sábado, 4 de junio de 2011

El honor de los Jedi (110)

110
-Si no te importa, tenemos un poco de prisa -dice Luke.
-Es vuestra elección, pero manteneros alejados de la ciudad si sabéis lo que os conviene.
Los gorums desaparecen de nuevo en la oscuridad sobre sus cabezas.
-¡Hey! -exclama Luke-. ¿Y nuestra dirección?
No llega ninguna respuesta. Luke continúa por el laberinto, tratando de tomar el pasaje de la izquierda siempre que fuera posible. Sin embargo, sus intentos de recordar su camino no resultan demasiado exitosos. Pronto se encuentra más perdido de lo que jamas recuerda haber estado.
Una hora más tarde, un muro de escombros se alza ante ellos. El gamorreano más grande que Luke haya visto jamás se encuentra ante un hueco que conduce al otro lado del muro. Sostiene en sus brazos un cañón bláster ligero como si fuera un rifle.
-¿Quién va? -exclama.
Recordando su uniforme, Luke suspira.
-Ojalá tuviéramos a ese gorum con nosotros.
-Si hacéis exactamente lo que os digo, podremos salir de esta...
-¡Silencio! -dice Luke. Algo en la voz de Erling hace que el piloto rebelde quiera escucharle. Sin embargo, Erling casi había logrado por dos veces que les matasen... Luke no tenía intención de confiar en su buen juicio.
El gamorreano blande el cañón bláster amenazadoramente.
-¡Responded, o disparo!
Algo negro y amenazador cae en el capó del carro.
-Soy Tormey, con unos fugitivos. Los llevo a la ciudad. -Es el gorum que había molestado a Erling antes. Se vuelve hacia Luke-. De modo que teníais prisa, ¿eh?

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