domingo, 26 de junio de 2011

El honor de los Jedi (133)

133
Luke permanece en silencio, con la esperanza de que Erling espere a que los gorums disparen. Pero no tiene esa suerte. Erling se pone de pie de un salto y grita:
-¿A qué estamos esperando? ¡Atacad!
Dispara su rifle bláster. El disparo golpea inofensivamente en el capó del carro.
Los imperiales responden de inmediato. El soldado de asalto en el asiento del copiloto activa un foco e inunda de luz los alrededores de Erling. Los dos de la parte de atrás le proporcionan fuego de cobertura, y el conductor pone el carro marcha atrás.
El foco ilumina a Erling. Sidney se arroja sobre el joven Tredway, empujando al humano para ponerlo a salvo. Los soldados de asalto disparan y dos tiros impactan en el pada, arrojando su pequeño cuerpo al suelo.
Luke no puede evitar gritar. Activa su sable de luz y salta desde su escondite. Atraviesa con la hoja a los dos soldados del lado derecho del carro. Las placas pectorales se rompen como cáscaras de huevo. El operador del foco cae de su asiento, y luego el carro pasa de largo.
El conductor da media vuelta para enfrentarse a sus atacantes. Al detenerse para cambiar el impulso direccional, cinco disparos de bláster brillan desde la oscura maraña. El pasajero restante sale volando del carro y choca contra una caja de ventilación.
El conductor acelera, con una docena de disparos bláster persiguiéndole. Luke desactiva su sable de luz. Al volverse hacia Sidney, se encuentra cara a cara con los enfadados ojos rojos de Tormey.
-¡Esto os va a costar la vida!
El cañón de un bláster le presiona en la espalda. Un gorum al que no puede ver le toma el sable de luz.
Tormey y otro gorum llevan a Luke y Erling de vuelta al edificio de Warburton. Erling permanece en silencio durante el viaje de vuelta, pero Luke no puede retener su rabia.
Erling no responde. Cuando finalmente llegan al edificio de mando, Tormey los conduce a ambos al interior. Warburton está sentado a su mesa, con twi'lek junto a su hombro derecho y un calamariano de ojos tristes a su izquierda. El calamariano de cabeza de pez está trazando un plan de defensa desesperado.
Cuando el calamariano termina, Tormey explica el fracaso de la emboscada. Para sorpresa de Luke, Warburton permanece en calma. Envía a un sullustano y a un quarren con nuevas órdenes de defensa, y luego gruñe una larga pregunta a Tormey.
-En realidad -responde Tormey-, fue por estupidez. Este humano -dice señalando a Luke- destruyó a dos caparazones blancos arriesgando su propia vida. No habría hecho eso si fueran espías.
Warburton sopesa las palabras de Tormey y luego pronuncia su veredicto.
Tormey se vuelve a Erling y traduce el dictamen.
-A menos que podáis proporcionar algo de similar valor al daño que habéis causado, Warburton os condenará a muerte. Dado que no creemos que seáis espías imperiales, no habrá tortura.
Luke estudia al wookiee por un instante. Sabe que no servirá de nada discutir.
-Tengo algo de mayor valor -dice.
-Entonces habla, y hazlo rápido. Pronto tendremos que luchar.
Observando al twi'lek detenidamente, Luke explica que ya le había visto antes... con el equipo de trabajo de la sub-instalación.
-¡Mentiroso! -dice el twi'lek, alejándose de la mesa.
Con una gigantesca mano, Warburton agarra rápidamente al twi'lek por uno de sus tentáculos craneales. Gruñe algo en dirección a Tormey.
-Puedes unirte a nosotros -dice Tormey-, nos has ayudado mucho. Pero el otro humano debe morir. Esa es nuestra ley.
-No puedo permitirlo -dice Luke.
Tormey se encoge de hombros.
-Únete a él o no. Es tu elección.
Antes de que Luke pueda protestar de nuevo, Erling dice:
-No tengo miedo a la muerte. Lo único que me da miedo es fracasar, y ya lo he hecho.

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