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martes, 19 de mayo de 2009

Ascensión y caída de Darth Vader (y XXVIII)

Epílogo

Inicialmente, hubo oscuridad para Anakin Skywalker, un reino sombrío ilimitado, como un universo sin estrellas. Pero luego, desde algún lugar en el límite de su consciencia, percibió una luz distante, temblorosa, y luego escuchó una voz. Anakin.
La voz era familiar.
Aunque Anakin ya no tenía cuerpo ni boca con la que hablar, de algún modo respondió. ¿Obi-Wan? Maestro, lo siento. Lo siento tanto, tanto...
Anakin, escucha atentamente
, interrumpió Obi-Wan, y Anakin fue consciente de que la distante luz brillaba cada vez más fuerte, o más cerca, o quizá ambas cosas. Estás en el mundo eterno de la Fuerza, pero si quieres volver a visitar alguna vez el espacio corporal, entonces aún me queda una cosa que enseñarte. Un modo de ser uno con la Fuerza. Si eliges este camino a la inmortalidad, entonces debes escuchar ahora, antes de que tu consciencia se desvanezca.
Anakin sabía que estaba más allá de toda redención.
Pero, Maestro... dijo. ¿Por qué yo?
Porque terminaste con el horror, Anakin, dijo Obi-Wan. Porque cumpliste la profecía.
La luz era ahora muy brillante.
El primer pensamiento de Anakin fue que podría ser capaz de volver a ver a sus hijos.
Gracias, Maestro, dijo.


Tomando la lanzadera imperial, Luke Skywalker había escapado de la Estrella de la Muerte con los restos de su padre sólo un momento antes de que la estación de combate estallara. Tras aterrizar en la Luna Santuario, Luke preparó un funeral privado en un claro del bosque.
La noche había caído cuando Luke colocó la armadura con el cuerpo de Anakin Skywalker sobre una pila de leña.
-Quemo su armadura y con ella el nombre de Darth Vader –dijo, encendiendo la pira-. Que el nombre de Anakin Skywalker sea una luz que guíe a los Jedi en las generaciones futuras.
Luke no era consciente de los espíritus que le observaban desde las sombras del frondoso bosque. Pero más tarde, cuando se reunió con sus aliados para celebrar su victoria en el pueblo sobre los árboles que era la morada de los ewoks, Luke vio tres temblorosas apariciones materializarse en la oscuridad. Eran Obi-Wan Kenobi, Yoda... y su padre, Anakin Skywalker.
El Jedi había regresado.

Ascensión y caída de Darth Vader (XXVII)

Capítulo 22

Vader condujo a Luke a la torre en lo alto de la Estrella de la Muerte, donde el Emperador -sin levantarse de su trono- usó la Fuerza para liberar a Luke de sus esposas. Después de que Palpatine ordenase a sus Guardias Reales de armadura roja que abandonasen la sala del trono, Vader le presentó el nuevo sable de luz de Luke para que lo inspeccionase. El Emperador estaba seguro de que Luke se uniría a él igual que había hecho su padre.
Sin dejarse impresionar por el Emperador, Luke rehusó convertirse al lado oscuro. Sin embargo, su confianza sufrió un severo varapalo cuando el Emperador confesó que había sido él quien permitió que la Alianza Rebelde descubriera la ubicación de la Estrella de la Muerte y de su generador de escudo, y que el Imperio estaba completamente preparado para enfrentarse al inminente ataque de la flota rebelde.
Cuando Luke miró por las grandes ventanas del salón del trono para ver la llegada de las naves rebeldes, Vader sintió la creciente ansiedad de su hijo. La batalla espacial continuaba, y resultaba obvio que las naves rebeldes estaban muy superadas en número por los cazas imperiales. Mientras el Emperador seguía sentado en su trono, tentó a Luke, animándole a recuperar su sable de luz y rendirse a su rabia. De nuevo, Luke se negó.
Pero entonces el Emperador reveló que el superláser de la Estrella de la Muerte estaba operativo y ordenó a los astilleros que disparasen a discreción. Un intenso rayo salió disparado de la Estrella de la Muerte hacia un crucero rebelde, que explotó con un destello cegador.
El Emperador continuó tentando a Luke para que recuperase su sable de luz.
-Atácame con todo tu odio -dijo el Emperador-, y tu viaje hacia el lado oscuro de la Fuerza se habrá completado.
Usando la Fuerza, Luke atrajo para sí su arma, activó su hoja, y lanzó una rápida estocada a la cabeza del Emperador. Pero Vader se movió más rápido, activando su propio sable de luz y bloqueando diestramente el ataque de Luke. La visión de Vader y Luke cruzando sus sables excitó y divirtió al Emperador, y rió entre dientes con perverso regocijo. Vader recordó que Palpatine había reído del mismo modo hacía dos décadas, cuando ordenó a Anakin Skywalker que matase al conde Dooku.
Yo salí victorioso entonces, pensó Vader mientras usaba su sable de luz para alejar a Luke del Emperador. ¡Y ahora la Fuerza está conmigo!
Conforme su duelo continuaba por todo el salón del trono, el Señor Oscuro sintió que Luke estaba usando su propia rabia para alimentar su ataque.
-Bien -dijo el Emperador desde su trono-. ¡Usa tus sentimientos de agresividad, muchacho! Deja que el odio fluya de tu interior.
Mi Maestro quiere que Luke gane, advirtió Vader con cierto resentimiento. No le daré esa satisfacción. No seré...
Inesperadamente, Luke desactivó su sable de luz.
-No pelearé contra ti, padre.
-Eres imprudente al bajar tus defensas -dijo Vader, mientras alzaba rápidamente su sable de luz. Con increíble velocidad, Luke reactivó su arma para bloquear el ataque de Vader. Vader golpeó una y otra vez, pero Luke bloqueó cada golpe. Pronto, Vader comenzó a respirar con dificultad a través de su respirador. No puedo dejar que Luke me venza, pensó Vader. ¡No dejaré que el Emperador le tenga!
Una precisa patada de Luke envió a Vader contra el borde de una plataforma elevada. Chocando contra el suelo metálico, Vader rugió al notar que un cable cibernético estallaba en su pierna derecha. Luke trató de distanciarse de Vader saltando a una pasarela que cruzaba el techo del salón del trono.
-Tus sentimientos te traicionan, padre -dijo Luke-. Siento el bien en ti... tu lucha interna.
Vader se levantó del suelo con obvias molestias.
-No hay lucha interna -dijo.
-No pudiste matarme antes -dijo Luke mientras cruzaba la pasarela-, y no creo que vayas a hacerlo ahora.
Vader pasó a concentrarse en los soportes de metal que aseguraban la pasarela al techo.
-Si te niegas a luchar, sabrás cuál es tu destino -dijo.
El Señor Oscuro lanzó su sable de luz, aún encendido, hacia arriba. Luke se agachó, esquivando la hoja roja, pero fue incapaz de evitar que cortase los soportes de la pasarela, y esta se separó del techo y envió a Luke dando tumbos contra el suelo. Vader observó a Luke perderse de vista bajo la plataforma elevada del Emperador.
El sable de luz de Vader se había desactivado y había caído en el suelo a varios metros de distancia. Extendió la mano mientras el sable de luz salía volando del suelo para volver a su agarre. Activó la hoja del arma y descendió unos escalones hacia el área bajo la plataforma, donde las vigas metálicas ofrecían numerosos lugares para esconderse. En el exterior de la Estrella de la Muerte y en la Luna Santuario, la batalla del Imperio con los rebeldes estaba en su apogeo, pero a Vader no podía importarle menos. Para él, su duelo con Luke era la única batalla que importaba.
Examinó las sombras bajo la plataforma en busca del menor movimiento.
-No puedes esconderte para siempre, Luke -dijo el padre.
El hijo respondió desde la oscuridad.
-No luchare contigo.
-Entrégate al lado oscuro -instó Vader-. Es la única forma en que puedes salvar a tus amigos. -Vader se dio cuenta de pronto de que Luke estaba pensando ahora en sus amigos, su preocupación por ellos casi era palpable-. Sí -dijo Vader-, tus pensamientos te traicionan. Tus sentimientos hacia ellos son muy fuertes. Especialmente hacia...
Luke fue incapaz de impedir que Vader accediera a su mente.
-¡Tu hermana! -exclamó Vader-. Así... que tienes una hermana melliza. Tus sentimientos la han traicionado a ella también. Obi-Wan fue muy inteligente al ocultármela. Ahora su fracaso es total.- Avanzó al fondo de los espacios bajo la plataforma-. Si tú no pasas al lado oscuro, quizá ella sí lo haga -dijo.
-¡No! -gritó Luke, encendiendo su sable de luz mientra salía como una exhalación de su escondite para atacar a Vader. Saltaron chispas mientras intercambiaban golpes en ese espacio oscuro y estrecho, y Vader se vio obligado a retroceder desde debajo de la plataforma hasta que llegaron al borde de un pequeño puente junto un profundo pozo de ascensor abierto.
Un golpe lateral impactó en el sistema de soporte de vida de Vader, y mientras caía contra la barandilla del puente fue incapaz de impedir que la hoja de Luke le cortase la muñeca derecha. Del destrozado muñón de Vader volaron metal y piezas electrónicas, y su sable de luz rebotó en el borde del puente, cayendo en el pozo aparentemente sin fondo. Malherido y completamente exhausto, Vader alzó la vista para ver el sable de Luke en posición para dar una estocada mortal.
El Emperador se había levantado de su trono y permanecía en la escalinata detrás de Luke.
-¡Bien! -dijo el Emperador-. Tu odio te ha hecho poderoso. ¡Ahora, completa totalmente tu destino y ocupa el puesto de tu padre a mi lado!
De modo que así acaba todo, pensó Vader.
Pero entonces Luke desactivó su sable de luz.
-¡Jamás! -dijo, arrojando el arma a un lado-. No entraré en el lado oscuro -declaró-. Has fallado, Excelencia. Yo soy un Jedi, como mi padre antes que yo.
El Emperador hizo una mueca de desdén.
-Así sea entonces... Jedi -dijo, con inconmensurable disgusto-. Si no quieres convertirte, serás destruido.
Aún tumbado contra la barandilla del puente del pozo del ascensor, Vader observó al Emperador extender sus engarfiados dedos y desencadenar cegadores ráfagas de relámpagos de energía desde la punta de sus dedos. Los relámpagos golpearon a Luke, que trató de rechazar las crepitantes bandas de energía, pero se vio tan superado que su cuerpo cayó retorciéndose al suelo.
No, pensó Vader. No. No así.
Mientras el Emperador continuaba atacando a Luke con su cortina de relámpagos Sith, Vader se puso en pie con dificultado. Una pierna estaba rota, y la otra no funcionaba bien. Moviéndose a duras penas, desplazó su gran figura hasta colocarse junto a su Maestro. En el suelo, Luke se retorcía de agonía, debatiéndose en los umbrales de a muerte.
-Padre, por favor -gimió-. Ayúdame.
Vader vio cómo Luke se encorvaba en posición fetal cuando el Emperador lanzó una ráfaga aún más poderosa de relámpagos a su víctima. Vader no tenía dudas de que Luke estaba a punto de morir. Su hijo gritaba.
No sólo mi hijo...
El Emperador desencadenó otra ráfaga de relámpagos.
...ni el hijo de Padme...
Luke gritó más fuerte.
...sino mi hijo... que me quiere.
Las ropas de Luke comenzaron a humear mientras su cuerpo se convulsionaba involuntariamente. De pronto, Vader se dio cuenta de que ya no estaba preocupado por su propio futuro personal. A pesar de todas las cosas terribles e inenarrables que había hecho en su vida, sabía que no podía quedarse sin hacer nada y dejar que el Emperador matase a Luke. Y en ese momento de lucidez, dejó de ser Darth Vader.
Era Anakin Skywalker.
Con las pocas fuerzas que le quedaban, agarró al Emperador por la espalda, lo alzó en vilo, y lo llevó al pozo abierto del ascensor. El despreciable Emperador continuaba lanzando relámpagos, pero se alejaron de Luke y se reflejaron para chocar contra él mismo y su aprendiz insurgente. Los relámpagos penetraron el soporte vital de Vader y electrificaron los restos orgánicos de Anakin, pero él siguió avanzando hasa que pudo arrojar al Emperador al pozo del ascensor.
Palpatine gritó mientras su cuerpo caía pesadamente por el pozo. Aún atrapado en la armadura de Darth Vader, Anakin cayó al borde del ascensor, pero escuchó la explosión de energía oscura que consumió al Emperador al caer.
Al escuchar su propia respiración con un sonido áspero, Anakin supo que los aparatos respiratorios del casco de Vader se habían roto. Sintió que algo tiraba de sus hombros, y se dio cuenta de que Luke se había agachado a su lado y estaba apartándole del borde del abismo.
A pesar de sus propias heridas, Luke consiguió llevar a su padre al hangar que contenía la lanzadera de Vader. El caminó resultó aún más difícil porque los rebeldes habían desactivado el proyector del escudo de energía de la Luna Santuario, y la Estrella de la Muerte estaba ahora bajo fuerte ataque. Tratando de mantener firmes sus propias piernas mientras la estación de combate se estremecía por las explosiones, Luke arrastró a su padre hasta la rampa de aterrizaje de la lanzadera antes de caer rendido por el esfuerzo.
No lo va a conseguir, pensó Anakin. Conmigo no.
-Luke -he balbuceó-, ayúdame a quitarme la máscara.
Luke se arrodilló junto a él.
-Pero morirás.
-Nada puede impedir eso ya -dijo Anakin-. Sólo por una vez... déjame mirarte... con mis propios ojos.
Lentamente, con cuidado, Luke levantó el anguloso casco de Vader, y luego retiró la placa facial del enganche de duracero negro que la sujetaba en su cuello. Al exponer los rasgos llenos de cicatrices de Anakin, se sorprendió al notar lágrimas acudiendo a sus ojos.
Se acabó, pensó. La pesadilla acabó.
Sonrió débilmente.
-Ahora... -dijo-, vete, hijo mío. Déjame.
-No -insistió Luke-. Tú vendrás conmigo. No te abandonaré. Tengo que salvarte.
Anakin volvió a sonreír.
-Ya lo has hecho, Luke. Tenías razón. -Tomando sus últimos alientos, continuó-. Tenías razón acerca de mí. Dile a tu hermana... que tenías razón.
Cerrando los ojos mientras se desplomaba contra la rampa de la lanzadera, Anakin Skywalker tenía todas las razones para pensar que finalmente estaba a punto de abrazar la oscuridad perpetua.
Y, no por primera vez, se equivocaba.

Ascensión y caída de Darth Vader (XXVI)

Capítulo 21
El Proyecto Endor era una nueva Estrella de la Muerte, que estaba suspendida en una órbita sincrónica alrededor de la selvática Luna Santuario del gigante gaseoso Endor. Cuando la construcción hubiera terminado, la nueva Estrella de la Muerte sería incluso más grande que la original. Su arma principal, el superláser destructor de planetas, había sido rediseñado para que pudiera recargarse en cuestión de minutos y ajustarse con precisión para apuntar a objetivos en movimiento como naves capitales. Los técnicos imperiales la consideraban la invención más letal de todos los tiempos.
Cuando la lanzadera de Vader le llevaba desde el Ejecutor a la incompleta estructura de la nueva estación de combate, observó el gigante superláser con desdén. Incluso si triunfa ahí donde la primera Estrella de la Muerte fracasó, pensó, es un juguete infantil comparado con el poder de la Fuerza.
Tras aterrizar, Vader informó al moff Jerjerrod, el oficial al mando de la Estrella de la Muerte, que el Emperador estaba descontento por que la estación aún no estuviera operativa. Tras saber que el Emperador en persona pronto llegaría al sistema Endor, Jerjerrod ordenó a sus hombres que redoblasen sus esfuerzos.


Para cuando el Emperador llegó en su lanzadera a una gran recepción imperial en la bahía de atraque de la Estrella de la Muerte, Vader había recibido un informe de Tatooine indicando que Jabba el Hutt había muerto. Evidentemente, Luke y sus aliados habían liberado con éxito a Han solo de las garras del hutt. Vader informó al Emperador de que la Estrella de la Muerte estaría completa en el tiempo previsto.
-Buen trabajo, Lord Vader -dijo el Emperador-. Y ahora, presiento que tú desearás continuar la búsqueda del joven Skywalker.
-Sí, mi señor.
-Paciencia, amigo mío -dijo ásperamente el Emperador-. Con el tiempo, será él quien te busque a ti. Y cuando lo haga, deberás traerlo a mi presencia. Se ha hecho muy fuerte. Sólo los dos unidos podremos atraerlo hacia el lado oscuro de la Fuerza.
-Como deseéis -dijo Vader. No había olvidado como Anakin Skywalker obedeció la orden de Palpatine de matar al conde Dooku, y no tenía razones para dudar que el Emperador ya había planeado una prueba para que Luke determinase si Vader seguía siendo su aprendiz.
-Todo está desarrollando como yo había previsto -dijo el Emperador con una sonrisa sarcástica.
Conforme Vader escoltaba a su Maestro por la Estrella de la Muerte, deseó poder ver el futuro con tanta claridad. Palpatine había atraído a Anakin Skywalker al lado oscuro, lo recompuso como un monstruo cibernético, y permaneció como el más poderoso de los dos señores del Sith. Aunque Luke Skywalker había vencido a Vader en la primera Estrella de la Muerte, lo había esquivado en Hoth, y había escapado de él en Bespin, Vader no creía que su hijo pudiera resistir al poder del Emperador. Luke tiene que unirse a mí. No puedo perder de nuevo.


La construcción de la nueva Estrella de la Muerte continuaba. Vader acababa de saber que las naves rebeldes se habían reunido en el sistema Sullust cuando fue convocado a la sala del trono del Emperador. Ubicada en la parte superior de una torre fuertemente blindada en el polo norte de la estación, la sala del trono tenía grandes ventanas circulares que permitían al Emperador una amplia vista de la luna boscosa y del hemisferio superior de la estación de combate. El trono en sí era un asiento de alto respaldo en lo alto de una ancha plataforma elevada. La parte trasera del asiento estaba de cara a Vader cuando este ascendió los escalones que conducían al trono.
-¿Cuáles son vuestras órdenes, mi señor?
El Emperador hizo girar su trono para mirar a Vader.
-Manda la flota al otro extremo de Endor -dijo-. Y que permanezca allí hasta que yo la reclame.
-¿Qué hay de la concentración de la flota rebelde cerca de Sullust?
-Eso no importa -dijo el Emperador, quitándole importancia-. ¡La rebelión será aplastada y el joven Skywalker será uno de los nuestros! Tu trabajo aquí ha terminado. Ve a la nave comandante y espera mis órdenes.
Poco después de que Vader regresase al puente del Ejecutor, estaba mirando por un ventanal cuando vio una lanzadera de clase Lambda aproximándose a Endor. La lanzadera había transmitido un viejo código de autorización imperial, pero Vader permitió que na nave continuase hacia la luna boscosa. Luke está en esa nave, sintió con absoluta certeza.
Aunque el Emperador había instruido a Vader para permanecer en el Ejecutor, Vader se sintió obligado a informar de ese último acontecimiento en persona. Tras regresar a la sala del trono del Emperador en la Estrella de la Muerte, Vader advirtió que el Emperador realmente parecía sorprendido de escuchar que Luke había llegado a Endor.
-¿Estás seguro? -preguntó el Emperador.
-Lo he presentido, mi señor.
-Es extraño que yo no -dijo el Emperador con recelo-. Me pregunto si tienes claros esos presentimientos, Lord Vader.
-Son claros, mi señor.
-Entonces debes ir a la Luna Santuario y esperarle allí.
-¿El vendrá a mí? -preguntó Vader, escéptico.
-Lo he previsto. Su compasión por ti será su total perdición. Él irá hacia ti, y tú lo traerás a mi presencia.
-Como deseéis -dijo Vader. Conforme salía de la sala del trono, pensó: Si el Emperador no ha podido detectar la llegada de Luke, quizá se haya debilitado con los años. Si pudiera llevarme a Luke lejos de aquí y persuadirle para que se alíe conmigo...
Por un momento, Vader se permitió imaginarse un futuro con su hijo. Imaginó a Luke como su aprendiz... Se lo enseñaré todo... y como su socio... ¡me hará fuerte! No habría secretos ni rivalidades entre ellos. Con su lazo de sangre y su poder compartido, serían los más grandes de los Señores del Sith
Seríamos invencibles. Lo llevaré conmigo al Castillo de Bast y...
Vader recordó la visión que había tenido cuando partió a Endor desde Coruscant, la visión de su encuentro con Luke en su fortaleza de Vjun. En esa visión, Luke se había unido a él, y el Emperador había llegado con fuego y muerte. Vader se dio cuenta de que no importaba si la visión había sido una pesadilla, una premonición, una advertencia psíquica o un delirio, porque era una revelación de un evento que nunca podría suceder.
No hay lugar donde Luke y yo podamos ir. No hay lugar donde podamos ocultarnos.
Impotente para desobedecer a su Maestro, Vader se dirigió a su lanzadera.
La estructura imperial más grande de la Luna Santuario era el generador del escudo de energía, una torre piramidal de cuatro caras que soportaba una gran antena parabólica que proyectaba un campo deflector alrededor de la Estrella de la Muerte en órbita. Cerca de ese generador se alzaba una plataforma de aterrizaje elevada, que estaba iluminada con brillantes focos. Una gran zona del bosque natural había sido talada para dejar espacio tanto al generador como a la plataforma, algo que no había sentado muy bien a la población indígena de ewoks.
Un Transporte Blindado Todo-Terreno de cuatro patas caminaba a lo largo del borde del bosque y avanzó hacia la plataforma de aterrizaje cuando la lanzadera de Vader tomó tierra. Después de que Vader desembarcase, fue a una pasarela para recibir al AT-AT. La escotilla del AT-AT se abrió revelando a un comandante imperial, tres soldados de asalto, y a Luke Skywalker, cuyas muñecas estaban sujetas con esposas:
Luke se había rendido a los soldados. Estaba vestido con un uniforme negro que se se ajustaba a su cuerpo, y Vader se preguntó si eso sugería de algún modo que Luke ya se había rendido también al lado oscuro. No, pensó. Aún no.
Los soldados presentaron el sable de luz de Luke a Vader, quien miró la mano derecha enguantada de Luke. Un nuevo sable de luz, pensó, y una nueva mano. Justo como en mi visión del Castillo de Bast.
El Señor Oscuro tomó el sable de luz que le ofrecían.
-El Emperador te ha estado esperando -dijo.
-Lo sé, padre.
Vader se dio cuenta de que realmente disfrutaba escuchando a Luke llamándole padre.
-Al fin has aceptado la verdad -dijo Vader.
-He aceptado que una vez fuiste Anakin Skywalker, mi padre.
Muchacho estúpido. Enfrentándose a Luke, Vader miró fijamente a su hijo a través de las oscuras lentes.
-Ese nombre ya no significa nada para mí.
Luke trató de convencer a Vader de que todavía había bien en él. Suplicó a su padre que fuera con él, lejos de esa luna boscosa y del Emperador.
-No conoces el poder del lado oscuro -dijo Vader-. Tengo que obedecer a mi señor.
-Yo no cederé -juró Luke-, y tendrás que matarme.
He hecho cosas peores, pensó Vader.
-Si ese es tu destino... -dijo.
-Rebusca en tus sentimientos, padre -interrumpió Luke-. No puedes hacerlo. Noto la lucha en tu interior. Libérate de tu odio.
Ojalá pudiera, pensó Vader. Ojalá pudiera.
-Para mí es demasiado tarde, hijo -dijo. Indicando a dos soldados de asalto que condujeran a Luke a la lanzadera que esperaba, añadió-: El Emperador te mostrará la verdadera naturaleza de la Fuerza. Ahora él es tu Maestro.
Luke puso un gesto de triste resignación.
-Entonces mi padre está muerto -dijo.
Debo obedecer a mi Maestro, pensó Vader mientras escoltaban a Luke a la lanzadera. Incluso si eso significa la muerte de mi hijo.
E incluso si eso significa mi muerte.

lunes, 18 de mayo de 2009

Ascensión y caída de Darth Vader (XXV)

Interludio

Darth Vader había querido retomar su persecución de Luke Skywalker, pero el Emperador tenía otros planes en mente para su aprendiz. Darth Vader fue destinado a supervisar la finalización de una nueva superarma, que estaba siendo construida desde hacía algún tiempo en el sistema Endor.
El Emperador debe saber que traté de reclutar a mi hijo para que se uniera a mí en su contra, pensó Vader. Sabe que Luke podría destruirle... y que yo no puedo hacerlo solo.
De modo que el Emperador hizo todo lo que pudo para mantener a Vader ocupado, indicándole que trabajase con el príncipe Xizor, quien controlaba la flota mercante más grande de la galaxia, la cual era necesaria para el Imperio para enviar los cargamentos necesarios a Endor. Xizor era un falleen, y también la cabeza de la organización criminal conocida como Sol Negro. Debido a que Xizor había perdido a la mayor parte de su familia a manos de las acciones genocidas de Vader en el mundo natal de los falleen, había deseado vengarse durante largo tiempo, y planeó desacreditar a Vader y ganar el favor del Emperador. Pero cuando Vader supo que Xizor había descubierto su relación con Luke Skywalker y trataba de matar a Luke, acabó con su acuerdo laboral con el falleen de forma permanente vaporizando a Xisor y su celestial personal -una inmensa nave repulsora- sobre la atmósfera superior de Coruscant. La construcción del Proyecto Endor continuó. Un año después del último encuentro de Vader con Luke Skywalker, el Ejecutor llevó al Señor Oscuro a la superarma aún incompleta.
Contra las objeciones de Vader, el Emperador -siguiendo un plan que había sido concebido por Xizor- había permitido que un ordenador que contenía los planos del Proyecto Endor fuera transportado en un único carguero sin escolta a través del sistema Both. Con la ayuda de los espías bothanos, los rebeldes capturaron el ordenador y descubrieron que la mayor de las nueve lunas de Endor estaba generando un poderoso escudo de energía para proteger la nueva estación de combate “secreta” del Emperador.
El Emperador estaba seguro de que los rebeldes morderían el anzuelo y llevarían su flota a Endor, pero Vader estaba más interesado en qué futuro esperaba detrás de esa probable escaramuza. Aunque había propuesto al Emperador que Luke Skywalker podía ser convertido al lado oscuro, uniéndose a los Señores del Sith, era bien consciente de la larga tradición de la orden Sith de limitar su número a dos: un Maestro, un aprendiz. Uno de nosotros tendrá que morir, musitó Vader.

domingo, 17 de mayo de 2009

Ascensión y caída de Darth Vader (XXIV)

Capítulo 20

-La Fuerza está contigo, joven Skywalker –dijo Darth Vader cuando su presa fue directa a su trampa-. Pero todavía no eres un Jedi.
Luke Skywaker tenía su bláster en la mano cuando entró en la tenebrosa cámara de congelación, pero lo enfundó antes de subir un tramo de escalones para enfrentarse a Vader. Allí, en la plataforma elevada que rodeaba el pozo, Vader estaba inmóvil, esperando que Skywalker hiciera su siguiente movimiento. Cuando Luke alcanzó su sable de luz y activó su hoja azul, Vader notó que realmente era la misma arma que Obi-Wan había arrebatado a Anakin Skywalker en Mustafar. Pero no era el momento de compartir esa información con Luke. Aún no.
Vader activó su propio sable de luz. Luke atacó primero, y Vader bloqueó el golpe con facilidad. El duelo había comenzado.
Luke luchó valientemente, y casi instintivamente, en ocasiones impresionando a Vader con movimientos inesperados. Incluso consiguió salir saltando de la cámara de congelación de carbono, evitando que Vader le dejase completamente inmóvil. Pero Vader le acosó conduciéndole a la sala de control del reactor de Ciudad Nube, usó la Fuerza para arrancar maquinaria pesada de las paredes y lanzarla contra Luke, y por último le condujo a una pasarela que se extendía sobre el pozo del reactor.
Mientras los vientos de Bespin rugían en el pozo, Luke blandió su sable de luz para dar un golpe de soslayo sobre la placa del hombro derecho de Vader. Vader gimió mientras Luke se alejaba más por la pasarela. Manteniendo el equilibrio sobre una estrecha viga, Luke estaba aferrado a un sensor atmosférico con su mano izquierda cuando Vader golpeó fuerte con su sable de luz.
Luke gritó cuando la hoja roja de Vader atravesaba su muñeca derecha, y observó con horror cómo su mano y su sable de luz caían al fondo del profundo pozo del reactor.
-No hay escapatoria –dijo Vader cuando su herido oponente se alejó todo lo que pudo, agarrándose a un conjunto de sensores al final de la pasarela-. No me obligues a destruirte –añadió, incrementando el volumen de su voz para poder hacerse escuchar sobre los fuertes vientos-. Todavía no te has dado cuenta de tu importancia. Sólo has empezado a descubrir tu poder. Únete a mí, y yo completaré tu entrenamiento. Combinando nuestras fuerzas, podemos acabar con esta beligerancia y poner orden en la galaxia.
-¡Jamás me uniré a ti! –gritó Luke como respuesta.
-Si conocieras el poder del lado oscuro –dijo Vader, y decidió que había llegado el momento de revelarlo todo-. Obi-Wan no te dijo lo que le pasó a tu padre.
-¡Me dijo lo suficiente! –dijo Luke entre dientes mientras se aferraba al conjunto de sensores-. Dijo que tú lo mataste.
-No –dijo Vader-. Yo soy tu padre.
Darth Vader no sabía como iba a reaccionar Luke. No podía imaginar que el joven quedaría más impresionado de lo que Vader había estado cuando el Emperador le informó de que Luke era el hijo de Anakin.
-No –gimoteó Luke-. No. ¡Eso no es verdad! ¡Es imposible!
Vader recordó cómo el Emperador le había empujado a aceptar la realidad.
-Examina tus sentimientos –dijo-. Sabes que es verdad.
-¡No! –gritó Luke-. ¡NO!
El viento aulló, y la negra capa de Vader ondeó salvajemente a su espalda.
-Luke, tú puedes destruir al Emperador. Él se ha percatado de eso. Es tu destino. -Se acercó a Luke, invitándole a salir de la pasarela y a ir a su lado-. Únete a mí, y juntos dominaremos la galaxia como padre e hijo.
Aferrándose todavía al conjunto de sensores, Luke echó un vistazo al fondo del pozo.
-Ven conmigo -insistió Vader-. Es el único camino.
Inesperadamente, Luke abrió sus brazos, soltando los sensores y dejándose caer a plomo en el profundo pozo. Vader se inclinó sobre el extremo de la pasarela para ver la silueta de su hijo caer rápidamente dando tumbos en un tubo de ventilación de la pared del muro que se encontraba abierto.
El Señor del Sith estaba seguro de que Luke seguía con vida. Si hubiera muerto, lo habría sentido.
Después de que Vader abandonase el pozo del reactor, los oficiales imperiales le informaron de que el engañoso Lando Calrissian había comunicado a todos los residentes y visitantes que evacuasen Ciudad Nube, y que Calrissian, la princesa Leia y el wookiee ya habían escapado en el Halcón Milenario. Vader sabía que no llegarían lejos, porque los técnicos imperiales ya habían tenido la precaución de desactivar el hipermotor del Halcón Milenario.
Vader envió inmediatamente dos escuadras de soldados de asalto para encontrar a Luke. Seguro de que Luke y la tripulación del Halcón pronto volverían a ser capturados y se los entregarían, se dirigió a su lanzadera y voló de regreso al Ejecutor. Cuando llegó, Vader mantuvo su confianza cuando le notificaron que el Halcón Milenario había regresado a toda velocidad a Ciudad Nube para rescatar a Luke.
Dejad que sus aliados le salven, pensó Luke. Y entonces yo les capturaré a todos.
Mientras el Halcón Milenario trataba de esquivar el bloqueo imperial alrededor de Bespin, Vader usó la Fuerza para llamar telepáticamente a su hijo desde el Ejecutor.
-Luke.
Padre, respondió Luke.
-Hijo -dijo Vader, y sintió un escalofrío al darse cuenta de que Luke había aceptado la verdad.
Cuando el carguero rebelde pasó junto al destructor estelar de Vader, éste sintió la proximidad de Luke y usó la Fuerza para llamarle de nuevo.
-Hijo. Ven conmigo. -Cuando Luke no contestó, Vader añadió-: Luke. Es tu destino.
Pero entonces el Halcón Milenario se desvaneció en el hiperespacio. Y, esta vez, el carguero corelliano no estaba llevando un dispositivo de rastreo imperial.
Una vez más, a Vader le habían arrebatado lo que era suyo.

sábado, 16 de mayo de 2009

Ascensión y caída de Darth Vader (XXIII)

Capítulo 19

Boba Fett ya había llegado a Ciudad Nube, un lujoso complejo y refinería de gas en órbita alrededor del planeta gigante gaseoso de Bespin, y el Halcón Milenario, con su velocidad luz inhabilitada, seguía aún en camino cuando la lanzadera de Vader tomó tierra en una plataforma de aterrizaje de Ciudad Nube. Precedido por dos escuadras de soldados de asalto imperiales, Vader salió de la lanzadera para ser recibido por el barón administrador de Ciudad Nube, Lando Calrissian, y su ayudante Lobot, un cyborg con un puerto computerizado acoplado alrededor de su cabeza calva.
Calrissian fue cortés y solícito mientras escoltaba a los imperiales por sus instalaciones, y escuchó con atención cuando Vader trazó su plan para atrapar a un grupo de rebeldes. Cuando escuchó el nombre del carguero que se acercaba, la expresión de Calrissian permaneció completamente neutral, lo que no sorprendió a Vader. Aunque una comprobación previa había confirmado que Calrissian era un antiguo propietario del Halcón Milenario, también era un tahúr excelente.
Mientras el Ejecutor permanecía estacionado bien fuera del alcance de cualquier escáner de Bespin, los imperiales tomaron posiciones en Ciudad Nube y esperaron a que llegase la nave de Han Solo. No tuvieron que esperar mucho.


-El Halcón Milenario ha aterrizado en la plataforma 327, Lord Vader -dijo el teniente Sheckil, un oficial imperial de uniforme gris. Sheckil estaba escuchando un informe de progresos que estaba llegando, y estaba de pie ante Vader y Fett en una suite de conferencias de Ciudad Nube-. La princesa Leia está con Han Solo y su copiloto -continuó Sheckil-. También hay un droide. El barón administrador Calrissian los lleva ahora a Ciudad Nube. -Sheckil sonrió y añadió-: Fue una suerte que el hipermotor del Halcón Milenario estuviera dañado, o no habríamos llegado al sistema Bespin antes que los rebeldes.
-Nuestro viaje a Bespin nada tuvo que ver con la suerte, teniente Sheckil -dijo Vader-. Recuerde a sus hombres que permanezcan ocultos. La captura de los rebeldes se hará bajo mis órdenes.
-Sí, señor. Yo... -Sheckil se detuvo de golpe al escuchar su comunicador-. ¿Qué? ¡Los muy imbéciles! -Tratando de no parecer nervioso, devolvió su atención a Vader-. Es el droide, señor -dijo-. Él... se separó del grupo, y tropezó con el Escuadrón Gamma. Ellos le dispararon. Afortunadamente, la princesa y los demás no oyeron los disparos.
-Entonces tú eres el único afortunado -dijo Vader, furioso-. No vuelvas a fallarme. Traed el droide aquí. Su memoria podría contener información valiosa.
Después de que Sheckil abandonase la sala, Vader se giró para observar la silueta de Ciudad Nube por una ventana.
-Parece que tu iniciativa está dando sus frutos, cazarrecompensas -dijo-. Usando al capitán Solo como cebo para Skywalker, podrás cobrar dos recompensas de una sola vez.
-Skywalker vendría más rápido si se corriera la voz de que sus aliados están en peligro -dijo Boba Fett, observando la espalda del Señor Oscuro.
-No será necesario -dijo Vader, sintiendo un temblor en la Fuerza desde muy lejos, a través del espacio-. Él ya lo sabe.
Sheckil regresó con un par de soldados de asalto que traían un contenedor abierto que contenía las partes del droide capturado. Las piernas se habían soltado del tronco, y un puñado de cables multicolores sobresalían del enganche del cuello del droide.
-¿Lord Vader -dijo Sheckil-. Me-me temo que el daño es bastante grave.-Ofreciendo a Vader la cabeza del droide para que la inspeccionase, Sheckil continuó-. Como podéis comprobar, es un droide de protocolo. Probablemente pertenezca a la princesa.
Vader tomó la cabeza y la examinó detenidamente.
-Por la forma en que se han destrozado sus componentes -siguió parloteando Sheckil-, es como si el droide hubiese sido construido hace mucho tiempo.
A pesar del desgaste y las abolladuras de la cabeza del droide, Vader reconoció unos pocos detalles que indicaban la manufactura de Anakin Skywalker. Observó los ciegos fotorreceptores de la cabeza decapitada.
C-3PO.
La última vez que Vader había visto al droide dorado era en Mustafar. Te vi a través de la ventana de la nave de Padme cuando aterrizó, recordó Vader. Sosteniendo esa reliquia de su antigua vida, Vader sintió que oleadas de ira y pérdida barrían su oscura alma. Su memoria volvió al día en que Anakin encontró el esqueleto del droide en la chatarrería de Watto, en el que Anakin si preguntó si el droide reparado podría ayudarle a él y a su madre a abandonar Tatooine.
Vader se preguntó si C-3PO recordaría algo acerca de Anakin Skywalker. Lo dudaba. Si el droide hubiera tenido cualquier conocimiento de Anakin en sus bancos de memoria, entonces lo habría compartido con Luke Skywalker. Pero Luke seguía ignorando la identidad de su padre, Vader estaba seguro de ello.
Considerando todo eso, pensó Vader mientras miraba en los ojos del droide, debería haberte dejado en ese patio de chatarra. Tuvo la súbita urgencia de aplastar la cabeza del droide, pero entonces se dio cuenta de que Sheckil y Boba Fett le miraban con curiosidad.
-¿Intentarán nuestros técnicos recuperar sus unidades de memoria, Lord Vader?
Relajando su presa sobre la cabeza del droide, Vader la colocó con el resto de las piezas en el contenedor abierto.
-El droide está inservible -dijo-. Que lo destruyan. -Dejó de pensar en el droide y se volvió hacia la puerta-. Vamos, cazarrecompensas -dijo-. Quiero discutir nuestro próximo encuentro con los rebeldes.


Después de que el temblor de la Fuerza convenciese a Darth Vader que Luke Skywalker estaba de camino a Bespin, el Señor Oscuro preparó su trampa. Se las arregló para que Calrissian escoltase a la princesa Leia, Han Solo, y el copiloto wookiee de Solo a un salón de banquetes en el que él y Boba Fett estarían esperando. Un instante después de que se la puerta del salón de banquetes se abriera deslizándose y revelase a Darth Vader ante los horrorizados rebeldes, Solo alcanzó su pistola bláster y disparó al Señor del Sith. Con su mano enguantada, Vader rechazó las lanzas de energía, y luego usó la Fuerza para atrapar la pistola de Solo, arrancándola del agarre del piloto y haciéndola volar sobre la mesa de banquetes central para aterrizar entre los dedos extendidos de Vader.
-No tenía elección -les dijo Calrissian-. Llegaron antes que vosotros. Lo siento.
Han Solo miró fijamente a Calrissian.
-Yo también lo siento-dijo.


-¡Lord Vader! -dijo ligeramente alterado el teniente Sheckil después de que el Señor del Sith saliese de la sala de banquetes y ordenase a un escuadrón de soldados de asalto que escoltase a los prisioneros a las celdas de arresto-. Durante el registro de las habitaciones de la princesa Leia hemos descubierto algo... inesperado.
Caminando rápidamente con Sheckil a la zaga, Vader recorrió los pasillos de Ciudad Nube hasta que alcanzó la suite espaciosa y brillantemente iluminada que Leia había ocupado antes de salir hacia el salón de banquetes. Dos soldados de asalto estaban en la sala junto a dos ugnaughts: humanoides de escasa estatura y aspecto porcino que trabajaban en las refinerías de gas de la ciudad. Sobre una mesa descansaba un cajón de almacén que contenía las desmembradas partes de C-3PO.
Volvemos a encontrarnos.
Vader miró fijamente las piezas, que no parecían diferentes de cuando las había visto la última vez.
-Le di una orden, teniente- dijo.
-Sí, Lord Vader -dijo Sheckil. Señalando a los achaparrados trabajadores, continuó-. Pero según los ugnaughts, el wookiee irrumpió en el almacén y se puso como loco cuando encontró las piezas. Las trajo directamente aquí, a la princesa. Si la rebelión está interesada en preservar esta unidad, podría haber más en este droide de lo que se ve a simple vista.
Buscando en el cajón de almacenaje, Vader recogió la cabeza del droide. A pesar de sus deseos de dejar enterrados todos los recuerdos de Anakin Skywalker, uno más salió a la superficie... algo que Shmi Skywalker había dicho a su hijo después de que le permitiera quedarse las piezas de droide que había llevado en secreto a su pequeña morada. A menos que estés dispuesto a ocuparte de algo, no mereces tenerlo, había dicho ella.
Bajo su casco, Vader hizo una mueca de disgusto al recordarlo.
Sheckil observaba a Vader.
-¿Ordeno a los técnicos que busquen su memoria? -dijo. Cuando Vader no respondió, Sheckil añadió-: ¿O preferís que antes lo olfateen los ugnaughts?
Vader parecía seguir contemplando la cabeza del droide, manteniéndolo cerca de su casco para poder ver su oscuro y distorsionado reflejo en la erosionada superficie dorada del rostro sin vida de C-3PO.
-¿Señor? -dijo Sheckil expectante.
Darth Vader colocó lentamente la cabeza del droide con el resto de piezas.
-Las piezas del droide tienen el olor del copiloto del capitán Solo -dijo-. Envíe esta caja a la celda del wookiee.
-Yo... disculpadme, señor -dijo Sheckil, obviamente confundido-. No lo entiendo. Vos... ¿queréis que el prisionero se quede el droide?
-Le estoy dando al wookiee lo que se merece -dijo misteriosamente Vader.
-Oh -dijo Sheckil-. Sí... por supuesto, Lord Vader.
-El capitán Solo tiene una cita en la sala de interrogatorios -dijo Vader mientras salía con paso firme de la suite-. Asegúrese de que esté allí.


Vader no hizo una sola pregunta a Han Solo en la sala de interrogatorios que los imperiales habían preparado en Ciudad Nube, pero igualmente torturó al contrabandista. Después, hizo que un equipo de ugnaughts preparase una cámara de congelación de carbono para Solo, para determinar si Luke Skywalker podría sobrevivir al proceso de congelación. La prueba también fue presenciada por Boba Fett, Lando Calrissian, Lobot, la princesa Leia, y el corpulento copiloto de Solo, quien ya había conseguido re-ensamblar parcialmente a C-3PO, y llevaba las piezas del droide en una red de carga que estaba cruzada sobre su peluda espalda. Con cierta diversión, Vader notó que C-3PO seguía sin saber cuando debía dejar de hablar.
Solo fue introducido en el pozo central de la cámara de congelación, y luego subió una gran columna de vapor cuando le transformaron inmediatamente en un sólido bloque de carbonita. Después de que retirasen el bloque del pozo y Lando comprobase que Solo había sobrevivido, Vader se volvió a Boba Fett.
-Es todo tuyo, cazarrecompensas. -Luego miró a los ugnaughts-. Volved a ajustar la cámara para Skywalker -ordenó.
La sincronización no podía haber sido mejor, porque Skywalker acababa de aterrizar su caza ala-X en Ciudad Nube.

viernes, 15 de mayo de 2009

Ascensión y caída de Darth Vader (XXII)

Capítulo 18

Llevando el casco y la armadura que había heredado de su padre, Boba Fett se encontraba de pie ante Darth Vader en una sala de recepción del espaciopuerto de Ord Mantell, un planeta del Borde Medio que antiguamente había sido un depósito de provisiones de la Antigua República. La sala tenía un ancho ventanal que dominaba la plataforma de aterrizaje donde la lanzadera clase Lambda de Vader estaba cargando suministros. La propia armadura y los mecanismos internos de Vader habían sido completamente reparados, no dejando ni rastro de su duelo en Mimban.
-De modo que busca rebeldes, Lord Vader –dijo Fett con voz amortiguada por el vocalizador de su casco-. Mi contratador, Jabba el Hutt, también lo hace. Quizá complaciéndole a él, pueda complacerle también a usted.
-¿Y conseguir dos recompensas en lugar de una, cazarrecompensas? –dijo Vader, sin dejar que se le escapase nada-. Me interesa un rebelde en particular... Luke Skywalker.
Boba Fett asintió ligeramente, inclinando su casco hacia delante.
-Un compañero del hombre que estoy buscando... Han Solo. El uno podría conducirnos al otro, Lord Vader.
Para entonces, Vader ya estaba familiarizado con el nombre del capitán del Halcón Milenario, la nave que había disparado contra su caza TIE en la batalla de la Estrella de la Muerte. No estaba interesado en por qué Jabba el Hutt quería a Han Solo, pero tras su máscara negra, sintió una sonrisa retorcerse en sus labios mientras pensaba en la idea de usar a Solo como cebo para Skywalker.
-Eres un buen negociante, Fett –dijo mientras se dirigía hacia un turboascensor que descendía a la plataforma de aterrizaje-. Quizá nos volvamos a encontrar cuando su negocio dé frutos.
Dejando a Fett en Ord Mantell, Vader regresó al Ejecutor. Aunque estaría complacido si el plan del cazarrecompensas funcionaba, estaba deseoso de conseguir información que condujera a la ubicación de la nueva base de la Alianza Rebelde. Encontrar a Luke Skywalker se había convertido en algo más que un objetivo para Darth Vader. Se había convertido en su propósito.
Ya se habían dispersado miles de droides sonda imperiales, repletos de sensores, por mundos remotos a través de la galaxia, y miles más se desplegarían en las semanas siguientes. Antes o después, uno de esos droides sonda encontraría algo útil.


Habían pasado tres años estándar desde la destrucción de la Estrella de la Muerte cuando Vader, de pie en el puente del Ejecutor, descubrió que un droide sonda había transmitido imágenes de un gran generador de energía en un planeta helado del distante sistema de Hoth.
-Eso es -dijo Vader-. Los rebeldes están ahí. -Rechazó escuchar a su pomposo primer oficial, el almirante Ozzel, quien sugirió que el droide sonda se habría topado con cualquier otra cosa que no fuera la base rebelde-. Ese es el sistema -insistió-. Fijen el rumbo hacia el sistema Hoth.
Por desgracia, los rebeldes ya habían comenzado una evacuación de emergencia de su base, mientras la armada de Darth Vader se apresuró a llegar a destino por el el hiperespacio. Aún peor, el almirante Ozzel permitió que el Ejecutor saliera del hiperespacio demasiado cerca del sistema Hoth, activando sensores que alertaron a los rebeldes de la llegada de la armada, y les permitió alzar un escudo de energía planetario para rechazar cualquier bombardeo aéreo. Tras aliviar a Ozzel de su vida y ascender al más capaz capitán Piett al rango de almirante, Vader dio la orden de enviar tropas imperiales a la superficie del mundo helado.
Esta ahí abajo, pensaba Vader con absoluta certeza. Skywalker está ahí abajo.
En su defensa, hay que decir que los rebeldes no se rindieron sin defenderse. Sus deslizadores de nieve dispararon sus láseres como moscas contra los gigantescos Transportes Blindados Todo-Terreno* que avanzaban pesadamente sobre el hielo y la nieve, y su cañón iónico planetario consiguió inutilizar las naves estelares imperiales que orbitaban el planeta el tiempo suficiente para permitir que la mayor parte de su flota escapase al espacio. Pero, al final, fueron incapaces de evitar que los AT-AT's destruyeran sus generadores de energía, y con oleada tras oleada de una potencia de fuego superior por parte de los imperiales, se aseguraron de que los rebeldes no pudieran ganar esa batalla.
No fue una gran victoria para Vader, quien aterrizó en Hoth mientras la batalla aún estaba teniendo lugar. El último de los rebeldes aún estaba huyendo de su base conquistada cuando entró en un hangar cavernoso con paredes de hielo con una escuadra de soldados de nieve, justo a tiempo para ver al Halcón Milenario despegando a gran velocidad. Vader no sabía si Luke Skywalker había subido a bordo del carguero de Han Solo, pero rápidamente sintió que Skywalker seguía con vida.
Y no había olvidado el plan de Boba Fett.
Vader se volvió hacia un soldado de nieve.
-Alerte al almirante Piett y a todos los destructores estelares de que el Halcón Milenario está tratando de abandonar Hoth -dijo-. Nuestro objetivo primario es capturar ese carguero. ¡Los pasajeros deben resultar ilesos!


Vader regresó al Ejecutor y estaba sentado en su cámara de meditación cuando el almirante Piett penetró en su sanctasanctórum. Conforme el brazo robótico hacía descender su casco sobre su cabeza llena de cicatrices, Vader pudo sentir la incomodidad de Piett al contemplar las heridas del Señor del Sith. Cuando el casco estuvo en su lugar, el asiento de Vader giró e el interior de la cámara hasta encontrarse de cara a Piett.
-Nuestras naves han avistado al Halcón Milenario, milord -informó este-. Pero... ha entrado a un campo de asteroides, y no podemos arriesgarnos...
-Esos asteroides no me importan, almirante -interrumpió Vader-. Quiero esa nave, sin excusas.
Piett sabía que no convenía discutir con Vader.
-Sí, milord -dijo.
El hemisferio superior de la cámara de meditación descendió sobre Vader. Deseando obtener alguna iluminación acerca de los eventos venideros, respiró lentamente mientras vaciaba su mente de cualquier pensamiento, abriéndose al lado oscuro de la Fuerza...
Skywalker.
Escuchó el nombre en su mente, como si la propia Fuerza se lo hubiera susurrado. ¿Pero es la Fuerza, se preguntó Vader, o soy yo que estoy demasiado preocupado por encontrar...?
De pronto, Vader sintió una perturbación en la Fuerza. Y no sólo una sutil fluctuación. Algo importante estaba a punto de ocurrir, algo increíblemente significativo. Algo que lo cambiaría todo.


Los asteroides estaban golpeando a la flota imperial mientras Vader continuaba su búsqueda del Halcón Milenario. Vader estaba en el puente del Ejecutor cuando un almirante Piett muy nervioso informó de que el Emperador había ordenado a Vader que contactara con él.
Dirigiéndose a sus aposentos personales, Vader se detuvo en un panel circular negro en el suelo junto a su cámara de meditación. El panel era un escáner de HoloRed que le permitía transmitir comunicaciones por toda la galaxia. Mientras se postraba sobre su rodilla izquierda e inclinaba su cabeza dentro del casco, el anillo exterior del panel se iluminó con una pálida luz azul. Vader alzó lentamente su mirada hacia el aire vacío ante él, y el vacío se llenó instantáneamente con un inmenso holograma parpadeante de la cabeza encapuchada del Emperador Palpatine.
-¿Qué deseáis, mi señor?
A años luz de distancia, en Coruscant, el Emperador respondió.
-Hay una gran perturbación en la Fuerza.
-Lo he notado -dijo Vader.
-Tenemos un nuevo enemigo. El joven rebelde que destruyó la Estrella de la Muerte. No me cabe duda de que este muchacho es el vástago de Anakin Skywalker.
¡¿Vástago?! El tejido que quedaba en la garganta de Vader se quedó seco.
-¿Cómo es posible? -consiguió decir a pesar de su asombro.
Sin ofrecer ninguna explicación para apoyar la convicción que mostraba, el Emperador le respondió.
-Explora tus sentimientos, Lord Vader. Sabrás que es cierto. Podría destruirnos.
Tras haber luchado con Luke Skywalker en Mimban, Vader era más consciente que el Emperador de los poderes del joven. Pero también sabía otra cosa: Al contrario que Vader, Luke no sabía nada de su conexión familiar. Si él hubiera sabido la verdad en Mimban, pensó Vader, yo lo habría sentido. Luchando aún con la declaración del Emperador, se esforzó por encontrar palabras que pudieran hacer que su Maestro perdiera su interés en Skywalker.
-Es sólo un niño -dijo Vader-. Obi-Wan ya no puede ayudarle.
El Emperador pensaba de otro modo.
-La Fuerza es intensa en él -dijo-. El hijo de Skywalker no debe convertirse en un Jedi.
El Emperador no había dicho explícitamente que quisiera a Luke Skywalker muerto, de modo que Vader -que necesitaba a Skywalker vivo para cumplir sus objetivos- probó una táctica distinta.
-Si se le pudiera atraer -sugirió Vader-, se convertiría en un poderoso aliado.
-Sí -murmuró el Emperador, como si él no hubiera pensado en esa posibilidad. Vader sólo podía imaginar qué estaba pensando el Emperador. Los Sith habían mantenido durante mucho tiempo su regla del dos: un Maestro, un aprendiz. Incluso Vader sabía que la galaxia no era lo bastante grande para tres Señores del Sith, y pese a ello los ojos del Emperador parecieron brillar bajo su capucha cuando volvió a hablar, con un tono más enfático-. Sí. Sería una gran ventaja. ¿Puede hacerse?
-Se unirá a nosotros, o morirá, señor -dijo Vader. Inclinó la cabeza, y el holograma del Emperador se desvaneció.
Ahora que el Emperador estaba interesado en el destino de Luke Skywalker, Vader supo que tenía que hacer todo cuanto estuviera en su mano para encontrar a Luke antes de que lo hiciera el Emperador. Si sus propios soldados, ni siquiera el infame Boba Fett, podían localizar a los líderes rebeldes, entonces tendría que tomar medidas más activas.
Vader envió una señal, convocando a cazarrecompensas de toda la galaxia a reunirse con él en el Ejecutor. No pasó mucho tiempo antes de que seis cazarrecompensas, incluido Boba Fett, se alinearan en el puente del Ejecutor. Escasos segundos después de que Vader se dirigiera al grupo que se había reunido, destacándole que quería que encontrasen el Halcón Milenario sin matar a ninguno de sus ocupantes, el esquivo carguero corelliano salió del campo de asteroides. El destructor estelar Vengador le dio caza, pero instantes después el Halcón Milenario desapareció de los escáneres de seguimiento del Vengador. Parecía que los rebeldes habían escapado una vez más de los imperiales.
Pero no lograron escapar de Boba Fett. Varias horas después de que el Vengador perdiera de vista al Halcón, Darth Vader recibió una transmisión de Fett, quien había usado sigilosas medidas para encontrar la nave rebelde renqueando por el espacio con un hipermotor dañado, con rumbo al sistema Bespin.
El Señor Oscuro se giró hacia el almirante Piett en el puente del Ejecutor.
-Trace un curso hacia Bespin -dijo.

* All Terrain Armored Transports, AT-AT's (N. del T.)

jueves, 14 de mayo de 2009

Ascensión y caída de Darth Vader (XXI)

Capítulo 17

Luke Skywalker.
De acuerdo con los registros municipales obtenidos en el asentamiento de Anchorhead de Tatooine, ese era el nombre del registro de un saltacielos T-16 propiedad de un piloto humano que había vivido en el hogar de los Lars y tenía aproximadamente 19 años estándar.
Luke Skywalker.
De acuerdo con un espía independiente Kubaz de Mos Eisley, ese era el nombre que figuraba en el registro de ventas de una tienda de deslizadores del espaciopuerto asociado al deslizador terrestre que había sido comprado a un joven que luego se marchó en el Halcón Milenario, el carguero corelliano que también había transportado a Obi-Wan Kenobi a la Estrella de la Muerte.
Luke Skywalker.
De acuerdo con un rebelde capturado al que Darth Vader interrogó en el planeta Centares, ese era el nombre del piloto de ala-X que había destruido la Estrella de la Muerte.
Luke Skywalker.
Incluso mientras inspeccionaba su nave insignia casi terminada, el super destructor estelar Ejecutor, Vader no podía sacarse a Luke Skywalker de la cabeza. Rumiaba en silencio su nombre, y cavilaba sobre el hecho de que el muchacho hubiera nacido tres años después de la muerte de Shmi Skywalker. Según lo que él sabía, Anakin Skywalker había sido el único pariente de sangre que aún vivía.
¿Podría haber habido otros Skywalkers en Tatooine? Vader aceptó la posibilidad. Después de todo, no era un nombre extraño por completo en la galaxia.
Pero Anakin y Padme Amidala estaban esperando un niño diecinueve años atrás.
Diecinueve años estándar.
No es posible, pensó Vader. Yo maté a Padme. El bebé murió con ella.
No por primera vez, se preguntó si el Emperador le había contado toda la verdad acerca de la muerte de Padme. Pero recuerdo haberla asfixiado... verla caer sin sentido en Mustafar. Estaba tan furioso con ella. Y pese a todo...
Luke Skywalker existe.

Vader se negó a creer que el apellido del famoso rebelde fuese solamente una extraña coincidencia. Si hubiera tenido cualquier otro apellido, Vader no habría dudado en informar al Emperador de lo que había averiguado. Pero por motivos puramente egoístas, Vader se guardó el nombre del rebelde para sí mismo. Para él, Luke Skywalker era algo más que un misterio que resolver.
Es... una oportunidad. Tan poderoso con la Fuerza como parece ser, es una oportunidad... una oportunidad para conseguir un poder aún mayor.
¿Pero quién es él? ¿Quienes fueron sus padres? ¿Podría tratarse del hijo de Obi-Wan? Pero entonces, ¿por qué se apellidaba Skywalker y fue criado por la familia Lars? ¿O simplemente fue entrenado por Obi-Wan?
Debido a que Obi-Wan Kenobi, Shmi Skywalker, Owen y Beru Lars, y Padme Amidala estaban muertos, sólo había una forma de que Vader pudiera descubrir la verdad. Se lo tendría que preguntar al propio Luke Skywalker. Todo lo que tenía que hacer era encontrarlo.
Tras contratar un actor para que se hiciera pasar por Obi-Wan Kenobi, Vader preparó una nueva trampa específica para Luke en el mundo desierto de Aridus. Desgraciadamente, Luke vio a través del engaño y desapareció. Vader se frustró aún más con las acciones de su oficial superior, el completamente incompetente almirante Griff, quien permitió que la Alianza Rebelde eludiera el bloqueo imperial a Yavin 4 y evacuase hacia una nueva base secreta.
Vader no se quedó inactivo mientras buscaba y esperaba cualquier información que pudiera conducirle a Luke Skywalker y sus aliados. Llevó el sable de Obi-Wan Kenobi al Castillo de Bast, donde también estudió un antiguo holocrón Sith que había adquirido. Supervisó varios proyectos secretos, incluyendo el desarrollo del Pacifog que alteraba las mentes en Kadril, la construcción de los Soldados Oscuros robóticos imperiales, y la preparación de una nueva superarma en el sistema Endor. Asignó una agente de Inteligencia Imperial sensible a la Fuerza, llamada Shira Brie, para infiltrarse en la Alianza Rebelde, pero su misión para desacreditar a Luke Skywalker fue un fracaso y quedó horriblemente herida. Debido a que Vader aún consideraba valiosa a Brie, ordenó a los médicos imperiales que reemplazaran sus miembros destrozados por prótesis cibernéticas, y la ofreció a Palpatine para servirle en secreto como agente operativo de élite.
Luke Skywalker tampoco estaba inactivo. Conforme se extendían las noticias de sus acciones, muchos imperiales se familiarizaron con el nombre del joven piloto que era una figura principal en la Alianza Rebelde.


Dos años después de la destrucción de la Estrella de la Muerte, un gobernador imperial notificó a Vader que personas que se correspondían con las descripciones de Luke Skywalker y la princesa Leia Organa habían sido capturadas en Circapo V, un planeta pantanoso conocido localmente como Mimban. Vader había oído hablar acerca de la leyenda de Mimban sobre el Cristal de Kaiburr, una gema luminosa de color carmesí que multiplicaba por mil el poder de la Fuerza, y esperaba poder recuperar esa reliquia junto con los rebeldes cautivos.
Para cuando Vader llegó a Mimban, Skywalker y la princesa habían escapado y huido a la selva. Tras un primer encuentro en una cueva, finalmente los alcanzó en el Templo de Pomojema, un zigurat piramidal cubierto de enredaderas construido con grandes bloques de roca volcánica para una antigua deidad mimbana, que contenía el Cristal de Kaiburr. Usando la Fuerza, Vader dejó caer una roca del techo sobre Luke Skywalker, atrapándole contra el suelo del templo, mientras Leia Organa observaba indefensa.
-Tienes mucho que expiar por mí -dijo Vader a Skywalker, quien, como la princesa, iba vestido con el negro uniforme de trabajo que llevaban los mineros locales. Activando su sable de luz, Vader comenzó a balancear su hoja roja adelante y atrás, rebanando juguetonamente fragmentos de piedra de las paredes circundantes-. Probablemente no tendré paciencia para permitir que dures tanto como mereces -continuó-. Puedes considerarte afortunado.
Vader volvió su atención a la princesa.
-Espero no tener tantas dificultades para contenerme en lo que a usted se refiere, Leia Organa -dijo-. En diversos sentidos, usted es mucho más responsable de mis contratiempos que este muchacho simplón.
¿Muchacho simplón? Vader se sorprendió por las palabras que habían salido de su propia boca. Incluso aunque sabía que había mucho más en Skywalker que lo que se veía a simple vista, y que sólo tenía intenciones de capturar a los rebeldes, de pronto se había apoderado de él el deseo de matarlos. Se dio cuenta de que estaba perdiendo su autocontrol.
La princesa recogió el sable de luz de Luke y activó su hoja azul. Conforme ella se acercaba a Vader, él dejó caer de golpe su brazo, dejando el rayo de su propia arma colgando sin más a su lado.
-¡Leia, no! -gritó Luke-. Es una estratagema... te está desafiando. Mátame, y luego mátate tú... ya no hay nada que hacer.
Vader miró desdeñosamente a la princesa.
-Vamos -le dijo-, si quiere, deje que él pelee por usted. Pero no le permitiré que lo mate. -Pensando en cómo Luke había escapado con anterioridad de sus garras, añadió-: Me han robado con excesiva frecuencia.
La princesa luchó con valentía, pero no era rival para Vader. Usó sus últimas fuerzas para lanzar el sable de luz a Skywalker, justo cuando salía de debajo de los escombros.
-Ben Kenobi me acompaña, Vader -dijo Skywalker, enfrentándose al Señor del Sith-, y la Fuerza también me acompaña.
El duelo fue furioso, y condujo a Vader y Skywalker hasta una cámara donde había una oscura apertura circular en el suelo, la boca de un profundo pozo. Conforme avanzaba la batalla, Vader se encontró respirando con dificultad a través de su respirador. Pero entonces, gracias a su proximidad con el Cristal de Kaiburr, que aumentaba la Fuerza, sintió un repentino flujo de poder del lado oscuro, que le permitió proyectar relámpagos de las puntas de sus dedos por primera vez en su vida. Arrojó los relámpagos de energía de la Fuerza contra Skywalker, pero su joven oponente desvió el golpe.
-¡No es... posible! -murmuró Vader, sintiendo que su energía se drenaba-. Tanto poder... en un mocoso. ¡No es posible!
Cuando Skywalker se lanzó contra la gran figura negra, Vader alzó su sable de luz para defenderse. Pero no fue lo bastante rápido. La hoja de Skywalker cortó la prótesis del brazo derecho del Señor del Sith, que cayó al suelo, sujetando todavía el sable de hoja roja.
Aturdido, Vader se agachó y usó su mano izquierda para separar su arma de los dedos enguantados de su brazo amputado. Estaba cargando el peso para hacer otro ataque cuando de pronto tuvo una visión clara del sable que sujetaba Skywalker. El diseño de la empuñadura del arma le resultaba... familiar.
Vader sintió que le pesaba de pronto la cabeza, y cuando trató de avanzar, tropezó con su miembro amputado. El brazo robótico cayó tras él mientras se precipitaba en el pozo cercano.
Aulló mientras descendía a la oscuridad, y le pareció que esa caída no terminaría nunca. Durante la caída, pensó en el sable de luz de Skywalker. Vader habría jurado que era la misma arma que Obi-Wan había arrebatado a Anakin Skywalker en Mustafar. No dejó de aullar con rabia hasta que chocó brutalmente contra una pila de duras rocas.


Había pasado cerca de una hora cuando Vader recuperó el sentido en el fondo del pozo bajo las entrañas del Templo de Pomojema. Sintió el sabor de la sangre en el interior de su casco y se maldijo en silencio.
Se dio cuenta de lo que había ocurrido en el tempo. El Cristal de Kaiburr había aumentado sus poderes de la Fuerza, pero no en su beneficio. Había amplificado su odio y su rabia, causando que abandonase su deseo de capturar a Skywalker y averiguar más acerca de su identidad. Ahora podía sentir que el Cristal de Kaiburr ya no estaba en el templo, que había abandonado Mimban.
Junto con Skywalker y la princesa.
Vader recogió su brazo y su sable de luz, y consiguió salir de la caverna, donde llamó a una lanzadera imperial para que lo llevase al centro médico más cercano. Incluso mientras su brazo derecho estaba siento reemplazado, no consideró esa batalla de Mimban como una pérdida, porque ahora sabía que Skywalker era más que una oportunidad para conseguir más poder. Era la solución a su mayor obstáculo.
Es la persona que puede ayudarme a vencer al Emperador.
Vader nunca había hablado de Luke Skywalker con el Emperador, pero no descartaba la posibilidad de que su Maestro hubiera descubierto el nombre del piloto rebelde que había destruido la Estrella de la Muerte. Sólo era cuestión de tiempo antes de que el Emperador abordase el tema.
Incluso aunque Vader aún no había descubierto ninguna información significativa sobre el pasado de Skywalker, sentía que había una fuerte conexión entre ellos, y no sólo porque ambos hubieran sido entrenados por Obi-Wan. Pero Vader no quería simplemente más información. Quería a Skywalker, lo quería de inmediato, y lo quería vivo.
Era por tanto inevitable que el Señor Oscuro se encontrase con Boba Fett.

Ascensión y caída de Darth Vader (XX)

Interludio

Para cuando los oficiales tácticos oficiales determinaron que las lecturas técnicas robadas revelaban un punto vulnerable en su estación de combate, docenas de cazas rebeldes ya habían comenzado su asalto a la Estrella de la Muerte. Tarkin y la mayoría de sus hombres habían considerado a las naves enemigas como poco más que una molestia temporal, pero Darth Vader había sentido que su confianza disminuía de nuevo conforme la batalla avanzaba. Vader nunca había considerado a la Estrella de la Muerte como otra cosa que un juguete letal y sobredimensionado, pero debido a que la costosa superarma era necesaria para los planes del Emperador, su deber le había obligado a protegerla.
Y había fallado
Ahora, mientras el super destructor estelar Ejecutor llegaba al sistema Endor, rememoró lo que había ocurrido en Yavin cuatro años atrás.
Con el sable de luz de Obi-Wan Kenobi sujeto a su cinturón como un trofeo, había pilotado su prototipo de caza TIE con alas dobladas para defender la Estrella de la Muerte. Ninguno de los pilotos rebeldes le había supuesto un desafío hasta que se topó con un único caza ala-X en la trinchera ecuatorial de la Estrella de la Muerte. A pesar de la furia de la batalla espacial, Vader pudo sentir con facilidad que la Fuerza era poderosa en ese piloto de ala-X. Vader había estado a punto de disparar a su esquivo objetivo, cuando un disparo inesperado desde arriba dañó su propia nave y lo envió dando vueltas al espacio. Sólo tuvo un milisegundo para ver que había sido atacado por el mismo carguero que había conducido a la Estrella de la Muerte a Yavin.
Y entonces la Estrella de la Muerte estalló. La conmoción resultante envió su caza TIE dando tumbos, alejándose rápidamente de Yavin. No le costó mucho tiempo recuperar el control de su nave, pero debido a que el carguero había dañado su hipermotor y sus sistemas de comunicaciones, le costó bastante alcanzar un puesto imperial. Vader usó ese tiempo para pensar en los droides que la princesa Leia había enviado a Tatooine, y en el carguero que había transportado a Obi-Wan a la Estrella de la Muerte.
¿Cuánto tiempo había estado Obi-Wan en Tatooine?, se había preguntado Vader. ¿Y por qué?
¿Había estado en contacto con Owen y Beru Lars?
¿Sabía la princesa Leia que él estaba vivo, y que los droides le encontrarían allí?
Y el piloto rebelde que era tan poderoso en la Fuerza... ¿de dónde había salido?
El Emperador no quedó complacido al enterarse de la pérdida de la Estrella de la Muerte, pero no castigó a Vader. Después de todo, Vader no tenía nada que ver con el defectuoso diseño de la estación de combate. Mientras los técnicos de propaganda de Palpatine lanzaban una campaña para desacreditar a la Alianza Rebelde por impedir que una estación de combate imperial del tamaño de una luna llegase siquiera a existir, Vader dirigió su propia investigación para identificar al piloto rebelde que destruyó la Estrella de la Muerte, e ideó un plan para atraer a los rebeldes a los Astilleros Espaciales de Fondor.
Vader fracasó al intentar capturar al espía rebelde que picó el anzuelo en Fondor, pero a través de la Fuerza, Vader sintió que el espía era el piloto que le había esquivado en la Estrella de la Muerte, y que, además, ese individuo había sido discípulo de Obi-Wan Kenobi.
Con el tiempo, descubrió el nombre del piloto.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Ascensión y caída de Darth Vader (XIX)

Capítulo 16

Después de que volvieran a llevar a la princesa a su celda, Vader se reunió con Tarkin en la sala de conferencias de la Estrella de la Muerte.
-¿Cómo va la búsqueda de los planos? -dijo Tarkin.
-Estoy convencido de que la princesa los envió al planeta Tatooine con un par de droides. Hace poco tiempo, una nave efectuó un despegue altamente ilegal desde el espaciopuerto de Mos Eisley de Tatooine después de que su tripulación entablase un tiroteo con un escuadrón de soldados de asalto. Luego la nave entró al hiperespacio, evadiendo la persecución. Se cree que los droides en cuestión están a bordo de esa nave.
Tarkin puso mala cara.
-¿Y nuestras tropas de asalto fueron vencidas y nuestra Flota Estelar superada? ¿Cómo es esto posible? ¿Qué nave era?
-Es difícil de decir -dijo Vader-. Tenía señales de identificación falsas y un registro modificado. Es más, era una nave extremadamente rápida y esquiva, probablemente de alguno de los contrabandistas que se congregan es esta región.
Un oficial imperial entró a la sala de conferencias e informó de las naves exploradoras habían llegado a Dantooine pero sólo habían descubierto los restos de una base rebelde que había sido abandonada hacía algún tiempo. Cuando el oficial se marchó, Tarkin explotó de rabia.
-¡Ella mintió! -rugió Tarkin-.¡Nos ha mentido!
Por mucho que Vader respetase la indiferencia de Tarkin ante el genocidio, el vibrante estallido del gran moff indicaba claramente que la princesa Leia había ganado su particular duelo de voluntades. Vader fue incapaz de resistir lanzar una puya a la demente psique de Tarkin.
-Ya te dije que nunca traicionaría voluntariamente a la rebelión -dijo.
Tarkin miró furioso a Vader.
-Que sea eliminada... ¡inmediatamente!
Vader cruzó la sala de conferencias hacia una consola de comunicaciones.
-Seguridad de la Zona de Detención -dijo, dirigiendo su casco hacia el comunicador-. Programen la ejecución de la prisionera del la celda 3187 dentro de una hora estándar.
-Sí, Lord Vader -respondió una voz por el comunicador.
-He dicho de inmediato, Lord Vader -dijo Tarkin, mirando fijamente la espalda de Vader.
Vader estaba a punto de responder cuando un comunicador sonó en la mesa frente a Tarkin. Él pulsó un botón.
-¿Sí?
-Hemos capturado un transporte que penetraba por entre los restos de Alderaan -anunció un oficial imperial a través del comunicador-. Sus características coinciden con las de una nave que huyó de Mos Eisley.
-Tal vez tratan de devolver a la princesa los planos robados -conjeturó Vader, procesando la información-. Ella puede sernos aún muy útil.


Vader se dirigió a la Bahía de Atraque 327 de la Estrella de la Muerte, donde un rayo tractor había depositado la nave capturada. Al entrar al gran hangar, Vader reconoció la abollada nave como un viejo carguero ligero corelliano YT-1300. También advirtió sus características personalizadas, incluyendo cañones bláster de tipo militar y un disco sensor de última generación absurdamente grande en el lado de babor.
Definitivamente, una nave de contrabandista, pensó Vader mientras pasaba junto al escuadrón de soldados de asalto que estaba vigilando la nave.
Un capitán imperial con uniforme gris y un par de soldados de asalto descendieron por la rampa de desembarco de la nave. El capitán se detuvo ante Vader.
-No hay nadie, señor -dijo-. Según el diario de a bordo, abandonaron la nave justo después de despegar. Parece una trampa, señor. Han sido lanzadas varias cápsulas de salvamento.
-¿Algún droide?
-No, señor -respondió el capitán-. Si había alguno a bordo, lo han lanzado también.
-Solicite una escuadra de reconocimiento -ordenó Vader-. Que se registre a fondo la nave.
-Sí, señor.
Vader alzó la vista hacia el casco de la nave.
-Noto algo... como una presencia que no había sentido desde...
Desde Mustafar. Entonces lo comprendió. Obi-Wan Kenobi... ¡Está vivo!


Cerca de una hora después de que el carguero fuera capturado, el gran moff Tarkin estaba en su lugar habitual de la sala de conferencias cuando Darth Vader le anunció la noticia.
-Él está aquí.
-¡Obi-Wan Kenobi! -dijo Tarkin con incredulidad-. ¿Qué te hace creer eso?
-Un estremecimiento de la Fuerza -respondió Vader-. La última vez que lo sentí fue en presencia de mi viejo Maestro.
-Seguramente ya debe de estar muerto.
-No subestimes a la Fuerza.
-Los Jedi fueron extinguidos -insistió Tarkin-. Su fuego desapareció del universo. Tú, amigo mío, eres lo único que queda de su religión. -Un aviso sonó en el comunicador de la consola frente al asiento de Tarkin. Tarkin pulsó un botón de la consola-. ¿Sí? -dijo.
-Alerta de emergencia en el bloque prisión AA-23 -dijo una voz por el comunicador.
-¡La princesa! -exclamó Tarkin-. ¡Alerta a todas las secciones!
-Obi-Wan está aquí -dijo Vader-. La Fuerza está con él.
-Si es cierto eso, no le permitiremos que escape.
-Su plan no es escapar -dijo Vader con seguridad-. He de enfrentarme con él... a solas.
Se volvió hacia la puerta. Tan grande como era la Estrella de la Muerte, sabía que sería capaz de encontrar al esquivo Maestro Jedi.
Pero antes, debía asegurarse de que se colocase un dispositivo de rastreo en el carguero capturado. Aunque Estaba seguro de que Obi-Wan no abandonaría la Estrella de la Muerte, en realidad contaba con la posibilidad de que la princesa sí lo hiciera.


Obi-Wan Kenobi, vestido con una sucia túnica de desierto marrón con una gran capa, había logrado esquivar numerosos soldados de asalto y sofisticados sensores de seguridad pasa cuando Vader lo avistó, entrando en el túnel de acceso de pareces grises, tenuemente iluminado, que conducía de regreso a la Bahía de Atraque 327. Vader se detuvo a plena vista, sosteniendo en guardia su sable de luz de hoja roja, bloqueando el paso de Obi-Wan hacia el carguero capturado.
Parece tan viejo, pensó Vader, pero era lo bastante listo como para no suponer que ese Obi-Wan de barba blanca se hubiera debilitado con la edad. Mientras Vader avanzaba lentamente hacia el intruso encapuchado, Obi-Wan activó su propio sable de luz de hoja azul.
-Te estaba esperando, Obi-Wan -dijo Vader, acercándose al anciano Jedi-. Por fin volvemos a encontrarnos. Ya se ha cerrado el círculo.
Obi-Wan tomó una postura ofensiva.
-Cuando me separé de ti -continuó Vader-, no era más que un aprendiz; ahora yo soy el maestro.
-Sólo maestro en maldad, Darth -dijo Obi-Wan.
Aunque Vader no esperaba que Obi-Wan se dirigiera a él por el obsoleto nombre de Anakin Skywalker, era muy inusual que nadie le llamase sólo por su título de Señor del Sith. ¡Está tratando de confundirme!, pensó Vader.
Obi-Wan avanzó rápido, tanteando a Vader con su arma, pero el Señor Oscuro bloqueó el ataque fácilmente. Sonó un fuerte chasquido metálico cuando sus sables de luz contactaron. Sin dejarse disuadir, Obi-Wan realizó una rápida serie de golpes, pero todos fueron bloqueados por Vader.
-Tu poder se ha debilitado, anciano -dijo Vader.
-Tú no puedes vencer, Darth -dijo Obi-Wan, haciendo que Vader se preocupase si quizá Obi-Wan estuviera tratando de provocarle al rehusar dirigirse a él correctamente-. Si logras abatirme –añadió Obi-Wan con increíble confianza en sí mismo-, me convertiré en mucho más poderoso de lo que puedes imaginar.
-No has debido volver –dijo Vader.
Sus sables de luz se entrechocaron una y otra vez, y su duelo continuó hasta que estuvieron justo en el exterior de la Bahía de Atraque 327. Conforme avanzaban hacia la puerta que conducía directamente al hangar que contenía al carguero capturado, Vader escuchó los pasos de soldados de asalto que corrían hacia su posición. La hoja de Vader estaba cruzada con la de su oponente cuando Obi-Wan lanzó un vistazo al hangar. Vader atravesó al Jedi con la mirada. ¡No escaparás de mí esta vez!
Inesperadamente, Obi-Wan alzó su sable de luz ante él y cerró los ojos. Su expresión era serena.
Vader apenas podía creerlo. ¡Se está rindiendo! Sin misericordia, Vader atacó con fuerza con su sable de luz, atravesando de lado a lado la figura de Obi-Wan. Esperaba totalmente escuchar el satisfactorio sonido del cuerpo sin vida de Obi-Wan caer sobre el suelo pulido, y se asombró sobremanera al ver sólo la túnica y el sable de luz del Jedi a sus pies. El cuerpo de Obi-Wan se había desvanecido completamente.
-¡No! –gritó una voz desde el hangar. De pronto, el hangar se llenó con los rápidos sonidos de muchos blásteres disparando al mismo tiempo.
Vader escuchó el grito y los blásteres pero no les prestó atención. Asombrado, se quedó mirando el arma y la túnica vacía de Obi-Wan, y luego tanteó las ropas con su bota. ¿Dónde está? ¿Cómo ha podido desvanecerse? ¿Qué clase de truco es éste?
Desde el hangar, sobre el tumulto de la batalla de bláster, Vader escuchó la voz de la Princesa Leia.
-¡Vamos! –exclamó-. ¡Vamos! ¡Luke, es demasiado tarde!
Vader no tenía especial interés en detener a la princesa Leia, ni se preguntaba quién podría ser “Luke”. Pero no podía dejar que se fueran tan fácilmente. Apartándose de la túnica y el sable de luz caídos de Obi-Wan, se dirigió al hangar. Pero antes de que pudiera alcanzar el umbral, una voz de hombre gritó en el hangar.
-¡Ciérrales la puerta, chico!
Se escuchó una pequeña explosión en el exterior de la puerta, y las dos puertas blindadas salieron de los muros para sellar el hangar. Instantes después, Vader escuchó los motores del carguero cobrar vida rugiendo, sacando a la nave del hangar y alejándola de la Estrella de la Muerte.
Había sido idea de Vader plantar el dispositivo de rastreo en el carguero, y permitir que la princesa escapase para que condujera inconscientemente a los imperiales hasta la base secreta rebelde. Vader estaba seguro de que ese plan funcionaría. Pero mientras recogía el sable de luz de Kenobi, se dio cuenta de que ahora estaba menos seguro de lo que deparaba el futuro.


Se descubrió que el carguero había viajado a Yavin 4, la misma luna donde Anakin se había batido en duelo con Asajj Ventress durante las Guerras Clon. Primero Tatooine, ahora Yavin 4, pensó Vader. A pesar de su devoción al poder del lado oscuro de la Fuerza, tenía la permanente impresión de que su pasado estaba regresando para perseguirle.
Una vez que la Estrella de la Muerte llegó al sistema Yavin y estaba a treinta minutos de destruir la luna con la base rebelde, la confianza de Vader regresó.
-Este será un día largamente recordado -dijo a Tarkin en la sala de control de la Estrella de la Muerte-. Ha visto el fin de Kenobi, y pronto verá el fin de la rebelión.

lunes, 11 de mayo de 2009

Ascensión y caída de Darth Vader (XVIII)

Capítulo 15

Un orbe de 160 kilómetros de diámetro; la Estrella de la Muerte era del tamaño de una luna de clase IV y era la nave estelar más grande jamás construida. Su casco exterior de acero quadanio tenía dos características que llamaban la atención: una lente cóncava de concentración de superláser situada en su hemisferio superior, y una trinchera ecuatorial que contenía motores iónicos, hipermotores, y bahías de hangar. Aparte de su superláser, que todavía no estaba completamente operacional, el armamento de la Estrella de la Muerte incluía más de 10.000 baterías de turboláser, 2.500 cañones láser, y 2.500 cañones iónicos. Sus hangares contenían 7.000 cazas TIE de motores iónicos gemelos, y más de 20.000 naves militares y de transporte. La tripulación, las tropas y los pilotos de la estación de combate sumaban más de un millón de personas.
La Estrella de la Muerte no impresionaba en absoluto a Darth Vader.
Tras regresar del sistema Tatooine con la princesa Leia como prisionera, Vader y el gran moff Tarkin, de mejillas hundidas, entraron en una sala de conferencias de la Estrella de la Muerte donde ya estaba teniendo lugar una reunión. El almirante Motti, el comandante imperial superior al mando de las operaciones de la Estrella de la Muerte, el general Tagge del Ejército Imperial, y otros cinco oficiales imperiales de alto rango estaban sentados alrededor de una mesa y escucharon cómo Tarkin anunció que el Emperador había disuelto el Senado Imperial, y les aseguraba que el miedo a la Estrella de la Muerte mantendría a los sistemas locales bajo control.
Mientras que el general Tagge seguía preocupado por que los rebeldes pudieran usar en su beneficio los planos de la Estrella de la Muerte robados, el almirante Motti aseguró sarcásticamente que cualquier ataque contra la Estrella de la Muerte sería una acción inútil.
-Esta estación es la potencia definitiva del universo -dijo Motti-, y yo sugiero que la utilicemos.
-No se ofusque con este terror tecnológico que ha construido -previno Vader-. La posibilidad de destruir un planeta es algo insignificante comparado con el poder de la Fuerza.
-¿Pretende intimidarnos con sus cuentos de brujas, Lord Vader? -dijo Motti, con una mueca de desdén hacia el Señor del Sith-. Su funesto culto a esa antigua religión no le ha servido para evitar el robo de los datos grabados, ni le ha permitido encontrar la guarida secreta de los rebel...
Motti dejó de hablar y se llevó las manos a la garganta cuando Vader hizo un movimiento de agarre con su propia mano enguantada al otro lado de la sala de reuniones.
-Su carencia de fe resulta molesta -dijo Vader.
-¡Ya basta! -exclamó Tarkin-. ¡Vader, libérale!
Aunque Vader sólo respondía ante el Emperador, era por orden del Emperador que se encontraba sirviendo a Tarkin en la Estrella de la Muerte.
-Como quieras -dijo Vader mientras bajaba su mano, liberando la garganta de Motti de su agarre telequinético.
Boqueando para recuperar el aliento, Motti se apoyó sobre la mesa.
-Estas disputas no tienen sentido -dijo Tarkin-. Lord Vader nos facilitará el emplazamiento de la fortaleza rebelde para cuando esta estación pueda operar. ¡Entonces aplastaremos la Rebelión de un solo golpe!


Tras la reunión, Vader fue informado de que tenía un mensaje desde el sistema Tatooine. Ya le habían notificado que el escuadrón de tropas de asalto del comandante Praji había descubierto que la cápsula de escape perdida del Tantive IV había llevado dos droides a la superficie de Tatooine, y que los droides habían sido recogidos por un reptador de arena jawa. Vader caminó hasta una consola de comunicaciones, donde un holoproyector parpadeó y cobró vida, proyectando la imagen de dos soldados de arena imperiales completamente armados de pie junto a un hombre y una mujer de mediana edad vestidos con túnicas y arrodillados en el suelo. Cerca de las cuatro figuras, podía verse parcialmente una estructura que Vader reconoció como la cúpula de entrada a una vivienda del desierto.
Vader se dirigió al líder del escuadrón de tropas de arena.
-Informe por circuito cerrado.
-Lord Vader -dijo uno de los soldados de arena, ajustando un control en su casco para que sólo Vader pudiera escuchar su voz-. Los jawas vendieron un droide de protocolo y un astromecánico a estos granjeros de humedad, pero ambos droides han desaparecido.
¿Granjeros de humedad? Intrigado, Vader examinó los hologramas de la pareja arrodillada.
-¿Los nombres de los granjeros? -dijo.
-Owen y Beru Lars, señor -respondió el soldado de arena-. Dicen que no saben dónde están los droides, pero parece como si faltase un deslizador terrestre de su garaje.
Owen y Beru, recordó Vader. La resolución de sus hologramas era lo bastante clara para poder apreciar sus rasgos desgastados y curtidos. Ninguno de ellos parecía cómodo al tener rifles bláster apuntándoles a la espalda. Los años no han sido clementes, pensó Vader, recordando su aspecto el día que Anakin Skywalker los conoció. Ya es hora de que paguen por sus repetidas debilidades.
-¿Sus órdenes, señor? -dijo el soldado de arena.
-Diga al Sr. y la Sra. Lars que parece que tienen problemas para mantener a los droides de protocolo en sus propiedad.
-¿Señor? -dijo el soldado de arena, no del todo convencido de haber escuchado correctamente.
-Luego haga extensiva hacia ellos toda la cortesía que mostraron con los jawas antes de continuar su búsqueda. Establezcan controles para detener cualquier droide que entre a los espaciopuertos de Mos Espa o Mos Eisley. Y una cosa más.
-¿Sí, señor?
-No deje de transmitir hasta que yo corte la conexión.
-Entendido -dijo el soldado de arena.
Vader observó a los soldados de arena ejecutar sus órdenes sobre sus víctimas indefensas. Encontró que la visión de las llamas alzándose -incluso siendo hologramas de llamas que ardían a millones de años luz de distancia- era muy satisfactoria.
Cuando el hogar de la familia Lars quedó transformado en un infierno, Vader desactivó el holo-proyector. Se dirigió al tubo de ascensor más cercano, y fue rápidamente transportado al subnivel cinco de la zona de detención AA-23, que estaba reservada para prisioneros políticos.
Hora de hablar con la princesa.


La puerta de la celda de detención 3187 se deslizó hacia el techo y Darth Vader se agachó cruzando la puerta, seguido por dos soldados imperiales con uniformes negros. En el interior de la celda, la princesa Leia estaba sentada en un desnudo lecho metálico que sobresalía de la pared.
-Ahora, alteza, vamos a hablar del lugar donde se encuentra esa base rebelde oculta -dijo Vader, cerniéndose amenazante sobre la prisionera.
Se escuchó un zumbido eléctrico detrás de Vader, y entonces un droide interrogador negro y esférico entró flotando lentamente a la celda. La sección media del droide estaba rodeada por un sistema de elevadores de repulsión, y su exterior estaba cubierto con dispositivos que incluían un sistema de electroshock, dispositivos de tortura sónica, jeringuilla de químicos, y detector de mentiras.
Los ojos de Leia se abrieron como platos al ver el droide, y Vader prácticamente podía saborear su terror.
-¡Aleja eso de mí! -dijo ella
Vader agarró a su prisionera, sujetándole los brazos a los costados mientras el droide interrogador se acercaba. El brazo inyector del droide silbó brevemente y entonces Leia gritó y cayó de espaldas, golpeando el muro de la celda con un ruido seco.
-No puedes... -dijo-. No pue...
-Alteza -dijo Vader con su voz más suave-. Escuche mi voz.
Los ojos de Leia giraban en sus cuencas, incapaces de enfocarse en nada.
-V-voz... tartamudeó.
-Eso es. Escuche... Yo soy su amigo.
-¿Qu...? ¿Amigo? -dijo Leia, y luego se estremeció-. No...
-¡Sí! -insistió Vader, viendo cómo ella caía más profundamente en un estado hipnótico-. Confía en mí, puede confiar en mí. Todos sus secretos están a salvo conmigo.
-¿Mmmm? -Leia se lamió los labios-. ¿A salvo?
-Eso es, a salvo. Usted está a salvo aquí. Está entre amigos. Puede confiar en mí. Yo soy un miembro de la Alianza Rebelde, como usted.
El rostro de Leia mostró una ráfaga de alivio.
-¿Rebelde? -murmuró.
-¿Qué hizo con los planos de la Estrella de la Muerte? ¿Dónde están? ¡Los rebeldes necesitan saberlo! ¡Ayúdenos, Leia!
-No -gimió ella, cerrando los ojos-. ¡No puedo!
-Es su deber -instó Vader-. Su deber con la Alianza. Su obligación con Alderaan y con su padre. ¡Es su deber decirnos dónde están esas grabaciones!
-¿Padre? -dijo Leia, con los ojos todavía cerrados.
-Sí -dijo Vader-. ¡Su padre ordena que nos lo diga!
-Padre... no lo haría.
Cada vez más impaciente, Vader usó sus propios poderes psíquicos para hacer creer a Leia que estaba sufriendo un dolor atroz,pero después de varios minutos, terminó con la investigación. Sintió que ella tenía un poder innato que no sólo era formidable de por sí, sino que había sido aumentado con ciertas disciplinas físicas y mentales. No se le vencería fácilmente.
Abandonando la celda de detención, fue a informar al gran moff Tarkin a la sala de control de la Estrella de la Muerte.
-Su resistencia a la prueba mental es considerable -dijo Vader-. Costará bastante tiempo arrancarle cualquier información.
Justo entonces, el almirante Motti se acercó a Tarkin y le informó de que la Estrella de la Muerte por fin estaba plenamente operativa. Tarkin miró a Vader.
-Quizá acabará cediendo ante una nueva forma de persuasión -dijo.
-¿Qué quieres decir? -preguntó Vader.
-Creo que ya es hora de demostrar el poder total de esta estación -dijo Tarkin-. Ponga rumbo a Alderaan -ordenó, volviéndose haca Motti.
-Será un placer -respondió Motti con una sonrisa malvada.
Al darse cuenta de lo que pretendía Tarkin, Vader observó al hombre con un nuevo respeto. El Señor Oscuro había hecho muchas cosas horrendas e imperdonables, pero parecía que Tarkin -al menos en este caso- era incluso más diabólicamente inventivo. En cualquier caso, Vader tenía una preocupación con respecto al esquema de Tarkin.
-Alderaan es uno de los sistemas interiores más importantes -dijo Vader-. El Emperador debería ser consultado.
-¡No desafíes mis órdenes! -exclamó Tarkin-. ¡Ahora no estás tratando con Tagge o Motti! El emperador me ha puesto al mando de este asunto con carta blanca, ¡y la decisión es mía! Y así obtendrás tu información mucho antes.
Vader había sospechado durante mucho tiempo que el gran moff Tarkin estaba loco, pero no fue hasta ese momento, en el que Tarkin se dirigió a él de ese modo, sin pizca de miedo, cuando a Vader ya no le cupo la menor duda.
-Si su plan sirve a nuestro propósito -dijo Vader-, se justificará a sí mismo.
-La estabilidad del Imperio está en juego -dijo Tarkin-. Un planeta es un precio pequeño que pagar.


Liberada de su celda y llevada ante el gran moff Tarkin en la sala de control de la Estrella de la Muerte, la princesa Leia estaba de pie contra el pecho de Vader con sus ojos fijos en una ancha pantalla que mostraba el planeta Alderaan. Después de que Tarkin amenazase con destruir su planeta natal a menos que revelase la ubicación de la base rebelde, ella les dijo que los rebeldes estaban en Dantooine. De todas formas, Tarkin estaba determinado a probar que el Imperio estaba preparado para usar la Estrella de la Muerte sin la mínima provocación.
Había miles de millones de personas en Alderaan, incluyendo a Bail Organa, y todos estaban a punto de morir. Mientras el superláser de la estación de combate se cargaba, Vader sintió que la princesa se estremecía de miedo.
Tú te lo has buscado, pensó.
El rayo verde del superláser se disparó contra Alderaan, enviando el planeta entero al olvido.

jueves, 7 de mayo de 2009

Ascensión y caída de Darth Vader (XVII)

Capítulo 14

Darth Vader se había encontrado con la hija de Bail Organa, la princesa Leia, en varias ocasiones en los últimos años. La primera vez había sido en Coruscant, antes de que ella llegase a ser senadora, cuando ella y su padre esperaban en fila una recepción para conocer al Emperador en el Palacio Imperial. Como la mayoría de la gente, ella había temblado en presencia del Emperador, y no había dado a Vader ninguna razón para pensar que pudiera suponerle ningún tipo de amenaza. Más recientemente, le había visto a ella y a uno de sus oficiales, el capitán Antilles, en el planeta Ralltiir, donde la princesa había dicho estar trabajando como embajadora de buena voluntad, esperando entregar suministros médicos al Alto Consejo de Ralltiir. Debido a que sus movimientos recientes la habían situado en zonas donde había actividad rebelde, Vader se aseguró de que su antigua corbeta corelliana –los imperiales le habían dado su apodo de “Burlador de Bloqueos” debido a sus capacidades evasivas- no abandonase Ralltiir sin un pequeño dispositivo de rastreo como polizón.
Tras descubrir que los rebeldes habían atacado un convoy imperial en el sistema Toprawa, Vader viajó allí con rapidez. Se encontraba en el puente del destructor imperial Devastador, en la órbita de Toprawa, junto a su ayudante, el comandante Praji, quien vestía su uniforme negro, cuando un pequeño punto que indicaba una nave que se acercaba apareció en una pantalla sensora. Aunque la nave no estaba transmitiendo un número de identificación, una señal de rastreo indicaba que se trataba del burlador de bloqueos de la princesa Leia.
Vader no estaba sorprendido.
Segundos más tarde, un oficial de comunicaciones imperial levantó la vista de su monitor.
-Comandante –dijo-, se están enviando señales codificadas desde el planeta.
Vader giró su casco para mirar a Praji.
-Esa nave que acaba de entrar al sistema –dijo-. Deténganla.
Praji se trasladó a una consola de comunicaciones para abrir un canal al burlador de bloqueos y habló en un comunicador.
-Nave no identificada. ¡Deténgase de inmediato y prepárense para búsqueda e interrogatorio de seguridad!
-Aquí el Tantive IV –respondió una voz masculina por el comunicador, y Vader inmediatamente reconoció al hablante como el capitán Antilles-. Tenemos una malfunción extravehicular. Una unidad de mantenimiento está trabajando en ella ahora. –Después de un momento de pausa, Antilles continuó-. Somos una nave consular en misión diplomática y abandonaremos este sistema tan pronto hayamos efectuado las reparaciones.
El comandante Praji miró a Vader, quien hizo un único gesto afirmativo con la cabeza.
-Damos acuse de recibo de sus transmisiones, Tantive IV. El Devastador no abrirá fuego. Mantenga su curso actual y prepárese para recibir investigadores imperiales.
Pocos segundos después, Antilles respondió.
-Crucero imperial Devastador, estamos en misión diplomática y no vamos a detenernos ni retrasarnos.
Praji examinó rápidamente una pantalla sensora.
-El Tantive IV ha alzado sus escudos de energía y está acelerando para salir de órbita.
-Tras ellos -ordenó Vader, seguro de que el burlador de bloqueos no escaparía.
Mientras los motores del Devastador rugían al cobrar vida, Praji volvió a hablar por el comunicador.
-Tantive IV, aquí el Devastador. Nuestros sensores indican que ha interceptado transmisiones ilegales en este sistema solar. ¡Deténganse o abriremos fuego!
-Disparen para un daño mínimo -dijo con calma Vader cuando vio que el burlador de bloqueos mantenía su rumbo.
Los cañones del Devastador lanzaron largos rayos de disparos de energía que martillearon sobre los escudos de la pequeña nave fugitiva. Un instante después, los motores del Tantive IV refulgieron y la nave se desvaneció en el hiperespacio.
Todos los espaciantes sabían que es imposible rastrear a otra nave a través del hiperespacio, la dimensión que permitía el viaje a una velocidad superior a la de la luz.
En el Devastador, el comandante Praji consultó una pantalla sensora para localizar el dispositivo rastreador.
-Lord Vader, se dirigen al sistema Tatooine.
¡Tatooine! Vader aparentó seguir impasible, pero tras su máscara apretaba los dientes y la sangre le hervía. Sólo con pensar en Tatooine un pequeño aluvión de desagradables recuerdos le invadió.
-Establezca un curso -dijo Vader, recuperando la compostura.
-Sí, mi Señor.
Para cuando el Tantive IV llegó al sistema Tatooine, el Devastador estaba justo tras él. El burlador de bloqueos estaba devolviendo el fuego cuando llegaron a la órbita de Tatooine, pero estaba siendo abrumadoramente superado por la potencia de fuego del destructor estelar imperial. Después de que el destructor estelar hiciera volar el conjunto de sensores primario del burlador de bloqueos y el proyector de escudo de estribor, la nave más pequeña quedó efectivamente paralizada.
Un rayo tractor imperial atrajo al Tantive IV hacia el hangar principal del Devastador, y soldados de asalto armados con rifles bláster fueron enviados a la nave capturada. Varios soldados de asalto fueron derribados por la tripulación del Tantive IV cuando entraron, pero el flujo constante de implacables soldados imperiales con armaduras blancas consiguió asegurar la nave en cuestión de minutos.
Cuando la batalla de blásteres hubo terminado, Darth Vader abordó el Tantive IV. Los pasillos de paredes blancas mostraban quemaduras, el aire era pesado con el aroma del humo de los blásteres, y el suelo estaba cubierto por los cuerpos tanto de los soldados de asalto caídos como de las tropas rebeldes. Vader avanzó por el pasillo como una malevolente sombra.
El capitán Antilles había sobrevivido al asalto imperial y fue escoltado por soldados de asalto al foro de operaciones de la nave, donde Vader le estaba esperando. Vader rodeaba el cuello de Antilles con sus dedos cubiertos con un guante negro cuando un oficial imperial irrumpió presuroso.
-Los planos de la Estrella de la Muerte no están en la computadora. -anunció.
Vader giró su visor para mirar al capitán Antilles.
-¿Dónde están esas transmisiones que habéis interceptado? -Sin esfuerzo, el Señor del Sith alzó lentamente su brazo y levantó a Antilles del suelo-. ¿Qué habéis hecho con esos planos?
-No hemos interceptado ninguna transmisión -respondió Antilles, jadeando-. Aaah... ésta es una nave consular, en misión diplomática.
Vader apretó con más fuerza.
-Si ésta es una nave consular... -dijo-, ¿dónde está el embajador?
Cuando Antilles no respondió, Vader decidió que el interrogatorio había terminado. El Señor Oscuro dio un fuerte apretón, rompiendo instantáneamente el cuello de Antilles. Vader arrojó el cadáver contra la pared, y se volvió hacia un soldado de asalto.
-Comandante -dijo-, registre a fondo esta nave hasta que encuentre esos planos, y tráigame a los pasajeros. ¡Los quiero vivos!
Minutos después de que las tropas de asalto comenzasen su búsqueda de pasajeros, Vader fue informado de que la princesa Leia había sido capturada.


-Darth Vader -dijo Leia dirigiéndose a su captor. Sus muñecas estaba sujetas con esposas e ignoraba a los numerosos soldados de asalto que también se encontraban en el estrecho pasillo del Tantive IV-. Sólo tú podías ser tan osado -continuó, mirando valientemente a las oscuras lentes del casco del Señor del Sith-. El Senado Imperial no te perdonará esto. Has atacado a una nave diplomática...
-No finjáis sorpresa, alteza -interrumpió Vader-. Esta vez no ibais en misión de paz. En esta nave se han recibido transmisiones de los espías rebeldes. Quiero saber qué ha sido de los planos que os enviaron.
-No sé de qué me estás hablando -repuso secamente Leia-. Soy miembro del Senado Imperial y voy en misión diplomática a Alderaan...
-Vos formáis parte de la Alianza Rebelde... sois una traidora -bramó Vader-. ¡Lleváosla!
Conforme los soldados de asalto conducían a Leia desde su nave al destructor estelar, un oficial de uniforme negro y nariz aguileña llamado Daine Jir se puso junto a Vader y siguió al Señor del Sith en su camino por el pasillo, buscando cualquier indicio que le condujera a los planos robados.
-Es peligroso retenerla -dijo Jir con franqueza-. Si llega a saberse, puede provocar simpatía hacia la rebelión en el senado.
-He comprobado su conexión con los espías rebeldes -dijo Vader sin un asomo de preocupación-. Y ella es lo único que tengo para dar con la base secreta.
-Morirá antes de decir nada -añadió Jir, conocedor de la reputación de la princesa.
-Deje eso de mi cuenta -dijo Vader-. ¡¡Envíe una señal de desastre e informe al Senado de que todos han muerto!!
Cuando Vader llegó a un cruce del pasillo, el comandante Praji le detuvo.
-¡Lord Vader, los planos de la estación acorazada no están en esta nave! Y no se ha hecho transmisión alguna. Pero fue lanzada una cápsula durante la lucha, sin signos de vida a bordo.
-Ella debió esconder los planos en esa cápsula -dijo Vader, sintiendo que crecía su ira-. Envíe un destacamento a buscarla. Ocúpese personalmente, comandante. Esta vez nada nos detendrá.
-Sí, señor -dijo Praji.
-Y envíe destacamentos a asegurar los espaciopuertos del planeta -añadió Vader-. Ninguna nave debe abandonar Tatooine sin autorización imperial.
Vader caminó hacia un ventanal y miró hacia abajo, al planeta arenoso. Parecía tan yermo como lo recordaba.
Y pensar que una vez viví allí... que ese era mi hogar antes de que los Jedi llegaran y me llevaran consigo. Mi madre respiró su último aliento en ese mundo, y durante años sentí esa... pérdida agonizante.
Ahora no siento nada. Este mundo significa para mí lo mismo que una mota de polvo, y todos sus habitantes deberían ser polvo también.

Cuando volvió al Devastador, Vader consideró la posibilidad de que Tatooine podría ser reducido a polvo por la Estrella de la Muerte. Se preguntó si observar la destrucción del planeta arenoso podría reportarle algún placer. Era una posibilidad que no podía descartar.