domingo, 29 de mayo de 2011

El honor de los Jedi (143)

143
Luke gira hacia los imperiales. Una cortina continua de fuego bláster llega hacia ellos, creando un fantasmal brillo rojo en el techo. Un instante después, esporádicos destellos azules responden desde el carro de Luke.
El otro conductor sigue firme en su rumbo. Luke da bandazos de un lado a otro, tratando de evitar la puntería de los enemigos presentando un blanco errático. Los faros imperiales se funden en un único resplandor.
Luke da un bandazo a la izquierda, y luego sigue su rumbo recto. El conductor imperial ve que Luke intenta pasar de largo y bloquea su camino. Cuando los morros de los carros chocan, un terrorífico trueno metálico resuena en el túnel. El impacto hace que Luke salga despedido hacia delante por encima del capó. Brevemente ve a un soldado de asalto volando en sentido contrario, y luego la oscuridad le envuelve.
Golpea contra una superficie lisa -suelo, pared o techo, no lo sabe- y sale rebotando casi diez metros por el túnel Cuando por fin se detiene, le duelen todos los huesos del cuerpo. Un líquido pegajoso y cálido cubre su rostro, y la cabeza le da vueltas de tal forma que quiere vomitar. Gracias a la Fuerza, pierde el conocimiento.

Esta aventura ha terminado para Luke. Tras despertar en una celda oscura, pasará cierto tiempo hasta que esté recuperado para un intento de fuga. Vuelve a la sección uno y prueba de nuevo.

El honor de los Jedi (140)

140
Luke echa marcha atrás con el carro y apaga las luces.
-Dame un rifle bláster -ordena-. Erling, toma el otro.
-¡No puedes pedir a Erling que mate! -dice Sidney-. ¡Yo lo haré!
Agarra el rifle bláster del suelo.
-No -responde Erling-. Déjame hacerlo.
Toma el arma. Sidney queda en silencio, con las orejas pegadas al cráneo y el hocico entreabierto por el asombro.
El carro imperial da la vuelta a la esquina. Luke enciende los faros. El otro conductor se detiene de inmediato, haciendo que los soldados de asalto salgan despedidos del carro y choquen contra las paredes. Luke dispara dos veces, destrozando un faro del enemigo con cada disparo.
Cuatro soldados de asalto yacen dispersos en el pasillo, alcanzando simultáneamente sus armas y tratando de protegerse los ojos ante los faros de Luke. El conductor sigue sentado al volante. Erling dispara y un agujero negro aparece en la placa pectoral de la primera víctima. Luke dispara al conductor, luego dispara de nuevo y otro soldado cae.
Los otros dos imperiales agarran sus armas. Luke y Erling disparan una vez más cada uno. Los soldados caen antes de poder poner el dedo en el gatillo. Dejando su rifle a un lado, el piloto rebelde se aleja lentamente por el pasillo dejando a los imperiales atrás.

El honor de los Jedi (130)

130
Luke dirige el carro hacia la pared hasta rozarla. Las chispas vuelan como en un espectáculo de pirotecnia. A pesar de sus intentos de seguir avanzando a máxima velocidad, la fricción los ralentiza. Debe luchar para evitar que el morro gire contra el muro.
-¿Es que tratas de matarnos? Pregunta Erling.
-No -replica Luke-. Eso es responsabilidad tuya.
Dos disparos de bláster explotan sobre sus cabezas, duchándolos con fragmentos de duracero y plasticompuesto. Llegan a la altura de la máquina paneladora. Supera en tamaño al carro como un super-carguero a un caza estelar. Otra sección de suelo golpea en tierra, bloqueando todo el pasillo por un instante.
Luke se aleja ligeramente de la pared, centrando su atención en el único centímetro entre la máquina y su carro. Comienzan a acelerar, pero sujeta el acelerador sin dar gas a fondo. Dos disparos de bláster más silban sobre sus cabezas. Otra sección de suelo se coloca en su lugar y Luke acelera. Adelantan a la mastodóntica máquina justo antes de que deje caer otra sección de suelo.
-¡Vivimos! -exclama Sidney.
Luke vuelve a la zona central del túnel. Un atronador sonido metálico le indica que los imperiales ya no les perseguirán más.

El honor de los Jedi (113)

113
Luke aminora, deteniéndose apenas a una pulgada de la gigantesca máquina. Cuando da la vuelta, los faros de sus perseguidores les alumbran a menos de diez metros.
-¡Que el vacío se apodere de vuestras almas! -grita Erling, alzando un rifle bláster.
-¡No! -exclama Luke, alejándose del carro de un salto. Antes de tocar el suelo, una docena de disparos de bláster golpea el carro. Inmediatamente estalla, lanzado a Luke al otro lado del túnel. Golpea contra la pared, y cae al suelo. Para cuando los imperiales descienden de su vehículo, ya ha sentido como ha ido cayendo en la inconsciencia.

Aunque es el final de esta aventura, no es el fin para Luke. Tras despertar en una de las celdas del General Parnell, debe encontrar un modo de escapar. Pero esa es otra historia... vuelve a la sección uno y prueba de nuevo.