viernes, 6 de agosto de 2010

Trabajos dolorosos (IV)

Esa última palabra no salió de mi boca, ni de la de Zayne, o Acampador... si no de la del Maestro Obohn, quien aparentemente tenía exactamente lo que había dicho. Hizo una señal a sus elegantes wookiees.
—Sacadlos de mi galería... ¡a todos!
En ese momento, me di cuenta de que la operación comenzaba a deslizarse entre mis dedos, fuera de control.
También me di cuenta de que, si alguna vez alguien quería invadir Kashyyyk, la mejor estrategia era decirle a todo el mundo de allí que los pantalones de sport estaban de moda esa temporada. Porque aunque normalmente yo nunca escogería estar en el mismo planeta que un par de wookiees enfadados, los wookiees enfadados con pantalones tendían a perder un poco de su efectividad como máquinas de matar.
Al menos, fui capaz de esquivar —por los pelos— al que vino por mí, lo que habría sido imposible de no ser por la generosidad de su sastre con los plisados. La bola de pelo comenzó a perseguirme a buena velocidad, y de pronto estallaron sus costuras, frenándolo. Los objetos expuestos en la galería sirvieron bien para ponerme a cubierto, al menos al principio... hasta que comenzaron a derribarlos.
Por su parte, Zayne también se estaba desenvolviendo bastante bien durante ese tiempo. Aún era prudente acerca de echar mano a sus cosas de Jedi; el sable permaneció oculto, y aunque algunas de las estatuas parecieron cobrar voluntad propia cuando su wookiee se acercaba demasiado, no me parece que resultase demasiado obvio.
Acampador apenas se movió durante todo eso; simplemente se quedó trasteando en uno de sus cacharros sobre uno de los aero-palés. Yo no lo vi, pero Zayne me dice que en ese momento un wookiee se acercó demasiado a Acampador, y que él activó parte del aparato. El resultado fue una alfombra inconsciente en el suelo, noqueada por algo de la falsa estatua.
Me habría gustado haberlo visto —o, mejor aún, ver cómo ocurría lo mismo con el otro wookiee— pero en ese momento estaba ocupado con mis gritos. Mi wookiee se había liberad de sus harapos de una vez por todas, y estaba impúdicamente clavando las garras en la elevada estatua sobre la que me encontraba encaramado. Trataba de escalar hacia mí, y cada vez que Zayne se acercaba a él, se soltaba y todo el invento se tambaleaba hacia todos lados.
No era mi momento más apurado del mes, pero este fragmento de mi memoria no iba a ser recordado muchas veces.
Por suerte, volvimos a escuchar:
¡Suficiente!
Salvados por el muun. Al ver parte de su colección en peligro (y otra parte en pedazos), Obohn detuvo a sus wookiees. Reticente, el wookiee soltó la estatua... y, más reticente aún, yo fui tras ella al suelo con un horrible golpe.
Para cuando Zayne me hubo recogido del suelo de mármol, Obohn seguía supervisando los daños. El rodiano, ileso, estaba llorando a moco tendido, lo que también atrajo la atención del muun. Eso nos dio a Zayne y a mí una oportunidad de empujar a Acampador hacia la puerta... y de hacer algo que hizo el momento tan doloroso para mí como lo era para los coleccionistas.
Le engañé.
Lo hice con gracia y resignación.
—¡Oye, loco tarado! Esos tipos son agentes de patentes para un importante conglomerado multi-galáctico, y por alguna razón que ninguno de nosotros puede entender, están interesados en tus invenciones. ¡Déjanos hacer la venta, y todos estaremos contentos!
Acampador levantó una ceja peluda.
—Me pagarán.
Nos pagarán... contando la cuota del intermediario. Pero sí.
Acampador se mordió la lengua.
—No son de Adascorp. Porque odio Adascorp.
—No lo son.
—Y Vanjervalis me estafó hace unos años.
—No son de ahí tampoco. ¿Alguien más para los que no trabajes?
Frunció el ceño.
—Déjame que piense un momento. Son unos cuantos.
—¡Bueno, pues tampoco son de esos! ¡Ahora sal de aquí para que podamos cerrar el trato!
Juntos, Zayne y yo lo empujamos por la fuerza hacia la puerta. Para estar seguro, me quedé mirando cómo se alejaba arrastrando los pies por la calle ondulada por colinas que conducía fuera de la ciudad y de vuelta al Último Recurso.

Trabajos dolorosos (III)

No dejé que Zayne cayera en la auto-complacencia; íbamos a comenzar a hablar de dinero, y ese es el tema que más me gusta y ningún truquito Jedi puede hacer mucho al respecto. Aquí es donde normalmente funciono bastante mejor yo solo. Pero tuve gastos inesperados en nuestro último trabajillo, y ser consciente de que necesitábamos conseguir una nueva nave para reemplazar al Último Recurso no me dejaba en mi mejor estado de forma. En la mayoría de los timos, comenzaría con el doble de lo que quiero y fingiría la existencia de otro comprador. Pero en este caso no había plantado bien los cimientos... muy mal. La velocidad no es buena para hacer tratos.
Y, al parecer, hablar de dinero activó alguna úlcera que Obohn debía tener, porque vi cómo su rostro se retorcía y arrugaba hasta tal punto que casi creí que él y el rodiano eran parientes. Tuve que bajar rápidamente el precio... pero al hacerlo, supe que lo único que había conseguido era despertar de nuevo sus dudas. Odiaba que Zayne viera cómo su Maestro perdía el control de un timo de esta manera, pero esperé que al menos resultase educativo. Si rebajas tu precio, te rebajas a ti mismo.
—Os diré lo que pienso —declaró Obohn, agitando su túnica entre los dos aero-palés mientras posaba entre ambos—. Creo que estas esculturas son auténticas... ¡pero vosotros dos no!
—¿Perdón?
—Vosotros dos no trabajáis para Tikartine. Dudo que lo conozcáis siquiera —dijo, extrayendo un comunicador de los dobleces de su manga—. ¿Sabéis una cosa? Mi cuñado es agente de policía en este planeta. Puede que quiera tener unas palabras con vosotros.
Zayne comenzó a retroceder hacia la puerta, pero lo detuve.
—Contraataque —susurré. Estaban tratando de conseguir que abandonásemos la mercancía. No sería capaz de sobrevivir a un descuento como ese—. ¿Ah, sí? —respondí con vehemencia a Obohn—. ¡Bueno, yo no creo que tu cuñado sea realmente agente de policía del planeta!
Ahí queda eso.
—¿Padre? —preguntó Obohn.
El viejo rodiano volvió a rumiar algo, activando de algún modo un holoproyector sobre su silla. (¿Dónde se consigue uno de esos?) Una temblorosa fiesta de bodas apareció ante nosotros... con una sonriente novia muun y su sonriente novio muun de pie delante de todo el sonriente cuerpo de policía de Ralltiir.
—Una novia adorable —dije, tragando saliva.
Obohn sólo acababa de empezar a subir el comunicador el medio kilómetro que lo separaba de su cara, cuando un invitado no deseado irrumpió de pronto en escena.
Hago una pausa para señalar que esto, también, es algo que parece ocurrir a menudo con Zayne. Las últimas semanas han sido una sucesión de llegadas repentinas, grandes sorpresas, y asombrosas coincidencias. Parece ser uno de los dones de los Jedi... y si lo es, lo único que puedo decir es que deberían envolver ese don y mandarlo de vuelta al lugar de donde vino, sin remitente. Soy un hombre de negocios; me gusta tener el control de cada día como si fuera una nave de línea, afrontándolo todo con un enfoque calmado y estructurado. Los “invitados no deseados que irrumpen de pronto en escena” toman esa nave y traen consigo mynocks y un fallo de reactor.
Al menos, este ciertamente lo hizo: Acampador, el susodicho propietario del Último Recurso. En ningún caso tan anciano como el rodiano, pero bastante anciano... y podía darle al muun una lección en un concurso de tez pálida. Desenterré a Acampador hace años, enterrado en Cruce Chatarra en la Ciudad Baja de Taris; no tenía mucha conversación (excepto para sí mismo), pero sus cachivaches a veces resultan útiles. Viajando con él a bordo de su compactador de basura estas últimas semanas, he decidido que lo había sobrestimado. Sólo tenía dos modos: trasteo o cabreo.
¡Roedor! —Adivinad en qué modo estaba ahora—. Sí, te he encontrado —gritó Acampador, entrando en tromba en la galería—. Mandar al muchacho a que robe por ti, desde luego es tu estilo.
Zayne me miró mientras Acampador se acercaba a los aero-palés.
—Gryph, tú... tú me dijiste que te había dado permiso para que me llevase estas cosas de su taller —dijo el chico, olvidándose de que Obohn estaba allí.
Yo no me olvidaba.
—Calla —dije, acercándome a él—. ¿Cómo iba a suponer que iba a echar algo de menos?
Deberíais ver el taller —la bodega de carga— del que estamos hablando. Una vez chocamos contra un asteroide. Las cosas se ordenaron un poco.
Enfrentándose a mí a escasa distancia, Acampador no iba a dejarlo pasar.
—Es un ladrón. Siempre ha sido un ladrón. —Y no le importaba que nadie lo supiera... no hace falta decirlo, ya que lo estaba gritando a los cuatro vientos—. Bueno, vais a volver a llevar esas cosas a su sitio ahora mismo, ¿me habéis oído?
—Acampador, ahora mismo estamos en mitad de una negociación delicada.
—Pues negociad vuestro camino de vuelta a la nave. Estaba trabajando en eso.
—¿Desde cuándo ha funcionado nada que hayas construido? ¿Y cómo es que sólo recobras la cordura en los peores...?
¡Basta!

martes, 3 de agosto de 2010

Trabajos dolorosos (II)

Un golpe amortiguado resonó en la entrada de la galería, seguido por un epíteto menos amortiguado y muy impropio de un Jedi. (Supongo que habría sido más fácil presentar el producto si hubiera dejado las puertas abiertas.) Los wookiees se apartaron un paso para dejar pasar a “mi joven socio”, empujando dos aerocarretillas en las que se apilaban los objetos: aglomeraciones de aparatos y piezas de recambio soldadas juntas, algunas de un par de metros de altura.
Zayne desactivó las carretillas y se derrumbó contra el marco de la puerta, jadeando mientras se secaba el sudor de su cabello color arena.
—No... me dijiste... lo de la colina.
En mi vida no he tenido muchos esbirros; de un modo u otro, siempre he tendido a trabajar solo. Pero hay momentos en los que un droide no sirve como apoyo, y cuando Zayne se encontró de pronto en las calles como resultado de ciertos inconvenientes, vi la oportunidad de expandir mi franquicia. El chico estaba acusado de algo que no había hecho... y dado que yo también me vi metido en el asunto, decidí que sería interesante ver qué podía hacer un Caballero (o un casi-Caballero, como Zayne) en el mundo del timo. Yo soy así: Muchos de mis colegas odian todo ese asunto de los Caballeros Jedi, viéndolos como policías que no juegan limpio. Yo veo un añadido al juego del que sacar provecho. El poder para influenciar las mentes de los débiles... eso no está lejos de mi estilo.
Hasta ahora, los resultados han sido variopintos. Zayne no era exactamente el primer Jedi de su clase... de hecho, si había alguno peor, probablemente lo habrían enviado a algún recado y nunca regresó. A mi lado, su principal truco parecía ser meterse en problemas. Y además todo parecía convertirse en una negociación.
Como con los aero-palés.
—Te esperaba hace diez minutos —dije. Eso era todo lo que le había pedido que hiciera. Tenemos un droide de carga, pero no es de mucha ayuda. (Esa es otra historia.)
—Lo siento —dijo él, gesticulando hacia las masas de chatarra reunida—. Había una colina. Y dijiste que debía esperar hasta que Acampador saliera del taller.
Acampador era el susodicho Engendrado Loco Arkaniano, cuya nave y laboratorio de científico loco era El Último Recurso. Podía imaginarme que le hubiera costado un buen rato deshacerse de él: Acampador a veces se quedaba abstraído contemplando un tornillo y podía olvidarse hasta de comer. Estaba a punto de hacer un comentario al respecto cuando me di cuenta de que Obohn no estaba mirando al producto, sino, más bien, a nosotros.
—¿Tú eres el socio, humano? —preguntó a Zayne.
—Culpable.
—Te pareces a... ¿cómo se llamaba? —dijo Obohn—. El chico acusado de asesinar a los Cuatro de Taris. Zayne Carrick. —Me miró—. Y él tiene ese cómplice... un snivviano, como .
—Bueno, ese no podría ser el caso —dije—, porque yo soy su jefe. —Me puse ligeramente de puntillas para dar una palmadita en el hombro del chico. (Es demasiado alto.)—. El joven Wervis ha estado ayudándome desde que lo adopté. Liberé al muchacho de una vida de esclavitud en una fábrica, despellejando borrats. —Una lágrima, una, marchando—. A decir verdad, yo soy como un padre para él.
—Menos es más, Gryph —murmuró Zayne entre dientes.
—Calla, Wervis. Sé que es un mal recuerdo. —El patetismo vende—. Ahora, hijo, ¿puedes acercar la mercan... quiero decir, las obras maestras a la luz?
Bajo la claraboya en el centro de la galería, las “esculturas Tikartine” parecían estar en su sitio. Un poco más grasientas que algunas de las otras piezas, quizá... y las nuestras tenían algunas luces parpadeantes de más. Pero ciertamente cautivaron a Obohn y el rodiano, que rodearon el “arte mecánico” y conversaron entre ellos.
—¿Qué son estas cosas que me has hecho traer, de todas formas? —susurró Zayne, mirando a la mayor de las montañas de metal del palé.
—Parece ser un timostato. O una garabatala. O tal vez un quesesto —dije—. Son chatarra metálica... y cuando se acaba el dinero, son nuestra próxima comida.
Antes de que Zayne pudiera preguntar nada más, Obohn se volvió hacia nosotros.
—No —dijo—, no estoy seguro de esto.
Acercándose a su lado, el rodiano graznó de modo escéptico. (Creo; probablemente podría ser cualquier otro modo) Obohn declaró por ambos que querían esperar hasta que un tasador llegase desde Telerath. Eso estaba a varios días de distancia, demasiado tarde para nosotros.
Con aire indiferente, di media vuelta. ¿Sabéis esos tipos verpine que tienen ojos a ambos lados de la cabeza? ¿Que nunca sabes si te está mirando a ti o a tu pareja? Me convertí en verpine. Un ojo en la salida, otro en Zayne.
—Chico —susurré—, te toca entrar en acción.
Zayne se enderezó de golpe y llevó la mano al bulto de su chaqueta, a la defensiva.
—¡Con el sable de luz no!
—Por los espíritus de Cadomai, no. —A Zayne no le gustaba demasiado cortar a gente inocente en trocitos. Solicité a Obohn un momento para poder hablar con el chico y me lo llevé aparte—. ¡Necesito que uses tu magia para convencer a esos tipos de que esta basura es arte!
Zayne retrocedió de nuevo.
—No sé si debería...
—¿Qué te preocupa?
—Me preocupa timar a la gente.
—Bueno, a mí también. Eso se da por sentado.
—Quiero decir, que me molesta timar a la gente —dijo.
—Y a me molesta oírte decir eso —dije. Los Jedi le persiguen... y ahora, ¿sigue haciendo las cosas como ellos? Asombroso—. Mira, esbirro, no me molesta que te sientes en la esquina de la bodega de carga y hagas tu meditación y todo eso. Pero cuando llega el momento de montar el espectáculo, dejas eso en la bodega de carga. ¿Lo pillas?
Me puso la mirada. Odio la mirada.
—Venga yaaaaa —dije, aguantando el temporal—. Esos tipos son ladrones de tumbas. Tratan de saquear los esqueletos de lo que queda de Taris para ponerlos en sus salones. Merecen ser timados.
Una pausa.
—Supongo.
Suspiró. Suspiré.
Con este chico, siempre es como llevar adelante dos engaños a la vez. Tengo que estafar a mi presa... y al mismo tiempo hacerlo de un modo que no ponga nervioso al Pequeño Gira-Sables. Os lo aseguro, apenas merece la pena.
Zayne se enderezó el cuello de la chaqueta y se puso manos a la obra.
—Discúlpeme, señor Obohn —dijo, acercándose a uno de nuestros montones de basura y dirigiéndose al más alto de los dos—. Pero no necesita llamar a un tasador.
—¿No necesito llamar a un tasador? —respondió Obohn.
—Estas son auténticas esculturas Tikartine —dijo Zayne.
—¿Son auténticas esculturas Tikartine?
El tono de la voz es lo que siempre me choca. Soy inmune a esa cosa de ofuscar la mente y, aún y todo, yo mismo casi le creo.
Pero Obohn no.
—¿Por qué debería fiarme de la palabra de un muchacho... de un despellejador de borrat, para empezar? —Exclamó un par de nombres que no reconocí; los wookiees bien vestidos, supuse.
Mis ojos salieron disparados hacia Zayne, quien se encogió de hombros. Ya había dicho antes que sólo funcionaba en los débiles de mente... y aunque otras cosas fallasen en Obohn, tenía un sentimiento muy fuerte hacia su arte. Volví a mirar la salida. ¿Dónde estaban los wookiees?
Pero todos fuimos interrumpidos cuando el rodiano comenzó a tirar de la túnica de Obohn y a cloquear con urgencia.
—¿Qué pasa, Padre? —preguntó Obohn... seguido por más graznidos.
Comprendiendo lo que pasaba, Zayne se arrodilló directamente frente al rodiano hinchado y arrugado.
—No necesita llamar a un tasador, ¿verdad?
El rodiano tembló y se estremeció y gorgoteó otra respuesta ininteligible.
Obohn se inclinó acercándose a él.
—¿Qué, Padre? ¿No necesitamos un tasador?
—Estas son auténticas esculturas Tikartine —repitió Zayne.
—Gwawk gleep glorb snork snork!
—¡Vaya, son auténticas esculturas Tikartine! —dijo Obohn, con el rostro refulgente alcanzando brillos insospechados y acercándose a mí para sacudirme con violencia la mano—. Dudaba de ustedes, pero... ¡no hay detalle que escape a los ojos de Padre! —(Y no hay comida que escape a su zarpa, pensé. Los hutts deberían preocuparse.)—. Son auténticas. ¡No necesitamos un tasador!
El muun dio unos golpecitos en el hombro a un sorprendido Zayne, que aún estaba arrodillado ante el rodiano charlatán. Zayne me miró, un poco desconcertado. ¿Cómo podía influenciar a alguien que no podía entender?
Me encogí de hombros. Pasara lo que pasase, al menos habíamos tenido un buen número de feria.

lunes, 2 de agosto de 2010

El diario secreto del Doctor Demagol

El diario secreto del Doctor Demagol
John Jackson Miller

Sistema de audio activado. Comenzando reproducción.

Entrada #6005: Han reconocido mis esfuerzos. Hoy ha sido un día agradable. Mand'alor convocó una reunión con sus otros consejeros y ha hablado acerca de mis contribuciones a los clanes. Ha anunciado que me ha concedido la Estación de Investigación Estelar Punto de Conflicto, recientemente capturada, como base avanzada para mis estudios.
La instalación tendrá que ajustarse a mis necesidades, pero eso apenas importa. No, lo importante es que, dos décadas después de mi mayor fracaso, aún poseo la confianza de nuestro líder. ¿Y por qué no? Sólo hay un Demagol. Y yo, cuando llegue el momento, conseguiré más para los Mando'ade que cualquiera que haya llevado jamás la armadura.
Ciertamente más que Cassus Fett, que está en todo momento junto a Mand'alor. Nunca he sido capaz de leer las expresiones —el llamado “lenguaje corporal”— como pueden hacerlo otros zeltrones. Esa es una razón por la que me gusta estar entre mandalorianos: los rostros no hablan si están tapados por un casco. Pero sospecho que incluso yo habría encontrado hoy revelador el verdadero rostro de Fett. Oh, hablaba una y otra vez, susurrando al oído de Mand'alor. Punto de Conflicto sería otro Proyecto Nueva Generación, decía... otra pérdida de tiempo. “Mejor vencer a los Jedi por las armas”, decía, en lugar de usar nuestra inteligencia para arrebatarles sus secretos.
Por suerte, Mand'alor nunca ha cambiado con respecto a este asunto. Los poderes Jedi humillaron a Mandalore el Indomable durante la Guerra Sith. Si ese poder puede ser comprendido, si puede ser contrarrestado... si puede ser cultivado para los clanes, mi microscopio demostrará ser más poderoso que un millar de acorazados.
Fett ve a los mandalorianos como un arma basta. Yo los convertiré en un bisturí.

Entrada #6019: Toma de posesión de Punto de Conflicto. Otros dicen que Punto de Conflicto es un lugar horrible, pero a mí me sirve. Un mundo en un abrazo mortal con su sol, que gira tan rápido que el día y la noche se suceden a velocidad de vértigo. Sólo los escudos magnéticos permiten vivir a salvo en la superficie. Sus primeros colonos fueron gente de ciencia... y ahora, bajo mi mando, esta estación volverá a hacer investigaciones. Sólo el poder de los Jedi empequeñece cualquier secreto que los científicos de la República pudieran haber encontrado. Es el auténtico poder de las estrellas.
Cuando llegué, me animaron a decir unas palabras a los guerreros que sirven aquí como centinelas. En realidad no tenía nada que decirles. Ellos ya me conocían, claro; todos los mandalorianos conocen a demar'agol, el “tallador de carne”. Pero sabían muy poco de por qué me han traído aquí... ¡como si de todas formas pudieran entender mi trabajo!
Sé que nunca los entenderé. Tuve un nacimiento modesto, entre gente modesta. Fui un esclavo. Pero mejorando mi conocimiento, he mejorado yo mismo, donde quiera que estuviese. Primero, como esclavo... y, tras ser liberado, como recluta mandaloriano. Incluso como estudiante de medicina en la República, tras la guerra. Cuando encuentro una frontera, la cruzo. Estancarse es morir.
Tal vez debería haberles dicho eso.
Oh, bueno. Alguien tiene que guardar la estación.

Entrada #6025: Las primeras llegadas. Mand'alor ha mantenido su palabra. Ha llegado un transporte con prisioneros Jedi. Aún no ha empezado en serio la guerra, y ya tengo mis primeros sujetos de prueba. Continuaré como antes, clasificando las diferencias en los Jedi con respecto a los miembros normales de sus especies.
Esta ha sido una cosecha escasa para empezar. Un rodiano y otro humano. ¿Por qué siempre tienen que ser humanos? Cómo ansío encontrar un Jedi trandoshano, para compararlo con mis antiguos grupos de control. Los experimentos de vivisección resultan mucho más fáciles cuando las extremidades vuelven a crecer. ¿Quién dice que no existen las segundas oportunidades?
Estoy menos complacido al ver quién los ha traído: Pulsipher. De acuerdo con su mensaje, Mand'alor envía a Pulsipher aquí para ser mi “ayudante”... pero difícilmente puedo imaginar a nadie menos adecuado. Sólo estamos de acuerdo en una cosa: “La Fuerza” es un engaño pseudo-científico... un cuento con el que los Jedi mantienen embobados a la gente. ¿Una fuente secreta de poder, de la que sólo los pocos elegidos pueden beber? Qué ofensivo.
Pero Pulsipher rechaza mis conclusiones de que los “poderes de la Fuerza” son rasgos genéticos innatos... mutaciones naturales, que cualquier ser puede ser modificado para que las tenga. ¿Qué cree él que proporciona sus poderes a los Jedi? ¡Claro, la magia, por supuesto! ¡Cachivaches y talismanes místicos, eso es en lo que cree!
Comprendo que Mand'alor esté tratando de cubrir todas las opciones... pero, ¡venga ya! Tal vez me envíe un chamán wookiee en el próximo transporte.

Entrada #6062: Los cruzados. Esta mañana han llegado desde Suurja dos naves de la República bajo control mandaloriano, transportando gran cantidad de Caballeros Jedi, jóvenes y viejos. ¡Colosal!
Al contrario que la primera pareja, estos no son desafortunados que merodeaban demasiado cerca de las líneas. No, se llaman a sí mismos cruzados. Evidentemente, son una fuerza expedicionaria no autorizada, enviada para espiar y animar a los lugareños a luchar contra nosotros. Bueno, ahora están en manos de nuestros cruzados. Realmente no tienen ni idea de lo numerosos que somos. Mand'alor ha ocultado realmente bien nuestro reagrupamiento en Onderon y Dxun.
He reconocido a uno de los guerreros que los han traído. No es uno de los denominados Neo-Cruzados de Fett, sino un luchador de los de antiguo cuño: “Rohlan el Preguntón”, le llaman. Tan sólo un soldado de choque, pero evidentemente uno muy capaz... a juzgar por el hecho de que sigan enviándolo a la acción a pesar de su tendencia a meter su nariz en asuntos que no le conciernen. Una vez incluso escuché que estaba haciendo preguntas sobre ... aunque no ha dicho nada hoy en mi presencia, y continuó con sus tareas.
Extraño. Yo nunca le daría una segunda oportunidad a alguien como él. Pero bueno, Cassus es un estúpido descerebrado. ¿Quién sabe lo que le pasa por la mente?
Da igual. Es un buen día. La última vez que tuve tantos sujetos fue en el Proyecto de Osadia, hace años. Yo tengo mi segunda oportunidad... ¡siempre y cuando estos recién llegados vivan más que mis dos primeros especímenes Jedi!

Entrada #6066: Bizco. Retiro todo lo que dije sobre los Jedi humanos. ¡Vaya maravilla, este “Bizco”!
Irradiación. Electroshock. Incluso pruebas de tensión en el potro. Se han realizado todas, y aún así sus poderes Jedi bloquean el dolor. Menuda habilidad para nacer con ella. Si tan solo mi proyecto hubiera terminado más felizmente... ¡menuda fuerza podríamos haber sido!
Le he evitado los procedimientos más invasivos. Parece una lástima matarle: está situado más alto en el Índice Wyrick que cualquiera de los demás. Y ahí está, superándolo todo, mostrando un rostro de puro odio que hasta yo puedo reconocer. Dudo que los cyborgs puedan apretar las mandíbulas tan fuerte,
Nació odiando a los mandalorianos, puedo asegurarlo. Criado en algún mundo que no le importaba gran cosa a la República, y tratando ahora de obligarle a que le importase. Recibe con los brazos abiertos la guerra con nosotros; empezaría una él mismo, si fuera necesario. No logro romperlo. Podría irse hoy mismo con poco más que una columna vertebral más larga.
Por eso esto debe terminar en vivisección. No me gustaría encontrarme con este en un callejón oscuro.

Entrada #6087: La Ofensiva ha comenzado. Dicen que la “guerra en las sombras” de Mand'alor ha terminado; ya han lanzado la invasión a gran escala de la República. Bien. Más especímenes para mí.
Pero me preocupa que la República se hunda antes de que pueda conseguir resultados. He aprendido mucho acerca de la fisiología Jedi de los sujetos que tengo aquí, complementando lo que aprendí en Osadia. No teníamos ningún Jedi adulto vivo para estudiar en el Proyecto Nueva Generación... sólo muestras genéticas conservadas. Pero, hasta ahora, saber qué aspecto tiene un Jedi a nivel molecular me ha revelado poco acerca de qué convierte a alguien en Jedi. Casi estoy dispuesto a creer que esa “Fuerza” es en realidad un fenómeno externo.
Pulsipher está informando a Mand'alor de mis fracasos, estoy seguro. A menudo lo he visto merodeando, tomando notas para enviarlas. Eso, cuando no está en el almacén adorando los sables de luz de los Jedi. Se comporta como si algún antiguo espíritu fuera a alzarse de ellos y transformarlo en un Caballero Mandaloriano. Pura fantasía.
He visto su propuesta de enviar una expedición a Taris para buscar algún estúpido artefacto una vez que tomemos el planeta. Si no temiera aprobar sus locas visiones ante Mand'alor, le daría mi bendición alegremente. ¡Pulsipher, vete a cavar por ahí!

Entrada #6093: Una entrega interesante. Qué curioso: Acaba de llegar una mujer Engendrada arkaniana, traída desde Vanquo por la fuerza de invasión. Evidentemente, es una Jedi.
Vi Engendrados en todo momento en Arkania, después de que cerrasen la universidad para especies como la mía... y por supuesto, los Engendrados eran tanto investigadores como objeto de investigaciones en Osadia. Pero no había visto a ninguno desde que el Proyecto se desbarató años atrás, y mis archivos acerca de los Engendrados se perdieron. Realizaré la batería completa de pruebas sobre ella en cuanto acabe con Bizco. Hay muchos datos que reemplazar.
Espero que sea un espécimen resistente.

Entrada #6107: ¡Emergencia! Aquí Demagol, hablando a su grabador personal en el laboratorio de Punto de Conflicto. ¡Los sujetos Jedi se han hecho con el control de la estación!
Me han tendido una emboscada... golpeado por detrás por Rohlan, el mismo preguntón que vi hace semanas. Debe estar aliado con los Jedi ahora. Me he despertado en la zona de almacenaje, despojado de la armadura. Nuestro transmisor ha sido incapacitado... y aunque los caballeros de la sala de preparación difícilmente están en condiciones de luchar, todos los centinelas parecen haber desaparecido. Puedo ver a los Jedi en el monitor de seguridad; seguro que es cuestión de momentos que vengan a por mí.
Estoy descargando toda mi investigación al chip de datos oculto en la uña de mi pulgar. Caeré luchando, si debo; el combate no me es ajeno. Pero no puedo permitirme perder una segunda investigación ante un ataque sorpresa, igual que en Osadia...
Osadia...
Espera.
Esa mujer del monitor. La Engendrada. Hoy ya la había visto antes. Estaba ocupado, el traidor me perseguía. Pero la recuerdo. Sus marcas faciales eran extrañas, pero compartía algunas características con el grupo de Engendrados que eran objeto de investigaciones en Osadia. Entonces sería una niña. ¿Podría haber sobrevivido hasta hoy? Parece tener la edad adecuada.
¡Maldita sea! Me he vuelto viejo e indolente. Acomodado en lo que me rodeaba... ¡cuando debería haberla sometido a pruebas inmediatamente!
Pero puede que no todo esté perdido. No caeré luchando... sino que, al contrario, saldré vencedor. Hay una alternativa.
Queda poco tiempo. Debo prepararme.

Entrada #6108: [sin título] Demagol al habla. Esto es una grabación de prueba.
Alguien vuelve a moverse ahí fuera. A la espera.

Entrada #6109: Oculto. Ha sido un plan desesperado... pero parece haber funcionado.
Bizco y sus cruzados pensaban que podrían llevar al gran Demagol ante los inquisidores de la República. En lugar de eso, se han llevado una carcasa de metal que contiene el cuerpo drogado del traidor, Rohlan, mientras que yo descanso cómodamente en su armadura... o al menos lo más cómodamente posible.
Estoy confinado en un compartimento de contrabando a bordo de la nave chatarrera en la que llegó el preguntón. La mujer Engendrada está a bordo, al igual que el Jedi humano que acompañaba al traidor. Puede que haya otros... no sabría decirlo. Ese sonido que acaba de oírse era un droide de trabajo moviendo el contenedor en el que estoy.
No ha sido algo ideal, pero, bueno, ha sido un truco improvisado muy rápidamente. Parece que Rohlan estaba aliado con ese muchacho Jedi, pero sólo con el propósito de rescatar a la mujer Engendrada. (Ella, por su parte, parece no ser un Jedi después de todo. Curioso.) El muchacho trató de enviarme con Bizco, pero en lugar de eso me colé aquí de polizón.
He descubierto que soy capaz de desactivar el sistema de sonido externo de este casco, de modo que puedo seguir con mis observaciones. En el exterior, nadie debería escucharme hablar. También he podido cargar mensajes de mi anterior diario en el sistema del casco.
No estoy seguro de qué hacer. Me escaparía en la primera ocasión, si no fuera por la mujer Engendrada. La llaman “Jarael”, un nombre que nunca antes he escuchado. Parece que la probabilidad de que esté conectada con mis estudiantes del Proyecto, hace años, son remotas... pero si lo está, no debo alejarme de ella.
Pero tampoco puedo revelar mi presencia e ir a ella. Puede que conozcan bien a ese tal Rohlan, y no estoy seguro de que pueda mantener esta mascarada hasta que no tenga más datos. Supongo que simplemente podría matar a sus compañeros, aunque me pregunto si eso haría más difícil el ganarme su confianza. He descubierto que la gente puede ser muy exigente con lo que les pasa a sus socios.
Aún hay tiempo. Lo meditaré.

Entrada #6124: En algún lugar. Hemos llegado a puerto. Todo el mundo ha desembarcado salvo el droide; parece que no está operativo, porque nunca se mueve. Rara vez tengo la oportunidad de salir de este compartimento más que unos pocos minutos para echar un vistazo. Pero el idiota juguetón que raramente abandona la bodega de carga se ha ido esta noche.
Su presencia me preocupa. Es un Engendrado. Si tiene algún parentesco con la mujer, entonces es imposible que ella sea alguien del Proyecto.
Lo que es peor, parece que ahora estamos en la República. Fuera, todo son ruidos y conmoción. Es un cambio con respecto al sonido de mi propia voz, pero no uno bueno. Los mandalorianos no son precisamente bienvenidos en la República, y tengo mis dudas acerca de despojarme de la armadura y “mezclarme” con la gente sin saber dónde estoy.
Al menos este compartimento está perfectamente aprovisionado. Sospecho que estoy viviendo más cómodamente que cualquiera de los demás en esta monstruosidad volante.

Entrada #6130: Otro planeta. El chico -le llaman Zayne- parece no ser un Jedi, después de todo, sino alguna especie de marginado. Está moviendo trastos de un lado a otro a las órdenes de un snivviano. Siempre me había preguntado qué pasaba con los Jedi que no conseguían ser nombrados caballeros. Parece que están destinados a convertirse en chicos de los recados para contrabandistas. Qué práctica más rara.
¿Algo interno separa a un Jedi caído de uno exitoso? Una pregunta oportuna. Será interesante diseccionarlo, si surge la oportunidad.

Entrada #6144: Un día importante. La mujer Engendrada sabe que estoy aquí. He hablado con ella.
He visto que se estaba despidiendo del chico y el snivviano; los han dejado atrás, para gran alivio mío. Sólo ella, el viejo y el droide inútil permanecen a bordo. Bastante inútil; fracasó al intentar protegerla ante un droide asesino, que según todos los indicios fue enviado allí para capturar al viejo. Salí de mi escondite justo a tiempo para salvarla. Parece ser una luchadora con talento... ¡podría estar en lo cierto sobre ella, después de todo!
Me gustaría revelarle mi verdadera identidad, pero antes debo saber más acerca de su pasado. ¿Qué ha estado haciendo todos estos años? Si realmente es de mi Proyecto, debería saber quién soy... pero entonces no estaría dispuesta favorablemente para hablar conmigo. Ciertamente, Osadia fue abandonada dejando atrás un desastre. Si ha crecido mostrando resentimiento hacia mí, es probable que no quiera compartir lo que sepa acerca de otros supervivientes, si es que existen. Oh, desde luego que puedo sacarle cualquier respuesta que necesite fácilmente... pero preferiría que me lo dijera de forma voluntaria. De ese caso la información suele ser más precisa.
De modo que descubrí con agrado que el modulador del casco hace un buen trabajo disimulando mi voz. La mujer parece conocer muy poco del preguntón Rohlan, pero no me atrevo a quitarme la placa facial delante de ella o del viejo.
Él cojea, pero no me queda claro cual es su dolencia. No he practicado mucho como curandero desde que ejercí por primera vez con los mandalorianos. Parece no ser pariente de la mujer, lo que es un alivio.
Tal vez muera pronto. Puede que decida acelerar ese proceso, si resulta necesario.

Entrada #6168: ¡Soy un tremendo estúpido! Hemos regresado a Arkania, donde estudié hace tanto tiempo. La mujer ha insistido en encontrar algún remedio a la condición del viejo. Y, maldito sea, yo le animé a ello, sin darme cuenta que, al tratar de ganar su confianza, la llevaría a un camino que yo no podía seguir. Ahora, ha ido a la superficie para encontrar sus respuestas, dejándome al cuidado del viejo.
Sé en lo que estaba pensando. No me dirá nada de su pasado... y por eso necesito tests genéticos para saber si proviene de mi proyecto de hace años. Los arkanianos pueden hacerlos. Pero no puedo dejar que los arkanianos sepan lo que ella es, o la perderé, de modo que debo efectuar los análisis yo mismo. Pero no puedo pisar un mundo de la República llevando armadura, del mismo modo que no puedo mostrarle mi rostro. Estoy atrapado en mi propia red. ¡Vaya locura he creado!
Sé que volverá; dice que nunca abandonaría al viejo. Pero ya lleva mucho tiempo fuera.
Parece como si el viejo estuviera recobrando la consciencia. Si no sabe nada más acerca del pasado de la mujer, puede que simplemente acabe con él ahora mismo...

Entrada #6174: Los problemas se agravan. Este viaje cada vez es más complicado. De algún modo, el viejo ha conseguido la atención de los Adascas, señores de Arkania... y la mujer Engendrada y yo nos hemos visto atrapados en medio. Ahora estoy sentado, prisionero en su colosal nave de investigación.
Tampoco puedo permitir que ellos vean mi rostro. Estudié en sus universidades, hace tiempo. Conocen mis intereses en cuanto a investigaciones. Encontrarme ahora con armadura mandaloriana plantearía demasiadas preguntas, antes de estar preparado a ofrecer a “Jarael” cualquier respuesta.
Alguien se acerca. No sé por cuanto tiempo podré mantener esta situación.

Entrada #6181: Todo es cada vez más extraño. El señor de esta nave me ha liberado y me ha dado acceso a uno de sus laboratorios... a cambio de que yo envíe una invitación secreta a Mand'alor.
He estado a punto de rechazarlo. Adasca es de la misma familia racista que me arrojó a las calles, hace años. Nunca he entendido la discriminación hacia otras especies; de hecho, son las diferencias comparativas lo que hace que los seres sean tan interesantes de estudiar. Compadezco al pobre investigador que trabaja sólo con una población homogénea. En mi laboratorio, todos son bienvenidos. ¡Bajo mi hoja, todos son iguales!
Pero enviar el mensaje era exactamente lo que quería hacer. Hablando en código, informé a Mand'alor de que todavía vivía, haciéndome pasar por el preguntón. Quedó complacido al escucharlo... ¡mucho más, sin duda, que Fett! También dije que tenía en las manos un gran descubrimiento. Seguramente Mand'alor vendrá aquí.
Mientras tanto, Adasca me ha dado realmente una oportunidad que antes me era negada: acceso a un laboratorio. Aquí, trabajando solo, puedo determinar de una vez por todas si la mujer Engendrada es realmente parte del Proyecto Nueva Generación. Tomará su tiempo; sólo tengo el pelo que encontré en su almohada cuando estaba fuera. Pero recuerdo la mayor parte de los marcadores genéticos que debo buscar. ¿Cómo podría olvidarlos?

Entrada #6208: Demasiado cerca para mi gusto. Mand'alor ha llegado... pero, con él, también ha llegado Bizco. Verle de nuevo, en plena forma, ha sido de lo más incómodo. Pero parece que no me ha reconocido. Es extraño: cuando más intento no ser Demagol, más parece que esos supuestamente perceptivos Jedi me creen. Extraño.
Todos ellos han venido corriendo a negociar con Adasca acerca de algún descubrimiento que ha descubierto el viejo Engendrado. (Es interesante, pero en definitiva no es más que un pobre espectáculo comparado con lo que puede que yo haya encontrado.) Ahora se arrastran, lamiendo las botas del arkaniano. Jedi y mandalorianos... ¡no tan diferentes, después de todo!
Aunque me complace ver a Mand'alor, estoy perdiendo cada vez más la paciencia con los mandalorianos. Evidentemente, Cassus ha convertido la historia de la muerte de Rohlan el preguntón en alguna especie de cuento popular de propaganda. ¡Supongo que entre las filas de Fett no se cantan canciones sobre Demagol!
Llegaron tan rápidamente que no he sido capaz de terminar mis análisis. Ambos lados me quieren como interlocutor en esta charada, pero no puedo esperar el momento de volver al laboratorio. Si la mujer Engendrada no es uno de mis antiguos sujetos de prueba, puedo aprovechar esta oportunidad para volver con Mand'alor.
Pero si lo es...

Entrada #6213: ¡Mi Edessa! Es más que simplemente una de mis estudiantes. ¡Es la primera de ellas! ¡Edessa!
Adasca sospechaba algo. Su investigador, con sus herramientas de análisis superiores, lo descubrieron más rápidamente que yo. He sellado con sangre su silencio. Este conocimiento sólo es para mí. Debo aprender lo que pueda de ella.
Ella existe; ¡los otros deben hacerlo también!
Pero antes, debo salir de esta nave. Ella no puede quedarse, y no debe marcharse con los Jedi. Y nunca iría voluntariamente con Mand'alor. La única opción es ese chico, Zayne, por inepto que sea. ¡Y curiosamente la fortuna lo trae ante mí!
Y así, el experimento, detenido durante tanto tiempo, puede continuar. Primero ella, y luego los demás. Debe ser entrenada en el uso de sus “habilidades de la Fuerza”.
Y necesitará un arma.

Entrada #6235: Un contratiempo. La buena fortuna que me trajo a Edessa puede haberse reducido a la nada. Zayne ha insistido en llevarnos a todos a espacio mandaloriano a bordo de una cañonera de aspecto irrisorio tripulada por criaturas a las que no les encontrarías el cerebro ni con la más concienzuda de las autopsias. Al menos los trandoshanos parecen saber cocinar.
Lo que es peor, Bizco ha venido con nosotros. Bizco -que no parece ser su auténtico nombre- es un Jedi mucho más poderoso que Zayne. De hecho, he podido usarlo para mis fines como compañero de entrenamiento para Edessa, para poder ver en plenitud sus habilidades. Ella es, por sí misma, una luchadora digna de mención, tal como había supuesto. Un contacto prolongado con Bizco y Zayne bien podría hacer que sus potenciales habilidades Jedi florecieran.
Pero hay que sumar una nueva preocupación. Mientras Zayne está en alguna misión para encontrar a su amo snivviano, Bizco se ha aproximado sentimentalmente a Edessa. No sé cuál es la doctrina actual de los Jedi acerca de las relaciones, pero Bizco parece crear sus propias normas para todo.
Edessa parece debatirse entre dos aguas. Zayne es un niño, pero ella parece deberle algún tipo de lealtad. Mejor. Nada de distracciones. Habitualmente esas cosas son errores, de todos modos. Una vez tomé una esposa; Sibyl era una investigadora zeltron del Proyecto, y aquello parecía lo apropiado en ese momento. Más locura. Ver la verdadera teatralidad de los zeltron me hizo añorar a los iskalloni medio máquinas que me criaron.
Es asombroso que siga naciendo gente.

Entrada #6272: En tránsito, de nuevo. Estamos en otra estúpida misión de misericordia. Sin embargo, a Edessa le encantan... y yo quiero ganarme su confianza. Pero es frustrante. Se ha perdido tanto tiempo. Sigo sin tener ni idea de qué fue de ella en los años que estuvimos separados.
No estoy teniendo suerte para encontrarle un arma. Los estúpidos ithorianos a bordo de esta nave tienen cualquier arma de la galaxia en sus montones de chatarra, pero nada de sables de luz. Seguro que hay normas para su distribución, o algo.
He aprendido más acerca de Zayne Carrick y sus experiencias con los Jedi. Si es cierto, es de lo más interesante. Para ser un cuerpo tan reverenciado, la orden Jedi parece estar tan plagada de intrigas internas como los mandalorianos.
Lo cierto es que esta vez, mi descubrimiento es sólo mío. Decidiré a quién de entre la gente de Edessa beneficiaré más tarde . La ciencia es lo que importa.

Entrada #6305: Progreso. Tengo un sable de luz. Los ithorianos robaron un ejemplar con buen aspecto del almacén Jedi, y yo se lo he arrebatado.
Los Jedi son un grupo realmente supersticioso. El arma está sellada en una resina especial y etiquetada como una especie de artefacto maligno, peligroso para aquellos que usen la Fuerza. Los Jedi no parecen entender sus propios poderes.
Suenan como Pulsipher... a quien, contra todo pronóstico, Zayne conoció mientras estuvo en Jebble. Fue agradable conocer el destino de mi supuesto “ayudante”. Habría sido interesante verlo... desde un punto de vista científico, por supuesto.

Entrada #6358: Fracaso evitado. Librarme siempre por los pelos va a acabar conmigo. Ya era demasiado malo que Edessa insistiera en que acompañásemos a Zayne al corazón de la República, en un disparatado intento de limpiar su nombre. Pero este último encuentro con la Armada de la República casi ha sido mi fin. Si no hubiera sido por la lunática arquitectura de la nave de los ithorianos y por lo que estaba pasando fuera, me habrían descubierto. Por fortuna, había tantos lugares para ocultarse que la primera cara que vi fue la que quería ver: la de Edessa, cuando hubo pasado el peligro.
Pronto abandonaremos Coruscant, en otra nave. El droide me llevará a ella en otro contenedor de carga, para no alarmar a las autoridades. Por suerte, Edessa ha aceptado mis razones para no revelar mi rostro. Hasta que no confíe en mí lo suficiente como para decirme todo lo que le ocurrió en los últimos años, no puedo correr el riesgo.
Pero ha decidido por su propia voluntad seguir viajando junto a mí. Me atrevo a albergar esperanzas.

Entrada #6378: El éxito, retrasado. No hay nada como ver cómo un experimento da sus frutos. Hoy, en Metellos 3, lo he visto... aunque casi con veinte años de retraso. Edessa tiene las habilidades que predije. Lo he visto con mis propios ojos.
Ahora, necesito que Zayne le enseñe todo lo que sepa, por poco que esto pueda ser. Bizco -me han dicho que ahora se hace llamar Malak- habría sido un mejor profesor, pero me da miedo su presencia. Apartará a Edessa de mi lado. ¿Y si descubre que yo era Demagol, su -así llamado- “torturador”? En ese caso, me quitaría algo más.
Estoy impaciente por que Zayne empiece su educación. Mientras tanto, debo continuar trabajando en intentar liberar este sable de luz para que pueda usarse. Los Jedi que lo encerraron hicieron un buen trabajo.

Entrada #6429: Desastre, de nuevo. No me mueve la emoción, como a otros seres... y ciertamente no como a otros zeltrones. Sibyl, mi antigua esposa, podía estallar de furia o deshacerse en lágrimas por un pelo que cayera al suelo. Yo vivo la vida en una mediocre rutina. Pero, lo admito, al volver esta noche de Gantre Lea con los productos químicos necesarios para liberar el sable de luz de su prisión, estaba lo que podría decirse pletórico. Tal vez por eso, cuando vi a Malak en el campamento, tratando de robarme a Edessa, estallé. Podría haber entusiasmado a Sibyl; fue la exhibición emocional que ella siempre había querido ver en mí.
Lo que siguió fue casi un desastre. Malak desató su furia, sin limitarse. Fue una suerte que Zayne pasase por allí en ese momento. Si no, ¡quién sabe lo que habría pasado!
El snivviano dice que puede encontrarme más productos químicos como los que derramé, aunque pregunta por algo llamado “margen de beneficio”. Es una personita extraña.

Entrada #6447: La paciencia da sus frutos. Edessa me ha dicho lo que fue de ella y otros amigos de Osadia. Es una historia extraordinaria. Y sorprendente: en cierto modo, nuestras infancias fueron similares. Por supuesto, hemos llegado a puntos completamente distintos.
El chico tiene un plan para encontrar a sus camaradas estudiantes. Las probabilidades en contra del éxito parecen abrumadoras, pero Zayne tiene una extraña relación con el destino.
Incluso si falla, al menos sabré dónde buscar.

Entrada #6469: Viven. Todos viven. Mi fracaso, hace tanto, ha sido borrado. Zayne lo ha descubierto. Muchos de los jóvenes sujetos de prueba del Proyecto viven, al igual que Edessa... y ahora, ya crecidos, serán tan importantes para mí como lo es ya ella. Juntos, cambiaremos la galaxia... y la prepararemos para descubrimientos aún mayores.
Y la fortuna engendra fortuna. Edessa ha decidido dejar a los demás, quedándose sólo conmigo. Ha sido incuso por sugerencia suya, aunque parece que últimamente me resulta más fácil convencer a la gente de las cosas. Es extraño, pero desde que liberé el sable de luz de la resina, parece que mi capacidad de persuasión ha mejorado.
Probablemente no sea nada.
Ya no falta mucho.

Entrada #6477: El último paso. Ésta es la última entrada que grabaré en esta maldita armadura. Edessa y yo hemos partido de Osadia hacia Wor Tandell. Para bien o para mal, me revelaré como el jefe del Proyecto en cuanto estemos en el hiperespacio. Iremos juntos, y encontraremos a sus compañeros, los miembros del Proyecto.
No le contaré mis años intermedios, viviendo como Demagol, el tallador de carne. Eso alteraría el experimento.
Me pregunto si se alegrará de verme.

Última entrada: Al habla Rohlan Dyre, legítimo propietario de este casco.
No sé qué hacer con este archivo. Ahora, al escucharlo, he estado tentado de quemar toda la armadura hasta que se funda. Si mis ancestros hubieran sabido que los mandalorianos de mi época iban a estar tan llenos de engaños, habrían matado a sus vecinos antes de que pudieran procrear.
La primera vez que vi a Demagol, yo era un joven guerrero... y ya entonces supe que él no tenía un lugar dentro de los Mando'ade. Me alegro de haber sido capaz de enfrentarme a él, y afirmar que le había vencido. Sólo habría deseado haber acabado con él antes. Se habría evitado mucha miseria. Estaba equivocado acerca de los artefactos Jedi... y estaba equivocado acerca de los Jedi.
Y aún estaba más equivocado acerca de los mandalorianos.
Demagol comienza con un punto de partida correcto: la lucha contra los Jedi no es una lucha justa. Los poderes especiales son un apoyo que un auténtico guerrero no quiere ni necesita; y que las estrellas nos ayuden cuando alguien que no debe consigue esos poderes. Como ese Malak. Puedo asegurar que va a ser una buena pieza. Pero luego Demagol piensa que nuestros guerreros deben conseguir ese apoyo para ellos. Eso es un total error.
Sé lo que piensan los auténticos mandalorianos. Desde luego, no nos gusta ver cómo los clanes caen derrotados ante los Jedi... pero no nos sentimos humillados, ni celosos. Sólo molestos por la gente que ha perdido. ¿Que traen un arma más grande? Luchas con más energía. ¿Que traen la Fuerza? ¡Luchas con más energía!
Si Mandalore el Indomable hubiera querido derrotar a Ulic Qel-Droma... ¡habría sido aún más indomable!
Ya es suficiente. Mañana, me llevaré a Carrick y su amiga en un breve viaje, para empezar a deshacer parte del daño que ese monstruo hizo. Después de eso, vuelta al trabajo. Sigue habiendo una guerra ahí fuera... y sigo teniendo preguntas.
Estoy cansado de seguir mintiendo.