martes, 16 de diciembre de 2008

Caza Tie: Las crónicas de Stele (X)

Entrenamiento como piloto

La primera jornada de entrenamiento estuvo enteramente consagrada una sesión de familiarización holográfica. Se presentó en la cubierta de registro de los nuevos pilotos a bordo del destructor estelar y dio su nombre. Los guardias que vigilaban la puerta le dejaron entonces franquear la puerta de la galería de operaciones.
Uno de los otros pilotos, un joven al que todo el mundo llamaba Brick, re recibió en la galería. Caminaron a lo largo de una estrecha pasarela que desembocaba en una gran habitación cavernosa. Una gran columna central subía hasta el techo, albergando un ascensor. Otras pasarelas enlazaban varias puertas en varios niveles. Maarek estaba boquiabierto ante la inmensidad de esa sala. Aún tenía problemas para apreciar las auténticas dimensiones del destructor estelar, y este lugar le recordaba una vez más la inmensidad colosal de la nave.
Brick le mostró las puertas, conducían todas ellas a un lugar preciso.
-En primer lugar, está el simulador de vuelo -dijo-. Cuando hayas sido instruido, aquí será donde demuestres tus cualidades como piloto de caza.
“A continuación, está la Cámara de Combate. Ahí efectuarás misiones históricas simuladas. Aquí, los instructores tienen muy en cuenta las misiones históricas. De hecho, es bastante divertido. Es exactamente como la realidad, pero si uno se muere no pasa nada. Pero no está hecho para acostumbrarse a morir...
“En el segundo nivel, puedes visionar los holovídeos de tus combates en la Sala de Proyección. A la izquierda, encontrarás la Sala Técnica, donde lo puedes saber todo acerca de las distintas naves. Los instructores, al igual que deberías hacer tú, pasan bastante tiempo en esta sala. Piensan que eso puede salvarte la vida en ciertas ocasiones.
“Por último, esta puerta conduce a la sala de preparación y a las auténticas misiones. Cuando tu entrenamiento haya terminado, allí será donde vayas. Bueno, ya es hora de que comiences tu primera sesión de simulador, cadete Stele. Buena suerte.
Maarek entró en la Cámara de Combate. Una enorme máquina se abrió, y penetró en su interior. Una vez se hubo ceñido los arneses de su asiento, el simulador volvió a cerrarse sobre él, semejante a un monstruo gigante que le estuviera devorando. Al principio, la oscuridad le rodeaba. Luego, tras un ligero esfuerzo mental, se dio cuenta de que volaba en el oscuro vacío espacial. Sus manos se posaron en los mandos, y notó una clara sensación de movimiento e ingravidez. Esa simulación era tan próxima a la realidad como se esperaba, y rápidamente se dejó arrastrar por esa nueva experiencia.
Durante esa primera sesión, Maarek aprendió a conocer el papel de un piloto, al igual que los controles e instrumentos instalados a bordo de un caza imperial. La mayor parte de esos controles le eran familiares: a menudo había reparado o reemplazado esos sistemas en los cazas dañados. Pero algunas cosas eran nuevas para él, y estaba ansioso por conocerlas. ¡Cuánto antes terminase con esa formación preliminar, antes pilotaría un caza de verdad!

***

Transcurrió casi una semana hasta que Maarek tuvo la primera oportunidad de entrenar dentro de un bombardero TIE de pruebas. El instructor, el Capitán Trox, se sentó en un asiento adicional en la nave especialmente modificada y ayudó a Maarek a familiarizarse con los instrumentos y sus funciones. Por supuesto, Maarek ya había aprendido la mayor parte de eso por sí mismo durante su estancia en Reparaciones, pero mantuvo la boca cerrada la mayor parte del tiempo.
-Lo primero que debes hacer, cadete Stele, es asegurarte en el asiento y ajustarte los arneses y el casco. La mayoría de nuestros cazas carecen de soporte vital, y este casco y la máscara son lo que te mantendrán respirando, muchacho. Así que no te olvides de comprobarlos antes de salir al espacio.
Maarek se ajustó el casco y probó el sabor ligeramente rancio del aire que llegaba por el aparato respirador. El Capitán Trox se puso su propio casco y habló a través del comunicador. A través del altavoz, su voz era aguda, pero clara. Guió a Maarek a través de los apropiados procedimientos previos al despegue, y pronto unos brazos robóticos alzaron el bombardero TIE de pruebas y lo transportaron a lo largo del sistema de raíles del hangar hasta la plataforma de lanzamiento. Encendieron los motores iónicos gemelos y despegaron. Trox pilotó inicialmente la nave con los controles auxiliares y pronto estuvieron en espacio abierto, con el Venganza alejándose en la distancia.
-Hoy vas a aprender los controles estándar de una cabina. En esta nave de entrenamiento todas las partes de la cabina están claramente etiquetadas, y me referiré a las etiquetas cuando te las señale. Escucha cuidadosamente. No querría tener que repetirme. Y tú no querrías estar conmigo en una pequeña cabina cuando estoy de mal humor.
El capitán Trox comenzó a darle una detallada explicación de todos y cada uno de los controles e indicadores de la cabina. Maarek escuchó en silencio durante un buen rato, pero ya no pudo aguantar más.
-Y con este botón podemos establecer las tasas de recarga de los láseres, ¿verdad? -exclamó sin poder controlarse.
-Sí -gruñó Trox-. Veo que prestas atención. Conseguirás puntos por eso. Ahora calla y escucha.
-Sí, señor -respondió Maarek. Para ser sincero, ya sabía todo eso y se estaba aburriendo un poco. ¿Es que este tipo no tiene nada que yo no sepa ya?, pensó.
Más tarde, Maarek se fijó en una placa sobre el indicador del motor de la derecha.
-Esto parece otro indicador -sugirió, señalando la placa.
Trox reprimió un suspiro.
-Los reclutas curiosos que interrumpen mis lecciones no suelen sobrevivir a su primer enfrentamiento en combate. Te diré lo que necesites saber cuando necesites saberlo. ¿De acuerdo, cadete?
-Sí, señor -respondió Maarek, temeroso de meterse en problemas diciendo algo más.
-Durante las situaciones de combate -continuó el Capitán Trox-, no tendrás mucho tiempo para pensar en qué hacer a continuación. Tienes que entrenarte hasta tener un control absoluto de tu nave desde el primer momento en que salgas al espacio. Ahora aprenderás la secuencia apropiada de operaciones previas al combate, y la practicarás hasta que la efectúes automáticamente.
Maarek repitió los procedimientos pre-combate varias veces, cometiendo pocos errores. Pero Trox no estaba satisfecho, incluso cuando completaba todo el procedimiento perfectamente.
-Más rápido -ordenaba Trox-. Eres tan lento como una babosa espacial. ¿Dónde te crees que estás, cenando con tu abuelita? Comerás fuego láser si no te mueves más rápido que eso.
Maarek siguió practicando hasta que el capitán Trox lo creyó oportuno.
-Ya vale por hoy, Stele -dijo-. ¿Quieres llevarnos a casa?
-Sí, señor -respondió Maarek, que ya estaba empezando a dirigir el TIE en un giro cerrado de vuelta al destructor estelar.
Maarek pensaba mantener la boca cerrada, aunque quería hacer algunas preguntas, pero Trox, al parecer, tenía ánimo hablador.
-La verdadera clave de un buen control de tu nave es administrar la energía -dijo de repente-. ¿Recuerdas lo que te dije de los indicadores de disparo, motores y escudos?
-Lo recuerdo, señor -respondió rápidamente Maarek.
-Muy bien. Quiero que hagas aminorar esta nave de la forma más eficiente que sepas.
La mano de Maarek agarró rápidamente el control de impulso y estuvo a punto de tirar de la palanca para aminorar. Se detuvo y rápidamente reflexionó sobre la orden de Trox. El modo “más eficiente”... Maarek pulsó dos veces el botón de control de las tasas de recarga, dejándolas al máximo.
-Bien... -escuchó la aguda voz de Trox por el altavoz-. Puedes apuntarte una, chico. No todos los novatos hacen bien esto. De acuerdo. Aquí va un avance de tu segunda lección.
“Si controlas la salida de energía, controlas tu nave. Esto es especialmente cierto en el caso de naves con escudos. Hay varias configuraciones básicas de energía que podrás usar en una nave con escudos. En cazas sin escudos, tus opciones son más limitadas.
“Si eres, listo, muchacho, te aprenderás estas configuraciones de memoria. Hazlas tan automáticamente como el chequeo pre-combate, y tendrás una oportunidad en la lucha.
Se estaban acercando al destructor estelar, y Trox y Maarek realizaron las comunicaciones pertinentes con el control de aterrizaje. Enseguida fueron conducidos al hangar por un rayo tractor y los brazos robóticos les llevaron de vuelta a su punto de origen. El primer vuelo de instrucción de Maarek había acabado. ¡Y, al final, realmente había aprendido algo!

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