jueves, 27 de agosto de 2015

Correspondencia más allá de las estrellas

Correspondencia más allá de las estrellas
Michael Allen Horne

Para: Lady Chawkroft, Asesora de Proyectos Especiales, Ministerio Imperial de Instituciones Penitenciarias
De: Ilm Vaz-Weplinn, Vicepresidente Consejero Adjunto de Seguridad, Autoridad del Sector Corporativo
Asunto: Planes de Institución Penitenciaria
Mi muy estimada dama.
Nos ha agradado sobremanera la cooperación y la ayuda constante que su oficina nos ha proporcionado durante los últimos años. Me atrevería a decir que las relaciones entre nuestras respectivas organizaciones han mejorado considerablemente desde que usted asumió las responsabilidades de su estimado y difunto “superior”. Transmítale a la viuda mis condolencias, por cierto.
Quisiera hablarle de una interesante propuesta que nos concierne a ambos. Últimamente han llegado a mi conocimiento ciertas discusiones acerca del presupuesto de su ministerio las constantes demandas del almirantazgo para establecer su propia penitenciaría y evitar más incidentes como el “asunto corelliano”.
Reconozco que tales negociaciones son delicadas, pero creo que nuestra investigación puede ofrecer un medio de prevenir tales problemas en el futuro. Nuestro estudio de viabilidad sugiere un cambio radical de los diseños existentes para instalaciones correccionales. Un diseño que garantizaría absolutamente que no habría fugas, motines o alzamientos.
Estoy seguro de que podría estar interesada en un plan semejante. Por supuesto, habría que financiar simulaciones y prototipos. Permítame que le transmita nuestros avances. Si los encuentra adecuados, entonces tal vez las negociaciones podrían comenzar a permitir un trato de subcontratación...
Suyo atentamente,
Ilm Vaz-Weplinn


Para: Ilm Vaz-Weplinn, Vicepresidente Consejero Adjunto de Seguridad, Autoridad del Sector Corporativo
De: Lady Chawkroft, Asesora de Proyectos Especiales, Ministerio Imperial de Instituciones Penitenciarias
Asunto: Opciones de Franquicia Penitenciaria
Estimado señor.
Le agradezco su amabilidad por su anterior mensaje. Le he transmitido sus condolencias a la viuda Gervruche y le agradece profundamente su sensibilidad.
En estos momentos, el gran visir Pestage se niega a escuchar las peticiones del almirantazgo de una instalación penal adicional, por lo que a ese respecto sus ideas han sido muy apreciadas.
Todos los procedimientos en el Ministerio de Penitenciarías se están adaptando al nuevo ministro. El personal incapaz de cambiar con los tiempos está siendo “reasignado”.
Así que vayamos al grano.
He estudiado, con gran detenimiento, los datos que su oficina me ha proporcionado tan amablemente. Debo decir que, como mínimo, su idea es muy intrigante. Ciertamente, los gastos de construcción y mantenimiento serían extraordinarios, pero a la larga los costes en comida, equipo, personal y otras áreas vitales se verían drásticamente reducidos. Sin embargo, la idea necesita estudiarse más. Seré más específica en futuras comunicaciones, pero este es un breve resumen de mis principales preocupaciones:
1) Aislamiento. Nuestra experiencia nos dice que, cuanto más difícil es llegar a una prisión, más difícil es salir de ella.
2) Armamento. Emplazamientos de turboláser anti-nave añadirían capacidad defensiva en caso de ataque.
3) Sostenibilidad. En caso de desastre natural o asedio prolongado, la instalación debería ser capaz de soportar un bombardeo considerable antes de que puedan llegar las fuerzas de rescate.
4) Población. Desde al menos 4.000 hasta 10.000 prisioneros es un objetivo óptimo para una instalación prototipo. La instalación no debería estar llena a plena capacidad antes de que pueda organizarse una visita de inspección.
5) Equipación. Es necesaria una instalación de interrogatorios con todo su personal. Si necesita cualquier clase de ayuda, Lord Ritor puede proporcionarle requerimientos específicos.
Espero que estos cambios sean factibles en su diseño. Quedo a la espera de más noticias...
Al Servicio de Su Majestad,
Lady Chawkroft


Para: Lady Chawkroft, Asesora de Proyectos Especiales, Ministerio Imperial de Instituciones Penitenciarias
De: Ilm Vaz-Weplinn, Vicepresidente Consejero Adjunto de Seguridad, Autoridad del Sector Corporativo
Asunto: Instalación Penal Confín de las Estrellas
Mi muy estimada dama.
He transmitido su informe y el mensaje que le acompañaba a mi personal de diseño. Inspirados en parte por su mensaje, han comenzado en serio con el trabajo de simulación. Me complace además decir que el departamento de márquetin ha encontrado un nombre en clave adecuado para el proyecto: Confín de las Estrellas.
Desafortunadamente, debido a recientes reorganizaciones en mi división, tenemos un nuevo jefe de operaciones. Lamento decir que mi futura asociación con el proyecto será más limitada que en estos momentos. El Vicepresidente Hirken, el nuevo jefe, ha decidido tomar el control personal del proyecto y dice que tiene grandes esperanzas de trabajar con usted en el producto.
Él ha trabajado en varios proyectos de Seguridad y dice que tiene la mayor de las confianzas respecto a las oportunidades de franquicia del Confín de las Estrellas. Incluyo algunos memorandos con la actual proyección de costes.
Debo decir que he apreciado enormemente nuestra correspondencia en el pasado y deseo tener más tratos con usted en el futuro. Gracias por todo su apoyo.
Su Humilde Servidor,
Ilm Vaz-Weplinn


Para: Lady Chawkroft, Ministra Asesora de Penitenciarías, Ministerio Imperial de Instituciones Penitenciarias
De: Vicepresidente Mirkovig Hirken, División de Seguridad, Autoridad del Sector Corporativo
Asunto: Confín de las Estrellas
Estimada Señora.
Le escribo acera de las actuales especificaciones para la planta Confín de las Estrellas. A pesar de unos pocos sobrecostes, sigo, como siempre, plenamente confiado en su construcción. Su oficina queda invitada a realizar una visita de inspección cuando quiera. Los rumores de fallos de sistemas son sólo eso: rumores comenzados por miembros desleales de mi propia plantilla. Ya han sido castigados apropiadamente.
He supervisado personalmente cada aspecto de la construcción. El blindaje de la aguja principal es el mejor disponible en la galaxia. Aún mejor, me atrevería a decir, que el de muchas instalaciones militares. Entenderá que, ya que aquí en el Sector Corporativo estamos allanando el camino, por así decirlo, es lógico que el Confín de las Estrellas sea la mejor prisión que jamás haya existido. Las instalaciones en franquicia para el Imperio podrán reducir considerablemente su coste, aunque, compresiblemente, la calidad de la prisión sufriría en consecuencia.
El Confín de las Estrellas está tan bien construido que he ordenado la construcción de una residencia para mí y mi esposa, Neera, en lo alto de la torre de detención. Por cierto, ¿ha tenido ocasión de probar la receta de pastel de baya oon que le dio el año pasado en el banquete de nuestro aniversario? A ella le encantaría saber si le gustó.
En cualquier caso, residiremos en la base, con la confianza de estar seguros y a salvo. Incluso he instalado una Unidad de Mando Maestro que me permite tomar el control personal de toda la instalación en caso de que cualquiera de los trabajadores me falle en sus tareas. No tenga miedo, el Confín de las Estrellas está en las mejores manos.
En cuanto a los sistemas defensivos, debido a su insistencia hemos añadido baterías de armamento al diseño (que serán instaladas más adelante; la construcción continúa mientras escribo esto). Sigo sin ver claro que sean realmente necesarias. El Confín de las Estrellas será absolutamente inexpugnable a cualquier ataque. El núcleo de energía debe agrandarse, pero mis técnicos me aseguran que disminuir el blindaje de sobrecarga solucionará el problema. Me dicen que no hay ninguna posibilidad de sobrecarga en absoluto, con todas las redundancias que han integrado en el sistema.
Necesitaremos tener acceso a una nave mazmorra mandaloriana cuando la instalación esté operando a plena capacidad, pero eso no será hasta dentro de algunos meses más. Estoy seguro de que su oficina podrá proporcionarnos una pronto para comenzar a transportar a nuestros “huéspedes”. Por sugerencia mía, la Policía de Seguridad ha creado una lista de ocupantes. He ordenado a nuestras fuerzas que tomen la iniciativa: lucha preventiva contra el crimen, por así decirlo. En el Sector hay una creciente caterva de individuos indeseables, y estamos haciendo todo lo que podemos para deshacernos de ellos antes de que puedan dañar la reputación del Sector.
Atentamente,
Vicepresidente Mirkovig Hirken,
División de Seguridad,
Autoridad del Sector Corporativo


Para: Lady Chawkroft, Ministra de Penitenciarías, Ministerio Imperial de Instituciones Penitenciarias
De: Ilm Vaz-Weplinn, Vicepresidente de Seguridad, Sector Corporativo
Asunto: El desastre de Mytus VII
Saludos de nuevo, mi estimada dama.
Siempre es un placer poder a contactar con usted. Tan sólo desearía que la situación fuera menos trágica. Debo darle las gracias en nombre de todo el departamento. Nos entristece de veras la pérdida de nuestro estimado Hirken. Sus palabras de condolencia fueron muy amables, y se las he mostrado a toda nuestra plantilla del Grupo de Trabajo de Detención. La reacción fue de lo más... original.
Sin embargo, no puedo evitar sentir que habría querido marcharse del modo en que lo hizo: supervisando el Confín de las Estrellas. En muchos sentidos, él sentía que el Confín de las Estrellas era su proyecto personal. ¿Quién habría pensado que un extraño accidente con sus queridos droides gladiadores causaría una espiral de sobrecarga?
De algún modo imagino que él y Neera sabían que sólo sería un revés temporal para la Autoridad. Me gusta pensar que están juntos, mirando al infinito con nobleza. Pero sé que usted pensaba de él lo mismo que yo...
El Consejo Directivo ha sido tan amable de nombrarme jefe de la División de Seguridad y le agradezco también a usted sus palabras de ánimo. Puedo entender lo delicado de esta situación. Sin embargo, el Imperio debe tener en mente que todos los fondos más allá del estudio de viabilidad procedieron de las arcas de la Autoridad.
Creo genuinamente que todas las oportunidades del proyecto siguen sin haberse explotado. Asumiendo que no haya más dificultades, los obreros deberían comenzar a limpiar los escombros y recuperar lo que quede una vez que haya terminado el equipo de investigación. De acuerdo a los informes preliminares, aunque el desafortunado... aterrizaje... del Confín de las Estrellas resultó en la muerte de todo el personal a bordo, el campo anti conmoción fue suficiente para proteger la mayor parte del equipo. Niveles enteros permanecen virtualmente intactos.
Al contrario de lo que pueda haber escuchado, no hay pruebas que sugieran que la actividad terrorista pueda haber jugado algún papel en el accidente que destruyó la torre prisión.
El Confín de las Estrellas es un concepto viable y el desarrollo futuro lo demostrará. Espero que sus colegas estén de acuerdo con esta afirmación. Si me permite la franqueza, el Almirantazgo jamás ha abandonado un proyecto después de haber sufrido un revés. No creo que nosotros debamos hacerlo tampoco.
Sigo, como siempre, atentamente suyo,
Ilm


Para: Vicepresidenta Consejera Brollyx, División de Seguridad, Autoridad del Sector Corporativo, Etti IV
De: Hokkor Long, Secretario al Cargo de la Agenda, Gremio Imperial de Artistas, Ciudad Imperial
Asunto: Alegaciones recientes
Señora Vicepresidenta
Me duele repetir de nuevo que nuestros representantes legales insisten en que su oficina limite sus comunicaciones con la nuestra. Hasta que se asigne una fecha para el juicio, sólo puedo sugerir que mantengamos el mínimo contacto.
No queremos parecer irrespetuosos, pero mi oficina ya ha informado de nuestras intenciones a las personas apropiadas, tanto en su oficina como en la del difunto Sr. Hirken, así que me disculpará que sea breve. Deje que indique de nuevo que en el Gremio Imperial de Artistas no tenemos la costumbre de destruir instalaciones penitenciarias. De hecho, no tenemos la costumbre de destruir nada.
Cuando informamos al difunto Vicepresidente Hirken que la troupe solicitada se había cancelado, nunca garantizamos cuándo llegarían sus sustitutos. Que un grupo de impostores causara algún daño a su instalación no tiene nada en absoluto que ver con nosotros.
Nuestra oficina pretende tomar acciones contra ellos en cuanto sean capturados. Pretendemos procesarles con toda la fuerza que seamos capaces por violación de marca registrada e infracciones contra el gremio.
Eso, sin embargo, no es una concesión a los alegatos de su abogado. Ninguno de los individuos identificados en su transmisión ha ocupado posiciones o mantenido carreras en nuestra organización. Deduzco que su experiencia en el mundo del espectáculo es mínima en el mejor de los casos.
Debo insistir en mi petición de que el personal de su oficina cese en sus intentos de acoso a nuestro personal cuando actúen en funciones en la Autoridad. Francamente, esta situación es ultrajante y se está haciendo demasiado pesada. Rechazamos de lleno cualquier complicidad, responsabilidad y/o culpa por lo que es incuestionablemente un fallo de sus medidas de seguridad.
Sugerir que estamos de algún modo obligados a pagar por la conducta poco profesional de unos impostores es ridículo. Permítame recordarle que nuestro recurso de negativa de pago aún está pendiente.
Sinceramente,
Hokkor Long

miércoles, 26 de agosto de 2015

Orientación

Orientación
John Jackson Miller

-¡A las estaciones de batalla! ¡Hostiles por la banda de estribor!
En el pozo de mando el crucero imperial Desafío, 20 miembros de la escasa tripulación se volvieron apresuradamente hacia sus terminales, dispuestos a defenderse del ataque. Todas las mentes estaban centradas en la situación... excepto una que pertenecía a la figura que se cernía, oscura e inmensa, en la pasarela sobre ellos. Darth Vader lo observaba todo con total desinterés.
No había nada en esta “batalla” que atrajera la atención del Señor Oscuro. No era real. No había nadie que desafiara al Imperio. No hacía mucho tiempo que él y su maestro Darth Sidious, que ahora gobernaba la galaxia como Emperador, habían llevado las Guerras Clon a su fin; y aunque ambos se dirigían ahora a Ryloth para erradicar la insurgencia, los “hostiles” del exterior eran pura ficción, parte de un ejercicio de entrenamiento.
-Media vuelta, rápido, cretinos –gritó el comandante Baylo, pasando junto a Vader en su caminata por la pasarela-. ¡Mientras esperaba a que terminarais vuestro picnic, habéis perdido vuestros escudos de proa! –Apoyó las manos en la barandilla y se inclinó para bramar-: Hoy tenemos un espectador. ¿Queréis hacerme quedar mal?
Vader pensó que él ya lo había hecho. Con los 70 años bien cumplidos y una nariz demasiado larga para su rostro, Pell Baylo caminaba con una cojera exagerada que hacía que el hombre achaparrado se balanceara arriba y abajo como un objeto flotante. Sin embargo, tenía toda la atención de los cadetes en los pozos a ambos lados de la pasarela, todos los cuales se afanaban ahora para corregir sus errores.
Vader pensó que su propia presencia allí también era un error. Pero Sidious le había traído al puente del Desafío y le había dejado allí. Era su deber quedarse, aunque no viera ninguna otra razón para estar allí.
Cruzando la vasta extensión del cosmos entre Coruscant y Ryloth, Darth Sidious había ordenado una parada en el sistema Denon para poder consultar con varios jefes de la armada, de visita allí para debatir cuál sería la mejor forma de integrar en la Academia Imperial el batiburrillo de escuelas militares afiliadas que habían existido bajo la República. Con su sustento en juego, Baylo había sugerido una solución para ganar tiempo: el encuentro podría tener lugar a bordo del Desafío, el crucero que había dirigido como escuela de entrenamiento de vuelo durante casi 50 años. El comandante mostraría a sus estudiantes en acción mientras transportaban a su Alteza Imperial en una etapa de su viaje.
El Emperador había elogiado a Baylo por su sugerencia. Vader vio a través de la oferta. Un esfuerzo inútil de salvar su escuela. Las Guerras Clon habían dejado el Instituto de Entrenamiento de Vuelo Desafío –conocido para la mayoría de espaciantes como “la Escuela Baylo”- directamente bajo el paraguas de la Armada de la República, con Baylo recibiendo el rango de oficial de línea. Y sin embargo el comandante todavía trataba el instituto como si fuera una propiedad personal, ignorando las agendas programadas y aseverando que él sabía mejor que nadie cuándo estaban los reclutas listos para el servicio. Incluso ahora, con el Imperio al mando, los líderes navales eran reacios a controlar a Baylo; después de todo, él había entrenado a muchos de ellos a bordo del Desafío. Vader esperaba que esa resistencia se desvaneciera, ahora que el Emperador estaba en escena. Baylo era simplemente otro fósil, casado con prácticas arcaicas.
Pero su maestro sólo permaneció medio minuto en el puente antes de marcharse a sus reuniones con los jefes navales que eran los superiores de Baylo... dejando detrás a Vader para observar el patético espectáculo de pantomima de Baylo. Vader había protestado, tan enérgicamente como pudo atreverse:
-Le serviría mejor en otro lugar, Maestro.
El Emperador no quedó complacido.
-Yo decido dónde se te necesita. Te quedarás aquí y serás mis ojos.
Eso fue varias horas antes, y Vader no había visto nada que fuera digno de su atención. Baylo había dirigido las prácticas de sus cadetes, increpándolos uno tras otro, y soltando aforismos. El primer ataque simulado concluyó, y desató otro.
-...Todo reside en la actitud, en más de un sentido –estaba abroncando moderadamente Baylo a alguien-. Piensa en tu dirección, en tu objetivo. ¿No sabes adónde vas, cadete? Porque si no lo sabes, desde luego tu nave no lo sabrá...
Los estudiantes –humanos de veintipocos años, algunos en sus primeros vuelos de orientación- parecían casi felices de recibir esos tópicos y ese abuso verbal. Vader sabía que Baylo tenía un estatus de mito en los círculos navales, y no sólo por sus hazañas. El Desafío había luchado contra los piratas cuando estaba en servicio de patrulla, sí... pero la columna vertebral de Baylo había sufrido daños, y ahora su lucha diaria era con el dolor casi constante. Desde que había subido a bordo, Vader había escuchado dos veces cómo los cadetes hablaban en susurros acerca del valor de Baylo por seguir trabajando a pesar de la agonía.
Ridículo. Baylo no sabía nada acerca del dolor.
Una voz sonó a su espalda.
-Está llegando una lanzadera desde Denon, comandante. El Vicealmirante Tallatz va a bordo.
Baylo se incorporó junto a la barandilla.
-Ese debe de ser el último de los invitados de Palpatine... del Emperador para su reunión. –Comprobó la hora-. Navegante, traza nuestra ruta hiperespacial a...
-Ya lo he hecho, señor –exclamó una voz femenina desde el pozo.
-Yo seré quien valore eso.
Obligando a que sus pies atrofiados dieran un paso y luego otro, Baylo bajó laboriosamente los escalones hasta el pozo de mando. Una mujer de piel marrón oscura, vestida con el uniforme gris de los cadetes, apartó su silla del terminal, permitiendo que el anciano se acercara. Mostraba un atisbo de sonrisa confiada mientras Baylo leía el monitor.
-Estoy impresionado, cadete –dijo-. Llegarás lejos... al igual que esta nave. ¿O tu intención no era trazar un curso al Espacio Salvaje?
La sonrisa de la cadete se desvaneció. La joven miró más allá del hombre, revisando sus cálculos, súbitamente confusa.
-Es un curso a Christophsis, señor, donde el Peligroso se reunirá con nosotros.
-Has pasado por alto tener en cuenta una singularidad en nuestra ruta que reconfigurará nuestro recorrido hiperespacial de un modo de lo más sorprendente. Ahora sabemos quién será nuestro próximo almirante –añadió con un bufido. La joven se apartó humillada mientras Baylo comenzó a trabajar en la consola. Tras un instante de trabajo, dio un paso atrás-. Ya está. Pequeño ajuste, gran diferencia. –Miró a uno y a otro lado-. Oídme todos, los detalles importan. Una armada no se construye a base de capitanes... sino de tripulaciones que son cuidadosas con su trabajo.
-Sí, comandante –fue la respuesta de los cadetes.
Consciente de la mirada de Vader, Baylo alzó la vista hacia el Señor Oscuro.
-No aprenden de inmediato, pero aprenden. Obtengo resultados. Puede decirle eso a su Emperador.
-Él es también su Emperador.
Eran las primeras palabras que Vader había dicho delante de los estudiantes, y varios de ellos se removieron en sus asientes al escuchar su potente voz.
Pero si Baylo estaba agitado, no lo demostró.
-Lo siento, se me ha olvidado... ¿Cuál dijo que era su relación con el Emperador?
-Será mejor para usted que nunca lo sepa.
Esta vez, Vader logró una reacción. Baylo se enderezó –una ardua proeza para él- y golpeó con la mano el respaldo de la silla de la mujer a la que había corregido.
-Bueno, aún puedo enseñar un par de cosas a mi gente. Servicio de correo adicional para ti, Sloane, una vez que acabes aquí. Puedes pensar en navegación mientras buscas tu camino por la nave.
-Sí, comandante –la cadete regresó a su estación y miró con gesto ausente la pantalla ante ella, tratando de comprender su error.
Baylo avanzó cojeando de vuelta a las escaleras.
-Ya tienes la configuración. Llévanos al hiperespacio en cuanto se haya completado el atraque del almirante. Necesito prepararme por si me necesitan. –Subió con dificultad los escalones y pasó junto a Vader-. Seguid con vuestro trabajo, cadetes.
Vader vio salir al envejecido comandante... y entonces pensó en la conversación. El hombre que una vez había sido Vader se habría enfurecido ante tal tratamiento. Todos sus maestros Jedi pensaban que eran más listos que él. Y eran tan engreídos, siempre aparentando que conocían algún secreto del universo que él era indigno de aprender. Todo era una mentira, una falsa fachada para ocultar sus debilidades. Era Darth Sidious, ahora Emperador, quien tenía los secretos, no ellos. Había sido un placer demostrar que todos ellos estaban equivocados.
Pero Sidious estaba ahora en el mismo papel de maestro, y estaba haciendo muchas de las mismas cosas: actuar como si él fuera más listo, y dosificarle la información sólo cuando él quería. Vader había cambiado todos los maestros del consejo Jedi por uno solo. Uno mejor, eso lo sabía: los secretos del poder que Sidious compartía eran reales. Y sin embargo, por muy diferente que fuera su relación maestro-aprendiz, había servido a Sidious el tiempo suficiente para tener esa sensación familiar. El Emperador tenía otra cosa que hacer... y había dado a Vader un trabajo sin importancia para mantenerlo ocupado.
No. Ese concepto chocaba de frente con algo que hace tiempo que Vader sabía sobre sí mismo. Cualquier trabajo que yo haga es importante... porque soy yo quien lo está haciendo.
Con su capa ondeando tras él, Vader descendió por las escaleras al pozo de mando. Allí, al fondo, estaba sentada la cadete humillada de antes.
-Tallatz ha desembarcado –dijo su vecino-. Su lanzadera ha partido.
Sloane miró fijamente de nuevo los números ante ella y suspiró.
-Las coordenadas del comandante están fijadas en el ordenador de navegación. Preparados para saltar al hiperespacio a mi señal.
-Espera.
La voz de Vader la sorprendió, y ella se volvió en su silla. Sus ojos marrones se abrieron como platos al alzar la mirada hacia él.
-¿Sí, milord?
-¿Qué es lo que ves?
-N-nada.
-Temes contradecir a tu maestro.
Ella se agitó en su asiento.
-Milord, no quiero decir que el comandante se equivoque en su...
-No. Eso es exactamente lo que quieres hacer. –La mujer había ocultado sus emociones a sus compañeros, pero no podía engañar a Vader. Había sentido su rabia al ser avergonzada... y había estado hirviendo desde entonces, logrando finalmente atravesar los preocupados pensamientos del propio Vader-. Habla, cadete...
-Sloane. –Tragó saliva-. Rae Sloane, de Ganthel. –Señaló el panel detrás de ella-. He estudiado nuestra orientación y he hecho los cálculos, con el ordenador y sin él. Algo no cuadra...

***

Baylo estaba esperando en la antecámara cuando Vader entró en la cubierta administrativa. Con un antiguo gabán, atuendo de gala de la época en la que él era un estudiante, Baylo se inclinaba junto a un gran ventanal observando el fluir de las estrellas del hiperespacio. Vader vio que usaba el marco de la ventana para apoyarse. Parecía viejo, incluso para él.
Se irguió al ver a Vader.
-Le dije que estaríamos de camino a tiempo.
Vader no dijo nada.
-Hmm. –Baylo miró la puerta cerrada-. No estoy acostumbrado a esperar fuera de mi propia oficina.
-No es su oficina.
Baylo miró a Vader... y soltó una leve risita.
-Lo que usted diga –dijo. Antes de que el anciano pudiera volver su mirada al exterior, la puerta de la oficina se abrió. De ella salieron tres mujeres y un hombre, todos ellos almirantes: jefes de las diversas ramas de la Armada Imperial. Cada uno de ellos miró brevemente a Baylo y se dirigieron en silencio al ascensor.
Eso hizo que el comandante frunciera el ceño, pero sólo por un instante.
-El Emperador nos recibirá ahora –dijo Vader.
-¿Quién le ha dicho eso?
Vader se limitó a señalar la puerta. Encogiéndose de hombros, Baylo tomó aliento y comenzó a acercarse, seguido como una sombra por el Señor Oscuro.
El capitán del Desafío estaba de pie en su propia oficina, con las manos entrelazadas y mirando al frente. La sala no tenía ventanas salvo por un único portillo; y las paredes estaban cubiertas de placas e imágenes que mostraban los nombres y rostros de pasadas promociones de cadetes. Vader pensó fríamente en la sala, un patético altar de un pasado que pronto sería olvidado. Un marco adecuado, por otra parte: sentado en el escritorio de Baylo, la figura de capucha negra del Emperador comenzó a describir sus planes recién trazados para la Academia Imperial. Incluían varias modificaciones en la estructura de operaciones, haciendo que el organismo respondiera más ante él. Y otro cambio más:
-El Desafío se acerca a la obsolescencia... y no emplearemos a nadie que no responda al mando. La “Escuela Baylo”, como usted la llama, será integrada en el centro de entrenamiento existente en Corellia. Y usted ocupará un asiento en el instituto de navegación en la superficie del planeta.
-No.
El Emperador quedó aún más sorprendido que Vader por la respuesta de Baylo.
-¿Cómo dice? –dijo su Maestro, con una voz cercana a un siseo.
-No, no transferiré esta nave a su nuevo mando. –Todavía tan erguido como su retorcido cuerpo le permitía, Baylo señaló con la cabeza el gran sello en el muro, a la derecha de su escritorio-. El Desafío fue comisionado por la República Galáctica... y destacado a mi mando para que aquellos que entrenaran aquí pudieran servir a esa República. No reconozco la legitimidad de su nuevo orden.
El Emperador frunció el ceño.
-No me venga con juegos, comandante. Tanto si ha tenido tiempo para cambiar la decoración como si no, la República ya no existe. El Senado decidió...
-...disolver su pacto con la gente –dijo Baylo, elevando el volumen de su voz-. Aquello a lo que juré lealtad ya no existe. Considero el Imperio Galáctico como un poder hostil... y no puedo cumplir esas órdenes. –Introdujo la mano en su chaleco, un acto que atrajo inmediatamente la atención de Vader. Pero antes de que pudiera hacer uso de la Fuerza para alcanzar su sable de luz, Vader vio que Baylo extraía una tableta de datos-. Esto es mi dimisión.
Se la ofreció al Emperador.
El Emperador se limitó a mirarla fijamente. Y entonces soltó una risita.
-¿Un republicano, Baylo? Me habían dicho que usted era más inteligente.
Viendo que nadie la recogía, Baylo devolvió la tableta de datos a su bolsillo.
-Por supuesto, estoy dispuesto a permanecer en el calabozo hasta que lleguemos a nuestro destino. Comprendo la necesidad de mantener el orden en una nave. –Miró fijamente al Emperador-. Pero el lugar del orden es el ejército. No la vida civil. –Baylo volvió la mirada a Vader. Al no obtener respuesta, el comandante se encogió de hombros. Alzó la mirada al portillo, y a las estrellas que pasaban al otro lado-. Disfruten del resto del viaje. Supongo que puedo marcharme.
Vader dio un paso hacia Baylo. Él también había estado observando las estrellas que pasaban en el exterior mientras escuchaba el pequeño discurso del hombre... y esperaba a ver la reacción del Emperador. Baylo se volvió para descubrir a Vader avanzando hacia él.
-Otra vez este tipo –dijo Baylo apretando los dientes, tratando de no mostrar ningún temor-. No me importa si me mata.
-No –dijo Vader. En eso tiene razón-. Porque cree que ya está muerto.
El Emperador miró intensamente a Vader.
-¿Sus achaques?
-No. Trazó un curso que causaría que el Desafío saliera del hiperespacio en Christophsis... y se precipitara en el sol.
El Emperador abrió un poco más los ojos.
-He revocado sus órdenes.
Entonces los ojos del Emperador volvieron a entrecerrarse.
-¿Y? –preguntó su Maestro.
Como si fuera la respuesta, el Desafío regresó al espacio real en ese instante... con millones de kilómetros de seguridad entre él y la mencionada estrella. Vader podía verla brillar en el exterior del portillo, junto con algo más: el Peligroso estaba allí, aguardando como se le había indicado.
Al verlo, Baylo profirió una obscenidad. El Emperador también lo vio.
-Muy bien, mi viejo amigo. –Miró con amabilidad a Vader-. Esto es parte de lo que esperaba de ti; ocuparte de los problemas insignificantes para que yo pueda centrarme en los asuntos más grandes.
Vader sintió un arrebato de orgullo. Había sospechado que era una prueba que el Emperador había puesto en su camino; en cambio, había descubierto algo que su Maestro había pasado por alto. Incluso así, la palabra “insignificante” aún no le sentaba bien a Vader, y pudo advertir que a Baylo le molestaba aún más.
-¿Tiene algo que decir? –preguntó Vader.
-Puede estar seguro –dijo Baylo, dejando a un lado la prudencia. Se había derrumbado al descubrir el fracaso de su plan, pero al concentrar su dolor y su ocio en el Emperador parecía haber ganado fuerzas-. Le he observado a usted y a sus secuaces, Palpatine. Corrompiendo la armada, poco a poco durante las Guerras Clon. Convirtiendo algo noble, algo que pretendía ser un escudo, en un arma. En algo opresivo. ¡Un servicio que necesitó generaciones para gestarse, por el que mis estudiantes han dado sus vidas! –Señaló con el índice las imágenes de la pared-. Soy mayor que usted, “Emperador”... no importa el aspecto que tenga ahora. ¡Recuerdo cuando ese era un título honorable!
Vader había estado esperando la airada represalia de su Maestro desde que Baylo abrió su irrespetuosa boca, pero en lugar de eso el Emperador parecía divertido.
-Habría matado a varios de sus propios colegas.
-Traidores, tratando de salvar sus puestos.
-Y a una tripulación de cadetes suyos, ¿todo por venganza?
-Un destino mejor que convertirles en droides. Porque es eso lo que quiere, ¿no es cierto? Esclavos sin mente, simples robots en su...
Las palabras se atascaron en la garganta de Baylo... al igual que su aliento. Vader apretó los dedos de su mano derecha, convocando el lado oscuro de la Fuerza para aplastar la tráquea del comandante. Cayó sobre la cubierta como un toydariano al que le hubieran cortado las alas; una comparación no muy desagradable, pensó Vader.
Pero la sonrisa del Emperador se desvaneció.
-¡Lord Vader! –dijo, levantándose de su asiento-. No te he ordenado matarle.
Vader miró al Emperador y no dijo nada. De nuevo a solas, eran maestro y aprendiz, Sidious y Vader: y el Señor Sith de mayor edad habló con libertad y furia.
-Habría mantenido con vida al desdichado, para sentir placer con su dolor mientras transformaba su Armada... mientras desguazaba su preciosa nave convirtiéndola en bandejas de cafetería. –Reflexionó mientras observaba el cadáver-. Y un maestro que mataría con tal facilidad a sus estudiantes podría moldearse en algo que me resultara útil.
-Era una amenaza –dijo Vader-. Ha sido eliminada.
Sidious hizo una mueca de disgusto.
-De todas formas, yo no lo había ordenado.
-Era una cosa insignificante, una de esas que usted espera que yo me ocupe de ellas. Mi modo es más rápido –dijo Vader, antes de refrenarse y añadir-: …Maestro.
Sidious le miró. Pero antes de que pudieran cruzarse más palabras entre ellos, sonó el timbre de la puerta.
-Entre –dijo el Emperador.
La puerta de abrió deslizándose, y Sloane dio un paso adelante.
-Ha llamado el capitán Luitt del Peligroso –dijo. Reticente a mirar directamente al Emperador y a su ominoso sirviente, buscó alguna otra cosa en la que centrar la mirada-. Está listo para continuar su viaje a Ryloth tan pronto como...
La educada cadete se quedó sin palabras al descubrir el cadáver en el suelo. Soltó un jadeo.
-El comandante Baylo sucumbió finalmente a sus heridas –dijo el Emperador, indiferente.
Sloane parecía aturdida. Baylo había estado perfectamente la última vez que ella le había visto. Pero no podía estar descontenta, pensó Vader: Baylo la había menospreciado en público. Sloane probablemente se daría cuenta de ello más tarde, en cuanto recordara dónde estaban sus prioridades. Era inteligente, y la gente inteligente se daba cuenta de esas cosas.
Pero ahora el Emperador reclamaba su atención al pasar por encima del comandante caído de camino a la salida.
-Tengo una instrucción adicional para que usted comunique a sus superiores en la Academia.
-¿S-sí, milord?
-Se cambiará el nombre de esta nave de entrenamiento –dijo el Emperador, mirando lleno de intención a Vader-. De Desafío... a Obediencia.
-Por... por supuesto. –Hizo una inclinación de cabeza y se dispuso a seguirle.
Y Vader también.