miércoles, 31 de julio de 2013

El Proyecto Ando

El Proyecto Ando
Chris Doyle

Miras cansado a tus compañeros mientras te frotas los ojos para desperezarte. Esforzándote por permanecer alerta, te revuelves incómodo en la implacable superficie de una silla de duroplástico. La sobria sala de reuniones, como la mayor parte del resto en la base Chiron, por la noche está tenuemente iluminada y calentada por escasos calefactores para conservar recursos. Sin embargo, ahora la base Chiron es tu hogar. Aunque no hay nada bonito que ver, su ubicación en Tomark II es ideal para tácticas de ataque y fuga sobre convoyes imperiales. Echas un vistazo a tu crono, preguntándote cómo habría sido acurrucarse otras tres horas bajo las cálidas mantas. De pronto, la puerta se abre con un siseo, rompiendo el silencio.
La capitana Amarith entra con grandes zancadas en la cámara; no podía encontrarse ni una arruga ni una mancha en su uniforme ni en sus pulidas botas negras. Tu oficial superior se coloca en la cabecera de la mesa y hace una pausa para elegir cuidadosamente sus palabras.
-Gracias por responder a mi convocatoria de urgencia. Lamento interrumpir su descanso, pero ha surgido una situación delicada. –Hizo otra pausa, como si no estuviera segura de cómo continuar-. Se les ordena dirigirse directamente al Gambito, mi nave personal, sin hablar de esta reunión con nadie. Suban a bordo, despeguen, y planeen un salto hiperespacial usando las coordenadas del ordenador de navegación para llegar a su destino. Sólo cuando estén de camino y a salvo deben reproducir este holovídeo.
La capitana Amarith echa un vistazo de un lado a otro mientras extrae un pequeño disco negro de una parte oculta de su uniforme. Lo coloca en la brillante superficie de la mesa y lo desliza hacia tu grupo. Continúa en un susurro rasgado.
-Contiene información sobre su misión. Me gustaría poder decirles más, pero me temo que haya traidores en la base.
”El Gambito está equipado con todos los objetos necesarios que puedan necesitar en la misión. Y, por favor, tengan cuidado con mi nave. Me gustaría que me la devuelvan de una pieza. Buena suerte, y que la Fuerza les acompañe. –Dicho eso, se dio la vuelta y salió apresuradamente de la cámara, con el resonar de los tacones de sus botas traicionando sus, por otra parte, sigilosos movimientos.
Abandonáis la sala de reuniones y entráis con cautela en la extensa bahía del hangar. Parece desierta, salvo por un droide astromecánico que trabaja en un baqueteado caza ala-A, emitiendo cháchara electrónica. Os dirigís hacia el lado más alejado del hangar entes de poder ver la forma estilizada del yate espacial, el Gambito. Debe medir unos 30 metros de largo y está cubierto con ventanas de transpariacero opaco. El casco no tiene ni una sola mancha y está pulido hasta el punto de que brilla, incluso bajo la tenue luz del hangar. Estacionado entre dos cazas ala-Y cubiertos de carbonilla, la nave de recreo destaca como un bantha en una llanura de sal.
Ascendéis por la rampa de acceso y os abrís camino hasta el puente. Estás sorprendido de que la capitana os confíe su nave para esta misión. En cuestión de minutos, los motores se calentaron y salís disparados fuera del hangar, con cuidado de no rozar el delicado casco con las puertas del hangar. La nave asciende firme, sin el menor gemido de sus motores. En cuestión de instantes, las coordenadas se descargan y, empujando una palanca, los puntos de las estrellas se estiran formando las líneas blancas del hiperespacio.
La temblorosa imagen incorpórea de la capitana Amarith cobra vida de repente en la plataforma del holoproyector. Viste su meticuloso uniforme, permaneciendo sobriamente en posición de firmes.
-Saludos. Lamento no haberles informado en la base, pero esta es una misión de alto secreto y no podía ponerla en peligro discutiendo los detalles donde podían ser espiados.
La imagen parpadea y luego continúa.
-Se encuentran de camino a Ando, un mundo acuático a varias horas de camino. El planeta está bajo férrea observación imperial, de modo que tendrán que tirarse un farol para poder tomar tierra en la superficie. Les sugiero que finjan ser turistas adinerados visitando lugares exóticos. La apariencia del Gambito apoya esa afirmación, y hay un guardarropa entero de ropas caras en el almacén de popa para mantener esa tapadera. También hice que prepararan tarjetas de pase falsas para su grupo.
La imagen hace una pausa, como si esperase una respuesta.
-Después de que hayan aterrizado, deben dirigirse al Mirador Celeste, un popular punto turístico elevado sobre el océano. Su contacto es un aqualish aquala con un parche negro cubriéndole el ojo izquierdo. Tiene la descripción de su grupo, de modo que él hará el primer contacto.
”Hay equipamiento adicional oculto en un compartimento secreto del almacén de popa. Sírvanse usar cualquier cosa que crean que sea necesaria para la misión, pero recuerden no malgastar nada. La Alianza tiene problemas para conseguir suministros, y los recursos deben conservarse si resulta posible. El ordenador del Gambito también contiene archivos de datos sobre Ando y los aqualish, así que tal vez quieran hacer uso de ellos.
”Una última nota: va contra las leyes imperiales poseer una nave armada en Ando. Gracias al anterior dueño de esta nave, las armas están bien ocultas. Mientras estén cerca de Ando, no las revelen salvo que sea absolutamente necesario. Buena suerte, y que la Fuerza les acompañe.
Con una profunda respiración, la capitana Amarith se cuadra antes de que la proyección oscile y desaparezca.

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