lunes, 1 de agosto de 2011

El honor de los Jedi (138)

138
Luke hace girar el carro. Una hora más tarde, rodean una suave curva y el zumbido incrementa súbitamente su volumen.
-Espero que este camino no haga que nos maten -dice Luke.
-No sé qué es lo que está causando ese ruido -dice Erling-, pero sí que sé que por aquí se va a las estaciones de lanzamiento.
El zumbido continúa, haciéndose más fuerte conforme avanzan. Una gran tubería amarilla de un metro de diámetro aparece sobre ellos. Luke y Erling deben agacharse para evitar golpearse las cabezas. Cinco kilómetros más adelante, el pasaje se ensancha y la tubería entra en una gran caja. Tan pronto pasan de largo la caja, el zumbido desaparece.
Dos horas más tarde, alcanzan una intersección. Erling indica a Luke que giren a la derecha. El pasillo pronto comienza a ascender y termina en unas puertas activadas por sensores. Luke avanza hacia los sensores, nervioso ante lo que puedan encontrarse al otro lado. Las puertas se abren con un siseo.
Un breve pasillo se extiende unos 20 metros ante ellos, antes de formar un cruce con forma de T con otro pasillo. Hay una puerta cerrada a cada lado del breve pasillo. Al contrario de los túneles de la instalación subterránea, estos pasillos están tan bien iluminados que le hacen daño a Luke en los ojos. Las puertas se cierran con un golpe tras ellos. Luke aparca el carro junto a la puerta de la derecha.
-No podemos seguir viajando así -dice Luke-. Si nos topamos con alguien antes de que nuestros ojos se acostumbren, estaremos en serios apuros.
Descarga a Erredós y lo coloca frente a la puerta.
-Ábrela.
El droide extiende obedientemente un apéndice y desactiva el cerrojo. Luke entra dentro tan pronto como la puerta se hace a un lado con un siseo.
La luz es menos brillante en el interior. La sala está repleta de equipo confiscado; blásteres de todas las formas y tamaños, un par de cañones láser y de iones, vibro-hachas, picas de fuerza, y armaduras personales. Una armadura en concreto atrae la atención de Luke. Es negro como el polvo de nebulosa, con una capa y un casco acampanado. Aunque no es una réplica exacta del traje de Darth Vader, es lo bastante parecido como para engañar a alguien que sólo conociera de oídas al Señor Oscuro. Luke no tiene la menor duda de que el propietario de esa armadura fue arrestado por hacerse pasar por Vader. De todos los crímenes que un ser pudiera cometer, Luke no puede pensar en nada más estúpido.
Erling se acerca a Luke.
-Me gustaría que aceptases mi agradecimiento -dice. Incluso cuando intenta ser humilde, Erling construye sus frases en función de sus propios deseos y voluntades.
-¿Por qué?
-Por salvarme la vida, a pesar de los problemas que pueda haber causado.
-Que causaste -corrige Luke. Aún no está dispuesto a perdonar a Erling-. Buenas personas murieron.
-Entonces acepta también mis disculpas. Lo compensaré.
-¿Cómo? -salta Luke-. ¡Han muerto! No puedes devolverles la vida. -Erling baja la mirada y lucha por no dar una respuesta airada-. Olvídalo -dice Luke un instante después. Los resentimientos no servirían de nada-. Gideon vino porque quería hacerlo. Acepto tu agradecimiento, pero no merezco ninguna disculpa.
El rostro de Erling se suaviza. Toma el casco negro en sus manos.
-Terrorífico, ¿verdad?
-No es tan malo comparado con el de verdad. ¿Alguna vez has visto a Darth Vader?
-¡Vader! -Erling jadea, dejando caer el casco-. ¡Él mató a mi padre!
-Al mío también -dice Luke. Devuelve el casco a su lugar adecuado.
-¿En serio? ¿Tu padre era un Jedi?
Luke asiente. Aunque no se siente cómodo revelando su identidad, continúa teniendo la esperanza de encontrar otro arma que haya sufrido dolores similares.
-Anakin Skywalker. ¿Lo conociste?
Erling asiente.
-Sí. Era un hombre alto, fuerte como un bantha y rápido como un dewback. Mi padre le admiraba mucho.
-Cuéntame más.
-No recuerdo mucho. Era pequeño cuando nos visitaba. Era orgulloso en exceso, tremendamente inteligente e inusualmente reservado. Recuerdo a mi padre comparándolo con una central geotérmica; templado en el exterior, pero hirviendo en su interior con energía apenas controlable. Era tan devoto como mi padre hacia esa equivocada mitología Jedi.
-¿Equivocada mitología? -repite Luke de forma cortante.
-Creía en muchas filosofías fantasiosas.
-¿Quieres decir “filosofías fantasiosas” como la Fuerza?
-Exactamente. Por favor, no pienses que dejo que sus pintorescas creencias empañen su memoria...
Luke le corta.
-Mis ojos ya se han adaptado. -Luchando por mantener la calma, abre la marcha fuera de la sala.
No mucho más tarde, llegan a otra intersección en forma de T. A la izquierda, el pasillo termina en una gigantesca puerta doble sin vigilancia. A la derecha, el pasillo termina en una puerta más pequeña vigilada por dos soldados de asalto.
-El camino a la derecha conduce a la estación de lanzaderas del personal de mando -le informa Erling-, y el de la izquierda a un muelle de suministros.
-¿Cómo sabes todo esto? -pregunta Luke.
-Simplemente confía en lo que te digo -replica Erling.
Luke considera sus opciones. Probablemente sea más fácil entrar en el muelle de suministros... pero esa misma facilidad le preocupa. La falta de guardias indica lo seguros que se sienten ante las posibilidades de un prisionero de colarse de polizón en una barcaza de suministros.
Las puertas que conducen a la estación de lanzaderas de mando parecen más accesibles. Si pueden pasar los guardias sin levantar la alarma, probablemente puedan marcharse sin incidentes. Pero pasar junto a los guardias será un problema... a menos que pueda usar la Fuerza para persuadir a los soldados de asalto de que los dejen pasar. Es un truco que una vez vio usar a Ben Kenobi. Con un poco de suerte, puede imitarlo ahora... y probar a Erling que la Fuerza es más que sólo una “filosofía fantasiosa”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario