jueves, 4 de agosto de 2011

El honor de los Jedi (139)

139
Luke alza su sable de luz, activando la hoja en cuanto pasa junto a Erredós. El guardia reacciona demasiado lento, y Luke hunde la hoja en su cuello. Un disparo de bláster del otro guardia pasa zumbando sobre su cabeza.
Algo golpea el hombro izquierdo de Luke, derribándolo del carro repulsor. Aterriza sobre el soldado de asalto. Cuando intenta levantarse, el dolor recorre todo su tronco. Se derrumba en el suelo, dándose cuenta finalmente de que tiene un agujero de bláster en el hombro.
El soldado de asalto restante empuja a Luke con su bota. Oleadas de agonía recorren su cuerpo. Trata de blandir su sable de luz, pero encuentra que tiene las manos vacías.
-Nadie escapa de Tol Ado -dice el soldado-. ¿Por qué los prisioneros seguís intentándolo?

Luke escapará... después de que se cure su hombro. Por desgracia, nunca descubrirá qué ocurrió con Erling Tredway, o por qué Erling es tan importante para Sebastian Parnell y Mon Mothma. Vuelve a la sección uno y prueba de nuevo.

El honor de los Jedi (103)

103
Justo antes de llegar al foco de luz, otro disparo de bláster destella desde el techo. El oficial retrocede ante el disparo y deja caer sus pantalones al suelo.
-Detened esta tortura -ordena Luke-. ¡En nombre de la Alianza! -Espera que el tono de su voz haga que se detengan y que mencionando la rebelión deje claras sus simpatías. Por desgracia, es imposible descifrar el súbito silencio que sigue.
La reacción del imperial es una mezcla de vergüenza, rabia, y extrañeza. Su mirada se enfoca lentamente en el joven piloto que ve ante él, con su sable de luz zumbando suavemente.
-¡La Alianza! ¿Cómo...?
Sin advertencia previa, dos de las criaturas de ojos rojos descienden a la altura de sus hombros, agarran al oficial imperial por los sobacos y lo alzan a la oscuridad que se cierne sobre ellos. El hombre ni siquiera tiene tiempo para gritar.
Luke reacciona una fracción de segundo después, saltando al lugar en el que antes estaba el imperial. Pero su sable de luz no encuentra otra cosa que una red estructural; una lluvia de chispas y un chirriante gemido metálico son testigos de ello. Entonces vuelve el silencio. El rebelde no puede ver nada más allá de las cuatro lámparas ancladas en las negras alturas sobre él. Se detiene, pero parece que se han ido, llevándose al oficial con ellos.
Cierra los ojos brevemente lamentando haber fracasado en liberar al imperial, pero Luke sabe que tiene poco tiempo que perder en lamentaciones. Él mismo es un fugitivo. Abandonar ese lugar debe ser su prioridad máxima.
El uniforme del hombre está en el suelo, arrugado en un montón. Luke lo toma y retrocede al pasillo, donde se lo prueba rápidamente. Es una talla más grande en todas las medidas, pero debería pasar una inspección casual. Luke sujeta su sable de luz al cinturón y luego avanza rápidamente por el pasillo.
Se detiene en el tercer panel de acceso que encuentra. Debería estar lo bastante lejos del lugar de su fuga para evitar ser detectado. ¡Y desde luego no quiere que encuentren ahí abajo vestido con un uniforme imperial!
Tras abrir cuidadosamente el panel para asegurarse de que su salida quedaría inadvertida, Luke sale de la sub-instalación. Vuelve a colocar el panel en su sitio y luego gira por un pasillo transversal. El pasillo transversal comunica con un pasaje más grande y transitado. Es entonces cuando Luke nota una humedad pegajosa en la parte izquierda del cuello de su uniforme.
Frota la zona, ¡y el dedo regresa cubierto de sangre! Luke se arriesga a bajar la mirada hacia el cuello. Por suerte, la naturaleza de la mancha no está clara; simplemente parece ser una zona más oscura y brillante en el uniforme negro. Luke gira pro el pasillo, tratando de mantener su lado izquierdo pegado a la pared.
-¡Teniente!
Un oficial imperial detiene su carro repulsor a tres metros frente a Luke. Un ithoriano está sentado en el asiento del copiloto. Mantiene su largo cuello plano orgullosamente alejado del oficial. Los dos ojos en su cabeza con forma de martillo miran a Luke con desdén.

El honor de los Jedi (62)

62
Justo antes de llegar al foco de luz, otro disparo de bláster destella desde el techo. Luke salta y blande su sable de luz.
Algo grita, y luego una pistola bláster y una garra curtida caen al suelo.
-¡Deteneos! -grita Luke. Mira hacia arriba, hacia cuatro lámparas brillantes; no puede ver en absoluto a las criaturas.
-¡Mátalo! -susurra una voz enfadada. El imperial agarra el bláster y dispara a la oscuridad.
Luke escucha el sonido de las criaturas al escapar, pero no puede verlas. Deja de mirar y se relaja. Tiene otros sentidos aparte de la vista. Algo chasquea sobre su cabeza y Luke mueve su sable de luz sin pensar... deteniéndose sin más donde era necesario. Una criatura sisea y se aleja.
Luke da media vuelta y luego se lanza a la oscuridad. Un disparo de bláster resuena en e pasillo y una de las criaturas oscuras grita. Otra forma oscura cae al suelo, con un líquido verde azulado manando de la herida de sable. Sobre su cabeza se oyen susurros y siseos.
Luke se acerca al cuerpo sin vida.
-Alejaos antes de que mueran más de vosotros.
Un disparo de bláster explota a su izquierda, pero el instinto de Luke le dice que permanezca inmóvil. Se oye un sonido de algo moviéndose. Luke salta hacia arriba y agita su hoja. Otro grito resuena en la oscuridad y un cuerpo sin vida cae pesadamente al suelo.
No necesita volver a advertir a los supervivientes. Se alejan apresuradamente, llevándose sus luces con ellos.
-No entiendo por qué me has ayudado, fugitivo, pero tienes mi gratitud -dice el imperial.
-Yo tampoco estoy muy seguro de por qué lo he hecho -dice Luke, manteniendo su sable de luz activado-. Pero que no se te ocurra pensar en entregarme.
El imperial le mira detenidamente.
-Te debo mi vida, y no voy a pagar mi deuda con una traición. -Muestra a Luke su índice dislocado. En la segunda articulación, está torcido noventa grados hacia el pulgar-. ¿Te importaría guardar eso?
Luke desactiva su sable de luz y lo sujeta en su cinturón.
-¿Me ayudarás a salir de Tol Ado?
Luke agarra el índice del oficial entre sus dedos.
El oficial lo piensa un instante.
-Sí -dice finalmente. Aleja su mano de Luke en un movimiento firme y constante. El dedo se endereza lentamente y vuelve a su posición con un chasquido. Suelta un gemido-. Esto servirá de momento. Ahora busquémoste un disfraz.
El oficial dirige la marcha a través de un laberinto de pasillos. Durante el camino, explica que los prisioneros ocasionalmente escapan a la instalación subterránea. Nadie sabe cuántos hay, pero la cifra debe pasar del millar. Muchos oficiales no se atreverían a entrar solos en la sub-instalación. Se negaba a creer que la situación fuera tan peligrosa, de modo que cuando le pidieron que comprobase unos daños en unos conductos de ventilación, bajó solo. No volvería a cometer ese error.
Al rato, el oficial abre un panel de acceso en el techo. Tras asegurarse de que el camino está despejado, hace gestos a Luke para que le siga. Rápidamente se acercan a una de las 100 puertas que se alinean en un largo pasillo.
-Mi cubículo -explica, presionando la palma de su mano contra el sensor de la cerradura. La puerta se abre deslizándose, revelando una pequeña habitación que contiene un escritorio, una cama y un armario. Saca del armario un uniforme y se lo da a Luke.
-Ponte esto. Puede que no te quede perfecto, pero tendrá que servir. Volveré; no abras esta puerta hasta que regrese.
Luke se pone el uniforme y espera. Le está un poco grande por todas partes, pero en general tampoco le queda tan mal. A pesar del hecho de haber salvado la vida de ese hombre, Luke no está seguro de que deba confiar en el Imperial. El hombre parece bastante sincero, pero el engaño imperial es legendario. Por otra parte, el oficial fácilmente podía haberle conducido sin más a un calabozo. Finalmente, Luke se da cuenta de que su mejor oportunidad de escapar consiste en confiar.
Una hora más tarde, el oficial regresa. Le da a Luke un datavídeo con un mapa, y luego le dirige a un pequeño carro repulsor.
-Dirígete a la estación de lanzaderas del personal de mando. Tu número de autorización es 061960; eso te llevará al depósito de suministros imperial en Poe. ¿Entendido?
Luke asiente.
-Gracias... Ni siquiera sé tu nombre.
-Dejémoslo así -dice el oficial-. Por si acaso.
Luke sonríe.
-Comprendo. -Se siente mucho mejor por haber confiado en el hombre.
Dos horas más tarde, alcanza las puertas de la estación de mando. Dos soldados de asalto montan guardia. Un oficial que escolta a un ithoriano está detenido ante las puertas. Conforme Luke se acerca tras ellos, el ithoriano se vuelve y le mira fijamente. Por un instante, teme que el ithoriano se de cuenta de que es un prisionero.
El alienígena se vuelve al conductor.
-¿Has tomado la ruta turística? Casi hemos llegado tarde a mi lanzadera.
Luke respira con signos de alivio. La actitud del ithoriano es simple arrogancia.
-Tenemos tiempo de sobra, Oosea, señor -responde el oficial, avanzando hacia la estación. Oosea no responde.
Luke avanza. Con su corazón latiendo salvajemente de aprensión y miedo, recita a los soldados de asalto su código de autorización. Para gran alivio suyo, le indican que pase a la estación. Luke aparca su carro cerca de la entrada.

martes, 2 de agosto de 2011

El honor de los Jedi (146)

146
Luke gira a la izquierda hacia el muelle de suministros. Pasar esos guardias sin crear un disturbio es demasiado complicado. Al acercarse, la pesada puerta se abre con una ráfaga de aire.
Un pasillo corto se extiende unos 20 metros y luego se abre en un inmenso hangar. Justo al otro lado del pasillo, un campo de fuerza selectivo mantiene a raya al tornado negro de la atmósfera de Tol Ado. Una barcaza de carga está pasando por el campo de fuerza cuando ellos entran.
Las puertas dobles se cierran con un golpe seco tras ellos. Luke avanza al final del pasillo.
-¿Código de autorización? -pregunta una voz a su izquierda. Ahí se encuentra un único soldado de asalto, apuntando con su bláster a Luke. Luke deja caer la mano a su sable de luz.
-Este parece un prisionero -dice otro soldado, esta vez a la derecha.
-¡A ver cómo nos saca la Fuerza de ésta! -susurra Erling.
Las palabras de Erling hacen que un escalofrío de rabia recorra el cuerpo de Luke. Tal vez ya es la hora de enseñarle una lección acerca del poder de la Fuerza.