lunes, 16 de marzo de 2009

La batalla de Cadinth

La batalla de Cadinth
de Bill Smith

Dos años después de la victoria rebelde sobre la luna boscosa de Endor, la batalla contra el Imperio continúa. La Alianza Rebelde, ahora conocida como la Nueva República, lucha por llevar la libertad a los miles y miles de mundos de la galaxia conocida.
Una fuerza de trabajo de la Nueva República, volviendo de varias batallas victoriosas en la frontera galáctica, se ha detenido en el puerto estelar del planeta Cadinth para abastecerse de suministros. Mientras la República fleta lanzaderas de carga hacia los inmensos cruceros de batalla en órbita, un solitario puesto de avanzada de la República defiende el flanco oeste del lugar de aterrizaje contra piratas incursores fuertemente armados. Sin embargo, los soldados de la República están a punto de encontrar algo mucho más peligroso que una variopinta banda de forajidos...


El viento rugía sobre el arruinado paisaje de Cadinth. El teniente de la República Brin Stiels se ajustó el cuello de su túnica, más para suprimir el escalofrío que recorría su espina dorsal que para protegerse del frío. Ese lugar le recordaba a un campo de batalla... o a una tumba. Diez horas de ese viento que helaba los huesos eran suficientes para poner a prueba la paciencia de cualquiera, incluso del habitualmente calmado Stiels. Aunque faltaba menos de una hora para terminar su turno de guardia, Brin no podía esperar a cobijarse en el VER*-1 rebelde que había llegado hacía unos minutos. Podría no ser cómodo, pero sí cálido. Tras una comida caliente, todos los recuerdos de las tierras desoladas de Cadinth desaparecerían de su mente.
Por debajo de Brin, se arremolinaba el siguiente turno de soldados rebeldes. Parecían tan descontentos con el turno de vigilancia como lo estaba él. Por supuesto, alguien tenía que estar de guardia contra los piratas.
-¿Pero por qué yo? -gruñó para sí mismo.
Mientras los pensamientos de Brin vagaban hacia el bote de sabacc que planeaba ganar esa noche, pudo vislumbrar algo acercándose por una colina cercana.
Qué extraño, pensó. Los sensores deberían haber detectado algo a esa distancia. Un vistazo rápido con sus macrobinoculares no reveló nada... pero entonces destelló un brillo metálico. Entonces se dio cuenta de que había tres objetos que se acercaban rápidamente.
Brin extrajo su comunicador.
-Base Núcleo de la República, aquí el puesto de observación W-16. Tengo un avistamiento no identificado. Solicitando escaneo de verificación. Probablemente sean piratas tratando de penetrar el perímetro...
La comunicación de Brin se cortó cuando un disparo de bláster se estrelló contra la torreta artillera bajo él. Ese primer disparo fue suficiente para penetrar el blindaje de la torreta; explosiones secundarias desde el interior de la torreta sacudieron la posición de Brin. Por un instante pensó que la torre fuera a derrumbarse. Lo que fuera que estuviese disparando, tenía una potencia considerable.
Agachándose en busca de cobertura, Brin pudo ver claramente por primera vez a los droides que se aproximaban a su posición. Parecían mucho más modernos que los droides piratas que se había encontrado hacía tres días. Si no se engañaba, incluso diría que podrían tratarse de prototipos. Pero nadie tenía los créditos para ese tipo de maquinaria en aquellos días... excepto el Imperio. Mientras se ponía en pie con dificultades, Brin se dio cuenta que esta no iba a ser una escaramuza ordinaria.
Los droides de guerra imperiales superaron la colina y abrieron fuego sobre el VER-1 rebelde que esperaba en las cercanías. Mientras los soldados de infantería de la República corrían buscando protección, los pilotos corrieron hacia sus cazas clase Defensor estacionados justo al otro lado de la torreta artillera. Sin embargo, antes de que pudieran hacer siquiera la mitad del camino, un agudo chillido llenó el aire. Brin pudo vislumbrar varios deslizadores aéreos en formación cerrada y acercándose, aunque no pudo reconocer el modelo. Más tarde, Inteligencia de la República descubriría que eran los recién desarrollados deslizadores aéreos imperiales clase Francotirador.
Los gritos de advertencia de Brin fueron ahogados por el rugido de los motores iónicos de los Francotiradorres. Misiles de conmoción se fijaron en los cazas Defensor de la República, pero fallaron sus objetivos por los pelos cuando los pilotos de la República activaron sus impulsores y maniobraron los reactores justo a tiempo. Ascendiendo al cielo con una trayectoria curva, los Defensores trataron de fijar el blanco en los nuevos deslizadores aéreos imperiales y abrieron fuego. Los Francotiradores mostraron su agilidad, esquivando fácilmente los torpes disparos y disparando una segunda salva de misiles. Esa andanada consiguió su objetivo y uno de los Defensores estalló, rociando a las tropas de tierra con ardientes trozos de metal.
Mientras los droides de guerra imperiales avanzaban hacia las tropas de la Nueva República, Brin abrió a duras penas la escotilla en la parte trasera de la torreta. Comenzaron a salir oleadas humo, y tuvo que cubrirse nariz y boca para amortiguar el olor de circuitería ardiendo. Saltando por encima de los escombros, Brin activó el panel de comunicaciones.
-Base Núcleo de la República, aquí el puesto de observación W-16. Droides y deslizadores aéreos imperiales están atacando nuestra posición. La fuerza del enemigo es desconocida. ¡Solicito apoyo inmediato! ¡Cambio y corto!
Brin cayó desmayado al suelo, tosiendo por el espeso y acre humo. En la distancia, los AT-AT imperiales comenzaron a apuntar a la solitaria y humeante torreta artillera de la Nueva República...


* Vehículo de exploración y recuperación. (SRV, Scout and Retrieval Vehicle) (N. del T.)

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