡Wappittawappittawappitta!
Droide: ¡Ziiping! Whirrr (mueve el brazo un poco, pero se atasca) ¡Click!
El Spek-Man: ¡Wappawappa repugnante forraje de wookiee biwhoop!
Rebelde: ¿Qué? ¿Qué has dicho?
El Spek-Man: ¿Eh? Oh... He dicho: “Parece que vas necesitas remplazar el brazo.” ¡ZuBLAT!
Droide: ¡ZuBLAT!
Rebelde: (se encoge de hombros) Sí. Vale. Lo que sea.


Pertaal Shenvehr: Pregúntale a Argothil lo que quieras
Peter Schweighofer

Los mensajes recibidos por Shenvehr y los que envía en respuesta no están encriptados, sino disfrazados con metáforas y juegos de palabras. El Imperio, las tropas de asalto y los Destructores Estelares se describen con diversas metáforas, a menudo referidas a la armadura blanca de los soldados de asalto o a la característica forma triangular blanca de los Destructores Estelares. Argothil responde muchas preguntas sobre esas “molestas larvas blancas que invaden hogares”, y sobre “misteriosos objetos blancos y triangulares que caen del cielo, como presagios”.
Shenvehr también mantiene un ojo en las noticias galácticas reales, así que sabe qué zonas (y qué peticionarios de ayuda) están en problemas.
Los peticionarios de ayuda que son realmente rebeldes comienzan sus mensajes de la Red de Correo con formas verbales y terminan la primera frase con una exclamación.

Querido Argothil:
Viajando a Brentaal, ¡mi equipaje siempre se pierde en el puerto estelar de Brentaal! Si alguna vez encuentro mi equipaje, los oficiales de aduanas afirman que se lo he robado a alguien. Viajo mucho, y Brentaal es una parada habitual. ¿Cómo puedo evitar este problema?
Molesto en Brentaal

Querido Molesto:
La próxima vez que aterrices en el puerto estelar de Brentaal, quéjate mucho sobre tu unidad R2. Diles que no deja de tararear melodías de holovídeos y que realmente necesitas borrarle pronto la memoria. Simpatizarán contigo.

Traducción:
Cuando llevamos carga o personal vital para la Rebelión a través del puerto estelar de Brentaal, siempre tenemos problemas en la aduana. Confiscan la mercancía y capturan al personal. ¿Cómo movemos personal y material a través de Brentaal?

Respuesta de Shenvehr:
Usad palabras en clave, generalmente una serie de quejas sobre droides y unidades R2 defectuosas. Un partidario rebelde del control del puerto estelar os ayudará.

Shenvehr ha escuchado rumores de capitanes de cargueros que escriben a “Pregúntale a Argothil lo que quieras”, que dicen que ciertas frases en clave alertan a un simpatizante rebelde en el control del puerto estelar sobre las naves que llevan misiones para la Alianza. Algunas frases en clave conocidas se centran en quejas sobre unidades R2.

***
Querido Argothil:
Construyendo una nueva expansión en nuestra casa, aquí en Bestine, ¡nos encontramos con una terrible infestación de insectos con aspecto de larvas, blancos con puntos negros en la espalda! Parecen haber bajado del cielo, como un enjambre. Están por todas partes y no nos dejan tranquilos. ¿Cómo podemos librarnos de ellos?
Infestado en Bestine

Querido Infestado:
Recomendaría usar algunos pesticidas con gran potencia de fuego. Si eso no funciona (o no están disponibles en tu sistema), sugeriría pasarme por Mayorista de Armas de Fuego Palestro, en Wroona, y hacer saltar en pedazos a esos bichitos con unas cuantas granadas insecticidas. Y si eso no funciona, buscaría una nueva casa o me mudaría con los vecinos.

Shenvehr sabe que el mensaje es de una célula rebelde porque comienzan con una forma verbal, “construyendo”, y han terminado esa frase con una exclamación. Shenvehr conoce la actividad en Bestine, publicitada como “medidas anti-terroristas” en la difusión de noticias oficiales, así que la ubicación del remitente le proporciona otra pista sobre la naturaleza del problema.

Traducción:
Estábamos preparándonos para expandir nuestra célula rebelde aquí en Bestine, cuando el Imperio llegó y envió un destacamento de tropas de asalto para acabar con nuestras actividades. ¿Qué hacemos?

Respuesta de Shenvehr:
Tratad de reunir suficiente potencia de fuego para una resistencia armada, o pedid ayuda a la célula rebelde de Wroona; Palestro es su contacto. Si no podéis hacerlo, abandonad Bestine o comenzad una célula en un sistema cercano.


Siro Simito
Chuck Truett

Lo siguiente son fragmentos de un informe preparado por Siro Simito detallando sus actividades durante una carrera de Rally Estelar conocida como el “Paseo Hiperespacial Dahvil-Fodro”.

DÍA UNO – Dahvil
Recientemente se han despenalizado los rallies en Dahvil, así que la multitud de espectadores presente en la zona de salida es el doble de numerosa que en el paseo anterior. Tengo relativamente pocos fans en Dahvil, así que podía caminar sin demasiados incidentes entre la multitud... hasta que el equipo de holovídeo de Ord Dolrass me planta su parafernalia delante de la cara.
-Discúlpeme, Siro –dice la reportera, una humana con maquillaje facial azul-, pero nos gustaría preguntarle acerca de su rivalidad con Seeg. ¿Aún persiste el resentimiento?
Gruño y extraigo mi vibro-hacha.
-Si me vuelve a mencionar ese nombre –exclamo-, le parto en dos.
-Pero Siro –vuelve a decir ella-, Seeg dijo que él...
Tomo mi hacha y cargo con ella contra la cámara droide, rebanándole la lente supertelefoto. La reportera y la cámara droide dan media vuelta y salen corriendo.
La multitud a mi alrededor rompe en vítores. Aunque dependen de los holovídeos para obtener noticias acerca de los rallies, no pueden soportar a los reporteros.
Como de costumbre, Kaini ha realizado un buen trabajo, y nadie de la multitud se da cuenta de que todo ha sido una farsa. Sé que el módulo de datos que debo entregar está oculto en la carcasa de la lente, así que la recojo y me la guardo en el bolsillo. Entonces levanto el hacha por encima de mi cabeza y la multitud vuelve a vitorear.

DÍA TRES – Hiperespacio
El Paseo es una de las carreras más cortas, y consiste únicamente en cuatro etapas: De Dahvil a Ord Dorlass; de Ord Dorlass a Tintel; de Tintel a Azna; y de Azna a Fordo. Normalmente, es más difícil hacer entregas durante carreras cortas como esta porque los pronosticadores y los apostadores –los que observan con más cuidado el comportamiento de los corredores- siempre están tratando de detectar carreras amañadas.
Por suerte, esta entrega es a Fait d’Fait, un sistema no demasiado lejos de la ruta hiperespacial entre Tintel y Azna.
He configurado mi hipermotor al 80% de eficiencia. Eso me ralentizará lo suficiente en las demás rutas, y luego podré hacer la etapa que incluye el desvío –al 100% de eficiencia- en el mismo tiempo.

DÍA SIETE – Ord Dorlass
Las carreras en sí mismas ya no están guionizadas, como era en los primeros tiempos del circuito, pero ocasionalmente interpretamos “incidentes” para dar a los holovídeos algo de lo que informar. Seeg, el rodiano, y yo hemos representado una pelea a puñetazos en uno de los mayores clubes nocturnos de la ciudad capital. El pequeño lagarto se equivocó en su papel y me rompió la nariz... Yo le lancé por encima de la barra, pero fue un accidente “honesto”.
La maniobra funcionó: cuando a la mañana siguiente nos sacaron de la cárcel local, Tefilous nos informó de que nuestra popularidad en Ord Dorlass había aumentado seis puntos.

DÍA CATORCE – Hiperespacio
Cuando los demás corredores salieron de Tintel, se dirigieron directamente a Azna; pero yo me dirijo a Fait d’Fait. Hasta Tintel, yo iba en cuarto lugar; justo después de Seeg. Si todo va bien en Fait d’Fait, debería llegar a Azna justo en la estela de Seeg.

DÍA QUINCE – Fait d’Fait
Cuando llego aquí atraco en un almacén propiedad de Gevin Flan. Gevin sabe quién soy, y sabe que supuestamente debería estar corriendo directamente a Azna, pero mantendrá la boca callada porque también sabe quién es mi familia y que, aunque yo quiera que lo hagan, mi padre y mis hermanos –incluso mi hermana pequeña- no se lo pensarán dos veces antes de matarle si descubren que me ha traicionado.
Cambio mis llamativas ropas de corredor y me pongo un sencillo mono, y tomo mi otra vibro-hacha –un sencillo modelo Tego con un fuerte zumbido- y me dirijo a la ciudad.
Mi contacto se reúne conmigo en el vestíbulo de un hotel barato. Todo va como la seda, salvo por el hecho de que ha llegado con una hora de retraso. Eso puede no parecer mucho –y tenía buenos motivos para retrasarse-, pero significa que tengo que recalcular mi salto hiperespacial. Sé por experiencia que va a añadirme al menos dos horas.
Para empeorar las cosas, cuando salgo por la puerta del hotel, me asalta un atracador barabel.
-Dame esa hacha, humano, y todos tus créditos.
A veces siento punzadas de envidia por individuos como Seeg, que se habría limitado vaporizar al idiota y seguir su camino, pero yo sabía que si le partía en dos, luego me sentiría culpable... así que comienzo mi actuación de “lunático vociferante”.
-¿Quieres mi hacha, bolso mohoso? –grito, sin tratar de tomar el hacha, sino convirtiendo mis manos en fuertes puños-. ¿Eh? ¡Vale, gusano! ¡Adelante, cógela!
Para mi satisfacción, logro pillar por sorpresa al barabel.
-Eh, humano –dice-, tranquilízate y nadie saldrá herido.
-¿Quieres apostar? ¿Quieres apostar si alguien sale herido? –Habitualmente me quedo sin ideas para réplicas ingeniosas en este punto de la actuación, así que comienzo a repetir la misma frase una y otra vez-. ¿Quieres apostar? ¿Quieres apostar?
Mientras grito, avanzo hacia el barabel.
El barabel da unos tres pasos hacia atrás, y luego se vuelve y sale corriendo. Ni una vez pensó en usar el bláster que llevaba en la cintura.
Comienzo a correr hacia la nave.

DÍA DIECISÉIS – Azna
La multitud en la línea de llegada de Azna es inmensa, especialmente teniendo en cuenta el hecho de que las carreras son ilegales en este sistema, y los corredores sólo van a detenerse aquí, recargar energía y suministros, y luego marcharse lo antes posible. Seeg llegó con dos horas de ventaja sobre mí, pero tuvo un fallo de condensador en su hipermotor, así que está atrapado en el planeta mientras se lo reparan. Mientras tanto, está junto a Tefilous, hablando con un reportero de holovídeo.
Mi nave está preparada, todo lo que necesito es repostar y marcharme, para poder recuperar el tiempo que he perdido, pero decido que es el momento de un poco de espectáculo.
Llego hasta donde está Seeg.
-Oh, ahí viene Siro –dice con ese acento ridículo suyo-. Qué amable por tu parte unirte finalmente a nosotros.
-Gracias, Seeg –digo, y le pego un puñetazo en el hocico-. Que tengas un buen día –digo alegremente mientras cae de espaldas ante la multitud. Todo el mundo estalla en vítores y me alejo de allí, sosteniendo el hacha en alto sobre mi cabeza.

DÍA DIECIOCHO – Hiperespacio
He vuelto a bajar la configuración de mi hipermotor; esta vez al 75%, y voy a decir a los reporteros que estoy teniendo problemas con el hipermotor. Seeg debería ganarme por un par de horas, y eso realmente me fastidia, pero tengo varias entregas que hacer durante la siguiente carrera, así que perderé mucho tiempo, y necesito algo para explicar mi pobre rendimiento.


Morrina Reugus: Códigos de Reugus
Peter Schweighofer

Cuando naves con cargas o personal vital para la Alianza entran al sistema Brentaal, a menudo hacen coincidir su llegada con el primer turno de trabajo de 10 horas del planeta, cuando Morrina Reugus supervisa el control de tráfico del puerto estelar. Reugus ha establecido varas palabras y frases clave para que los capitanes de carguero puedan identificarse como simpatizantes rebeldes necesitados de una instalación de atraque segura o con inspecciones de aduanas someras. Varios capitanes han colaborado y han recopilado códigos de Reugus conocidos para identificar naves rebeldes.
Para que Reugus identifique la nave y la dirija a un puerto de aterrizaje seguro, cualquier combinación de tres de las siguientes expresiones debe introducirse en la conversación con el control del puerto estelar.
-Llevamos material caducado. Se estropeará si no se procesa rápidamente.
-¿Puede acelerar un poco las cosas? No podemos permitirnos quedarnos sentados todo el día rellenando formularios en la tableta de datos, ¿sabe?
-Todo está en orden, la situación es normal. Todos bien. Todos muy bien aquí ahora, gracias, control de puerto estelar. ¿Vosotros bien?
-Sí, estamos teniendo problemas con nuestro droide. Sigue interfiriendo con el panel de comunicaciones.
-Mire, señora, no transportamos un montón de estiércol de bantha; llevamos un cargamento de primera calidad.
-¿Pueden hacernos aterrizar cerca de un buen sitio para comer? Aquí arriba nos morimos de hambre.
-Lo siento, nuestra unidad R2 ha estado haciendo cosas raras últimamente.
-¿Puede hacernos aterrizar en algún sitio fácil? La mitad de mis sensores están fritos.
-¿Sabe de algún sitio donde pueda hacer que borren la memoria de un droide? La maldita cosa no deja de tararear melodías de holovídeos.
-Háganos aterrizar donde le apetezca, pero no nos arruine el día.
-Vaya viaje tan suave. Los de control del puerto espacial deberíais probar a viajar con nosotros alguna vez.
-Mire, sólo queremos descargar, comer, y marcharnos.


Ytavarg Aleema: De Campeón a Rebelde
Craig Robert Carey

Ytavarg Aleema nació en el remoto mundo de Keedad, que fue colonizado originariamente en los primeros días de la Antigua República. Es descendiente tanto de los colonizadores humanos como de los keed, una especie humanoide indígena del planeta. Keedad es el hogar de un juego conocido como lettranin, en el que los participantes usan largas palas para lanzar una cápsula de semillas con pinchos (recogida de los lettrani, unos árboles frutales nativos) a los miembros del equipo contrario. La cápsula de semillas puede rebotar alcanzando grandes alturas. El lettranin se juega en un estadio cerrado hecho de piedra, y el objeto del juego es conseguir el mayor número de puntos posible en un periodo de tiempo determinado (los puntos se consiguen marcando goles e incapacitando miembros del equipo contrario).
Mientras participaba en un partido informal de lettranin, Aleema llamó la atención de Ger Plortor, cazatalentos de las Furias de Shad, un importante equipo de bolachoque imperial. Plortor advirtió la habilidad de juego superior de Aleema, y decidió reclutarle. Seducido por un lucrativo contrato, Aleema accedió a acompañar a Plortor, que se encontraba de vacaciones, hasta Shad, donde se enamoró del bolachoque. Después de unirse al equipo, condujo a las Furias a cinco títulos imperiales consecutivos, venciendo a más de 80 de los mejores equipos de la galaxia. Rompió todos los records del equipo y de la liga y se hizo millonario, tanto por su salario como los ingresos publicitarios.
Durante su ascenso al estrellato, el atleta era ajeno a las políticas del Imperio y a la lucha que llevaba a cabo la Alianza Rebelde. Aleema se vio envuelto en la Guerra Civil Galáctica cuando intentó proteger a un miembro no humano de los Asesinos de Quent (el equipo contra el que habían estado compitiendo las Furias en la Serie de Exhibición de Ciudad Imperial). El otro jugador estaba siendo atacado por lo que parecía ser una multitud alterada de aficionados de las Furias, poco después de que el equipo de Aleema perdiera un partido por 21-20 en la prórroga.
Resultó que el grupo de humanos en realidad estaba “representando” los intereses de un moff lejano, y se sospechaba que el jugador era un simpatizante rebelde. El jugador, el centro de los Asesinos Ap Kormar, recibió una paliza mortal como mensaje a otros posibles simpatizantes rebeldes. Horrorizado por el asesinato de un colega deportista, Aleema usó su pala y su bolachoque para matar a los siete asaltantes. Después de una reprimenda de su entrenador y ciertas maniobras políticas, se permitió que Aleema regresara al equipo.
Las Furias dominaron en el campeonato y Aleema volvió a ser el héroe. Aunque el entrenador Ji le aseguró que esos “rufianes” que habían matado a Kormar eran simplemente un grupo de personas que creía tomarse la justicia por su mano, Aleema seguía teniendo dudas.
Ingenuo pero no estúpido, Aleema investigó los orígenes de la Alianza y pasó buena parte de su tiempo libre hablando con individuos de mala reputación (a ojos del Imperio). Con el tiempo, Aleema llegó a la conclusión de que el Imperio era realmente el poder tiránico que la Alianza Rebelde afirmaba. Sabedor de que sería de poca ayuda en las filas de la infantería o los escuadrones de cazas estelares de la Alianza, Aleema se dio cuenta de que a menudo es el dinero lo que hace que una guerra se gane o se pierda. Llegó a un acuerdo con un contacto rebelde para desviar gran parte de su fortuna a la Rebelión, e Ytavarg se encargó de intensificar sus contratos publicitarios y de merchandising. Canaliza casi el 50 por ciento de sus ganancias a la causa rebelde.
Ytavarg es sin lugar a dudas el atleta de bolachoque de más talento del Imperio. Continúa liderando las Furias campeonato tras campeonato, y aparece en holopelículas, en paquetes de comida infantil, y su rostro puede verse en casi cualquier complejo comercial del Imperio. Sin que los que firman sus cheques lo sepan, el dinero de Aleema está trabajando para derribar el mismo orden establecido del que la mayoría de ellos forman parte.


Evran Darkmere
Michael Allen Horne y Carol Hutchings

Apéndice personal del general Airen Cracken
Darkmere es un personaje peligroso en el que no se debe confiar bajo ningún concepto, pero ha sido de gran utilidad para la Alianza.
Conocí a Darkmere una noche en Nar Shaddaa. No era lo que me había imaginado. Comenzamos a hablar y a compartir algunas bebidas fuertes. Le hice la gran pregunta que todo el mundo hace en la guerra:
-¿Cómo te metiste en esto?
-¿Tienes un año? –dijo con una risa, poniendo los ojos en blanco.
-Dime sólo la versión corta.
-En otro tiempo, no me preocupaba gran cosa nadie salvo yo mismo. Digamos que después apareció la razón adecuada para cambiar.
-¿Y qué pasó entonces? –pregunté.
Su perenne sonrisa se desvaneció. Tensó la mandíbula.
-Era una piloto de ala-X. Está desaparecida en combate. –Terminó su copa de un trago-. Creo que es hora de que nos vayamos.

El Castigo: Con sus propias palabras
Cuando el Castigo tenía otro nombre, estaba capitaneado por otro tipo, Gorvan “Sangre Negra” Shrulldike. Resultaba que siempre que capturábamos una nave y reuníamos a los supervivientes, Shrulldike daba a sus cápsulas de escape las coordenadas de unos esclavistas, a cambio de una comisión.
Esclavistas. Sólo pensar en ellos me pone la carne de gallina. Shrulldike nos tenía atrapados a todos. Se rumoreaba que poseía talismanes malignos, incluso que era un hechicero, dependiendo de con quién hablaras y cuánto ron corelliano hubiera bebido. Tal vez simplemente quisiéramos creer esas cosas para poder decir que no éramos responsables de lo que estábamos haciendo.
Necesité un empujón de la tripulación rebelde de Flin y Lupon para darme cuenta de en qué estaba metido. Antes de eso, estaba casi resignado a mi vida, pero... digamos simplemente que apareció la razón adecuada para cambiar. Se llamaba Arsitta Kushoe y era una piloto de ala-X.
Desafié a Shrulldike. Combate singular, a muerte. Casi acaba conmigo. Vencer a Shrulldike fue la parte fácil –incluso le dejé vivir-, pero los lacayos de Shrulldike decidieron atacarme mientras yo estaba inconsciente. Flin y los demás me salvaron; supongo que les debo un favor que nunca podré devolver. Y tal vez, si las estrellas me favorecen, pueda descubrir qué le pasó a Kushoe. Quién sabe, quizá hasta siga con vida.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Han Solo y el Sector Corporativo

Han Solo y el Sector Corporativo
Michael Allen Horne

Ya deberías saberlo; para mí, vengarme de alguien es robarle hasta la ropa interior.
-Han Solo.

Los siguientes textos son fragmentos de las descripciones dadas por Han Solo a Voren Na’al sobre distintos aspectos del Sector Corporativo.

Historia del Sector Corporativo
El Sector corporativo no ha sido siempre lo que es en la actualidad. En los viejos tiempos era simplemente un lugar donde los negocios podían llegar y lograr unos cuantos créditos sin que se interpusieran demasiados burócratas. Como hombre de negocios emprendedor, semejante situación es muy de agradecer.
Eso fue cuando la República aún era algo respetado, y los negocios se mantenían a raya. Pero las cosas cambiaron... la República se volvió anticuada, perezosa, corrupta. Tipos como el Barón Tagge sabían reconocer una oportunidad cuando la veían. Y, muchacho, el Sector Corporativo decía “oportunidad” a gritos. Tagge y sus colegas echaron mano al pastel, y todo lo que Palpatine quería era una buena tajada. Y a los tipos insignificantes como tú o yo no nos dejaron ni las migas.

El Sector Corporativo
Se dice que allí no importan tus lealtades. Sólo tus créditos. Muchos se apuntan, esperan los meses preceptivos, soportan las comprobaciones de seguridad habituales y pagan las considerables tarifas para conseguir esos largamente ansiados permisos de trabajo, y el Sector Corporativo los atrae.
Lo que no mencionan en los holofolletos son las pegas de los contratos o las tasas de procesado ocultas. Es fácil ganar algunos créditos en el Sector Corporativo, pero sacarlos fuera de la Autoridad para gastarlos es considerablemente más difícil.
Algunos terminan como servidores ligados por contrato, siempre faltándoles sólo unos pocos pagos para quedar libres. Otros acaban simplemente como pienso para banthas. No todos terminan así, claro, pero Rekkon una vez lo comparó con una cinta de ejercicio invisible: por mucho que corras en ella, ella correrá más que tú.
Sin embargo, mucha gente continúa yendo al Sector. Sólo una clase de persona puede medrar allí. Alguien con los talentos adecuados y habilidad para deformar las normas.

Consumismo en el Sector Corporativo
El Sector Corporativo es mucho más que minería, granjas y procesado. Es comercio. Deja que te diga que ese programa suyo de intercambio de materiales y productos es un buen trato. Hacen todo el trabajo duro –bueno, en realidad tienen oficinistas y contables mal pagados para hacer el trabajo duro- y luego pasan todos los bienes y recursos a las empresas patrocinadoras y las compañías regulares, a un coste mayor, por supuesto, quienes a su vez lo convierten todo en miles de millones de objetos diferentes que tú puedes comprar.
Decir que el Sector Corporativo tiene riquezas es como decir que el espacio está vacío. Desde luego, es acertado, pero es mucho más que eso. Esas riquezas se expresan de varios modos. Tienes un amplio rango de productos... de todo, desde deslizadores hasta comunicadores.
No quiero darte la impresión de que el Sector es el único lugar donde puedes encontrar cualquiera de estas cosas; la galaxia es grande. Si te esfuerzas lo bastante en buscar y tienes paciencia, puedes encontrar montones de productos. Es sólo que la mayoría de los planetas no tienen acceso a todas estas mercancías, especialmente en aquellos días cuando tantos cargueros se ocupaban de transportar material de guerra. Los objetos de consumo no tenían una prioridad tan elevada. Y luego están las tarifas y restricciones para ayudar a los mercados indígenas y todo eso. Si piensas demasiado en ello, te dará dolor de cabeza. Así que todo un universo de mercancía interesante recibe una distribución limitada. Y ahí es donde el Sector está más que dispuesto a echarte una mano. Mucho más que dispuesto. Muchísimo más.
Claro, nada de esto te sirve de nada si eres uno de los esclavos en una de sus minas de cristal nova, pero si solamente existiera esa opción, yo no habría tenido ningún interés en ir allí. Hay mucha gente de clase media. Ratas de centro comercial, nuevos ricos, y el favorito de la autoridad: el consumidor descerebrado de toda la vida.
El turismo es uno de sus principales esquemas para amasar créditos, y no se debe a la arquitectura. Te diré a qué se debe: a las compras. Cada año, billones de personas llegan allí en cruceros de lujo, lanzaderas de línea o lo que sea. Y todos llegan a las zonas de mercado libre de Etti IV y Bonadan. Todos buscando la oportunidad de obtener mercancía de alta calidad; algunos incluso la revenden con comisión.
Es de lo más difícil obtener permiso de trabajo o de transporte, pero si eres un turista con tantos créditos que no sabes qué hacer con ellos, entonces el Sector está más que contento de ayudarte. Paquetes de excursiones y toda clase de incentivos esperan a los turistas y a los adictos a las compras. El Sector tiene existencias de casi cualquier cosa disponible en la galaxia, por un precio comparable a lo que pagarías en cualquier otra parte si compras “vice-descuentos” o “selección de comprador”.
Se esfuerzan por presentar instalaciones de ocio. Les gusta ser la panza brillante del Nuevo Orden. Curiosamente, parece que podrían sobrevivirle. No me sorprendería descubrir que la avaricia es más poderosa que el ansia de conquista.
Realmente no hay ningún otro lugar parecido. Si te sedaran y te transportaran a un mundo del Sector y entonces te revivieran, podrías adivinar dónde estás en pocos segundos. Deja que te diga lo primero que ocurre cuando llega el típico turista recién salido del crucero estelar. Nunca falla: se pasa los primeros minutos mirando embobado los anuncios. A mí también me pasó, así que ten por seguro que es cierto. Me refiero a que había visto todos los glamurosos holoanuncios y los habituales anuncios subliminales en las películas y holos realizadas en el Sector Corporativo, pero eso no sirvió para prepararme para cuando realmente estuve allí.
Anuncios con luces, imágenes, aromas, holos tan reales que jurarías que puedes tocarlos: un asalto a los sentidos, día y noche. Crea una atmósfera de carnaval, y vende. Prácticamente todo está cubierto por espacios publicitarios. Mires donde mires hay holopantallas disparándote sus fatuos mensajes publicitarios, altavoces diciéndote cómo resolver un millón de problemas de higiene que ni siquiera sabías que tenías, y cualquier otra cosa que puedas imaginar. En la mitad de los planetas no puedes ver las estrellas debido a las holoplataformas orbitales de diez o veinte kilómetros de largo.
Muchos mundos imperiales están bajo algún programa de austeridad, y los que no tienen el Nuevo Orden grabado en el cerebro. Allí, no distinguirías un holopanel decente aunque lo vieras. Celanon, Nar Shaddaa, Ixtlar... muchos mundos muestran una silueta multicolor... pero incluso esos palidecen ante el brillo de un mundo del Sector Corporativo.
La mayoría de la plebe no tiene acceso a más de tres tipos de carbosirope; en el Sector hay 12. Todo el mundo se acostumbra a ello pasado un tiempo, y ya no puede volver a pensar que pueda ser de otra forma. Personalmente, yo sigo sin soportar cómo las botellas se iluminan al abrirlas.
Supongo que la clase consumidora siempre tiene algo que está ansiosa por conseguir. Ellos son los que trabajan allí en empleos decentes... bueno, supongo que algunos los considerarán decentes, pero yo no tengo paciencia para quedarme quieto en una cadena de montaje. Les ofrecen todo en una brillante bandeja de holoanuncios. A veces incluso tienen los créditos para comprar algunas de esas cosas.
Cadenas de comida rápida, eso es algo en lo que el Sector destaca. ¡No estoy bromeando! Mira lo bien que le va a una de ellas. Puedes encontrar galletas blap y pseudo-chudde en cualquier parte, pero en el Sector vienen con alguna estúpida mascota de holodibujos animados y, ¡bum!, éxito inmediato. Esas cosas se están extendiendo como termitas de roca.
Otra cosa a la que prestan gran interés es al entretenimiento. Muchos de los programas que puedas haber visto a lo largo de los últimos años son un producto del Sector. Especialmente lo relativo al deporte. A la Autoridad le encanta de veras todo lo que esté repleto de acción y con mucho contacto. La Autoridad paga grandes sumas por poner equipos en las ligas imperiales y eso le está comenzando a reportar beneficios. Algunos puristas dicen que el Sector tiene demasiados equipos en relación a su población, que todo es alguna clase de reclamo, pero los aficionados siguen saliendo de todas partes.
Una cosa que me alucina es lo que puedes encontrar oculto en los programas de deportes y las comedias que exportan al resto de la galaxia. Si grabas algunos de ellos y vuelves a reproducirlos, encontrarás toda clase de mensajes extraños. Anuncios, subliminales y no tanto. Como si necesitaran persuadir a la gente para que fuera al Sector Corporativo... hay que experimentarlo para creerlo.

División de seguridad
Lo primero que hay que tener en cuenta cuando estás en el Sector Corporativo es que los Espos tienen distintas prioridades que los matones del Imperio propiamente dicho. En el Imperio, por muchas vueltas que le des, todo es un asunto de política: mantener el Nuevo Orden y la disciplina. El Imperio quiere controlar la parte del pastel de todos y cada uno de los individuos particulares. El Sector Corporativo sólo quiere ganar créditos a espuertas; y la verdad es que lo están haciendo muy bien.
Las fuerzas Espo hacen muchas de las cosas que hacen la OIS y el Ubictorado, pero por distinta razón. No les importa lo que pienses, lo que creas o lo que adores; sólo quieren que te mates trabajando para la compañía. Mientras pagues las tarifas y tasas, nunca tendrás ningún problema, lo que puede llegar a ser reconfortante. Tienen otras formas de ocuparse de ti.
En el Sector gastan muchos créditos en la prevención de crímenes. Eso supone controles y chequeos exhaustivos allá donde vayas. Escáneres de armas hasta en el wagyx, identificadores de ciudadanía, controles de descargos de naves; todo el arsenal. La mayor parte del equipo de detección de armas es pasivo, de modo que la mayor parte de la gente ni siquiera se entera. Compara eso con una barricada de seguridad o un puesto de identificación imperial estándar. Sin embargo, en el Imperio, a nadie le vaporizan por un potenciómetro de kiloergios mal sintonizado. Así que elige.
Presta atención a su política de armamento. No quieren ninguna clase de violencia urbana: los tiroteos, las peleas y cosas similares ensucian las calles. Así pues, aplican como nadie el control de armamento. Te guste o no, un mundo residencial cualquiera del Sector tiene unos estándares más restrictivos que un mundo imperial. La mayor parte de ellos ni siquiera permiten aturdidores sin un montón de licencias.
No soy muy amigo de ir por ahí sin protección, como puedes imaginar, pero la mayor parte de las veces intentar colar las armas es demasiado molesto incluso para mí. Y puedo estar bastante seguro de que el otro tipo tampoco habrá conseguido ir armado.
Desde luego, sigue habiendo gente que da el Salto Final, pero nunca delante de los clientes de pago, si entiendes lo que te quiero decir. En uno de sus mundos capital con clima controlado, uno tiene que ser realmente sutil si quiere vaporizar a un objetivo. Normalmente te atraen a un aislado mundo industrial o un complejo comercial fronterizo donde la seguridad es más laxa.
Otra gran diferencia es la cuestión de la propaganda. No se molestan en hacer de ti un ejemplo a menos que seas miembro de la firma. Vamos, que no les interesa dar mucha publicidad a lo duros que son contra el crimen, porque para empezar eso sería admitir que tienen crímenes.
Los únicos juicios notables que han tenido jamás fueron para los grandes casos de desfalco en el primer año de la Fundación. Después de ese circo, decidieron que las buenas noticias son que no haya noticias. Por otro lado, supongo que el Imperio podría funcionar sin grandes redadas, purgas o sin el Canal de Ejecuciones, pero de algún modo dejaría de ser divertido para ellos, y lo saben.
Todo el mundo sabe que la Autoridad tiene grandes problemas con el crimen organizado y todo eso, pero mientras sean discretos, pueden hacer la vista gorda. Ahora estoy generalizando; los Directores Territoriales establecen sus propias prioridades. Algunos, como Odumin, no dejan que nada se escurra entre sus dedos. Ese tipo sí que los tiene bien puestos...
¿Eh? Ah, sí, Chewie tiene razón. Como iba diciendo, el objetivo es amasar una gran cantidad de créditos. Y no se permite que nadie se interponga en su camino. Podrías decir que la Autoridad está paranoica. Sólo tienen que echar un vistazo al modo de actuar del Imperio para justificarlo todo. Puede que obtengan más beneficios que la mayor parte de Supersectores, pero en cuestión de tamaño no son gran cosa, y lo saben.
El Imperio dice que la Autoridad puede dirigir el cotarro a su modo, y hay un par de cientos de archivos de datos para verificarlo. El principal problema es que el Imperio nunca ha tenido demasiado interés en mantener su palabra. Tengo un amigo que dará fa de ello. Esa es una razón por la que el Sector trabaja tan duro en el mantenimiento de la ley y el orden... para que sus hermanos mayores del otro lado de la frontera no tengan que hacerlo.
Si diriges una actividad ilegal y untas a la gente adecuada y lo mantienes discretamente, entonces puede que apenas te molesten. Hasta que aparezca un auditor... o tu contacto favorito quede degradado por llegar al trabajo cinco segundos tarde y el tipo nuevo decida demostrar lo eficiente e impoluto que es. A la Autoridad le gusta tenerlo todo bien organizado y tiende a disparar primero y preguntar después. No andan buscando traidores; sólo quieren tenerlo todo limpio y ordenado.
¿Cómo meterse en problemas...? Las opciones son interminables. Comencemos con los identificadores de naves. Aparece en la zona incorrecta sin los formularios adecuados y estás en un lío. Y en esas situaciones, tener contactos en las altas esferas tampoco ayuda demasiado, habitualmente. Y digo “habitualmente”; depende de a quién conozcas y de si les importa. Culpable o inocente, si no puedes demostrarlo lo bastante rápido, te mandarán al frío del espacio. Así de simple.
Para empezar, suponen que si has sido lo bastante estúpido como para cagarla de tal manera, entonces te has ganado un viaje sin retorno por la esclusa. Nada personal, sólo negocios. Ya encontrarán un novato muerto de hambre, o novata, o lo que sea, para ocupar tu lugar.
Por otro lado, si eres demasiado avaricioso o te haces notar demasiado, entonces estás pidiendo que te hagan desaparecer. Los Espos te atraparán, pero no les interesa que nadie sepa acerca de ello. Nada de ostentosas confesiones, torturas obligatorias o penas de prisión. Si eres realmente afortunado, puedes acabar exiliado y reclutado para algún proyecto de trabajo comunitario imperial.
Pero puede resultar confuso. Gran parte del gentío que llega por primera vez al Sector espera la vieja rutina de opresión militar del Imperio. Que no cuenten con ello. Si te vuelves demasiado confiado y cometes algún error, acabas en un mundo de miseria.

Ejecutivos y Operativos de la Autoridad
Al hablar de ejecutivos de negocios, la mayoría de la gente piensa en camisas almidonadas sin rostro ni nombre. En la mayoría de los casos, tienen razón. Y en la Autoridad, no puedes dar una patada a un dinko muerto sin golpear a alguno.
Decir que estas personas, y la Autoridad en general, son gente estirada, es decirlo suavemente. Sin embargo, hay algunas personas que destacan, para bien o para mal.
Como Hirken, por ejemplo. Era un hombre con una paranoia de manual. Creía que todo el mundo estaba planeando atacarle. No merecía la pena. Desde luego, es posible que algunos de los demás ejecutivos rivales trataran de ponerle la pierna encima y hacerle parecer estúpido, pero ya hacía un buen trabajo pareciendo estúpido por sí solo. Sin embargo, ¿una conspiración galáctica? Eso es algo que le escuchas a la gente que pasa demasiado tiempo en salas de reuniones y no el bastante en la cola de un Barón Galletas, si entiendes lo que quiero decir.
Algunas de esas personas sí tenían las ideas claras. Odumin era casi un buen tipo. Era despiadado, y no aceptaba un “no” por respuesta cuando había beneficios de por medio, pero al menos se preocupaba.
Luego, incluso había unos pocos como Fiolla. De algún modo, logró pasar el proceso de filtrado de la Autoridad y consiguió labrarse una posición sin vender su alma al todopoderoso crédito. Era la clase de persona que marca la diferencia. Habría sido una gran rebelde, ¿sabes?
Y también están los tipos que te helarían la sangre. Uul-Rha-Shan y Gallandro. Tipos como esos nunca te dejan olvidar lo mercenaria que puede llegar a ser la Autoridad.

Personalidades del Sector
¿Que cómo describiría a la gente que he conocido en el Sector Corporativo? Fácil... Hay de todo tipo, justo igual que en cualquier otro lugar.
Encontrarás toda clase de gente en el Sector Corporativo. Niñatos ricos aburridos del Núcleo, granjeros de la frontera, investigadores y programadores ambiciosos... todos llegan allí, a veces buscando conseguir créditos rápidos, a veces buscando simplemente un cambio de entorno. Por la razón que sea, las oficinas de inmigración de la Autoridad a menudo están inundadas de solicitudes. Pero eso nunca tuvo ningún efecto en los espaciantes como yo. Los espos tratan de mantener un control férreo sobre la Autoridad, algo así como el Núcleo Profundo. Por supuesto, no tienen la tecnología necesaria para ello, y no les digas que yo te he dicho esto, pero los créditos no pueden comprarlo todo...
Se esfuerzan realmente mucho para restringir el acceso. “Proporcionar a los empleados un buen entorno de trabajo...” Si consideras que unos pelotas a sueldo y unos fastidiosos ejecutivos junior te aburran hasta la muerte es un “buen entorno”, supongo que la Autoridad es el lugar adecuado para ti. Quieren asegurarse de que nadie interesante se traslade jamás allí. Interesante es malo para el negocio, dicen. ¿A mí? A mí me gustan las cosas interesantes. Dentro de lo razonable, naturalmente.
No importa cómo lo mires, la mayoría de la gente en el Sector Corporativo está atrapada de algún modo entre los hombres de negocios y los criminales. Luchan por ganarse la vida y esperan no atravesarse nunca en el camino de nadie. Llegan allí con una falsa promesa y se quedan atrapados por culpa de la pobreza y un mal sistema. Sin embargo, la mayoría de ellos son tipos normales e intentan ser decentes. Algunos incluso lo consiguen.

El submundo
Sistema a sistema, el Sector Corporativo obtiene más créditos que otras regiones de la galaxia. Donde tienes tal cantidad de dinero, tendrás a alguien tratando de sacar tajada sin pagar nada a cambio. Al igual que en cualquier otro sitio, tendrás Mercados Invisibles y economías sumergidas. Al Sector Corporativo le gustaría dejarlas fuera de juego.
Hacen un trabajo bastante efectivo, dentro de lo que cabe. No tienen la clase de potencia de fuego con la que el Imperio puede ocuparse de sus molestias. Pero que tienen escáneres de armas, chequeos de identidad y quién sabe qué más.
Por supuesto, ninguna de estas minucias consigue realmente impedir que los personajes de los bajos fondos lleven a cabo sus operaciones allí. Hay de dos clases: los nómadas y los sedentarios.
Los nómadas vienen sólo por los créditos. No tienen raíces; sólo avaricia y mala actitud. Como mi viejo colega Zlarb. Salió de la nada, fue noticia durante unos meses, y luego se fue a otra parte a gastárselo todo. Los Espos están especializados en atrapar precisamente a estos tipos, y hacen un trabajo terriblemente bueno, debo decir.
Los sedentarios no cometen esos errores. En vez de eso, los grandes capos del crimen en el Sector prefieren tomárselo con calma. Con mucha calma. Nada de golpes llamativos en restaurantes; nada como lo que verías hacer a los hutts. Llamar la atención de los Espos es la peor de las ideas.
Los sedentarios no se meten en absoluto con la Autoridad. Se meten con la gente del Sector y, muy amablemente, la Autoridad mira hacia el otro lado. La Autoridad se dedica a obtener beneficios, de modo que si puede obtener un beneficio siendo laxo con la aplicación de la ley...

Naves estelares
Supongo que podrías considerarme un experto en el tema de transporte espacial. De niño, siempre soñaba con pilotar alguna majestuosa nave de la flota. Después de todo, así es como siempre se acaba en los holos de reclutamiento. Creía que no podía ocurrir de otra forma. Luego descubrí la verdad.
A lo largo de los años, he tenido oportunidad de manejar casi cualquier cosa que pueda superar la velocidad de la luz. Nombra algo, que lo habré pilotado.
Incluso he pilotado algunas de las más exóticas; de esas que ni siquiera tienen interfaces de control estándar y tienes que pilotarlas retorciendo el cuerpo o moviendo los ojos de una determinada manera. Algunas están construidas para alienígenas con apéndices más allá de cualquier descripción.
Volar es instinto, puro y simple. Cuando es tu vida lo que está en juego, aprendes bajo presión... como una vez que ayudé a “liberar” un yate espacial hutt de su muelle de repostaje. Olvídate de lo que te dicen en los manuales. Cualquier día, cualquiera puede aprender a pilotar cualquier cosa. Sólo tienes que dejar que la nave te diga cómo se supone que debe hacerse. No hay ningún modo correcto o incorrecto. Demonios, probablemente no conseguiría la licencia si hiciera hoy el examen, pero eso es porque hago las cosas a mi modo, no del modo en que un chupatintas de oficina dice que se supone que debe hacerse. Pero nadie cree que yo no sepa lo que me hago.
Siente la nave, observa cómo se mueve y cómo responde, y siempre escucha cómo suena cuando la exprimes a fondo. Ese es mi secreto para pilotar.

Equipamiento
En un lugar tan orientado al consumidor como el Sector Corporativo, encuentras un montón de cosas que no encuentras en la mayoría de los demás sitios. Hay una herramienta para todo.
Para mantener una ventaja competitiva, la Autoridad dedica una enorme cantidad de créditos a investigación y desarrollo. No se conforman con producir un chisme útil; tienen que preocuparse por cosas como el “márquetin” y el “atractivo para el cliente”.
La Autoridad realiza muchas pruebas de campo. Un producto terminado tarda años en salir al mercado. Por eso puedes ver muchas novedades en el Sector; algunos objetos nunca se distribuirán en el conjunto de la economía galáctica. Por supuesto, las novedades no están por todas partes –la Autoridad recorta costes siempre que puede usando mercancía antigua y de menor calidad- pero es en esta zona del espacio donde es más probable que te encuentres mirando al cañón de un nuevo prototipo de bláster.

Droides
Droides, autómatas, mecánicos, como quieras llamarlos. He trabajado con un puñado. Desde tipos sobrexcitados, como ese par de dolores de cabeza binarios de Luke, hasta modelos asesinos como IG-88. Ah, no me hagas hablar...
Durante años me he movido entre ellos. Desde mis días en la Academia, donde se encontraban pululando por ahí. Nunca les presté demasiada atención entonces.
No puedo decir que haya muchos de ellos que me llegaran a caer bien. Siempre se meten en líos y hacen lo que no deberían. Uno pensaría que se mantendrían apartados de las cosas para las que no están programados, pero de algún modo tienen un don especial para meterse en problemas. Yo, por mi parte, ya me meto en bastantes problemas por mí mismo; no necesito ninguna clase de ayuda para ello.
Desde luego que necesitamos modelos a prueba de radiación, y sondas sensoras, pero hoy en día la mayoría de la gente se ha vuelto demasiado holgazana. Yo nunca he tenido mucha necesidad de droides. No me entiendas mal, no los odio. Nunca he sido uno de esos tipos que quiere que todos acaben en el chatarrero. Sólo pienso que la gente no sería peor si hiciera por sí misma las cosas que necesitaba hacer, y dejara que los droides hicieran las tareas que nadie más puede hacer.
Supongo que eso es lo que me incomoda de ellos... pueden ser tan serviles a veces. Eh, son capaces de pensar por sí mismo, ¿no? Entonces, si necesito ayuda, la pido. No me ando con rodeos. Simplemente no quiero que me vayan siguiendo mientras me preguntan cada pocos minutos qué es lo que quiero.
Sin embargo, debo confesar que debo mi vida a unos cuantos de ellos. Y además en más de una ocasión. Por ejemplo, Bollux y Max Azul. Esos sí que eran un par que sabían trabajar juntos. Aún seguí recibiendo holopostales de ellos durante un par de años. Cumplieron con su cometido, y de qué manera. Y a veces me echaba unas buenas risas. Incluso Lingote de Oro resulta divertido de vez en cuando.
Pero no le digas que te lo he dicho yo...