lunes, 10 de septiembre de 2012

Darth Maul: Contención (IX)


-Está muerta -informó uno de los weequay de rostro curtido cuando el Señor de la Guerra Osika Kirske se acercó a la Hermana de la Noche caída.
La enorme bota derecha del vollick impactó al delgado humanoide bajo la barbilla y lanzó al weequay volando a un metro de altura del suelo.
-Había demasiadas -intentó explicar otro weequay, sólo para recibir directamente en su rostro el impacto de un puño enguantado.
Kirsch se volvió luego a los pocos soldados que quedaban en pie.
-La Bruja ha logrado lo imposible: ¡os ha vuelto aún más idiotas de lo que creía posible! -Sus ojos se dirigieron a la escotilla por donde Talzin y los demás habían huido-. Van a tratar de llegar a su nave. ¡Interceptadles! Y tratad de dejarme al menos con una bruja en funcionamiento. Nos reuniremos en el centro de pasajeros.
Cerca de allí, Meltch vio a los mercenarios de Kirsch desaparecer a toda prisa.
-Traté de advertirle –dijo-. Ahora tiene una buena pelea entre manos.
El vollick emitió un sonido gutural.
-Nosotros los rattataki vivimos para luchar.
Meltch asintió.
-Un último consejo, entonces: envíe refuerzos.
-¿Te vas? -dijo Kirsch a la espalda del mandaloriano.
-He hecho mi parte, Señor de la Guerra -dijo Meltch por encima del hombro-. Este es su desastre: arréglelo usted.

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