miércoles, 13 de mayo de 2009

Ascensión y caída de Darth Vader (XIX)

Capítulo 16

Después de que volvieran a llevar a la princesa a su celda, Vader se reunió con Tarkin en la sala de conferencias de la Estrella de la Muerte.
-¿Cómo va la búsqueda de los planos? -dijo Tarkin.
-Estoy convencido de que la princesa los envió al planeta Tatooine con un par de droides. Hace poco tiempo, una nave efectuó un despegue altamente ilegal desde el espaciopuerto de Mos Eisley de Tatooine después de que su tripulación entablase un tiroteo con un escuadrón de soldados de asalto. Luego la nave entró al hiperespacio, evadiendo la persecución. Se cree que los droides en cuestión están a bordo de esa nave.
Tarkin puso mala cara.
-¿Y nuestras tropas de asalto fueron vencidas y nuestra Flota Estelar superada? ¿Cómo es esto posible? ¿Qué nave era?
-Es difícil de decir -dijo Vader-. Tenía señales de identificación falsas y un registro modificado. Es más, era una nave extremadamente rápida y esquiva, probablemente de alguno de los contrabandistas que se congregan es esta región.
Un oficial imperial entró a la sala de conferencias e informó de las naves exploradoras habían llegado a Dantooine pero sólo habían descubierto los restos de una base rebelde que había sido abandonada hacía algún tiempo. Cuando el oficial se marchó, Tarkin explotó de rabia.
-¡Ella mintió! -rugió Tarkin-.¡Nos ha mentido!
Por mucho que Vader respetase la indiferencia de Tarkin ante el genocidio, el vibrante estallido del gran moff indicaba claramente que la princesa Leia había ganado su particular duelo de voluntades. Vader fue incapaz de resistir lanzar una puya a la demente psique de Tarkin.
-Ya te dije que nunca traicionaría voluntariamente a la rebelión -dijo.
Tarkin miró furioso a Vader.
-Que sea eliminada... ¡inmediatamente!
Vader cruzó la sala de conferencias hacia una consola de comunicaciones.
-Seguridad de la Zona de Detención -dijo, dirigiendo su casco hacia el comunicador-. Programen la ejecución de la prisionera del la celda 3187 dentro de una hora estándar.
-Sí, Lord Vader -respondió una voz por el comunicador.
-He dicho de inmediato, Lord Vader -dijo Tarkin, mirando fijamente la espalda de Vader.
Vader estaba a punto de responder cuando un comunicador sonó en la mesa frente a Tarkin. Él pulsó un botón.
-¿Sí?
-Hemos capturado un transporte que penetraba por entre los restos de Alderaan -anunció un oficial imperial a través del comunicador-. Sus características coinciden con las de una nave que huyó de Mos Eisley.
-Tal vez tratan de devolver a la princesa los planos robados -conjeturó Vader, procesando la información-. Ella puede sernos aún muy útil.


Vader se dirigió a la Bahía de Atraque 327 de la Estrella de la Muerte, donde un rayo tractor había depositado la nave capturada. Al entrar al gran hangar, Vader reconoció la abollada nave como un viejo carguero ligero corelliano YT-1300. También advirtió sus características personalizadas, incluyendo cañones bláster de tipo militar y un disco sensor de última generación absurdamente grande en el lado de babor.
Definitivamente, una nave de contrabandista, pensó Vader mientras pasaba junto al escuadrón de soldados de asalto que estaba vigilando la nave.
Un capitán imperial con uniforme gris y un par de soldados de asalto descendieron por la rampa de desembarco de la nave. El capitán se detuvo ante Vader.
-No hay nadie, señor -dijo-. Según el diario de a bordo, abandonaron la nave justo después de despegar. Parece una trampa, señor. Han sido lanzadas varias cápsulas de salvamento.
-¿Algún droide?
-No, señor -respondió el capitán-. Si había alguno a bordo, lo han lanzado también.
-Solicite una escuadra de reconocimiento -ordenó Vader-. Que se registre a fondo la nave.
-Sí, señor.
Vader alzó la vista hacia el casco de la nave.
-Noto algo... como una presencia que no había sentido desde...
Desde Mustafar. Entonces lo comprendió. Obi-Wan Kenobi... ¡Está vivo!


Cerca de una hora después de que el carguero fuera capturado, el gran moff Tarkin estaba en su lugar habitual de la sala de conferencias cuando Darth Vader le anunció la noticia.
-Él está aquí.
-¡Obi-Wan Kenobi! -dijo Tarkin con incredulidad-. ¿Qué te hace creer eso?
-Un estremecimiento de la Fuerza -respondió Vader-. La última vez que lo sentí fue en presencia de mi viejo Maestro.
-Seguramente ya debe de estar muerto.
-No subestimes a la Fuerza.
-Los Jedi fueron extinguidos -insistió Tarkin-. Su fuego desapareció del universo. Tú, amigo mío, eres lo único que queda de su religión. -Un aviso sonó en el comunicador de la consola frente al asiento de Tarkin. Tarkin pulsó un botón de la consola-. ¿Sí? -dijo.
-Alerta de emergencia en el bloque prisión AA-23 -dijo una voz por el comunicador.
-¡La princesa! -exclamó Tarkin-. ¡Alerta a todas las secciones!
-Obi-Wan está aquí -dijo Vader-. La Fuerza está con él.
-Si es cierto eso, no le permitiremos que escape.
-Su plan no es escapar -dijo Vader con seguridad-. He de enfrentarme con él... a solas.
Se volvió hacia la puerta. Tan grande como era la Estrella de la Muerte, sabía que sería capaz de encontrar al esquivo Maestro Jedi.
Pero antes, debía asegurarse de que se colocase un dispositivo de rastreo en el carguero capturado. Aunque Estaba seguro de que Obi-Wan no abandonaría la Estrella de la Muerte, en realidad contaba con la posibilidad de que la princesa sí lo hiciera.


Obi-Wan Kenobi, vestido con una sucia túnica de desierto marrón con una gran capa, había logrado esquivar numerosos soldados de asalto y sofisticados sensores de seguridad pasa cuando Vader lo avistó, entrando en el túnel de acceso de pareces grises, tenuemente iluminado, que conducía de regreso a la Bahía de Atraque 327. Vader se detuvo a plena vista, sosteniendo en guardia su sable de luz de hoja roja, bloqueando el paso de Obi-Wan hacia el carguero capturado.
Parece tan viejo, pensó Vader, pero era lo bastante listo como para no suponer que ese Obi-Wan de barba blanca se hubiera debilitado con la edad. Mientras Vader avanzaba lentamente hacia el intruso encapuchado, Obi-Wan activó su propio sable de luz de hoja azul.
-Te estaba esperando, Obi-Wan -dijo Vader, acercándose al anciano Jedi-. Por fin volvemos a encontrarnos. Ya se ha cerrado el círculo.
Obi-Wan tomó una postura ofensiva.
-Cuando me separé de ti -continuó Vader-, no era más que un aprendiz; ahora yo soy el maestro.
-Sólo maestro en maldad, Darth -dijo Obi-Wan.
Aunque Vader no esperaba que Obi-Wan se dirigiera a él por el obsoleto nombre de Anakin Skywalker, era muy inusual que nadie le llamase sólo por su título de Señor del Sith. ¡Está tratando de confundirme!, pensó Vader.
Obi-Wan avanzó rápido, tanteando a Vader con su arma, pero el Señor Oscuro bloqueó el ataque fácilmente. Sonó un fuerte chasquido metálico cuando sus sables de luz contactaron. Sin dejarse disuadir, Obi-Wan realizó una rápida serie de golpes, pero todos fueron bloqueados por Vader.
-Tu poder se ha debilitado, anciano -dijo Vader.
-Tú no puedes vencer, Darth -dijo Obi-Wan, haciendo que Vader se preocupase si quizá Obi-Wan estuviera tratando de provocarle al rehusar dirigirse a él correctamente-. Si logras abatirme –añadió Obi-Wan con increíble confianza en sí mismo-, me convertiré en mucho más poderoso de lo que puedes imaginar.
-No has debido volver –dijo Vader.
Sus sables de luz se entrechocaron una y otra vez, y su duelo continuó hasta que estuvieron justo en el exterior de la Bahía de Atraque 327. Conforme avanzaban hacia la puerta que conducía directamente al hangar que contenía al carguero capturado, Vader escuchó los pasos de soldados de asalto que corrían hacia su posición. La hoja de Vader estaba cruzada con la de su oponente cuando Obi-Wan lanzó un vistazo al hangar. Vader atravesó al Jedi con la mirada. ¡No escaparás de mí esta vez!
Inesperadamente, Obi-Wan alzó su sable de luz ante él y cerró los ojos. Su expresión era serena.
Vader apenas podía creerlo. ¡Se está rindiendo! Sin misericordia, Vader atacó con fuerza con su sable de luz, atravesando de lado a lado la figura de Obi-Wan. Esperaba totalmente escuchar el satisfactorio sonido del cuerpo sin vida de Obi-Wan caer sobre el suelo pulido, y se asombró sobremanera al ver sólo la túnica y el sable de luz del Jedi a sus pies. El cuerpo de Obi-Wan se había desvanecido completamente.
-¡No! –gritó una voz desde el hangar. De pronto, el hangar se llenó con los rápidos sonidos de muchos blásteres disparando al mismo tiempo.
Vader escuchó el grito y los blásteres pero no les prestó atención. Asombrado, se quedó mirando el arma y la túnica vacía de Obi-Wan, y luego tanteó las ropas con su bota. ¿Dónde está? ¿Cómo ha podido desvanecerse? ¿Qué clase de truco es éste?
Desde el hangar, sobre el tumulto de la batalla de bláster, Vader escuchó la voz de la Princesa Leia.
-¡Vamos! –exclamó-. ¡Vamos! ¡Luke, es demasiado tarde!
Vader no tenía especial interés en detener a la princesa Leia, ni se preguntaba quién podría ser “Luke”. Pero no podía dejar que se fueran tan fácilmente. Apartándose de la túnica y el sable de luz caídos de Obi-Wan, se dirigió al hangar. Pero antes de que pudiera alcanzar el umbral, una voz de hombre gritó en el hangar.
-¡Ciérrales la puerta, chico!
Se escuchó una pequeña explosión en el exterior de la puerta, y las dos puertas blindadas salieron de los muros para sellar el hangar. Instantes después, Vader escuchó los motores del carguero cobrar vida rugiendo, sacando a la nave del hangar y alejándola de la Estrella de la Muerte.
Había sido idea de Vader plantar el dispositivo de rastreo en el carguero, y permitir que la princesa escapase para que condujera inconscientemente a los imperiales hasta la base secreta rebelde. Vader estaba seguro de que ese plan funcionaría. Pero mientras recogía el sable de luz de Kenobi, se dio cuenta de que ahora estaba menos seguro de lo que deparaba el futuro.


Se descubrió que el carguero había viajado a Yavin 4, la misma luna donde Anakin se había batido en duelo con Asajj Ventress durante las Guerras Clon. Primero Tatooine, ahora Yavin 4, pensó Vader. A pesar de su devoción al poder del lado oscuro de la Fuerza, tenía la permanente impresión de que su pasado estaba regresando para perseguirle.
Una vez que la Estrella de la Muerte llegó al sistema Yavin y estaba a treinta minutos de destruir la luna con la base rebelde, la confianza de Vader regresó.
-Este será un día largamente recordado -dijo a Tarkin en la sala de control de la Estrella de la Muerte-. Ha visto el fin de Kenobi, y pronto verá el fin de la rebelión.

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