jueves, 18 de diciembre de 2014

La muerte de una base rebelde

La muerte de una base rebelde
Greg Gorden

El compartimento acorazado se balanceaba rítmicamente de un lado a otro mientras el caminante AT-AT se abría paso aplastando la maleza y los arbustos que rodeaban la base rebelde. En el interior, los soldados de asalto agarraban sus rifles bláster y aguardaban con calma a que el caminante alcanzase su posición. En el exterior, los disparos bláster llenaban el aire. Ocasionalmente, un disparo daba en su objetivo, haciendo resonar ecos por la bestia mecánica gigante antes de salir rebotado con fuerza de sus costados blindados.
El gigantesco caminante tembló, con el ritmo de sus zancadas interrumpido momentáneamente cuando su inmensa para aplastó un edificio bajo. Abandonando su bláster medio de repetición, un grupo de defensores rebeldes huyeron a la desesperada lejos de su camino mientras el caminante continuaba su avance. Muchos no llegaron muy lejos conforme la cabeza del caminante escupía muerte de color amarillo y naranja brillante sobre ellos.
Desde la cabina del caminante imperial, el comandante Hayvlin observó a los rebeldes fugitivos y activó el comunicador.
-Que comience el asalto terrestre.
Lentamente, el caminante se detuvo. Su cabeza se movía de un lado a otro mientras seguía disparando a las tropas rebeldes. Con chirrido de engranajes, tembló ligeramente mientras sus piernas se doblaban, haciendo descender hasta el suelo su gigantesco cuerpo. Se abrió la escotilla trasera y una rampa bajó rápidamente a tierra.
Pies acorazados resonaron contra la rampa de metal cuando los soldados de asalto salieron apresuradamente del caminante.
Los disparos bláster de los rebeldes lanzaron por el aire a los tres primeros soldados de asalto, contra los costados del caminante. Pero eso no sirvió para ralentizar a los soldados de asalto que iban tras ellos. Descendieron rápidamente por la rampa, dispersando a los rebeldes con sus disparos bláster antes de que el tiroteo se prolongara demasiado. Un rebelde trató de arrojar una granada a las figuras acorazadas que avanzaban. Antes de poder lanzarla, su cuerpo yacía humeante en la tierra.
Los soldados de asalto se separaron. Unos grupos se dirigieron a la parte frontal del caminante para formar un perímetro junto a otros soldados de asalto que descendían de caminantes cercanos. Otros grupos avanzaron hacia la entrada de la base subterránea. Usando cañones bláster destruidos, rocas y arbustos como cobertura, los soldados de asalto avanzaron, empujando en su avance a los rebeldes.
No pasó mucho tiempo hasta que no quedaron rebeldes vivos en la superficie. Sólo figuras acorazadas blancas y negras se movían junto a las puertas metálicas de la base.
-Han cerrado las compuertas blindadas. Que venga un equipo de corte –ordenó el comandante del asalto.
En el interior de la base, los rebeldes estaban agazapados nerviosamente en el pasillo, con los blásters listos para disparar. Brillaron las luces sobre las puertas blindadas mientras los soldados de asalto se abrían paso cortando a través de ellas. Las compuertas blindadas cayeron hacia dentro con un fuerte golpe que resonó por todo el pasillo. Luego, se hizo el silencio, y después el pasillo se llenó de ardientes y veloces rayos de luz.
Fragmentos de roca y metal salían despedidos por el aire cuando los disparos de bláster impactaban en paredes y maquinaria. Seis soldados de asalto fueron abatidos mientras se apresuraban a cruzar por la abertura recién cortada. Pero sus cuerpos fueron aplastados por los pies de más soldados de asalto que entraron como una marea en la base. Comenzaron a avanzar inexorablemente por el pasillo. Los disparos bláster de los rebeldes iban encontrando sus objetivos, dejando soldados de asalto dispersos a izquierda y derecha, pero los defensores rebeldes no iban a escapar indemnes.
Aunque sus muertos estaban comenzando a amontonarse en los pasillos, los soldados de asalto hicieron retroceder rápidamente a los defensores. Los rebeldes se internaron más profundamente en los túneles de la base, dirigiéndose a su única esperanza de escapar: una salida de hangar oculta en la parte trasera de la base.
Los soldados de asalto les siguieron, extendiéndose rápidamente por la base, sin tomar prisioneros. El Imperio pretendía realizar un golpe de castigo, y los soldados de asalto tenían sus órdenes: alcanzar el generador de escudo y destruirlo, y luego formar un perímetro alrededor de la zona para contener a las tropas rebeldes mientras el Destructor Estelar Vengador borraba la base de la faz del planeta.
Un rifle bláster de repetición abrió fuego al final del pasillo, reteniendo a los soldados de asalto, que tuvieron que agazaparse, y ganando tiempo para que los técnicos rebeldes pusieran en posición los aerodeslizadores restantes. Las compuertas blindadas se abrieron cuando los rebeldes abandonaron el bláster pesado y corrieron hacia los deslizadores que comenzaban a elevarse. El primer aerodeslizador salió disparado de la base, sólo para estallar inmediatamente después. Los demás aerodeslizadores ya estaban dirigiéndose afuera. Incapaces de detenerse en el estrecho espacio de la salida, salieron justo ante la potencia de fuego combinada de los cuatro AT-AT y de la dotación de tropas de asalto que les esperaban afuera. Cuando el último de los deslizadores estalló en llamas, los soldados de asalto corrieron hacia la base y se reunieron con los que ya estaban dentro.
En lo alto, sobre el planeta, el Destructor Estelar Vengador estaba convirtiendo la base rebelde en escombros metálicos. Disparos de energía láser de alta potencia saltaban desde la nave hasta la superficie del planeta. Cuando finalizó el bombardeo, una figura de uniforme gris caminó con confianza por el puente del Vengador. El capitán Ferdas alzó la mirada de sus instrumentos y saludó al recién llegado.
-Lo ha hecho bien, comandante Hayvlin. Lord Vader estará complacido.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Comentarios sobre armas de apoyo a infantería

Comentarios sobre armas de apoyo a infantería
Greg Gorden

Lanzador de misiles portátil Merr-Sonn PLX2 “Plex”: Soldado Imperial Kosk

El Plex es ligero, un cambio agradable respecto a otros sistemas. Pero no soporta un manejo brusco, o si no el sistema de puntería fallará. Desde luego, puedes arreglarlo con herramientas de mantenimiento normales, pero se tarda cerca de una hora. Y no hay tiempo para eso cuando estás en mitad de una acción.
Puedes anular un sistema de puntería roto y disparar de todas formas, pero no hay garantías de que le des a nada. Si disparas un cohete, todo va bien: es línea de visión directa. Pero si es un misil guiado, se activa alguno de los sistemas de rastreo y no hay forma de saber cuál.
Un pequeño problema para los soldados descuidados es el botón de disparo. Tienes que pulsarlo dos veces: una vez para fijar el sistema de guiado y una segunda vez para disparar. He visto soldados apresurados pulsarlo sólo una vez, y luego preguntarse por qué no se ha disparado el misil.
Aparte de esas cosas, el misil de Modo Activado por Gravedad que dispara el Plex es la mejor arma de rastreo y destrucción que he visto para usar contra vehículos repulsores. Es rápido, y casi imposible de quitárselo de encima una vez se fija en su objetivo. Admito que los sistemas de rastreo visual del MAG pueden confundirse con otras imágenes del cielo. Una buena maniobra evasiva también puede sacudirse el misil. Pero una vez que ha atrapado una firma repulsora, ese vehículo es historia.


Cañón DEMP Merr-Sonn: Soldado Imperial Dokus

Estábamos en Tatooine durante un registro rutinario. En un lugar del desierto, los droides de trabajo de un granjero de humedad no nos permitieron registrar su estación de evaporación. Nuestro oficial superior no se lo tomó demasiado bien. Los droides no se apartaban, así que se volvió hacia mí –soy el artillero DEMP- y me ordenó que me ocupara de ellos.
La primera configuración ioniza los sistemas de un droide. Suelta algunas chispas, pero puede operar con normalidad en un instante. Nunca usamos esa configuración. Si necesitas detener a un droide, eso no lo elimina de la acción. Sólo le hace detenerse un momento.
La segunda configuración es más útil. Aturde a un droide, igual que un bláster puesto en aturdir hace con un humano. Lo deja sin sentido durante un buen rato; suficiente para hacer lo que hayamos ido a hacer.
La tercera configuración es la divertida. Los vuela por completo. No sólo cortocircuita su fuente de energía, sino que también ataca al motivador y quema la memoria. Se supone que debe usarse para aturdir droides fuertemente blindados, y detener a aquellos que son una amenaza obvia.
Bueno, me sentía tan amenazado por esos droides de trabajo que puse el DEMP en “freír” y les disparé. Los detuvo, desde luego, y algo ardió con tal fuerza que uno de ellos estalló realmente en llamas.
Nunca había visto que pasara eso antes. Descubrí que un droide en llamas es algo bastante espectacular.


Lanzaproyectiles BlasTech CSPL-12 “Caspel”: Teniente Harburik

El Caspel tiene mala reputación en algunos círculos, pero sólo entre soldados que no mantienen limpia su arma. Aseguran que se atasca y detona el proyectil cuando todavía está en el lanzador.
Cierto, eso ha pasado una o dos veces. La ocasión más notable fue el accidente que mató al general imperial Azarin en Lafra. Pero la investigación demostró que fue la culpa fue de la negligencia de un soldado, no de su arma.
No, el Caspel no es una pieza de equipo tan sensible. Tan sólo hay que vigilar que no haya suciedad atrapada alrededor del percutor de los proyectiles, y asegurarse de que está limpio. Eso es lo que puede causar que el lanzador se atasque. Luego, claro, el proyectil se activa i estallará si se ha quedado atorado.
Sin embargo, básicamente, el arma es simple y fiable. No es tan deslumbrante como un bláster, pero cubre una gran necesidad en unidades tácticas pequeñas. Y el Caspel no tiene tantas pegas como otros lanzaproyectiles que he visto. Parece que cuesta una eternidad fijar el adaptador de granadas, pero siempre da esa impresión cuando necesitas disparar granadas con rapidez. Por supuesto, cuando un equipo de ataque lleva un Caspel a una misión, tienes que planear de antemano los suministros de botes de humo y agentes químicos. Sólo acepta los botes especiales diseñados para el arma, y granadas de modelo estándar; nada más. Así que si no llevas la carga que necesitas para tu CSPL, no puedes sustituirla con munición para otras armas.


Bláster Pesado de Repetición Merr-Sonn EWHB-10 “E-Web”: Soldado Imperial Reydon

El E-Web es un buen arma, pero no está construido para ser disparado por un solo hombre. Oh, puedes hacerlo, desde luego. Pero desearías poder hacerlo mejor.
Eso me ocurrió a mí cuando estábamos en Keskin. Nos quedamos rezagados después de nuestro último tiroteo y tomamos posición a las afueras de la ciudad. Ohvan y yo montamos los E-Web y nos preparamos para pasar la noche. Estábamos esperando a que regresaran nuestros exploradores, hasta que estalló una refriega nocturna y nos iluminaron. Ohvan fue alcanzado y cayó contra el Eksoan. Yo me lancé hacia el módulo de energía para evitar que cayera dando tumbos por la colina. Ese módulo de energía es pesado, y se cae se lleva consigo los acopladores de potencia.
Algunos disparos sacudieron el E-Web, pero no pudieron derribarlo. Los rebeldes pasaron a toda velocidad y me vieron agachado junto al módulo de energía. Pensaron que me habían alcanzado, y pasaron de largo. El otro E-Web, un poco más lejos a mi derecha, explotó un minuto más tarde. Es realmente peligroso cuando el refrigerante criogénico recibe un disparo. Para cuando pude enderezar los acopladores de potencia y abrí fuego, los rebeldes se estaban dispersando por la jungla.
Sin un hombre de apoyo, es muy difícil disparar un E-Web. No se controlan los disparos, no puedes proteger la fuente de energía ni vigilar el refrigerante, y es incómodo apuntar con el cañón. Mi precisión de tiro se vio reducida a la mitad, y apenas pude derribar a un puñado de rebeldes antes de que pudieran ponerse a cubierto.
Nunca más quiero tratar de disparar un E-Web yo solo si puedo evitarlo. Y menos en un tiroteo.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Todo el poderío del Imperio


Todo el poderío del Imperio
Greg Gorden

El capitán Oweg caminaba velozmente hacia la parte delantera del puente. Algunos de los tripulantes del pozo sonrieron disimuladamente a su paso, advirtiendo el característico caminar del capitán. Los andares de Oweg indicaban que tenía buenas noticias de las que quería cobrar personalmente todo el mérito. El moff Vensell, de pie junto a la ventana, tenía la mirada perdida sin mirar nada en particular. Recibió el vigoroso saludo militar de Oweg con un casual movimiento de cabeza y siguió sin centrar su mirada en nada concreto.
-Tenemos una actualización de astrogación –dijo el capitán-. Los datos del sensor de hiperseñal y los nuevos cálculos indican que todas las naves emergerán en formación del hiperespacio. Sólo se espera que el crucero de asalto Shador se desvíe más de un segundo de arco desde que abandonamos Jerijador.
El capitán esperó, permaneciendo en posición de firmes. Vensell no le dio permiso para marcharse. Oweg comenzó a sentirse incómodo. La tripulación del pozo alzó la mirada, consciente del silencio. Oweg miró a la tripulación del pozo. Vensell realizó lentamente un cuarto de giro, examinando los centros informáticos. Oweg volvió a erguirse en posición de firmes al deducir las intenciones de Vensell.
-Astrogación me asegura que los datos tienen una desviación estimada de menos de un cuarto de factor –exclamó el capitán. Vensell asintió con la cabeza mientras Oweg volvía a cuadrarse con un movimiento seco. Realizó otro ligero cambio en su postura mientras el capitán se retiraba agradecido.
La tripulación del pozo, atenta a la postura del moff, comenzó a ejecutar cargas de prueba por todos los sistemas de armamento del Valiente. Cuando la mirada del moff comenzó a vagar sobre distintas partes del puente, la tripulación cobró vida de golpe. El pozo de comunicaciones comenzó a preprogramar mensajes de orden de disparo para las otras naves, cubriendo todas las contingencias que tenían planeadas. Los controladores comenzaron el protocolo de lanzamiento con los pilotos de TIE. La tripulación de sensores comenzaron a calibrar sus instrumentos, ajustándolos lo más fino posible para minimizar cualquier ruido. Se probaron las cargas de escudo, comparadas con el consumo de energía estándar de los motores. El timonel comprobó todas las simulaciones de emergencia con los técnicos de la sala de máquinas. Todas las secciones informaron al teniente al mando. Cuando todas las luces estuvieron en verde, el teniente alzó la mirada hacia el moff.
-Preparados para salir en 45. Procederemos siguiendo los vectores de ataque a menos que usted altere el plan, señor.
Vensell asintió, se volvió, y miró al timonel.
-Teniente...
El teniente de pozo Hast se cuadró más rápido de lo que había hecho nunca en sus días de Academia cuando escuchó la voz de Vensell.
-¿Sí, señor?
-Mostremos a esos rebeldes lo que significa la expresión “todo el poderío del Imperio”.

Una misión de recuperación

Una misión de recuperación
Greg Gorden

Kanda Farral observó por la pantalla visora cómo la última de las naves de guerra imperiales saltaba a la velocidad de la luz. El capitán Sreethyn había puesto al máximo los motores de El Hallazgo Afortunado al salir de Jerijador con la nave. Kanda comprobó con aire ausente algunos de los conjuntos sensores. Volvió a mirar cuando vio pulsos indicativos que marcaban la ubicación aproximada de más de una docena de naves, todas ellas aproximadamente en el mismo vector que El Hallazgo Afortunado. Todas se dirigían veloces como un disparo de bláster hacia el punto de salto de los imperiales.
-¡Prepárate, mujer! No te he contratado para que te pases el día mirando lucecitas de colores –gruñó Sreethyn-, y parece que algunos de los restos son mayores de lo habitual. Ajusta la programación de los droides de recuperación.
Kanda reprogramó diestramente cada uno de los cuatro droides, pero tuvo más dificultades de las que le habría gustado para ponerse su traje. Volvió la mirada para ver si Sreethyn se había dado cuenta. Su sonrisa forzada y su ligero movimiento de cabeza decían que sí lo había hecho. Bien, ahora él sabía a ciencia cierta que le había mentido acerca de su experiencia en gravedad cero. Los droides iban a hacer la mayor parte del trabajo, así que ocuparse de ellos era lo más importante.
-Recuerda sujetarte antes de salir.
Kanda se encontró asintiendo, un movimiento torpe dentro de un traje de trabajo, en respuesta a la voz que sonó débilmente en su comunicador. Entró en la esclusa, asegurándose de que la frecuencia del activador de rayo tractor y de sus balizas tractoras era la misma. Entonces siguió al pie de la letra la secuencia de despresurización, y saltó al vacío junto a los droides. Kanda quedó complacida al ver a los droides maniobrar inmediatamente siguiendo un patrón de búsqueda óptimo. Comenzó a inspeccionar los desechos de la flota imperial.
-Hay un conjunto Treson, a un tercio de capacidad, con superficies de servocircuitos AIK, configuración OP... ¡Lo han tirado sin más!
-Esa es la clase de material que estamos buscando, Farral –dijo con excitación la voz de Sreethyn a través del comunicador. Kanda comenzó a etiquetar contenedores y a activar las balizas. Inmediatamente los contenedores comenzaron a avanzar hacia el casco de El Hallazgo Afortunado.
-¿Por qué desechan sin más lo bueno junto a lo malo? –preguntó Kanda mientras maniobraba para evitar una pieza compacta de chatarra.
-Porque son el Imperio. Tienen más dinero que naves, ¿sabes? Así que cuando se trata de asignar el espacio de carga antes de un salto, se llenan hasta las bordas. Si andan con prisas, simplemente remplazan los contenedores a medias por otros completamente llenos.
-Pero no puedes vender muchas de estas cosas en el mercado, Sreethyn. Es tecnología ilegal... -Kanda se detuvo, dándose cuenta de que Sreethyn podía vender perfectamente esa clase de equipo siempre que nadie se enterara de ello. Y Sreethyn estaba dentro de la nave, y Kanda en el exterior. Era imposible descifrar la risa de Sreethyn a través del comunicador.
-No soy ningún contrabandista, Farral. Soy un rescatador con licencia. Recojo el material, vendo lo que sea legal en el mercado abierto, y revendo el resto de vuelta a la Armada.
-¿La Armada recompra su basura?
-Si divido los restos en unidades estándar, sí, lo hacen. Pagan el precio íntegro. Me gusta pensar que es como si recuperara parte de mis impuestos.
Kanda etiquetó otro contenedor. Se rio al ver a dos de los droides peleándose con una cápsula condensadora WD, mientras toda la unidad y los droides avanzaban lentamente hacia El Hallazgo Afortunado. Esto era absurdo, pero estaba bien pagado. Podría llegar a gustarle.