jueves, 9 de abril de 2009

Ascensión y caída de Darth Vader (XIII)

Capítulo 11

-Ani, estoy embarazada.
Aún en las sombras del vestíbulo de las Oficinas del Senado, de pronto Anakin se sintió feliz. Padme le miró fijamente a los ojos, esperando que dijera algo.
-Eso es... -comenzó, suspiró y apartó la mirada. Con la súbita comprensión de que su matrimonio ya no podría ser un secreto por más tiempo, sus primeros pensamientos fueron sobre cómo este acontecimiento impactaría en sus vidas. Padme podría ser enviada de vuelta a Naboo, y yo caeré en desgracia en la orden Jedi. Será un escándalo...
Entonces su mirada se cruzó de nuevo con la de Padme, y vio lo asustada que estaba.
-Bueno -dijo-, eso es mara... ¡es maravilloso!
Sonrió.
-¿Qué vamos a hacer ahora? -dijo Padme, sin tranquilizarse en absoluto.
-Para empezar disfrutar y no preocuparnos -dijo Anakin, abrazándola fuerte-. ¿De acuerdo? Es un momento feliz. El momento más feliz de mi vida.


Más tarde esa misma noche, en el apartamento de Padme en la Ciudad Galáctica, Anakin tuvo una pesadilla tan terrible que casi gritó al despertarse. Trató de salir de la cana con cuidado para que Padme no notase su ausencia, pero ella también se despertó y lo encontró de pie en la terraza, observando el tráfico aéreo pasar deslizándose al otro lado de las ventanas del apartamento.
-¿Qué te preocupa? -preguntó Padme.
-Nada -dijo. Padme llevaba el amuleto de buena suerte que Anakin había tallado para ella poco después de haberse conocido. Estiró la mano para tocar el amuleto-. Recuerdo cuando te regalé esto -dijo.
Padme le lanzó una dura mirada.
-¿Llegará el día en que seamos sinceros el uno con el otro? -dijo.
Anakin inspiró profundamente.
-He tenido un sueño -admitió.
-¿Malo?
-Como los que solía tener sobre mi madre... antes de que muriera.
-¿Y?
-En este sueño aparecías tú.
Padme se acercó a Anakin.
-Cuéntame -dijo.
Anakin se alejó un poco.
-Sólo era un sueño -dijo, pero tan pronto las palabras fueron pronunciadas, sintió que no eran ciertas.
No era sólo un sueño. Era real, y va a ocurrir.
Se volvió para mirar a Padme.
-Morías durante el parto -dijo.
Padme trató de no asustarse.
-¿Y el bebé?
-No lo sé.
Padme volvió a acercase a Anakin.
-Solo era un sueño -dijo, tratando ahora a un tiempo de convencerse a sí misma y de calmar a Anakin.
-No permitiré que este se haga realidad -juró Anakin.
-Este bebé va a cambiarnos la vida -dijo Padme-. La reina no me permitirá continuar sirviendo en el Senado. Y si el Consejo descubre que eres el padre, te expulsarán.
-Lo... lo sé -tartamudeó Anakin, tratando de apartar esas realidades-. Lo sé.
-¿Crees que podríamos pedir ayuda a Obi-Wan?
-No necesitamos su ayuda -dijo Anakin, y frunció el ceño al imaginarse las reprimendas de su maestro. Cuando se dio cuenta de que Padme parecía asustada por su expresión, Anakin transformó sus rasgos en una amable sonrisa-. Nuestro bebé es una bendición.
Anakin volvió a pensar en el sueño, deseando que no fuese una profecía precisa de cosas que iban a ocurrir, pero de algún modo sabiendo en el fondo de su corazón que sí lo era. Por suerte, conocía a alguien que era una especie de experto en premoniciones.


-¿Premoniciones? -dijo el Maestro Yoda-. Premoniciones. Hmm.
Era la mañana siguiente tras su pesadilla sobre Padme, y Anakin estaba en las habitaciones de Yoda en el Templo Jedi. Estaban sentados frente a frente, y tiras de brillante luz solar se colaban a través de las cortinas que cubrían las ventanas de la austeramente amueblada sala.
-Estas visiones que tienes... -dijo Yoda.
-Son de dolor, sufrimiento. Muerte.
-¿De ti mismo tú hablas, o de algún conocido?
Anakin estaba renuente a ofrecer más detalles, pero contestó.
-De un conocido -admitió.
-¿Cercano a ti es?
Anakin bajó la mirada, y se sintió casi avergonzado mientras respondía.
-Sí.
Alzando un dedo en señal de advertencia, Yoda traspasó a Anakin con una mirada penetrante.
-Muy cuidadoso debes ser al percibir el futuro, Anakin -dijo-. El miedo a la pérdida un camino hacia el lado oscuro es.
Anakin recordó los sueños que habían precedido a la muerte de su madre y luego su fracaso al intentar salvarla.
-No dejaré que las visiones se hagan realidad, Maestro Yoda -dijo secamente, volviendo a enfrentarse a la mirada de Yoda.
-La muerte una parte natural de la vida es -explicó Yoda-. Regocíjate por los que te rodean que en la Fuerza se transforman. Llorarlos no debes. Añorarlos tampoco. El apego a los celos conduce. La negra sombra de la codicia es.
-¿Qué debo hacer, Maestro Yoda? -dijo Anakin, deseando permanecer en el camino correcto esta vez.
-Aprender a liberarte de aquello que precisamente perder temes.
Podría ser capaz de liberarme del hecho de ser un Jedi, pensó Anakin, pero no puedo liberarme de Padme. Sencillamente no puedo. La quiero demasiado.
No dejaré que muera. No lo haré.


Poco después del encuentro de Anakin con Yoda, Palpatine confesó a Anakin que temía que el Consejo Jedi quisiera más control sobre la República que el que ya tenía. Anakin encontró eso difícil de creer, pero accedió a convertirse en el representante personal de Palpatine en el Consejo. Debido a que sólo los Maestros Jedi servían en el Consejo, Anakin supuso que su nombramiento garantizaría su ascenso a Maestro, y se sintió insultado cuando el Consejo insistió en que siguiera siendo Caballero. Tras su primera en incómoda reunión con el Consejo, Anakin supo por Obi-Wan que el Consejo quería que informase de todas las acciones del Canciller Palpatine. Parecía que Anakin era el único Jedi que confiaba en Palpatine.
Palpatine sospecha que el Consejo planea algo, ¡y el Consejo quiere que espíe a Palpatine! ¿En quién debería confiar? Anakin trató de hablar con Padme, pero cuando ella le expresó sus preocupaciones acerca de que la democracia ya no existía en la República, la acusó de hablar como una separatista. ¡¿Se está volviendo también ella contra mí?!
Más tarde esa noche, Palpatine convocó a Anakin para reunirse con él en el palco privado del Canciller en el Palacio de la Ópera de las Galaxias. Allí, mientras observaban a una compañía de mon calamari interpretar un ballet a gravedad cero en el interior de inmensas esferas de agua temblorosa, Palpatine informó a Anakin de que las Unidades de Inteligencia Clon habían descubierto que el general Grievous se ocultaba en el sistema Utapau. Tras ordenar a sus asistentes que salieran del palco, Palpatine siguió confesándole que había llegado a sospechar que el Consejo Jedi quería controlar la República, y que estaba conspirando para traicionarle.
-Te han encargado la tarea de espiarme, ¿verdad? -dijo Palpatine.
Anakin se estremeció en su asiento junto al Canciller.
-No, eh... -respondió-. No sabría decir.
-Refresquemos tus primeras lecciones -continuó Palpatine-. Todo aquél que accede al poder teme perderlo algún día. Incluso los Jedi.
No, eso no es cierto, pensó Anakin.
-Los Jedi utilizan su poder para el bien -insistió.
-El bien es un punto de vista, Anakin -dijo tranquilamente Palpatine-. Los Sith y los Jedi son similares en casi todos los aspectos, incluido el de la búsqueda de un mayor poder.
Eso tampoco es cierto.
-Los Sith confían en su pasión por su fuerza -dijo Anakin-. Piensan hacia dentro, sólo en sí mismos.
-¿Y no es lo que hacen los Jedi? -preguntó Palpatine, alzando las cejas para dejar clara su creencia de que la respuesta era tan visible como su cara.
-No, son desinteresados -replicó Anakin-. Se preocupan por los demás.
Hubo un aplauso del público, y Anakin y Palpatine dirigieron su atención a los artistas.
-¿Has oído hablar de la tragedia de Darth Plagueis el Sabio? -dijo Palpatine.
-No -admitió Anakin.
-Lo suponía -dijo Palpatine con petulancia-. Un Jedi nunca te la contaría. Es una leyenda Sith. Darth Plagueis era un Lord Tenebroso del Sith, era tan poderoso y tan sabio que podía utilizar la Fuerza para influir en los midiclorianos y crear... vida. -Lentamente volvió su mirada a Anakin antes de continuar-. Era tal su conocimiento del lado oscuro que incluso podía llegar a evitar que los seres que le importaban murieran.
Anakin pensó inmediatamente en Padme, y en sus pesadillas más recientes, y sintió un cosquilleo recorriéndole la espalda.
-¿Podía salvar... -dijo-... a una persona de la muerte?
-El lado oscuro de la Fuerza es un camino que puede aportar facultades y dones que muchos no dudan en calificar de antinaturales.
Anakin pensó en Darth Plagueis, preguntándose cuánto habría de verdad en esa leyenda.
-Bien -dijo-. ¿Y qué le pasó?
Apartando la mirada de Anakin, Palpatine respondió lentamente.
-Llegó a ser un hombre tan poderoso, que su único e incesante temor era perder el poder, que por supuesto perdió. Cometió el error de transmitir a su aprendiz todos sus conocimientos. Un día su aprendiz lo mató mientras dormía. Es irónico. Era capaz de salvar de la muerte a cualquiera menos a sí mismo.
Debido a que el Canciller era un hombre muy instruido y había discutido con miembros del Consejo Jedi acerca de la búsqueda de Darth Sidious que se estaba llevando a cabo, Anakin no sintió curiosidad acerca de cómo podría haber aprendido una historia tan extraña acerca de los Sith. Anakin sólo quería saber una cosa.
-¿Y es posible aprender ese poder? -preguntó
Alzando las cejas, Palpatine volvió de nuevo su mirada hacia Anakin.
-Lo es, pero no de un Jedi -dijo.

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