viernes, 14 de septiembre de 2012

Darth Maul: Fin del Juego (y XIV)


Poco tiempo después, en las profundidades del generador de energía, Maul había saboreado la dolorosa sorpresa en los ojos azul grisáceo de Qui-Gon cuando la hoja carmesí le atravesó. Ahora él se paseaba por el borde del abismo del núcleo, arrastrando por el inmutable metal la hoja de su sable de luz partido por la mitad. Como si fueran una unción del lado oscuro, derramaba chispas sobre Obi-Wan Kenobi, que colgaba dos metros más abajo, con las manos apretadas en torno a una boquilla que sobresalía de la pared interior del núcleo.
El sudor goteaba del temible rostro de Maul y el odio irradiaba de sus ojos amarillos. Hizo una mueca burlona al joven Jedi con la larga trenza de Padawan, pero Obi-Wan no le daría la satisfacción mirarle, o de reconocer su muerte a manos de un rival superior.
En la fracción de segundo que le costó a Maul a darse cuenta de que Obi-Wan estaba mirando realmente al sable de luz de Qui-Gon -que había caído, deteniéndose sobre la plataforma de inspección-, y darse cuenta también de que el propio Maul se había perjudicado a sí mismo al alargar su momento de victoria, Obi- Wan saltó al exterior del núcleo y dio un salto mortal en el aire, de modo que se quedo mirando a Maul cuando aterrizó detrás de él, con el arma de Qui-Gon, convocada mediante la Fuerza, en la mano.
Mientras la hoja verde le atravesaba, partiéndolo en dos a la altura de las caderas, Maul tuvo un recuerdo fugaz de su vida en Orsis, y de haber realizado la misma hazaña que Obi-Wan acaba de efectuar, la primera vez que usó la Fuerza entre otros seres que no fueran su Maestro.
El poder del lado oscuro le había gastado una broma cruel. Y con eso, ya estaba todo dicho.
Sidious se ha librado de otro problema, porque aún no soy un verdadero Sith.
Partido en dos y cayendo, Maul pensó: Si tuviera que hacerlo de nuevo, debería mantener en mente este hecho ante todo.
Pero estaba decidido a ser más indulgente consigo mismo de lo que sería Darth Sidious. Sobreviviría a su derrota, y se otorgaría una nueva oportunidad.

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