miércoles, 19 de septiembre de 2012

Comando de la República: Probabilidades (V)


Punto de encuentro, espacio Drall, sector corelliano, 462 días después de Geonosis

Prudii obviamente no había visto a Skirata en mucho tiempo. Atin observaba, fascinado, mientras se convertía en un instante de cínico simplista a hijo adorador, abrazando a Skirata con un choque de placas de armadura. Dio un paso atrás, y Skirata le acarició la mejilla, con una sonrisa indulgente extendiéndose por su rostro.
-Tengo algunos datos interesantes para ti, Kal'buir. -Las dos naves colgaban unidas entre sí por un tubo de acoplamiento, lejos del escrutinio tanto de la República como de los Separatistas. Se reunieron en la bahía de tripulación de la más pequeña NIT. Cabían muy apretados-. Todavía seguimos sin encontrar la cantidad de droides que afirma Intel. Tenemos que reevaluar la naturaleza de la amenaza sepa.
Atin pensó que Prudii se refería sólo a los números. Ahora era obvio que el número de droides era equivocado como mínimo. Atin habría sido feliz de atribuirlo simplemente a que la Inteligencia de la República estaba siendo di'kute -nadie con dos dedos de frente esperaba que intel fuera exacta, de todos modos- pero eso parecía molestar en gran medida a los tres Nulls. Ordo y Mereel, con los cascos apilados uno junto al otro en la cubierta como dos cabezas decapitadas, llevaban el mismo ceño fruncido de preocupación.
-Vamos, se supone que esto es una buena noticia -dijo Atin.
Ordo se encogió de hombros.
-Depende de donde haya salido la estimación original.
-Pero, ¿y si resulta ser cierto?
Mereel parecía ligeramente exasperado.
-Si tuvieran siquiera mil billones de droides, o una décima parte de eso, todos lo sabríamos... ya que los habrían usado, y habrían invadido Coruscant. -Echó un vistazo a Skirata, como esperando permiso para seguir adelante. Skirata hizo un gesto con la cabeza-. En cualquier caso, una fábrica que procesase más droides que eso necesitaría un montón de duracero y piezas, y habríamos detectado el tráfico. No estamos viendo envíos de miles de billones de toneladas de mineral, metal o componentes.
-Entonces es sólo propaganda sepa. Todo el mundo exagera la fortaleza de sus tropas.
Atin simplemente no entendía por qué eso importaba. Ahora tenían un mejor conocimiento del número de droides sepas, y una buena estrategia, por el momento, para asegurarse de que esos millones equivalieran a un número mucho menor en el campo de batalla. Se acomodó en un hueco en el mamparo de babor e insertó sus sondas de prueba en los terminales de la tarjeta. Sólo quería ver los datos por él mismo, o al menos tratar de entenderlos.
-Estamos apagando pequeños fuegos cada vez, en todas partes -dijo Skirata-. Zey podría pensar que estas cifras son una buena noticia, pero es como decir que nos estamos ahogando en tres metros de agua en vez de en cien.
Atin no había sido criado por Skirata al igual que el resto del Escuadrón Omega, pero ahora conocía al hombre lo suficiente para leer sus reacciones. Era completamente transparente con los clones; no parecía ser capaz de engañarles, o incluso de desear hacerlo.
-Hay algo que no me está diciendo, Sarge.
Skirata puso su comunicador en espera.
-Si, hijo, hay algo.
-¿Se trata de Grievous, entonces? Porque si es así...
-Es una complicada cuestión de política. -Skirata (asesino a sueldo, ladrón consumado, un hombre que desviaba recursos de la República cuando le daba la gana) nunca les mentiría a sus muchachos. Se lo había prometido-. Si supieras algo al respecto, podría causarte peligrosos problemas.
Atin se preguntó qué podría ser más peligroso que ser un comando de la República. No era exactamente un trabajo de escritorio estable. Pero confiaba completamente en Skirata, aunque su curiosidad lo estuviera devorando.
-Está bien, sargento. ¿Cuáles son sus órdenes?
-Vuelve al cuartel general con el piloto de la NIT y haz un poco de transferencia de competencias. Enseñar al resto de los muchachos cómo hacer buenos droides desmenuzables.
Ordo le interrumpió.
-Y dale las gracias a Besany Wennen de mi parte, ¿quieres?
Atin se dio cuenta de que Prudii no iba a volver con él.
-Me estáis diciendo que me pierda, ¿no es así?
-Por tu propio bien -dijo Skirata.
Tenía que ser Grievous. Por un momento Atin se preguntó si no creían que fuera lo suficientemente bueno para ir tras el general separatista con ellos, y luego empezó a preocuparse por Skirata. Incluso con un montón de Nulls, el viejo di'kut estaría loco si trataba de encargarse de él. Y Atin no tenía ninguna intención de alejarse si eso estaba en el orden del día.
-Permiso para hacer una pregunta directa, Sarge.
-No me pongas en un aprieto, At'ika.
-¿Vais a ir tras Grievous? Por que si es así, no voy a irme.
-No, no vamos tras Grievous.
Atin estudió su rostro.
-Está bien, Sarge. Tenga cuidado, de todos modos. Sea lo que sea.
Cruzo de nuevo la escotilla para reunirse con el piloto de la NIT. La mayoría de las veces, en realidad no necesitaba, ni siquiera quería, saber qué pretendían los Nulls. Ni Skirata, para el caso. Simplemente no quería perder ningún hermano más.
E incluso si supiera lo que estaba pasando, eso no cambiaría su trabajo en lo más mínimo.

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