domingo, 21 de febrero de 2010

El honor de los Jedi (72)

72
-Si ese ruido es normal en la mina...
-Estamos en el buen camino –asiente Gideon.
Conforme van descendiendo, el rugido que asciende por el pasadizo se hace cada vez más fuerte. Cada 500 metros, otro túnel conecta con el que ellos recorren. La brisa se incrementa en cada intersección. Para cuando han avanzado cuatro kilómetros, el polvo, los residuos, e incluso pequeños guijarros, van volando con el fuerte viento.
Gideon se detiene ante una videopantalla parpadeante en la que se lee: “Peligro. Sólo personal de ventilación”. El rugido es tan fuerte que Luke vuelve a sellar su traje de vacío para amortiguar el mayor ruido posible. Gideon y Sidney hacen lo mismo.
Una caja de interruptores eléctricos cuelga en el muro de la izquierda. Dos interruptores sobresalen de la caja, y una pequeña pantalla sobre la caja dice: “Peligro Extremo: La desactivación o activación sin autorización del Superintendente de la Mina se castigará con la muerte”.
-Esto es -dice Gideon-. Me apuesto mi honra.
-Apuestas sobre seguro -comenta Luke, saltando del buggy de supervisión para estudiar la caja de interruptores eléctricos. No por primera vez, desea que Dena no estuviera en coma.

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