jueves, 14 de mayo de 2015

Las hazañas de Han y Chewie

Las hazañas de Han y Chewie
Michael Allen Horne

El siguiente texto son fragmentos de una entrevista entre Voren Na’al, Director de Investigación del Consejo Interno de la Nueva República, y el general retirado Han Solo, cuando Solo estaba descansando con su familia en Nuevo Ralltiir. Se añaden comentarios ocasionales de Chewbacca, el mejor amigo de Solo, y de Leia Organa Solo, su esposa.

Solo: ¿Está grabando ya esta cosa?
Na’al: Ahora sí.
Solo: Entonces, ¿qué es lo que pretende averiguar aquí? Quiero decir, todo eso fue hace años, mucho antes de su altecísima...
Na’al: ¿Altecísima...?
Solo: Sí.
Na’al: Ah... Bueno, en cualquier caso, lo que pretendo es que me dedique un tiempo y me resuma lo mejor que pueda los principales hechos, personas y lugares del Sector Corporativo que se encontró antes de alistarse en la Alianza Rebelde.
Solo: ¿Has oído eso, Chewie? ¡Nos alistamos!
Chewbacca: (Ruge una carcajada)
Solo: Bueno, en cualquier caso, supuse que realmente necesitaba un cambio de ritmo. Llevaba viendo siempre las mismas caras y haciendo portes para prácticamente los mismos peces gordos de los sectores corellianos, en el espacio hutt... los sitios habituales.
Na’al: Como la Luna del Contrabandista, Nar Shaddaa, ¿correcto?
Solo: Sí. Chewie y yo conocemos hasta el último rincón de ese lugar, y nunca me ha gustado demasiado trabajar para los hutts... tarde o temprano, si te quedas en Nar Shaddaa, acaban poseyéndote.
Na’al: Irónico, si se piensa en ello, ¿eh?
Solo: ...Muy divertido, chaval.
Chewbacca: (Intraducible)
Na’al: Lo siento, hmm, no pretendía, uh, despertar ningún mal recuerdo.
Solo: Oh, no te preocupes. Bueno, ¿por dónde íbamos?
Na’al: Eligió trasladarse al Sector Corporativo...
Solo: Ajá.
Na’al: ¿Hubo alguna otra motivación para que abandonara Nar Shaddaa?
Solo: ¿Eh?
Na’al: Bueno, la Consejera Organa Solo ha mencionado una antigua novia en su reciente regreso allí y me preguntaba...
Solo: ¿Qué te preguntabas, chaval? ¡Eso son asuntos privados! ¿Por qué no te vas a fastidiar a otro...?
Na’al: Lo lamento, no pretendía ofenderle.
Solo: Aún sigues vivo, así que no me has ofendido. En cualquier caso, eso es historia antigua. Hablando de historia, ¿no tienes otras cosas de las que preocuparte?
Na’al: En serio, no pretendo entrometerme.
Solo: Será mejor que sigamos con esto. Salla y yo somos historia antigua. Los contrabandistas no somos muy dados a mantener correspondencia. Ves muy a menudo a alguien, genial, y luego no le ves durante algunos años, también genial. Fíjate en Lando y yo. No nos habíamos visto en años y cuando llegamos a Bespin fue justo como en los viejos tiempos... Bueno, en cualquier caso, Chewie y yo queríamos algún nuevo escenario.
Na’al: ¿Qué piensa del Sector Corporativo, en general?
Solo: Buen lugar para gastar tus créditos.
Na’al: ¿Y qué más?
Solo: No mucho.
Na’al: Descríbame algunos de los principales eventos que le ocurrieron en ese tiempo.
Solo: Bueno, para empezar, fuimos a Etti IV, que es uno de los principales mundos del Sector. En primer lugar, se quedaron con todo nuestro dinero. Como probablemente ya sepa, no aceptan nada salvo sus propios cheques y esos vértices cristalinos.
Después, fue la molestia de registrar el Halcón con todos los identificadores de nave falsos que teníamos preparados. Eso fue realmente peliagudo y no nos quedaba otra opción. En el Sector, son no tienes un identificador de la ASC –es decir, la Autoridad del Sector Corporativo-, es como si pidieras a gritos que te arrojaran a las cárceles de esclavos.
Etti IV está bastante bien para ser un mundo Corporativo. No tan aséptico como otros. Allí realmente puedes pasar un buen rato. Allí no son tan estirados como en otros lugares. En sentido relativo, claro.
En cualquier caso, comenzamos a escuchar los chismes. Descubrimos que un tipo, llamado Gran Bunji, está buscando pilotos experimentados para transportar algunos cargamentos de raíz chak. La Autoridad no se limita a imponer tasas en los bienes, como el Imperio. La Autoridad controla el mercado. Venden su propia basura de invernadero y cobran cifras desorbitadas por ella. Hay un gran mercado para el material de calidad. Grandes beneficios por unos pocos viajes. Naturalmente, estábamos interesados.
Por supuesto, Bunji no menciona que se supone que debemos transportar la carga a Gaurick, donde la mayor parte de los trabajadores locales forman parte de una especie de secta que ostenta el control. Y trajeron un mufti con ellos para supervisar... oh, disculpa. Un mufti es uno de sus sumos sacerdotes o algo así. No sólo no aprueban la raíz chak, sino que no beben otra cosa que agua y no comen nada sabroso. Los lugareños también se muestran ansiosos de dar una lección a cualquiera que “destruya la moral de la sociedad”... es decir, de cualquiera que use o transporte raíz chak.
Bueno, baste decir que las cosas se pusieron interesantes. El primer viaje fue sencillo. El siguiente trabajo, lo mismo. Le digo que esta vez me recibirán mejor... sin suerte. Bunji dice que dobla la tarifa. Incluso nos ayuda a obtener una nueva identificación, el Franquicia Luchadora de Soles, y todo lo necesario. Y, una vez más, cada vez es más difícil entrar y salir. Entonces –en el siguiente viaje-, salimos de la Gran L...
Na’al: ¿La qué?
Chewbacca: (Regresa de la cocina con un enorme bocadillo de chudde y orxtle. Ruge, intraducible.)
Solo: (A Chewbacca) No, supongo que ya no lo enseñan. (A Na’al) Ya sabes, la barrera de la luz.
Na’al: Oh. Continúe, por favor.
Solo: Bueno, salimos y nos encontramos una nave de piquete. Me figuro que podemos arrojar la carga, mostrarnos dóciles, fingir inocencia, sobornar al tipo.
Chewbacca: (Ruge)
Solo: Exacto, socio. Ni siquiera trataron de abordarnos. Demonios, hasta el Imperio empieza abordando tu nave, ¿verdad? Pues estos graciosos no. Abren fuego sobre nosotros. Vaya, se dedicaron a hacer prácticas de tiro durante un rato. Con nosotros como diana. Preparamos el salto y nos fuimos sin recibir demasiados daños en el casco.
Ahora llega la gran sorpresa. El bueno de Bunji se disculpa. Dice “no hay problema”. Se encargará de todos los problemas, lo arreglará todo. Hasta entonces hemos estado trabajando por un anticipo: servicios ofrecidos a cambio de una línea de crédito con él. Nunca llega a mencionar que las reparaciones salen de nuestro salario. Supongo que tenemos un contrato de larga duración y que estamos amasando unos buenos créditos. Y entonces me pasa la factura. ¡Le debemos un par de cientos de miles de créditos! Afirma que eso es lo que cuestan las reparaciones, y ahora tendremos que hacer gratis nuestros próximos viajes sólo para devolver la deuda extra. ¿Adivinas lo que le dije?
Na’al: ¿Qué se comiera un insecto vox?
Solo: Hm, esa es buena. No, le dijimos...
Na’al: Sí...
Solo: ...¡Claro! Lo pasado, pasado. ¡Nos encantaría seguir trabajando para ti!
Na’al: ¿En serio?
Solo: Eso es lo que él cree. Matamos el tiempo en su base. Un puñado de cúpulas en un pequeño asteroide rocoso. Cuando el Halcón está listo...
Chewbacca: (Intraducible)
Solo: ¡Cierto, ni siquiera pudimos darle una nueva mano de pintura! Bueno, nos preparamos para otro viaje a quién sabe dónde. A algún lugar del que la mayoría de sus hombres ni siquiera habían oído hablar. Bueno, despegamos tranquilamente, pero aquí llega lo divertido. En lugar de salir a órbita, descendemos sobre la cúpula de Bunji y Chewie abre fuego con los cañones ventrales.
Na’al: ¿Bunji murió?
Solo: No. Pero si hubiera sido así se lo habría merecido. Chewie y yo ya no volvimos a ver ni un driit más de Bunji, pero al menos se corrió la voz para que nadie volviera a tomarnos por tontos. Nos metimos en algunas deudas importantes después de eso, porque Bunji ni siquiera terminó de arreglar bien el Halcón. Contrajimos algunas deudas importantes por préstamos de Ploovo Dos-Por-Uno. Tuvimos que hacer algunos trabajos para él.
No era mucho mejor que el Gran Bunji. Si te pones a pensarlo, no era mucho mejor que algunos de los hutts de los que he oído hablar. No era tan inteligente, pero cada vez que me reunía con él, me marchaba contándome los dedos y ansiando un baño. Le pagué hasta el último crédito que le debía, sólo que a mi ritmo. Aparentemente, eso le fastidiaba. Le hacía perder reputación ante sus acreedores. Como si necesitara ayuda para tener mala reputación.
Ploovo y yo finalmente nos separamos después de un trabajo de contrabando de armas en Duroon. ¿Por qué esos tipos nunca pueden hacer un trato limpio? Cuanto más te cuentan del trabajo y más te pagan sin rechistar, más cosas te ocultan de la visión general del asunto. Apuesto que Talon Karrde nunca dirige sus operaciones de forma tan turbia. Por alguna extraña razón, a todos los jefes mafiosos, incluyendo unos cuantos de los peces más gordos en el negocio del crimen a nivel galáctico, les encantan los juegos mentales. Les hace creer que son importantes.
En todo caso, por esa época, la Autoridad estaba instalando sus nuevos equipos sensores, unas bellezas de largo alcance de verdad. Tuvimos problemas para escapar de algunas naves piquete. Dado que el Sector está bastante centralizado, sólo hacen falta un par de días para que se transmita un Formulario de Transgresión de Tasas a todas las naves de que disponen.
Y Ploovo informó sobre nosotros. De todas formas se lo hicimos pagar bien. Apuesto a que sus ropas favoritas aún apestan. Por supuesto, necesitábamos identificaciones nuevas, lo habitual. Y como puede que ya hayas descubierto, para moverte por el Sector hace falta más dinero que en el Imperio. La rutina habitual.
Na’al: ¿Cómo consiguió que la nave resultara aceptable para la Autoridad?
Solo: En esas ocasiones, lo único que puedes hacer es ir a un especialista. Puedes encontrarlos allá donde vayas. Técnicos fuera de la ley, como Shug o Doc. En este caso, fue Doc. Traté con él y con Jessa, su hija. Tengo muchos buenos recuerdos de esa época... (En este momento, el general Solo se queda mirando fijamente al entrevistador)
Na’al: ¿Qué? ¡No he dicho nada!
Consejera Organa Solo: (Entrando en la sala) ¿Recuerdos culpables, Han? (A Na’al) No deje que le intimide. Le gusta cultivar esa imagen de tipo duro.
Solo: Eh, soy un tipo duro.
(Chewbacca suelta una risita y sale de la habitación)
Na’al: Si este es mal momento...
Solo y Organa Solo: (Al unísono) No, claro que no.
Solo: ¿Por dónde iba? Ah, sí. Fuimos a donde Doc, pero no estaba allí. Así que decidí que Chewie y yo...
Organa Solo: (Ríe)
Solo: Bueno, el caso es que Chewie y yo hablamos con Jessa. Ella se temía, acertadamente como luego supimos, que la Autoridad estaba detrás del asunto. Solo que no lo dijo abiertamente. Hicimos un trato para ayudar a ese académico en Orron III y conseguimos las reparaciones y la nueva identificación.
No teníamos ni idea de en qué nos estábamos metiendo.
Na’al: Por favor, ¿podría contarme más de sus acciones con la resistencia del Sector? Nuestros agentes sullustanos sugieren que puede haber algo de potencial si tan sólo supieran con quien contactar.
Solo: Eh, espera una Unidad de Tiempo Estándar. Para empezar, no existe ninguna resistencia. Ni de lejos. La gente codiciosa convierte a los pobres en insurgentes.
Na’al: Eso he notado.
Solo: Bien. En todo caso, 99 de cada 100 tíos que tienen un problema con el Sector sólo están molestos porque aún no han sido sobornados. En el Sector hay pocos héroes y muy dispersos.
Na’al: ¿Pero no trabajó con un equipo de asalto triani?
Solo: Técnicamente, sí. Pero sólo porque los triani son buenos luchando por lo que es suyo. Pero ellos no viven principalmente en el Sector. Trataban de obtener el control de un par de mundos... difícilmente comparable a lo que intentamos hacer nosotros.
Na’al: Ya veo. ¿Pero les ayudó a rescatar a un camarada?
Solo: Bueno, tengo que atribuir el mérito a quien se lo merece. Era Rekkon quien realmente se merecía el crédito por todo eso.
Na’al: ¿Esto tendría que ver con el ataque a las instalaciones del Confín de las Estrellas?
Solo: Sip. Sólo que no fue un ataque, fue algo más parecido a una revuelta. Cortamos la energía... de un modo realmente interesante. Ellos hicieron el resto. Doc lo tenía todo organizado. Claro está, teníamos a los mejores con nosotros... ojalá Rekkon hubiera tenido la oportunidad de ver cuánta razón tenía desde el principio.
Na’al: ¿Era el académico? ¿Qué clase de hombre era?
Chewbacca: (Intraducible)
Solo: En eso tienes razón. Era un gran hombre. En serio, la mayoría de nosotros se pasa la vida tratando de conseguir realizar algo, de encontrar un propósito. Él había logrado eso y más. Era uno de los mejores seres que he conocido jamás. Cuando murió, fue una gran pérdida para la galaxia. Si siguiera vivo hoy día, sería tan famoso como cualquier miembro del Consejo en nuestro lado de la frontera.
Con eso no quiero menospreciar a los demás que nos acompañaron, en absoluto. Todos ellos eran excepcionales. Atuarre, la triani, y su cachorro, Pakka. Rekkon los recogió y sacó lo mejor de ellos. Apuesto que incluso habría logrado sacar algo bueno de esa comadreja biliosa de Torm. Podrían haber enseñado dos o tres cosas a algunas de las escuadras de comandos que he liderado.
Y luego estaban los droides, Bollux y Max Azul. Me caían mejor que muchos orgánicos. Pero eso es otra historia.
Entramos y salimos de una de las prisiones más terribles en las que he tenido la mala suerte de estar.
Chewbacca: (Intraducible)
Solo: Eh, una deuda de vida funciona en ambos sentidos. Por supuesto, no podemos llevarnos todo el mérito. Sólo la mayor parte de él.
Na’al: ¿A qué se refiere?
Solo: Bueno, ese jefecillo… ¿Hirkugg? ¿Hirgix?
Chewbacca: (Intraducible)
Solo: Gracias. Hirken. Cometió el clásico error. Puso todas sus fichas a un número y salió perdiendo. Era esa unidad de dirección suya. Cuando hice que Uul-Rha-Shan le disparara por error, se puso en una espiral de sobrecarga. Él era el guardaespaldas de Hirken, un tipo duro de pelar. Pero con un solo disparo, se cargó la caja de Hirken y todo se derrumbó sobre nuestro amigo. Los equipos de salvamento probablemente aún estén recogiendo escombros.
Na’al: No le termino de seguir...
Solo: Todos los circuitos estaban controlados como sistemas esclavos por esa unidad en el cinturón de Hirken. Bum. Se acabó la instalación correccional de alta tecnología. La cosa despegó de la superficie del planeta y casi entra en órbita. Hubo muchas muertes, pero gracias a la agilidad mental de Atuarre, muchos de nosotros logramos escapar. No nos detuvimos hasta que llegamos a la nueva base de Jessa.
Organa Solo: ¿Y entonces?
Solo: Mantuve mi parte del trato. Doc mantuvo la suya. ¡Y el Franquicia Luchadora de Soles vuela de nuevo! (Con la mano, imita una nave volando a toda velocidad. Todos ríen.)

***

Solo: Entonces, ¿de qué quieres que hable ahora?
Na’al: Después de que escaparan del Confín de las Estrellas y depositaran a los prisioneros en Urdur, ¿qué hicieron entonces?
Solo: Recuperarnos de la fiesta, principalmente. (Risas) Bueno, Chewie y yo decidimos quedarnos en la base de Doc por un tiempo. Jess y yo habíamos acordado que ella repararía el Halcón y yo iba a hacerle cumplir su palabra.
Organa Solo: Apuesto a que sí.
Solo: ¿Quieres dejarme contar esta historia, querida?
Na’al: ¿Qué hicieron después de eso?
Solo: El wookiee y yo teníamos buenos recuerdos de Rampa. Una de nuestras primeras carreras importantes fue transportar nieve por los Rápidos de Rampa. Ya sabes, ahora que está tan contaminado, todo el planeta es bastante tóxico. Los contrabandistas... quiero decir, los honrados hombres de negocios sacamos un buen dinero transportando agua, hielo, nieve... y cualquier otra cosa que se pueda beber. Por supuesto, como la Autoridad establece una regulación realmente excesiva para ese tipo de cosas, tenemos que hacerlo discretamente, si entiendes lo que quiero decir...
Bueno, supusimos que la cosa no se pondría demasiado seria. Y supongo que eso te dará una idea de lo poco que vale mi sentido común.
Organa Solo: No seas demasiado duro contigo mismo. Eso es tarea mía.
Solo: Ya me he dado cuenta.
Chewbacca: (Intraducible)
Solo: Bueno, en cualquier caso, después de que perdiéramos hasta la camisa en ese negocio, nos quedamos a cambio unos cuantos montones de basura inútil. Decidimos tomarnos las cosas con calma en uno de los mundos de la periferia. ¿Qué sabes acerca de Kamar?
Na’al: Jamás escuché hablar de él.
Solo: Entonces eres afortunado. Allí tienen unos nativos bastante extraños, los Moradores de los Páramos. Al principio eran bastante amistosos, cuando comenzamos a mostrarles holopelículas.
Na’al: Cuénteme más.
Solo: Bueno, teníamos un viejo holoproyector, y pensamos que, qué demonios, podría resultar atractivo para los nativos. No tenían muchos conocimientos de tecnología, pero fabricaban unos abalorios muy interesantes, y nos dejaban una pila de ellos antes de cada función. Supuse que eso era todo lo que tenían... y servía para matar el tiempo mientras lograba poner a punto el Halcón.
Na’al: ¿Funcionó?
Solo: Por un tiempo. Pensaba que ya habíamos tenido bastante de malgastar nuestros créditos en un vano intento de tener éxito en el Sector, pero después de que los Moradores de los Páramos se volvieran intratables, decidimos regresar a los brazos de la Autoridad.
Na’al: ¿Podría explicarme mejor eso? ¿A qué se refiere con “volverse intratables”?
Chewbacca:  (Intraducible)
Solo: Ya te he oído. Oh, bueno, apareció un viejo conocido, Sonniod. Le conocía desde hacía tiempo, y solía dedicarse habitualmente a pasar de contrabando copias de holopelículas. Él podría conseguirnos algunas de recambio y nosotros podríamos arañar algunos créditos más. Pues bien, por la razón que fuera, no les gustó cuando animamos el espectáculo.
Chewbacca: Eh, no te pongas en plan crítico de arte. Empiezas a sonar como ese lingote dorado de C-3PO.
Na’al: ¿Qué ha dicho?
Solo: No te molestes en entenderle cuando se pone así de estupendo. En cualquier caso, el cambio en el programa no les sentó muy bien y nos despedimos rápidamente de Kamar. Hola de nuevo, Sector Corporativo. Estoy hambriento, ¿quién quiere comer?
Chewie: (Gruñe en obvio asentimiento)
Na’al: Desde luego, podemos tomarnos un pequeño descanso.

***

Solo: ¿Qué más quieres saber?
Na’al: Estábamos en el momento en el que decidieron regresar al Sector. ¿Aceptaron otro trabajo de Ploovo Dos-Por-Uno?
Solo: (Pensando) No, ojalá hubiéramos pensado en eso. Tal vez para entonces ya nos habíamos olvidado de ese dinko.
Chewbacca: (Ríe)
Solo: Supongo que tienes razón. Tal vez en ese momento Ploovo no habría sido precisamente amistoso con nosotros. En cualquier caso, Sonniod me habló de un trabajo para un cliente anónimo en Lur. Sólo que cuando llegamos allí, nos encontramos con escoria. Esclavistas...
Na’al: Creo haber escuchado algo acerca de eso.
Solo: En fin, no tuvimos demasiada suerte. Debería haberme dado cuenta de que algo iba realmente mal cuando no aparecieron cuando aterrizamos. Si alguna vez haces un viaje de recogida de mercancía, asegúrate de que aparecen a plena vista para recibirte.
Na’al: Ah, bien.
Solo: Resulta que su juego era este: contratan a un piloto para transporte a unos pobres diablos -en esta ocasión eran lurrianos- y entonces cuando aterriza se deshacen de él y toman su nave. Hacen la entrega y venden la nave. Obtienen ganancia por partida doble. Pero cuando se enfrentaron a nosotros recibieron más de lo que se esperaban. ¿Verdad, socio?
Chewbacca: (Intraducible)
Solo: El tipo que dirigía el cotarro se llamaba Zlarb. Bueno, puede que no hayas oído mucho acerca de él, pero no era ni la mitad que otras sucias escorias esclavistas que conozco. Simplemente, Zlarb tenía contactos muy elevados en la Autoridad. Y realmente tenía pinta de tipo duro. Pero no se daba cuenta de lo útiles que pueden llegar a ser los droides.
Organa Solo: Un momento, me deben estar engañando los oídos.
Solo: ¿Quieres dejarme terminar? Bollux y Max Azul nos ayudaron sobremanera en esos momentos. Aunque la mayor parte del trabajo lo hicieron los propios lurrianos. Aunque, en mi opinión, la muerte es poco castigo para los esclavistas.
Chewbacca: (Intraducible)
Solo: Ya te he oído. Desde luego, eso nos dejaba con un saldo negativo del orden de 10.000 créditos. Y yo siempre reclamo mis deudas. Por suerte, antes de realizar el Salto Final, Zlarb dejó algunas pistas.
Na’al: ¿Pistas para qué?
Solo: Para ajustar cuentas con los tipos que pensaron que podían convertirme en esclavista. Eso es lo que nos llevó a Bonadan, donde conocimos a Fiolla.
Na’al: ¿La auditora general?
Solo: Bueno, entonces sólo era un agente independiente, pero enseguida me di cuenta de que tenía la cabeza bien amueblada. (Mira a Organa Solo) Por supuesto, nunca fue más que una buena compañera de viaje, pero nos ayudó a salir de muchos líos.
Organa Solo: (Ríe) Eras incorregible.
Solo: ¿¡¿Era?!?
Organa Solo: Está bien, aún lo eres. Estás comenzando a sonar como Lando cuando fue a esa escuela.
Na’al: Oh, oh.
Solo: Bueno, Magg, el socio de Zlarb, nos estaba persiguiendo. Resulta que también estaba tomando por tontos a Fiolla y a toda la Autoridad, pero conseguimos desenmascararle.
Chewbacca: (Intraducible)
Na’al: (Para sí mismo) La próxima vez debería traer un droide de protocolo.
Solo: ¿Eh?
Na’al: Preguntaba que qué hicieron para ayudar a descubrirle.
Solo: Bueno, fue un trabajo de los gordos, Fiolla y yo por un lado, y Chewie y los droides por otro. Nos las vimos con Magg y sus comandos y terminamos todos enfrentados en Ammuud.
Na’al: Tenía entendido que llegó a conocer a Odumin...
Solo: Ah, sí. Ese tipo... tenía más cerebro que muchos gobiernos de sector al completo. Nos engañó a base de bien. Se hacía pasar por Spray, un estúpido y despreocupado recaudador de Vinda y D’rag. Más gente a la que debíamos dinero. Pero no pudo mantener su tapadera mucho tiempo.
Como iba diciendo, terminamos en Ammuud, en medio de un desagradable asunto con rivalidades entre clanes. Salvé la vida de Mor Glayyd, ¿sabes?
Na’al: ¿En serio? Tengo entendido que está abriendo puertas a la Nueva República.
Solo: Bueno, supongo que dejé buena impresión en él y en su hermana.
Na’al: ¿Una hermana?
Solo: Su hermana había sido atacada por Gallandro, un secuaz Espo.
Na’al: ¿Ese Gallandro? ¿El que acabó con la banda Malorm?
Solo: Sí. Lo hizo para provocar que el Mor lo retara en duelo. Un duelo convenientemente fatal.
Na’al: Necesitaré que profundice en esto más adelante. Por favor, continúe.
Solo: Bueno, Magg trató de atraparme una última vez. Yo creía que para entonces ya llevaría tiempo muerto, pero no hubo tanta suerte. Por supuesto, entonces apareció la Autoridad.
Na’al: ¿Qué hizo entonces?
Solo: Bueno, por abreviar una larga historia, después de que yo derrotara en duelo a Gallandro, la Autoridad decidió pagarme y dejarme marchar.
Na’al: ¿Usted venció en duelo a Gallandro?
Chewbacca: (Intraducible)
Solo: Sí, lo hice. (A Chewie) Ya lo sé...
Chewbacca: (Intraducible)
Solo: Sí, sí, ahora iba a contárselo. Odumin trató de jugárnosla, pero cuando mostramos que teníamos las mejores cartas, se vieron obligados a hacer las paces con nosotros. De todas formas, sabíamos que había llegado el momento de largarnos de allí.
Na’al: Eso es todo un logro. ¿Fue justo antes de que fuera a trabajar para Jabba?
Solo: Oh, no. La siguiente gran historia terminó llevándonos al wookiee y a mí en un viaje allá donde Xim el déspota perdió el sombrero. Porque tenía un sombrero... ¿no?
Na’al: Bueno, en realidad él tenía...
Solo: Es una broma.
Na’al: Oh.
Solo: Esa fue una de las aventuras más peligrosas que jamás hemos tenido. Pero esa es otra historia...

martes, 14 de abril de 2015

Conclusiones agoreras

Conclusiones agoreras
Michael Allen Horne

El siguiente texto está extraído de un memorando de Inteligencia de Alto Secreto del brigadier Colin Darkmere, del Mando de Operaciones de Inteligencia, al Consejo Provisional de la Nueva República.

Aunque hemos sido afortunados al ver derrotados por fin a los Devastadores de Mundos, aún debemos enfrentarnos a algunas realidades incómodas respecto a su desarrollo e implementación. La Señal de Control Maestro robada ha sido de lo más efectiva para ocuparse de los escasos Devastadores que aún quedan y no han tenido lugar nuevos ataque en al menos una semana.
Sin embargo, esto no descarta la posibilidad de que puedan usar un sistema de codificación modificado contra nosotros. He asignado un equipo para desarrollar nuevas contramedidas. Dudo que hayamos visto lo último de los aplasta-ciudades. La cuestión que pretendo abordar es, principalmente, las secuelas y los planes que el Imperio pueda tener todavía para nosotros.
De acuerdo con unas transmisiones interceptadas recientemente, hay un incremento del 64% en las comunicaciones entre sectores. Puede que se esté formando un frente unido contra nosotros. Esto sugiere que, antes de su último (y, esperemos, permanente) fallecimiento, el Emperador, a través de intermediarios o por orden directa, infundió un nuevo nivel de organización en sus lacayos.
Militarmente, todavía poseemos la mano ganadora y lo más probable es que ellos se den cuenta de ello. Por tanto, es probable que se tomen su tiempo, sondeándonos en busca de debilidades. Más preocupante es la posibilidad de que puedan estar preparando una nueva arma, más temible, para arrojarla sobre nosotros. Tengo trabajando tres equipos de operaciones, dirigidos por el capitán Kushone, el comandante Dado Koat-xi y el coronel Keltric. Nuestra red de informadores apoya las conclusiones que hemos obtenido:
  1. El Imperio está desarrollando armas de destrucción masiva más nuevas y terribles. El Ingeniero Jefe Umak Leth, entre otros, está trabajando en ellas.
  2. Esas armas aún están incompletas. Se desconoce cuánto tiempo tardarán en utilizarse en el conflicto.
  3. Algunas de esas armas se están desarrollando en una instalación de investigación de alta seguridad que no conocemos. Leth y parte de su plantilla ha desaparecido de nuestra vista al menos en ocho ocasiones.
  4. Actualmente se desconoce cómo han logrado mantener esta base totalmente oculta de nuestros espías, pero estamos comprobando cada pista para localizarla.
Los hechos son escasos, y no son reconfortantes en absoluto. Esto es todo lo que puedo presentar confidencialmente en este momento, pero les mantendré informados conforme se vayan desarrollando los hechos. Mi principal recomendación es mantener un alto nivel de alerta en nuestras fronteras con el Imperio mientras recabamos más información.

lunes, 13 de abril de 2015

Arhul Hextrophon en la Academia Militar Memorial Brionelle

Arhul Hextrophon en la Academia Militar Memorial Brionelle
Michael Allen Horne

El siguiente archivo de texto ha sido extraído de las notas de una reciente conferencia dada por Arhul Hextrophon en la Academia Militar Memorial Brionelle, en Chandrila, poco después del ataque en Calamari.

Una de las cuestiones más persistentes para los estrategas de la Nueva República ha sido la aparente infinita obsesión del Imperio por las super armas. Desde Super Destructores Estelares hasta esferas de torpedos, ha sido casi imposible sobrestimar la capacidad de fuerza destructiva disponible para un Moff o Comandante de Grupo de Sector cualquiera. La Flota Estelar Imperial tiene miles de naves capitales con suficiente potencia de fuego para eliminar civilizaciones o esterilizar mundos. Incluso en su apogeo, en la Batalla de Endor, las flotas combinadas de la Alianza Rebelde siempre dependían de mejores datos de inteligencia, tácticas de guerrilla o la fe en la Fuerza para obtener la victoria.
Los planificadores militares del Nuevo Orden tienen un insaciable apetito de armas más nuevas y letales. Las más famosas de esas armas, y las más características de la mentalidad imperial, han sido las Estrellas de la Muerte.
Inmensas, aparentemente impenetrables y armadas con una apabullante cantidad de poder destructor, incluyendo el famoso superláser, las Estrellas de la Muerte son el arma definitiva. Sin embargo, resultaron ser sorprendentemente vulnerables a los ataques. Después de ese disparo de uno entre un billón que hizo estallar en átomos la primera Estrella de la Muerte en el sistema Yavin, los departamentos de propaganda del Imperio se pusieron a trabajar a destajo. Era mejor negar que la estación hubiera existido jamás que sugerir que el todopoderoso Imperio pudiera sufrir una derrota tan impactante. Los últimos informes desde Alderaan mostraban demasiado pánico como para ser fiables, y con el control imperial de los medios, fue bastante sencillo para el Imperio dirigir el flujo de información. Fue igualmente sencillo desacreditar o eliminar a los testigos supervivientes (principalmente miembros de la Alianza Rebelde).
El aspecto verdaderamente sorprendente del asunto fue el hecho de que el Imperio comenzara inmediatamente a trabajar en una segunda Estrella de la Muerte después de que la primera fuera destruida. El sistema Endor fue elegido como lugar de construcción. Esta vez, el Emperador se encargó de que las noticias del proyecto llegaran a sus enemigos; esta nueva Estrella de la Muerte serviría como cebo para una inmensa trampa. Contra todo pronóstico, esta nueva versión del “arma definitiva de la galaxia” fue destruida por los guerreros de la Alianza.
Por lógica, eso debería haber destruido toda la fe en la Doctrina Tarkin. Y sin embargo podemos ver que no fue así. Poco después del ataque en Calamari, la Rebelión recibió informes de mundos lejanos en las Regiones Fronterizas cuyas superficies habían sido arrasadas por cosas monstruosas que los supervivientes llamaban “aplasta-ciudades”.
Por supuesto, con el tiempo descubrimos la verdad de esas historias. Los horribles Devastadores de Mundos eran simplemente la última de las super armas del Imperio. Examinando detenidamente la propia Doctrina Tarkin, podemos encontrar una explicación para el desarrollo continuo de super armas. Cito: “...durante mucho tiempo he sido de la opinión de que su Nuevo Orden necesita un símbolo innegable y arrollador para impresionar y, sí, aterrorizar a las masas.”
La palabra clave es “símbolo”. Podemos deducir de ahí que nunca hizo falta que la Estrella de la Muerte funcionara para ser efectiva. Que lo hiciera fue una importante ventaja añadida, pero en gran medida irrelevante. En más de un sentido, para cuando fue destruida, la Estrella de la Muerte original ya había realizado un importante servicio para su propósito.
Podía paralizar de terror mundos enteros. Donde había una, ¿por qué no más? En la imaginación del público, acechaba el temor a que aún quedara  algún arma similar, o tal vez incluso una flota de ellas oculta en alguna región oscura del espacio, golpeando en secreto contra mundos intransigentes. El secreto que siempre había rodeado al proyecto y la vehemencia con la que el Imperio negó la existencia de la Estrella de la Muerte le dio el poder de un símbolo mitológico.
Una propaganda diabólicamente buena. Y sin embargo todavía hay pruebas que sugieren que en la Doctrina Tarkin hay más de lo que se creía en un principio. Con la revelación de la posible inmortalidad del Emperador, viene a la mente una nueva teoría. Sin un fin aparente a su reinado, el Emperador podría prever un momento en el que quisiera expandir su reino.
¿Sería suficiente una única galaxia para Palpatine el Inmortal? Creo que no. La Antigua República había considerado durante mucho tiempo la posibilidad de contactar con otras galaxias e hizo varios intentos frustrados al respecto. Palpatine incluso destruyó en secreto el más reciente de estos intentos, el proyecto Vuelo de Expansión. De acuerdo con lo que hemos recuperado de las notas del Almirante Thrawn, él dirigió la misión para matar a los seis Jedi que iban a bordo de la nave.
Parece obvio que el fin último de Palpatine es la conquista, no sólo de nuestra galaxia, sino de otras. ¿Qué mejor manera de asegurarse su supremacía militar que con esos Devastadores de Mundos? Llegando a un mundo tras otro, consumiéndolo y creando armas mientras la batalla se recrudece sobre ellos, sin que nunca les falten recursos ni energía... la imagen es aterradora.
Debemos dar gracias a que los esfuerzos de nuestros héroes más valerosos, especialmente Luke Skywalker y Leia Organa Solo, han terminado con el terror del Emperador.